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de Vista
Análisis y opinión sobre energía
y política
La
Historia Según Don Laureano

Por
Alberto Méndez Arocha
Una
guerra civil de carácter social
“Boves ha logrado reunir –decia Montalvo—como
que convida con todo genero de desorden, al pie de diez
o doce mil zambos y negros, los cuales pelean ahora por
destruir a los criollos blancos, sus amos, por el interés
mutuo que ven en ello; poco después partirán
a destruir a los blancos europeos, que tambien son sus amos,
y de cuya muerte les viene el mismo beneficio que de los
primeros” 1
“El
llanero, como el bárbaro, como el nómada en
todos los tiempos y en todas las latitudes, se caracteriza
por “la afición a la independencia individual,
por el placer de solazarse con sus bríos y su libertad
en medio de los vaivenes del mundo y de la existencia; por
la alegría de la actividad sin el trabajo; por la
afición a un destino azaroso, lleno de eventualidades,
de desigualdad y de peligros…”
En
otra ocasión 2 nos
referimos a historias de Venezuela que son relatos, simples
notas descriptivas, sin mayor explicación de las
causas de los acontecimientos, en contraste con las otras,
que quizás son las verdaderas historias, donde se
van identificando y aclarando las profundas
razones que subyacen y motivaron las acciones humanas y
de los distintos grupos que han conformado la venezolanidad.
Es
dentro de esta perspectiva que recomendamos la relectura
de Laureano Vallenilla Lanz en su “Cesarismo Democrático”
(1919). Al margen de su desempeño en el gobierno
de Juan Vicente Gómez, al margen de que “no
hubo saqueo mas desvergozado y fraudelento que el que Gomez
hizo de las reservas petroleras nacionales” 3
, no cabe duda que el análisis de Vallenilla es uno
de los mas lúcidos y completos que hayamos leído
para la “explicación” del proceso histórico
venezolano. Quizá la atención se ha centrado
sobre su planteamiento medular del “Cesar Democrático”
– lo que ha oscurecido la discusión sobre sus
discernimientos previos, que son los que aquí rescatamos.
Para no mencionar la elegancia de su pluma, que no puede
obedecer sino a una educación muy esmerada.
La
historia, como la vida, es muy compleja. No la historia
inspirada en el criterio simplista que solo ve en nuestra
revolución la guerra contra España y la creación
de la nacionalidad sino la que profundiza en las entrañas
de aquella espantosa lucha social: estudia
la psicología de nuestras masas populares y analiza
todo el conjunto de deseos vagos, de anhelos imprecisos,
de impulsos igualitarios, de confusas reivindicaciones económicas,
que constituyen todo la trama de la evolución social
y política de Venezuela. (idem, 95)
Seguidamente
expondremos nuestra interpretación de su historia,
una abstracción personal de sus criterios, que parece
oportuna en este medios azarosos es que nos desenvolvemos,
entre nuevos y viejos socialismos, mas bien dirigida a los
recién llegados. Como veremos, resulta que la explicación
más plausible de los acontecimientos de nuestra historia
es la repetición de la aparición de conflictos
por la psicología popular, “impulsos igualitarios,
confusas reivindicaciones económicas” –
“el odio y horror de la oligarquía”
-- que fue el motor cuando la Independencia, que fue el
46 el credo de Zamora, en 1859 la Federación y a
fines del siglo XX con la revolución chavista,
instigada por los mismos resentimientos sociales, con el
rescate de las tierras de los anteriores marqueses por los
“nuevos corifeos de la gente colorada”.
Hay un ritornello en este planteamiento: “Las masas
populares que habían sido realistas con Boves y patriotas
con Páez durante la guerra de la Independencia, fueron
después liberales con Guzmán y Zamora en el
46, y defecarles con el mismo Zamora, con Falcón
y con Sotillo en el 59”. (183)
Y
luego : (181) “Todos aquellos movimientos eran simplemente
la continuación de la misma lucha iniciada desde
1810 (y antes!!), la propagación del mismo incendio,
oculto a veces bajo las cenizas o elevando sus llamas hasta
enrojecer el horizonte, pero siempre implacable en su obra
de devastación y de nivelación. En 1846 como
en 1859 se concentraron de nuevo las mismas montoneras de
Boves y de Paez bajo el brazo vigoroso de otro gran caudillo
de la misma fisonomia oral, de las mismas dotes de mando,
del mismo empuje heroico, del mismo desprendimiento, de
los mismos principios oclocráticos…”
Pero
hay que explicar que “el mar de fondo” de estos
movimientos fue básicamente las aspiraciones igualitarias,
contra la dominación blanca, a veces transfigurada
en los propietarios del capital, los godos (como comerciantes).
