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Análisis y opinión sobre energía, geopolítica y civilización


Una propuesta de actualización marxista para el Socialismo XXI
¿ " Quien se Atrevera a Colocar la Autoridad de Copernico por Encima de la del Espiritu Santo"?



Por Alberto Méndez Arocha

Parece conveniente resumir a estas alturas del partido del debate del socialismo XXI nuestro punto de vista sobre el marxismo decimonónico visto por la Ingeniería Económica del siglo XX, y aquellos aspectos, mayormente economicistas, que tendrían que actualizarse, en lo que estamos llamando posmarxismo económico XXI. Aquí hay que refrescar algunos temas de la Historia de la Filosofía Política, o más bien de la Filosofía Económica, entendida esta como los aspectos económicos tocados por los filósofos.

EL DESARROLLO DE LA PROPIEDAD

En el principio era el «estado de naturaleza » anterior a todo Gobierno humano. En este estado había una «ley de la naturaleza» que consistía en mandatos divinos, no proveniente de legisladores humanos.

Los hombres salieron de este estado de naturaleza por medio de un contrato social, que instituyó el gobierno civil.

“Locke debe admitir, lo que es notorio, que los hombres no actúan siempre de suerte que, conforma a un calculo racional, obtengan el máximo de placer. Afirma que la libertad se basa en la necesidad de perseguir la verdadera felicidad y en el dominio de nuestras pasiones”. (Russell, id, 232).

En los tiempos primitivos se puede decir que el trabajo humano constituía el único factor de producción, no se había todavía acumulado mayormente el capital, y los activos de las empresas familiares de la Edad de Piedra eran los propios utensilios personales, y seguramente muchas recolecciones de alimentos se harían por trabajos en conjunto, comunales.

Es oportuna aquí una cita de Hobbes. Sostiene que “los hombres son naturalmente iguales. En estado de naturaleza, antes de existir ningún gobierno, todo hombre desea conservar su propia libertad, pero adquirir dominio sobre los demás; ambos deseos están dictados por el instinto de conservación.

De de este conflicto surge una guerra de todos contra todos, que hace la vida brutal, «asquerosa y corta». En un estado de naturaleza, no hay propiedad, justicia ni injusticia; hay solamente guerra, y «la fuerza y el engaño son, en la guerra, las dos virtudes cardinales»”.

Posteriormente se constituyó la apropiación de la tierra a título individual y también colectivo. Evidentemente, Aquí ya entraron los mecanismos de subsistencia, de lucha por la vida, que está en la base de la evolución de las especies.

En el terreno económico esto se traduce en la apropiación del trabajo propio en vivienda y tierra, y posteriormente, en la etapa post-nómada, sedentaria, en el control de los enseres domésticos y aquellos requeridos para la agricultura.

Viene entonces un proceso que cae bajo la llamada “Teoría de la Dominación” que no es lo mismo que la “Teoría de la explotación”. En cuanto al instinto natural, que hemos denominado el arquetipo de la hormiga roja (siguiendo el comportamiento de tales especies), que impone la dominación del prójimo y, en diversas formas, su explotación, pero no necesariamente. En el comienzo con las cosas rudimentarias, primitivas, la violencia era la ley para la dominación, y en consecuencia, la explotación, la esclavitud.

Pero con el tiempo la explotación de fue reduciendo y llegó la dominación, donde la lucha es por la participación en las rentas, sin explotación (plusvalía); que es dónde debemos llegar, hasta reducir la dominación y alcanzar la justa remuneración de cada factor. La lucha final es por la apropiación del valor agregado disponible, por parte de la justa participación de trabajadores y capitalistas, más los consumidores, y a veces, entre naciones proletarias y naciones capitalistas, en términos globales, para cada materia prima.

La lucha por la supervivencia

Entra en acción la lucha por la sobre vivencia. El sociólogo francés M Duverger distinguió (1972) varios tipos de causas para las pugnas:

1. Por motores individuales

• Instintivos (“concupistentia dominandi”)

• Psicológicos y de temperamentos

2. Por acciones colectivas (luchas de clases).

Paro para nosotros básicamente las acciones, en la historia de la humanidad, tienen como incentivo la dominación y la explotación de las riquezas por la violencia, la guerra, una acción para apropiarse del bienestar y riqueza disponibles. En este aspecto respaldamos la explicación marxista.

