América
Latina ha evolucionado positivamente en los últimos
veinticinco años. Pero sigue teniendo necesidades urgentes
en trabajo, seguridad, educación y salud. Los Gobiernos
de Chávez en Venezuela, Kirchner en Argentina, Lula
en Brasil, Vázquez en Uruguay, Morales en Bolivia o
Bachelet en Chile han dado lugar al resurgimiento de una nueva
izquierda latinoamericana, que presenta discursos muy diferentes.
¿Cambiarán
las cosas en un futuro próximo?
1.
¿Qué va a pasar en América Latina?
2.
¿Cuál va ser el devenir de las relaciones entre
América Latina y EEUU? ¿Y las relaciones con
Europa?
3.
¿Cuáles son las razones de la situación
actual de Latinoamérica?
4.
¿Es MERCOSUR la alternativa para el futuro de América
Latina? ¿O lo es el eje Caracas- La Habana- La Paz?
En
cualquier caso, ¿cuáles van a ser las consecuencias
económicas para los propios países sudamericanos?
1.
Auguro que tras décadas de practicar el abandono del
conjunto de las sociedades latinoamericanas a través
de la pauperización intencionada de los Estados, el
llamado neoliberalismo se retomará el papel de ese
mismo Estado como institución garante del bien común.
Y esa perspectiva de rescate será imperativa en la
medida en que lo público se someterá al clamor
mayoritario de los ciudadanos, que luego de los episodios
de recetas fracasadas que tan sólo les trajeran más
pobreza están convencidos actualmente de la inminencia
de alentar transformaciones estructurales basadas en principios
de justicia social, de inclusión y de equidad.
2.
EEUU continúa manteniendo una línea beligerante
en la política interna de muchas naciones latinoamericanas,
pretendiendo la tutela y la sumisión; sin embargo,
la referida conducta histórica de ese país está
encontrando resistencias impensables hace unos años,
no al nivel de los pueblos, fenómeno que desde siempre
ha ocurrido, sino a nivel de los Gobiernos, que no están
dispuestos a prolongar la línea de subordinación
que en el pasado buena parte de nuestros
Gobiernos
mostraban por acción u omisión.
En
cuanto a las relaciones con Europa, auguro que serán
enormemente positivas en la medida en que la Unión
Europea tenga la lucidez de asumir positivamente los cambios
que ocurren actualmente en América Latina. Si Europa
toma conciencia de los retos formidables, así como
de las oportunidades que supone el proceso de cambio que vive
el continente, no sólo para el desarrollo de su propio
ámbito de actuación sino para el conjunto de
nuestros pueblos y también para el resto del mundo,
en la medida en que éste se torne en ejemplo para África
y Asia, entonces las relaciones se verán reforzadas.
Será también fundamental que la Unión
Europea entienda que las relaciones no pueden deslizarse siempre
hacia el ámbito del comercio.
3.
El nuestro ha sido un continente lastrado por la injerencia
de las grandes potencias coloniales. Esta injerencia ha moldeado
también nuestras estructuras económicas, en
la medida que las necesidades metropolitanas hicieron que
los sucesivos Gobiernos adoptaran patrones de producción
y comercio contrarios a los intereses nacionales. En las últimas
décadas, este patrón se exacerbó con
la aplicación de las recetas económicas neoliberales,
lográndose destruir aquellas iniciativas económicas
que con ánimo nacionalista habían revertido
la tendencia destructiva del monocultivo y la importación
sistemática de bienes esenciales para el auténtico
desarrollo. Afortunadamente estamos descubriendo que es posible
una redefinición alejada de este peligroso mecanismo
comercial impulsado desde el Norte. A esto hay que sumar la
estructura social interna, profundamente desigual, con grupos
minoritarios que controlan los poderes políticos y
económicos y excluyeron sistemáticamente a la
mayoría de la población de la toma de decisiones
y también del acceso a los bienes y servicios, en suma,
a la riqueza. Han tenido como resultado la inestabilidad general.
4.
Las alternativas de futuro para América Latina son
todas aquellas iniciativas que tengan como objetivo prioritario
saldar la deuda social existente en todas nuestras naciones,
disminuir y eliminar las desigualdades y promover aceleradamente
patrones socioeconómicos basados en la independencia,
la complementariedad productiva y la solidaridad entre nuestros
pueblos. Nuestro continente necesita proyectos en los cuales
se otorgue prioridad al desarrollo humano por encima del simple
crecimiento económico, en los que se prime la unión
y la comunicación cultural sobre el lucro comercial.
Cualquier iniciativa que tenga miras de este tipo tendrá
éxito, porque América Latina requiere de concursos
solidarios, igual la vida necesita oxígeno para subsistir.
Lo que se ubique fuera de esta concepción muy probablemente
fracasará.
Arévalo Méndez,
Embajador de Venezuela en España. Sus puntos de vista
no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor:Este comentario fue originalmente publicado por
www.emancipacion.org, el 1 de septiembre del 2006. Petroleumworld
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