A
nuestro juicio, a los fines de esta breve nota, básicamente
el pensamiento de Vallenilla Lanz se estructura sobre cuatro
imágenes claves, pero que se reducen a dos conflictos
económicos: la luchas por la apropiación del
valor agregado de la renta nacional total, y por la apropiación
de la renta criolla, bajo los siguientes mecanismos y situaciones:
Ambos
cambios, la Independencia y la igualdad social, –o
revoluciones—se lograron con la misma lucha, sobre
la base de los siguientes argumentos:
EN
DOS INSTANCIAS INSTITUCIONALES
A. Conflicto entre la burguesía comercial y los terratenientes;
o sea, entre los ricos criollos con los peninsulares;
B.
Planteamiento de una lucha social entre los privilegiados,
los criollos blancos, y los explotados, los mestizos, al
nivel nacional.
EN
DOS CIRCUNSTANCIAS AMBIENTALES
1. La heterogeneidad de la población venezolana durante
la colonia; o sea, la jerarquización de un sistema
de castas antagónicas separadas por los mas fuertes
prejuicios 4, que permitía
el sometimiento y la explotación de mestizos y negros
por parte de una minoría blanca;
2. La existencia de caballos y llanos en el hinterland;
rodeando las comunidades urbanas; el individualismo; lo
que facilitó la apropiación violenta de la
propiedad y la movilidad social;

Lo que desglosaremos en lo que sigue.
Vamos
por partes. Primero.
1 EL MANTUANISMO.
De un total de 800.000 habitantes de la Capitanía
General de Venezuela en 1810, según el censo correspondiente
(Vallenilla, p. 40), solo 12.000 eran blancos europeos o
isleños, 200.000 criollos blancos e hispano-americanos
(25%), 120.000 indios, 62.000 esclavos negros, y 406.000
(el 50%) castas mixtas de todas razas.
La
situación de explotación de los blancos europeos
y criollos por el control de los empleos era el rasgo económico,
social y político mas destacado, al limitar el acceso
a los trabajos de mejor remuneración, de una disponibilidad
relativamente limitada 5.
Aquellos
pertenecientes al estamento de “blancos” (según
se pudiera demostrar fehacientemente) tendrían el
privilegio de tener acceso a los empleos mejor remunerados.
La cita del Colegio de Abogados de Caracas (1792) es muy
ilustrativa (p. 51):
“…para
ser recibido cualquier abogado en nuestro Colegio, haya
de ser de buena vida y costumbres… limpios de toda
mala raza de negros, mulatos y otras semejantes, y sin nota
alguna de moros, judíos ni recién convertidos
a nuestra Santa Fe Católica, ni otra que arrogue
infamia, y que faltando alguna de estas instancias no sea
admitido” 6
Era
precisamente con aquellos cuya semejanza con los blancos
gritaba la injusticia de los prejuicios de raza contra quienes
se exasperaba más la intransigencia de los mantuanos,
porque ya las diferencias de color no era posible alegarlas
como fundamento de desigualdades sociales. El proceso de
la naturaleza, que venia realizándose fatalmente
desde los primeros tiempos de la Colonia, abriendo el camino
de la ascensión social a los descendientes africanos
que iban mejorando sus caracteres somáticos por los
enlaces sucesivos con los blancos hasta confundirse con
estos, tenia que continuar imperturbable a despecho de las
trabas sociales.
Sin
duda la revuelta social de la independencia lo que hizo
fue que se aceleraron los pasos, con un salto, en el largo
camino, que más adelante se seguirán librando
luchas con la misma intención igualitaria, a diferencia
de las otras colonias, como se verá luego.
Los
mantuanos parece que eran excesivamente pretenciosos, en
comparación con otros parajes latinoamericanos. “En
Venezuela se conservaron con mayor fuerza los prejuicios
de raza, precisamente por la gran cantidad de gente de color
que resultó de la unión de los españoles
con los negros” (idem, 74).
