Comentario
Editorial/Opinión
Gustavo
Coronel:
El trágico caso de los Ni-Nis
Según
nos dicen las encuestas la sociedad venezolana actual se compone
de un 40% de chavistas, un 30% de anti-chavistas y un 30% de los
llamados ni-nis, quienes no estan ni a favor ni en contra del
régimen. Esta última clasificación es la
que jamás he logrado comprender y la que me hace muy pesimista
sobre las posibilidades de llegar a tener un gran país
en el futuro previsible.
Puedo comprender a los chavistas. En un país donde el 85%
de la población es pobre y poco educada, donde la clase
media ha sido perseguida y convertida en una especie en vias de
extinción, donde el resentimiento y los complejos de inferioridad
abundan mas que el arroz, es comprensible el entusiasmo que muchos
sienten por “alguien como yo”. De alguna manera Chávez
ha venido a encarnar ese bojotico de cursilería, vulgaridad,
patanería y machismo que anida en el corazón y sistema
genital de muchos compatriotas. “Fíjate que él
no lee el discurso sino que la vaina le va saliendo….fíjate
como se da el lujo de llegar tarde a la reunión con el
Rey Juan Carlos…. fíjate como le dice cuatro vainas
a Bush en su patio…. Y es mujeriego el tipo, dicen que en
Argentina tiene una aeromoza….fíjate que nos para
bolas, regala comida y besa viejas….. has visto como regaña
a los ministros?, así se gobierna!”. La conexión
que ha establecido Chávez con la gente que se sentía
excluida antes, a pesar de estar progresando, hace que esa gente
se sienta incluída ahora, a pesar de la galopante inseguridad
tipo Kennedy, de la falta de atencion hospitalaria tipo Los Magallanes,
del caos educativo tipo Universidad Bolivanana y que las carreteras
se caigan a pedazos, a lo Paracotos. Estamos ante un caso clásico
de populismo regalón y dispendioso y me temo que esto va
a seguirle funcionando a Chávez hasta que el dinero deje
de fluir, lo cuál no parece ser el caso debido a los altos
precios del petróleo o hasta que los chavistas se den cuenta
de que los estan vacilando, lo cuál es muy dudoso que pueda
ocurrir, por aquello de que el amor es ciego.
Comprendo también a los anti-chavistas. Como no voy a comprenderlos
si soy uno de ellos? El anti-chavista no es un adorador de la
cuarta república, como lo hace creer Chávez. Es
un venezolano que quiere ver, algun dia, un gobierno transparente,
competente, no corrupto, realmente democrático y un presidente
decoroso, digno y civilizado. Es decir, todo lo que Chávez
y su régimen no son. El anti-chavista generalmente ha trabajado
duro para tener su casa, ha tratado de educarse, pertenece a una
clase media que generalmente representa, en todas las sociedades,
un motor fundamental de progreso y, a diferencia de las grandes
masas que viven de la limosna, no depende del paternalismo del
Estado ni tiene que hacer cola en el Seguro Social y sonreirle
a la recepcionista para que le den un par de lentes piches. Es
generalmente un miembro productivo de la sociedad. Al agredir
a este segmento de la población, Chávez ha condenado
al país a ser un miembro del club de los atrasados. No
importa cual sea la estadística: competitividad, libertades
económicas, democracia, percepcion de la corrupción,
índice de desarrollo humano, Chávez se las ha ingeniado
para ponernos cerca del foso, junto con Haití, Zimbabue
y Congo. Todo ello a pesar de los fabulosos ingresos petroleros.
El anti-chavista no puede comprender como, habiendo tantos líderes
honestos y decentes en el mundo, Chávez se empeñe
en andar agarrado de manos con Castro, Mugabe, Francisco Quispe,
el mono Jojoy y el Chacal. El anti-chavista no entiende como los
invitados de honor de Chávez sean gente con antecedentes
criminales como Don King, con la reputación de extorsionista
que tiene Jesse Jackson, o con el estigma de violador que adorna
a Daniel Ortega, ni puede entender que un terrorista y secuestrador
como Rodrigo Granda haya vivido en Venezuela bajo protección
oficial y hasta haya podido votar por Chávez en 2004. No
logramos entender donde se han ido los miles de millones de dólares
del petróleo, cuando estamos rodeados de basura, las escuelas
y los hospitales no funcionan, las carreteras se hunden y las
casitas nuevas son escasas y mal construídas. Comprendo
a los anti-chavistas por estas y por muchísimas otras razones
que no puedo enumerar aquí porque tendría que escribir
un libro.
A quienes no puedo entender es a los ni-nis, quienes viven en
Venezuela y tienen que respirar el aire, caminar por las aceras,
comer la comida y beber la bebida del país actual, sin
que ello les merezca una opinión buena o mala. Quienes
tienen que apurarse en la tarde para que no los agarre la noche
antes de llegar a la casa pero no les importa. Si se cae un puente
en el litoral el ni-ni se va para El Junquito. Si no se consigue
carne de res el ni-ni come pollo. Una cadena de Chávez
o una telenovela es la misma vaina para ellos. El ni-ni no toma
posiciones ante nada. Si el país se llama Venezuela o Cubazuela,
eso les tiene sin cuidado, siempre y cuando pueda comprar su billetico
de lotería o hacer su cuadrito de 5 y 6. No pierde sueño
porque el régimen viole la constitucion porque la constitucion
sirve para todo o para nada y, si no tuviéramos de la de
1999 tendríamos la de 1961 o cualquiera otra. Después
de todo, dirá el ni-ni, hemos tenido 28 constituciones
y nos limpiamos el paltó con todas. Es el ni-ni feliz?
Creo que la felicidad no cuenta aqui. Lo que es el ni-ni es indiferente.
Esta es la clase social mas dañina. No son protones ni
electrones sino neutrones, es decir, no tienen carga, son inertes.
Representan un peso muerto para la sociedad venezolana. Quien
quiera trabajar por Venezuela tiene que echarse esta múcura
al hombro.
Lo que asombra es que ese grupo represente un tercio de nuestra
población. Creo que aquí está la clave de
nuestra desgracia como país, en ese inmenso número
de malos ciudadanos por indiferentes.Los ni-nis son malos ciudadanos
no porque hagan lo malo sino porque no hacen lo bueno, no porque
ensucien sino porque no barren, no porque roben sino porque no
condenan activamente a quienes si lo hacen.
Lo que provoca es meterle un cohete por el rabo para que, al fin,
se les oiga exclamar algo, aunque sospecho que sería un
gemido de placer.
Gustavo
Coronel es
un veterano geólogo de la industría petrolera, miembro
director de la primera junta directiva de PDVSA (1975-1979). Actualmente
Coronel colabora en Petroleumworld como asesor editorial. Sus
puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
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en Español 19 10 05
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