Por cierto la posición de Russell es aquí peculiar: difiere de una explicación economicista de la historia, y dice (id., 403): “”Sin embargo, creo que Marx está equivocado en dos extremos. Primero, las circunstancias sociales que hay que tener en cuenta son tanto políticas como económicas; tienen que ver con el Poder, del que la riqueza es solo una forma”. Lo que pasa es que al final, politics is economics, a juicio nuestro.

Sin duda la más elemental lucha ha sido entre propietario y obrero, la apropiación del trabajo y capital de los demás, ya sea familiar, local, tribal, regional, nacional.

El resultado en el tiempo fue la apropiación de tierras por las personas con mayor poder que comenzaron a atesorar activos bajo la siguiente forma, para la producción agrícola, ganadera y metalúrgica:

• La propiedad de la tierra, utensilios y edificaciones

• La propiedad parcial de los empleados (esclavos)

LA CUESTION DE LA ESCLAVITUD

Normalmente se separan dos épocas, la esclavitud de los tiempos viejos (Antiguo Egipto, Babilonia, Lejano Oriente), de la esclavitud moderna, a partir del siglo XVI, especialmente en el continente americano (negros e indios).

Es curioso señalar que el mismo Marx reconocía que las agrupaciones comunales luego fueron sobrepasadas por las organizaciones imperiales.

Notemos el caso del “Despotismo Hidráulico”, primero faraónico, pero también vigente en México y Perú):.

No había socialismo entre los Incas:



“La unidad suprema terminó encarnada en el déspota (Faraón, Emperador, Zar, Inca, Rey), gran padre de numerosas comunidades, al que se liga de una u otra manera a la divinidad. Entonces la unidad suprema sistematiza la apropiación del pluspruducto, que toma la forma de tributo o de trabajos colectivos para el déspota y la élite.

Este sistema llegó a su "perfección" y expansión instaurado por centros soberanos tras sucesivas guerras y conquistas, tanto en Asia, como en el antiguo Egipto, México o Perú. John V. Murra (1955) estudió la organización económica del estado Inca, como un caso desarrollado y eficiente de despotismo comunal, anotando no solamente la relación con las formas asiáticas, sino con las economías y estructuras de poder africanas ashanti, ruanda, dahomey o yoruba y aun con las hawaianas. Destaca por ejemplo el descubriemento del parecido entre la dopkwe dahomeiana y la mita incaica (aprovechada luego por los conquistadores españoles). [Fuente: Wikipedia, Despotismo Hidráulico]

 

Factores de producción pre-industriales

Hay dos cuestiones a debatir. Que el trabajo es el solo condicionante del costo o valor de producción, y luego la cuestión del precio. Para nosotros el costo no tiene nada que ver con el precio, no directamente.

La posición marxista:

Según la teoría del valor trabajo cada mercancía encierra un valor correspondiente al tiempo de trabajo socialmente necesario requerido para su producción. (Cf. Wikipedia).

Esto trae dos complicaciones prácticas a la discusión. 1) La cuestión del “trabajo necesario” para cada individuo, normalmente lo suficiente para comer, vestirse y vivir decentemente, lo que se ha prestado incluso a cierta mamadera de gallo, por las dificultades de parametrizarlo; y 2) el valor que se otorgue a la hora en moneda.

Porque se pretende medirlo en horas, y el valor de acuerdo a la pericia, conocimientos y experiencia requeridos para el trabajo. Pero hay que traducirlo al dinero, en Bs/hora.


El precio pre-industrial

Parece lógico que en este contexto histórico los principales pensadores económicos antes de la Revolución Industrial propusieran que solo el trabajo humano es el principal costo de producción, el caso agrícola parecía evidente, como después lo auspicia Marx.

Pero es bueno aclarar que esta idea no le pertenece. Fue planteada antes por los apóstoles del liberalismo, Smith y Ricardo, quienes a su vez han podido estar influidos por Locke.