Ahora
bien, cuando uno entra en esta época de la historia,
lo primero que todo el mundo se pregunta aparece totalmente
explícito en la inquisidora mente de Don Laureano:
¿qué tenían que buscar los mantuanos
caraqueños con la independencia?
En
sus propias palabras (p. 45) “Cuando se estudia la
historia de nuestra Independencia, lo primero que salta
a la vista es el fenómeno de que las clases sociales
de la Colonia no solo fueran las que iniciaron la revolución,
sino que al mismo tiempo proclamaban los derechos
del hombre y y pretendieron fundar la Republica
de 1811 sobre las bases de la democracia y el federalismo.
Rematando
seguidamente (idem): ¿Cuál era el origen de
aquellas ideas? ¿Cómo podían
proclamarse tan avanzados principios en la capital de una
oscura y olvidada provincia, la más ignorada
de cuantas integraban los vastos dominios de España
en América?
Sigamos
mostrando el pensamiento de Don Laureano sobre este proceso.
1.1
El “conflicto inherente” a la nobleza criolla
cuando la independencia
Este
es otro aspecto que Vallenilla identifica muy bien,
La
gran pregunta: ¿si las independencias básicamente
eran y son para sacudirse el yugo de la explotación
económica, plebe contra nobles, campesinos contra
terratenientes, comerciantes criollos contra monopolistas
de la metrópoli, ¿cómo se explica a
los criollos alzándose contra los blancos de la península?
– Solo como una lucha de poder entre los ricos, por
la apropiación del valor agregado; no había
que cambiar el orden de castas para ello. Aquí estuvo
la confusión, o la oportunidad.
Vallenilla
es muy preciso al momento de identificar “el conflicto
inherente”: (45)
Los primeros legisladores de la Republica, los revolucionarios
del 19 de abril y los constituyentes de 1811, salidos de
la mas rancia aristocracia colonial, “criollos indolentes
y engreídos, que “gozaban para con el populacho
de una consideración tan elevada cual jamás
tuvieron los grandes de España en la capital del
Reyno” proclamaron, sin embargo, el dogma de la soberanía
popular, llamando al ejercicio de los derechos ciudadanos
al mismo pueblo por ellos despreciado. Sobre la
dignidad social en que fundaban su poder, sobre la heterogeneidad
de razas que daba sustento a sus preocupaciones de casta,
pretendieron levantar el edificio de la Republica Democrática”.
No
pensaron, no vieron que al alterar el orden, al romper el
equilibruo colonial, al elevar a todos los hombres a la
dignidda de ciudadanos, destruian la jerarquizacion social,
fundamento d su preponderancia; y ante aquella desencadenada
tempestad, unos lanzando u gri to de arrenpentimientovolvieron
a reconocer la autoridad del monarca, otros huyeron a refugiarse
en tierras extrañas espeando el rsultado final de
la lucha, y los mas valietes, los mas convencidos, los mas
poseidos por el ideal de una patria libre e independiente,
dieron cara a las montoneras de delincuentes… (82)
Cuchillo para su propio pescuezo.... - ¿Cómo
se comprende? - ¿Las ideas de la Revolución
Francesa habían calado tan hondo?
Notemos
en todo caso que Don Laureano diferencia dos movimientos
dentro de la revuelta emancipadora:
1.
El desconocimiento del poder español, por razones
comerciales principalmente; y con motivo de la coyuntura
napoleónica;
2. El desconocimiento del sistema de castas, por razones
enciclopédicas.
Dos
revoluciones en una, digamos. ¿ Qué viene
primero, lo político o lo económico?, preguntan
por ahí. Politics is economics, responden
otros. Si la razón extrema de las causas es la búsqueda
de la felicidad, se constata que atiende a razones principalmente
económicas, en este caso el comercio. La eliminación
de las castas fue una situación distinta (también
de bases económicas) acaecida con la Revolución
Francesa, como una lucha interna de aquella región,
que no tenía que resolverse inmediatamente en Venezuela,
no necesariamente. De hecho, no se resolvió en otras
comunidades latinoamericanas, incluso no todavía,
digamos en las zonas de alta población indígena.
Y
una razón política (81):
Es
en nombre de la Enciclopedia, en nombre de la filosofía
racionalista, en nombre del optimismo humanitario de Condorcet
y de Rousseau , como los revolucionarios de 1810 y los constituyentes
de 1811, surgidos en su totalidad de las altas clases sociales,
decretan la igualdad política y civil de todos los
hombres libres.
