La candidatura de Manuel Rosales ha sido bien acogida por
gran parte de la sociedad venezolana, esa que se ha enfrentado
y ha resistido el gobierno de Chávez; ese grueso número
de venezolanos que se abstuvieron durante los últimos
procesos montados por el CNE, ha sido ganada en su gran mayoría
a participar en las próximas elecciones del 3 de diciembre
y una parte aún se resiste mientras las condiciones
electorales actuales se mantengan.
La ansiada unidad que muchos pedían se vio cristalizada,
sin embargo todavía falta saber que hará el
señor Benjamín Rausseo, es decir, hay una dirigencia
opositora que ha madurado, en vista que en años anteriores
no atinaban una decisión al desconocer por completo
a quienes se enfrentaban y el ejemplo a citar es Enrique Mendoza,
quien tal vez pensó la noche de aquel 15 de agosto
que Chávez saldría como un cordero a reconocer
una derrota. Hoy la dirigencia opositora se anota un punto
con la unidad.
Sin embargo el tinglado chavecista todavía está
montado, el CNE ahora está más secuestrado que
nunca, pues las condiciones electorales planteadas para diciembre
son peores que las del RR, aunque Rosales sea ahora una esperanza
para ese sector que disiente de Chávez, puede terminar
en una ilusión.
Chávez no está dispuesto a quitarse la banda
presidencial y no hay que ser brujo
para saberlo, la experiencia ya lo ha dicho, pero hay que
recordar los días del RR, un movimiento opositor que
tenía la certeza de haber revocado al Presidente, a
las 10 de la noche no había salido a reclamar su victoria,
a llenar las calles y avenidas de caravanas en celebración
del triunfo porque la dirigencia de ese momento se acobardó,
esa situación fue suficiente para que los chavecistas
hicieran el siguiente razonamiento: “si ellos no están
celebrando entonces ganamos nosotros”. En aquellos días
no hubo celebración por parte de los seguidores del
gobierno porque moralmente se sentían derrotados, daban
por segura una derrota y en muchos sectores populares estaban
convencido de ello, no faltó vecino simpatizante del
chavecismo que asegurara: “bueno pendejos ellos que
se dejaron hacer trampa”.
Rumbo al 3D el escenario que se presenta es el de la movilización,
la oposición debe movilizarse desde ahora y mantener
caliente las calles, para disuadir y obligar desde este momento
al teniente coronel a entregar su mandato en caso de ser derrotado,
por supuesto que esa movilización debe enfocarse en
reclamar condiciones electorales transparentes, para que esa
oposición pueda cobrar su victoria, si la tienen en
buena lid; si Rosales acude a unas elecciones en las que no
hay movilización, no valdrá la pena ir a votar
porque el pueblo no debe dejarse humillar y mucho menos a
prestarse de nuevo a una payasada como las que hizo el señor
Mendoza.
Alexander
Vallenilla
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