Dice Russell al respecto (id., 252): La teoría del valor trabajo –es decir la doctrina de que el valor del producto depende del trabajo empleado en él--, que algunos atribuyen a Karl Marx y otros a Ricardo, se halla en Locke, y se la sugirió una serie de predecesores que se remonta hasta Santo Tomás”. Como dice Tawney, resumiendo la doctrina escolástica: “…El verdadero descendiente de Aquino es la teoría del valor trabajo. El último de los escolásticos fue Karl Marx”.

El valor trabajo pre-industrial

En estas condiciones, en estos tiempos, desde nuestro punto de vista, los factores de producción para las actividades agrícolas, por ejemplo, eran básicamente capital (tierra y herramientas), y mano de obra.

Pero notemos que su incidencia es distinta: la tierra siempre ha estado allí, ociosa, faltaba la oportunidad de la inversión, expresada por el deseo de invertir del empresario, en la adquisición de la tierra, y en el empleo de los trabajadores. Hay un factor pasivo y otro activo, en las inversiones.

De este modo se puede determinar, en esta etapa, el costo de producción: simplemente como el costo anual por el uso de la tierra más los gastos de operación y mantenimiento de la operación, mayormente trabajo.

Respecto de la ganancia, todo depende del precio en el mercado, que es problema aparte. En este caso se supone que toda la ganancia va al empresario, que es quien asumió y aportó la inversión semilla. Si hubiera un trabajador determinante en la formación de las ganancias habría que reconocerlo específicamente.

A debate: quienes argumenten que la tierra no es factor participante en el costo o valor del trabajo, respondemos que nos parece ilógico, puesto que normalmente tiene un precio de venta en el mercado, y su respectivo costo de oportunidad, que es lo que rendiría si no se utiliza en la agricultura.

Cuando se arrenda la tierra para que otro la siembre, normalmente se acostumbraba cobrar el 50% de las ventas. Esta situación pudiera resultar absurda, puesto que este porcentaje, en sentido estricto, depende de los niveles de los salarios y del valor de la tierra, para que sea justo de acuerdo a los respectivos costos. O sea, que en cada caso habrá un porcentaje adecuado a calcular.

Concluye Russell (ibidem): La teoria del valor trabajo ha sido habitualmente defendida en oposición a una clase considerada como explotadora. Los escolásticos, en la medida en que la defendían, lo hacían por oposición a los usureros, que eran en su mayoría judíos. Ricardo la defendió en oposición a los terratenientes y Marx en oposición a los capitalistas. Pero Locke parece haberla sostenido en el vacío, sin hostilidad a ninguna clase. Su única hostilidad es contra los monarcas, pero esto no tienen relacion con sus opiniones sobre el valor”.

“De hecho el trabajo regula el precio” – Etapa Industrial


En la época industrial habría una modificación brutal en la estructuras de los factores de producción, en cuanto a aplicación de las recientes invenciones, que tuvieron lugar a raíz de las revoluciones metalúrgicas y tecnológicas que permitieron la incorporación de la energía (carbón, pistón de vapor) en los procesos de fabricación en serie, permitiendo la mecanización de las operaciones y el aumento notorio de las capacidades de producción, en comparación con las actividades manuales.

Ahora la función de producción debería escribirse: FP = K (T + M) + L. incorporando máquinas a las tierras. Pensamos que aquí ocurrió una falla básica en el pensamiento de Marx, quizás por su interés anticapitalista, de desconocer el efecto notorio de las máquinas como elemento de producción y en el aumento de la productividad (unidades/persona) en la fabricación fabril.

A debate: donde el capital ahora está representado por tierras y máquinas. Y es un hecho indiscutible, para nosotros, su aporte clave en el sistema de producción de las empresas y a la rentabilidad.

LA APROPIACION DEL VALOR AGREGADO Y EL PRECIO

O sea: en las primeras etapas de la humanidad no existían máquinas, todo el trabajo era humano, no había problema con el costo de los bienes y servicios, puro trabajo. Pero eso fue hasta la Revolución Industrial. Su arribo varía según los países, pero digamos para fijar un hito que despega a partir de la comercialización de la máquina de vapor en fábricas y transporte (vapores, ferrocarriles), alrededor de 1800.