1.2. Un cambio ciclopeo
Hay que imaginerse la situación para tener una idea
del brutal cambio social.
“...Los
hombres de las “clases baxas afeadas por todo especie
de bastardías y torpezas”, que en 1796 “tienen
la avilantez de andar por las calles vestidos contra las
leyes y con gran escándalo de las personas distinguidas”,
podrán en 1810 confundirse con estas en virtud
de una simple declaratoria.
…
…la tradición colonial desapareció
para siempre el mismo día que fueron proclamados
los derechos de los venezolanos. De modo que, política
y socialmente, los hombres de la Independencia venían
a la vida a la edad que contaban, pues al golpe mágico
de la revolución habían dejado entre las
ruinas del “oprobioso régimen” todo el
legado hereditario de tres siglos de coloniaje y de miles
de años anteriores a la Conquista.
La
herencia psicológica formada por los instintos y
los prejuicios inconscientes, las opiniones, los gustos,
las inclinaciones naturales, los sentimientos, las preocupaciones
religiosas y sociales, el desprecio del blanco criollo
por el hombre de color, el dio de este hacia el criollo,
las rivalidades e intransigencias de cada grupo social...
todos los móviles, en fin, que determinan la cruel
y eterna lucha de la humanidad en todos los tiempos y en
todos los países desaparecieron para siempre a la
sola enunciación de los derechos ciudadanos.
Lo
que pasa es que no desaparecieron para siempre, siempre
quedaron mantenidos, latentes, pero siguieron siendo una
fuerza motora, unos de los dinamismos sociales naturales
para continuar la lucha por la distribución del ingreso,
de tiempo, a lo largo de los siglos XIX y XX. Siempre presente
el instinto de dominación, de esclavización
de los otros, dentro de los distintos grupos sociales, normalmente
arremetiendo con el apoyo de las armas, el arquetipo de
la hormiga roja.
Habría
que notar la diferencia con los países andinos o
de población indígena dominante, que no sufrieron
el caso venezolano de la aniquilación de las élites
ilustradas de las familias dominantes de los principales
centros urbanos. Este aspecto también es destacado
por el acucioso pensamiento de Don Laureano.
Dividida
la población colonial,, como hemos visto, en clases
netamente jerarquizadas y antagónicas y en castas
separadas por los mas fuertes prejuicios, donde cada grupo
se constituía como un organismo perfectamente diferenciado,
Bolívar no podría ser considerado como “la
cristalización” del sentimiento colectivo de
los venezolanos, porque, precisamente, la colectividad,
el núcleo nacional estaba por crearse, y eso que
aquí, como en todas partes, el resultado de la guerra,
en cuyos senos ardientes, como en un crisol,
se ha fundido el sentimiento de nacionalidad y de patria...”
(p. 130).
1.3
La aniquilación de la oligarquia criolla venezolana
Este es un aspecto muy importante a destacar, la cuestión
del “crisol”. “Si el levantamiento contra
España hubiera sido unánime” –
un poco del tipo de la independencia norteamericana, otra
habría sido la historia nacional, y “el ejemplo
de Chile que no vio sucumbir (igual que otras colonias)
sus altas clases sociales, que todavía predominan,
es bastante a comprobar nuestro aserto. España, entonces,
no hubiera podido sostener la guerra por largo tiempo y
solo en dos batallas, como Chacabuco y Maipú, hubiéramos
asegurado la independencia de Venezuela y Nueva Granada”.
(25)
En
nuestra guerra de independencia, la faz mas trascendental,
la mas digna de estudio, es aquella en que la anarquía
de todas las clases sociales dio empuje al movimiento igualitario
que ha llenado la historia de todo este siglo de vida independiente(27).
2.
EL FACTOR AMBIENTAL: LAS LLANURAS.
Las abundantes quejas del general Morillo al Ministro de
Guerra, citadas por LVL, sobre las guerras de Independencia
son bien ilustrativas del peligro de los habitantes de los
llanos y su movilidad caballar
“Varias
veces he informado a V.E. –decía al ministro
de la Guerra- de la inclemencia de este clima y de estos
llanos para las tropas europeas, cuyo rigor se hace sentir
tan duramente en la salud del soldado… Los continuos
pasos de ríos y de cañas, atravesando días
enteros pantanos y lodazales, con el agua a la cintura,
unido al escaso y miserable alimento del soldado en los
arenales ardientes del Llano, han ocasionado muchos enfermos
de gravedad, y son muchos también los heridos por
las «rayas» y mordeduras de los pescados llamado
«caribes» y «tembladores», y muchos
los devorados por los caimanes.