El problema que surge con la llegada de las máquinas, es la mayor participación del capital en los factores de producción. Antes aparecía de un modo pasivo, la tierra, que era una inversión disponible y necesaria pero no estrictamente ligadas a la productividad (excepto por lo del suelo, claro está). Pero no implica, incluso, una sustitución de la mano de obra como es posible en el caso de las maquinas. Aparte de aumentar la producción hasta limites impensables antes.

Adicionalmente con las máquinas la función de producción se modifica. En general se justificaba el aumento de la capacidad y de la productividad en la fabricación de bienes, en términos de costos. Notemos que no siempre la máquina sería una proposición económica, pero si en muchas manufacturas.

Entonces se replantea la cuestión del valor trabajo. Había que repensar la función de producción. Antes era un poco de capital y casi todo trabajo. Ahora no. Ahora es mucho capital (máquinas), pero también trabajo, a veces mucho trabajo.

Es la época de Marx. El quiso mantener la tradición escolástica de favorecer la teoría del valor trabajo. Grave error. Punto para el debate.

Hodsgskin en 1825 (estábamos todavía saliendo de batallar en Carabobo) argumentó contra Ricardo las consecuencias de su teoría. Si, como en el valor de cambio de un producto se debía enteramente al trabajo empleado en realizarlo, entonces toda la recompensa debía ser para el; “la parte obtenida ahora por el terrateniente y el capitalista tenían que ser una mera explotación”.

Este señor tenía toda la razón, y lo mismo se plantea actualmente con las extrañas aspiraciones del socialismo XXI (Cf. Al Traudi y Monederos, idem) en cuanto plantean que el capital no rinde, igual que Ricardo en 1817.

Antes de la máquina, era lógico pensar que el costo de producción dependía fundamentalmente del factor trabajo.

La teoría marxista del valor trabajo.

Dice el Diccionario marxista:

En cambio, la particularidad específica de la mercancía fuerza de trabajo estriba en que posee la facultad de crear un nuevo valor en el proceso de su consumo, es decir, en el proceso del trabajo, con la particularidad de que dicho nuevo valor es mayor que el de la propia fuerza de trabajo.

El capitalista logra estos fines obligando al obrero a trabajar más allá del tiempo necesario para reproducir el valor de su faena de trabajo.
De esta suerte, el trabajo del obrero asalariado es la única fuente de plusvalía
Y luego:

Se concluye entonces que el salario es una fracción de la jornada laboral y no su total, rompiendo el sistema capitalista en la mercancía trabajo la ley del valor que sí aplica al resto de mercancías.

A debate: la fuerza de trabajo solamente crea un nuevo valor mayor dependiendo del precio, y el precio incluye otras cargas (capital etc.).

Evidentemente en los tiempos modernos esta aseveración es difícilmente sustentable. Ningún obrero estaría dispuesto “a que lo obliguen a trabajar”. La diferencia de apreciación está en el concepto del cálculo para el valor de su fuerza de trabajo, que debe estimarse a un determinado precio. Si en tal precio no se incluye la remuneración del capital, evidentemente hay una diferencia de apreciación en los cálculos Igual si se incluyen costos indirectos equivalentes a una “depreciación parcial” como sería la derivada de los cálculos según una matriz tipo Estrella de Peters donde aparezcan las alícuotas de las horas hombre empleadas en la manufactura de cada uno de los activos utilizados, simplemente utópico.

Nuestras reservas se refieren así tanto a la plusvalía relativa como la absoluta.

Para nosotros el valor final de la hora de trabajo está en función de su precio.. Y el costo depende de los factores de producción implicados, en su conjunto.

Habría que llegar a unos convenios provisionales, porque mientras una economía mundial en su conjunto se mantenga capitalista, la remuneración de los factores no podría realizarse al margen de lo que suceda en el mundo, otra vez utópico.
Por debatir.

La formación de valor por parte del capìtal

Otro aspecto a debatir. Nuestra posición ha sido: “La cuestión de que el capital no fabrica valor es un asunto todavía muy discutible. La máquina aumenta la productividad (cantidad y calidad ) de los productos, de modo que su participación en las ganancias es difícil de negar” (Cf. Resumen posmarxismo, p.10).

La cuestión del precio

Hasta esa fecha todo el trabajo era de costo humano, pero no el precio. El precio es otra cosa, depende de la apreciación que el consumidor le otorgue al bien o servicio. Lo que se llama la “disposición a pagar” según el valor de cambio. Eso del valor del uso (como precio) simplemente no tiene sentido, no se si vale la pena entrar a discutirlo. Al debate.

Repetimos: en general el precio no tiene nada que ver con el costo de producción. Claro, nadie va a vender perdiendo dinero, de modo que el costo (esfuerzo) es el piso mínimo en la oferta de venta, desde la antigüedad hasta nuestros días. Pero el vendedor tiende a maximizar su beneficio, de modo que el precio está sujeto a negociación en un mercado, donde pueden ocurrir otros vendedores.

Desde esta perspectiva no objetamos Marx hasta la Revolución Industrial.. Nos parece su explicación de la pugna entre grupos económicos razonable, absolutamente obvia, luchas entre asociaciones de intereses comunes, la mejor explicación de los acontecimientos históricos.

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Como consecuencia de este breve análisis y otros anteriores, proponemos para su discusión aquellos temas que a nuestro juicio habría que actualizar dentro del marxismo a la luz de la microeconomía actual, entre otros:

a) Contribución del capital al costo

b) Precios según valor de cambio

c) Valor trabajo

d) Plusvalías y reparto de ganancias

e) Participación de los consumidores


Ideas para la formulación de un posmarxismo XXI

Detallemos un punto, antes del debate. En cuanto a la explotación del trabajador por intermedio de las plusvalías proponemos algunas actualizaciones.

Como se ha visto, en función de los movimientos de los precios, pueden surgir ganancias a repartir, que habría que analizar para evitar excesos de dominación o fuentes de explotación. Es el caso de las plusvalías de ganancias.El problema es la repartición de las ganancias, lo que sugerimos algunos ajustes de ingeniería económica para la actualización de los aspectos económicos del marxismo a los tiempos modernos.

En cuanto a las plusvalías del lado de los costos, habría que tener en cuenta:

a) Eliminación o modificación del concepto de “plusvalía absoluta” por otro más vigente.. La plusvalía absoluta materialmente no existe en la actualidad, o sea, nadie trabaja 4 horas y le pagan 8. Habría que estudiar su vigencia. Y está lo del cálculo del valor de la hora. A debatir.

Lo que sí existe es que el trabajador se ve obligado, en situación de desempleo, de aceptar colocaciones donde el sueldo es menor que el merecido por conocimientos o experiencia en el mercado local; aquí la explotación no es necesariamente de alguna empresa, sino que el desempleado en su desesperación agarre lo que se le presente, por mejorar sus ingresos. Es la que llamamos tipo 1B en nuestro análisis (v. Resumen posmarxismo citado).

b) Eliminar o modificar el concepto de plusvalía relativa, que se refiere a aumentos de productividad. Un caso muy especial de remuneración, poco común. Habría que revisar los contratos colectivos para adoptar las medidas en los casos que este tipo de remuneración se presente. Igualmente estudiar su vigencia. Al debate.

c)
Discutir la recuperación del capital, por medio de la depreciación;Vistas las dificultades y la incongruencia de calcular cargas de capital por horas de trabajo. Punto a debatir.

d) La cuestión de las primas de rendimiento por eficiencia en el trabajo.
A discutir en los contratos colectivos específicos.

Se refiere a bonos de premio en la remuneración de los trabajadores de acuerdo a su responsabilidad en la reducción de los costos o aumento de las ganancias. Serían primas de rendimiento en función de las ganancias.