La infantería europea que vino conmigo a Apure –dice
en otra comunicación a su gobierno- se ha disminuido
en muy pocos días de marcha a una tercera parte,
por las calenturas y las llagas, quedando el resto débil
y sin fuerzas para continuar la fatiga en algún tiempo,
no tanto por el sufrimiento de los ardores del sol…
como por la falta de alimento que nunca ha sido mas que
carne, con falta de sal muchas veces…
Y en la misma nota establece el contraste con los llaneros:
“…el equipaje no les estorba, porque todos están
en cueros, y la subsistencia no les da cuidados porque viven
mas sanos y robustos con la carne,; hacen movimientos rápidos
y felices que no pueden evitarse por mas esfuerzos que en
las marchas hagan nuestros soldados. Los llaneros se arrojan
a caballo desde la barranca del río, con la silla
en la cabeza y la lanza en la boca, y pasan dos o tres mil
caballos en un cuarto de hora como si pasasen por un ancho
puente, sin temor de ahogarse ni de perder el armamento
ni la ropa. De esta manera fatigan las columnas que les
persiguen en marchas las mas penosas que puedan darse, se
pierden en pocos días un gran numero de soldados
que enferman en aquel pantanoso terreno y cuando consideran
estas bajas, y el cansancio e inutilidad de nuestros caballos
que no tienen donde repararse, vienen a atacarnos o esperan
el combate, como sucedió el 27 de enero de este año
(1817) en la sabana de Mucuritas, donde el brigadier La
Torre, que los perseguía desde Casanare (sobre 150
leguas) apenas pudo mas que resistir al ímpetu de
su numerosa caballería
Finalmente
LVL destaca .el contraste de la “mansedumbre indígena”
con el ingrediente del negro esclavo y el zambo, que tantas
sublevaciones del orden tuvieron lugar por todas las haciendas
y lugares, hasta los casos locales más notorios desde
Nirgua, Coro, hasta las reyertas famosas en Santo Domingo
y Haití.
Estos
dos ingredientes ambientales, las sabanas y los zambos,
fueron el factor dinámico clave en las revueltas
posteriores que han venido sacudiendo la repartición
del ingreso a lo largo de la vida pública republicana,
culminando en nuestros días con un factor actualizador
del antiguo potencial de movilidad de las sabanas: la potencia
de los petrodólares en llanuras ahora globalizadas,
para el rescate de los pueblos todavía subyugados
del subcontinente…
2. 1 LA CITA DE DON ANDRES BELLO (caballos y sabanas)
LVL
cita a Andrés Bello, en relación con su diagnóstico
sobre los beduínos de las sabanas:
Como
el bárbaro germano en el antiguo mundo, el llanero
venezolano al entrar en la historia introdujo un sentimiento
que era desconocido en la sociedad colonial, vivo reflejo
de la sociedad romana, según los observo don Andres
Bello. El llanero, como el bárbaro, como el nómada
en todos los tiempos y en todas las latitudes, se caracteriza
por la “afición a la independencia individual,
por el placer de solazarse con sus bríos y su libertad
en el medio de los vaivenes del mundo y de la existencia;
por la alegría de la actividad sin el trabajo,; por
la afición a un destino azaroso, lleno de eventualidades,
de desigualdad y de peligros; tales eran sus sentimientos
dominantes; y la necesidad moral que ponía en movimiento
aquellas masas humanas…”
En
la ausencia del colectivismo, del gregarismo creado por
las leyes de origen romano y por el catolicismo, que
no tuvieron jamás influencia en nuestras llanuras
y cuyas instituciones ahogan al individuo en la ocasión
y tienen, sobre todo, la Iglesia, a imponer el sacrificio,
la renunciación personal en pro de la humanidad,
toda entera, el individualismo surgido de las ruinas de
la sociedad colonial impuso un nuevo elemento de gobierno,
desconocido hasta entonces entre nosotros, … y
que no había existido propiamente en nuestra América,
en aquellos pueblos que no tienen llanuras ni caballos,
y cuya evolución se ha realzado dentro de los gobiernos,
la preponderancia del clero y el predominio de las viejas
oligarquías.
Nosotros
vamos a añadir, por nuestra parte, otra variable
a los beduínos sabaneros: el hecho de ser predominantemente
zambos o sambaigos, que es un elemento mestizo de belicosidad,
que se incorpora a la población indígena.
Vallenilla
hormigarrojista
Ese elemento fue el patrocinio militar, la supremacía
del mas fuerte {la hormiga roja!!!}, del mas sagaz,
del mas valiente; el vínculo establecido entre los
individuos, entre los guerreros, que sin destruir la libertad
individual ni la igualdad característica a los pueblos
pastores, no aquel orgullo personal de que habló
el Libertador…, estableció sin embargo una
subordinación jerárquica de donde surgió
también, como en la Edad Media europea, nuestro feudalismo
caudillesco…
¡General!
Usted es la patria, le dijeron a Páez los separatistas
en 1830.
No existía en la época, aparentemente, el
socialismo del siglo XXI.
3
LA VUELTA AL CONTROL SOCIAL
No
terminó allí el reajuste por la redistribución
de ingreso, con el tiempo el agua trató de volver
a su nivel. Con algunas revueltas sociales, el siglo XIX
parece haber sido un conflicto entre los distintos dirigentes
regionales, heredados de la Independencia, pero no tanto
luchas de partidos.
Realizada
la Independencia, surge, junto con los prejuicios de clase
y la necesidad de la conservación social, el poderoso
móvil de los intereses materiales, y al mismo tiempo
que el congreso restablece en cierto modo la esclavitud,
con la ley de Manumisión, las opiniones de los realistas
concuerdan en lo absoluto con las de los patriotas, clamando
contra el peligro que representaba la libertad de los negros.
Los
blancos habían sido los amos, los propietarios, los
dominadores, lo privilegiados por las leyes y las costumbres.
Ejecutores de la justicia y administradores perpetuos de
los bienes del común, una ambición muy legitima
les había llevado a declarar la independencia, a
desconocer al rey de España con el único objeto
–según la opinión de los realistas—de
sustituir al monarca para establecer lo que Bolívar
llamará “la tiranía domestica activa
y dominante”. Pues contra esa casta debían
desatarse naturalmente, los odios de las clases populares,
contra su vida y contra sus intereses. Blanco, propietario
y patriota, era todo uno para los soldados de Boves y de
Yánez; blanco, propietario y godo continuó
llamándose para los mismos beduinos “todo el
que tenga algo que perder”…(p.110).
Encima, la celebre ley (“neoliberal”se diría
ahora) del 10 de abril del año 24 favoreciendo el
capital daba al comercio, y por tanto a los godos, una preponderancia
mucho mayor que en la epoca colonial, lo que atribye a la
influencia manchesteria sobre el Dr Vargas.
Tambien
los godos, los representantes de la burguesía, consituida
por una oligarquia de tenders, d canastilleros, como se
decia entonces, resultaron favorecidos por la Constitución
del año 30, que solo concedia derechos electorales
a los que poseyeran rentas.
Nuestros
partidos históricos, que nacieron con la guerra civil
de la Independencia 7 porque desde
entonces se dividió la población urbana de
Venezuela en dos bandos, llamados primero godos y patriotas,
y que después de constituida la República
se titularon godos y liberales, no profesaron doctrinas
políticas definidas…(173)
En
Venezuela, por regla general, se nacía godo o liberal,
según que es ascendiente hubiese sido realista o
patriota… (idem, pie de pagina p. 192)
En
la evolución histórica de Venezuela se observa
claramente cómo estallaba a cada conmoción
los mismos instintos brutales, los mismos instintos de asesinato
y pillaje; y cómo continuaban surgiendo del seno
de nuestras masas populares las mismas hordas de Boves y
de Yáñez, dispuestas a repetir en nombre
de los principios republicanos los mismos crímenes
que en nombre de Fernando VII, e igualmente ignorantes de
lo que significaba el gobierno colonial o el gobierno propio.
Y es porque, a pesar de nuestras teóricas transformaciones
políticas, el fondo intimo de nuestro pueblo continuó
por largos años siendo el mismo que durante la Colonia.