Este es un aspecto muy importante a destacar y analizar. Muchas ganancias pueden ser consecuencia directa de las decisiones e innovaciones de los gerentes y otros especialistas., o sea de los trabajadores.
Hay que tener en cuenta además una serie de rubros de gastos que se refieren a la remuneración de inversiones u organismos asociados a la explotación (del tipo de impuestos municipales y regionales, tasas de regalía, etc).

e) Discutir la repartición de las ganancias. Esta plusvalía es el producto de los resultados de costos y precios. Convenidos los niveles de costos, las ganancias resultan de los niveles de precios. Se podría pensar que estos niveles son ajenos a la empresa, pero no en todos los casos, solo cuando el mercado es independiente.. Alzas inusitadas de precios corresponden con prioridad al capital; según las circunstancias podrían repartirse entre algunos empleados asociados a dicho aumento.

Las ganancias como “explotación” de las empresas

Esta repartición de la plusvalía o ganancia es el punto crucial de la discusión y del concepto popular de la “explotación del obrero en las empresas”.

Si se parte de la posición marxista ortodoxa que el capital no merece ganancias no hay nada que hablar, nada que discutir. Es entonces Copérnico contra el Espíritu Santo.

Pero si compartimos el concepto que la base de la eventual explotación está en los criterios para la distribución de las ganancias, se puede comenzar un debate. De un extremo todas las ganancias al inversionista, al que arriegó el capital. Del otro aquellos criterios que impidan la presunta “explotación”. Por ejemplo, salarios justos, de acuerdo al mercado. Tampoco sobre-salarios y contratos colectivos insoportables, como aquellos de algunas empresas públicas. Menos sub-salarios en vista de la situación de desempleo.

Desechadas las otras plusvalías (absoluta y relativa) por obsoletas, la discusión debería centrarse en la plusvalía de la pertenencia de las ganancias.

El punto principal es garantizar que existirá un incentivo de rentabilidad del capital necesario y suficiente para mantener los niveles de inversión de riesgo que exige el desarrollo nacional.

“Nuestra posición es que las ganancias puedes depender tanto de los esfuerzos del capital como de los esfuerzos de los trabajadores, y habría que repartirlas según las responsabilidades que se establezcan en su formación”. (tomado de AMA, Resumen posmarxismo). Todo Dentro de los programas previstos, por ambos lados, sobre las Empresas de Producción Social (EPS) y en el marco de la Responsabilidad Social de las Empresas (RSE).

El tema de la propiedad privada

Resumiendo nuestra posición, dice el Diccionario:

Al descomponerse dicho régimen, surge la propiedad privada sobre los medios de producción y los resultados de la misma, así como sobre el trabajador, que se convierte en propiedad del dueño de esclavos.

Cuando aparece la propiedad privada sobre los medios de producción, nace la explotación del hombre por el hombre, la sociedad se escinde en dos clases: la de los explotadores y la de los explotados.


Todo esto está correcto. Al haber esclavitud hubo explotación, nadie lo niega. Pero puede existir propiedad privada sin explotación, ese es nuestro punto y la meta que debe lograrse.

La Iglesia Católica y el Socialismo XXI

Respecto de este tema los hemos analizado hace un tiempo en un estudio para la Cámara Venezolana de Empresas Consultoras (Cavecon), por intermedio de un examen de la Doctrina Social de la Iglesia y otros trabajos conexos, pero no hemos logrado conclusiones definitivas, solo observaciones generales. Hay que seguir investigando este tema. El material está disponible para los interesados.

TODO ESTO ESTA MUY BIEN, PERO ESTA INCOMPLETO: FALTAN LOS CONSUMIDORES

Todo este lío entre marxistas y capitalistas por apropiarse del valor agregado disponible dentro de fábricas y empresas está incompleto: Marx no se ocupó de los consumidores, no era un problema en la época (mediados del XIX), y esta es una falta importante en su esquema económico. No eran los tiempos.

Es curioso sin embargo, porque la cuestión había sido había sido planteada hacia 1850 por el ingeniero francés Jules Dupuit, el pionero de la Ingeniería Económica.