Las pasiones, los instintos, los móviles inconcientes,
los prejuicios hereditarios, tenían que continuar
siendo en él elementos de destrucción y de
ruina, contenidos únicamente por los medios coercitivos
que tan ampliamente ha tenido que ejercer el jefe del Estado…(108)
Sin embargo, más adelante Mirabeau, que vuelve a
su casa después de haber votado la abolición
de los títulos de nobleza, coge a su ayuda de cámara
por las orejas y le dice con voz tonante: «Tú,
pillastre, espero que para ti continuaré siendo el
señor conde »
Otra
agudeza de LVL: La mayor parte de los generales de la Independencia
fueron de extracción popular, presididos, mientras
que los oligarcas eran pocos, detrás de Bolívar.
Terminada la revolución, cuando ya no había
que combatir sino que gobernar, que administrar los bienes
de la cosa pública, se planteó el conflicto
entre los representantes de las oligarquías y los
nuevos jefes, los representantes de los zambos llaneros,
con Páez a la cabeza.
“Por
eso hubo un momento en que Bolívar y los hombres
de su clase se confundieron con los caudillos populares
en un mismo propósito; pero, alcanzado el triunfo,
la separación era fatal e inevitable…”
(130).
2
LA CITA DE DON ALEJANDRO DE HUMBOLDT (77 SS)
Otro
concepto clave identificado por LRV es “la ruptura
del equilibrio económico” (dominación)
y social de la Colonia. Este es otro aspecto identificado
por LRV que vale la pena notar; es la cita de Humboldt sobre
la inmovilidad de las instituciones.
Sigue
la cita: (id., 77):
El
reposo –dice Humboldt, hablando de nuestra sociedad
colonial- ha sido el resultado del hábito de la preponderancia
de algunas familias poderosas y sobre todo del equilibrio
que se halla establecido entre fuerzas enemigas”.
“El inmovilismo o misoneísmo es la unica ley
de conservación de sociedades compuestas de elementos
heterogenes y afectadas por hostilidades latentes o declaradas;
y en las cuales toda sacudida, de dondequiera que parta,
constituye un peligro. Aun las medidas mas utiles deben
ser evitadas, si de ellas resulta una sacudida cualquiera”.
Remata
Don Laureano: “El carácter feroz que asumió
la revolución en Venezuela, así como nuestra
rápida evolución igualitaria, hecho de que
no hay ejemplo en ninguno de los otros pueblos de Hispano-América,
se halla explicado en parte por la heterogeneidad misma
de la sociedad colonial” (idem).
3
LAS RAZONES DE LA EMANCIPACION
Después
de examinados los textos de Don Laureano, se puede repetir
la muletilla de Rafael Poleo sobre Gide: “todo ha
sido ya dicho”. Faltaba no más recordarlo oportunamente,
con algunos razonamientos ulteriores, valga el comentario.
Veamos
algunos de los argumentos de LVL:
La
inferioridad politica (76-77):
La
preponderancia que en Venezuela tuvo la nobleza criolla,
repetimos, se apoyaba sobre fundamentos mas
sólidos que su problemática limpieza de sangre.
Fundamentos históricos, sociales y sobre todo
económicos, que dieron a aquella casta dominante
el derecho de sacudir el yugo que la mantenía en
un grado humillante de inferioridad política dentro
de su propia patria. He allí el argumento principal
de la independencia o de la emancipación, que es
el termino mas preciso.
La
explotación económica:
Veamos
su diagnóstico de la situación (173 y sgtes.)
Los
godos, comerciantes en su mayor parte, letrados y burócratas,
habian tenido necesariamente que sostener el regimen colonial,
unos por mantenerese en sus puestos, otros por ampliar sus
prerrogativas, absorbidas casi por completo por el mantuanismo
revolucionario, y los primeros por el interés de
perpetuar el monopolio al cual debían su prosperidad,
pues es bien sabido que el comercio colonial de Venezuela
se desarrolló a favor de la celebre compañía
Guipuzcoana, que hizo desaparecer la libre exportación
de los productos naturales establecida desde tiempos
inmemoriales entre los puertos venezolanos y los de Veracruz,
Canarias y las Antillas extranjeras, recibiendo en pago
el numerario que enriqueció en breve tiempo a la
aristocracia territorial, y que luego absorbió
por completo la compañía monopolista,
y años mas tarde el comercio de Cádiz, tan
pertinaz y poderoso adversario de la Independencia de Venezuela,
que fue el que organizó a sus expensas la expedición
comandada por el general Morillo en 1815.
“Jamás –dice Heredia- había salido
de España para la America expedición mas brillante
y numerosa, como que era el último esfuerzo de
los comerciantes de Cádiz por medio de la Junta
de reemplazos, quien suplió todos los gastos”.
Más
claro no canta un gallo. Pero tuvo que ser Don Laureano
quien identificara este importante factor. Estas son nuestras
razones por el rescate del pensamiento de Don Laureano;
debería ser leído y estudiado con mas frecuencia,
en su parte analítica de la historia, ajeno a sus
vinculaciones gomeras.
RECAPITULACION
La
historia según don Laureano, una Independencia que
fue una guerra civil con carácter de revolución
social, para aniquilar la discriminación y junto
con ella la mayor parte de la población blanca venezolana,
lo que llamó “el crisol”. La pérdida
del equilibrio de la sociedad colonial, favorecida por la
existencia de inmensas llanuras donde los jinetes a caballo
eran invencibles, jinetes mayormente mestizos que buscaban
una mayor justicia social.
Dos
revoluciones a la vez; hubieran podido hacer una después
de la otra, o solamente una sola, la independencia de España,
y dejar la revuelta social para más tarde. Pero la
historia no podía esperar.
Ello
no ocurrió igual en las otras colonias latinoamericanas,
que mantuvieron más bien intacta la nobleza criolla
y la población indígena subyugada. Quizá
ahora le vendrá su tiempo de reajuste social más
intenso. Ahora que se galopan inmensas llanuras globalizadas
con impetuosos petrodólares, mueran los blancos aunque
sepan leer y escribir!!
1 Citado por Vallenilla Lanz, Laureano.,
“Cesarismo Democratico. Estudio sobre las bases sociológicas
de la constitución efectiva de Venezuela”.
Los Libros de El Nacional, Caracas, 1999;.,92 ss.; mencionado
en Restrepo en su Historia de Colombia, tomo II. El subrayado
es nuestro. Jesús Sanoja Hernandez, en su Introducción,
cita el trabajo de Arturo Sosa sobre “La Filosofía
Política del Gomecismo: Estudio del Pensamiento de
Laureano Vallenilla Lanz”, y “Memorias
de un venezolano de la decadencia “ de José
Rafael Pocaterra, como dos documentos cuyo examen resulta
oportuno al tratar este tema.
2 Véase La “Historia de Venezuela”
de Gerendas. En soberania.com. 2006.V.t. nuestro
“El Buen Oro y el Buen Dios”, en petroleumworld.com,
2006.
3 Sin meter otras áreas asaltadas de la
economía nacional, como el negocio ganadero, las
aduanas. La cita es de Tugendhat, “Venezuela´s
oil”.
4
En Venezuela se conservaron con mayor fuerza los prejuicios
de raza, precisamente por la gran cantidad de gentes de
color que resultó de la union de los españoles
con los negros. 74ss.
5
Curiosamente esta discriminación de empleo fue ejercida
nuevamente en Venezuela hacia el 2004 (gobierno de Chávez),
pero solo por razones políticas, no por limpieza
de sangre.
6 Para el caso de España se menciona: II
OFICIOS NOBLES Y VILES. “No solamente existía
una graduación jerárquica de los oficios con
arreglo a su honorabilidad, sino que algunos estaban considerados
viles e incompatibles con el estado de nobleza. Tales fueron
hasta 1783 los de sastre, pellejero, tundidor, carpintero,
pedrero, herrero, barbero, especiero, regatón, zapatero
y otros (Novísima Recopilación, VIII, 32,
VIII,nota 5); tomado de Manuel García Pelayo, Obras
Completas (III, 2177) en su “El Estamento de la Nobleza
en el Despotismo Ilustrado Español”.
7
Según Manauel Cabellero ya ningun historiados serio
cuestiona este planteamiento pionero de Don Laureano (El
Universal, 27/05/06).
Alberto
Méndez Arocha
es Ingeniero Mecánico con un Doctorado en Derecho
y Economía de la Energía. Es Individuo de
Número de la Academia Nacional de Ingeniería
y del Habitat. Sus puntos de vista no necesariamente son
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Venezuela 04 06 06
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