Dupuit publicó en la Revista de Puentes y Caminos, que debió ser medio clandestina, poco conocida, en el Paris de esos tiempos. En el famoso ejemplo de los puentes, demostró que el bienestar de una obra pública, medida por la integración de la disposición de pagar de todos los consumidores, se repartía entre tres grupos (no dos como en Marx):

1. Los inversionistas (concesionarios del puente, por medio del peaje, de donde se remuneraba el trabajo)

2. Los consumidores. Que a su vez se compartía entre:

o El excedente del consumidor (lo que percibían aquellos que estaban dispuestos a pagar mas del peaje por el uso del puente)

o La utilidad perdida, lo que perdían los que no tenían suficiente para pagar el peaje.

 

En consecuencia, hay que meter en la discusión el precio de venta, para repartir el valor agregado del sistema respecto de la torta completa, no que la principal tajada se la lleven los trabajadores, como sucede en las empresas públicas, que es otro tema a revisar: la bondad de algunos contratos colectivos con los militares, las empresas estatales, las universidades y vaya Ud. a saber que otros esquemas andarán por ahí.

El concepto de cogestión

Tampoco habría problemas para discutir una mayor participación de los trabajadores en la planificación corporativa y operativa de las empresas, según sea el caso. Pudiera ser útil y conveniente, o alternativamente por medio de la participación accionaria y otras alternativas de ingeniería financiera.

TEMAS NO PARA EL DEBATE

Algunos temas que se atribuyen a la parafernalia política, a la mitología más bien esoterica que acompaña al marxismo, como alienación, dialéctica. hombre nuevo, trabajo necesario, && no serían objeto de confrontación en esta primera etapa.

“Transición hacia el socialismo”

El diseño de un sistema “mixto” para las empresas y consumidores con la incorporación de conceptos capitalistas y marxistas no parece factible, aunque podrían plantearse algunos esquemas que atenúen la supuesta explotación.

El objetivo sería diseñar un sistema de empresas cuyas características sean aceptadas como carentes de explotación por ambas posiciones.

Ejemplos de dificultades de la transición

Para visualizar las dificultades por de cazar ambas teorías pongamos dos ejemplos:

La arepera de la esquina

El arepero Juan recibe un sueldo de Bs 1 millón al mes (sin limitación de vender arepas), solo 8 horas diarias de trabajo. Vende unas 10 arepas por hora.
Según el marxismo, se estima que requiere para su subsistencia decente Bs. 2 mn al mes, trabajo necesario.

Si el precio de la arepa es Bs 10 mil, el “tiempo necesario” sale de una hora de trabajo al dia, suponiendo que el valor del producto corresponde a Juan. Son incongruencias que habría que ir suavizando.

La corporación petrolera

Esta discusión aparece interesante, porque se supone que para los marxistas que las minas contienen un capital producido no por los trabajadores sino por la naturaleza, que pertenece a la nación, y además el precio de venta está muy por encima del costo, lo que implicaría que se está explotando a alguien, probablemente a los consumidores.

De modo que vender fuera del valor de cambio (digamos 50 $/B) a un precio “marxista” no sería conveniente, porque se puede ser socialista pero no pendejo.

EN RESUMEN NUESTRAS PROPUESTAS DE DISCUSION, A QUIEN PUEDA INTERESAR, SOBRE SOCIALISMO XXI SON LAS SIGUIENTES:

Hablaremos en términos sencillos, prácticos entendidos por el gran publico, del tipo de los existentes en la ingeniaría económica o la microeconomia.

Pero hablaríamos además en una etapa capitalista, de transición si se quiere, “una economía mixta”, medio capitalista y medio marxista (en caso que valgan sus hipótesis) con toda con la contabilidad occidental como se conoce normalmente.

Solamente iríamos a discutir aquellas situaciones donde se podría aplicar un concepto de “explotación”, pero sin matar a la hormiga roja, o sea, sin matar al incentivo de la inversión privada. Vamos a buscar los términos de las reglas del juego para su aceptación y continuidad y supervivencia.

Esta proposición se somete a título de colaboración.


A. RESPECTO DE LA PUGNA ENTRE CAPITAL Y TRABAJO EN LAS EMPRESAS

a) Debatir sobre la repartición de las ganancias en las empresas, sobre la base de las plusvalías relativas a los costos y plusvalías de ingresos; otras plusvalías. Identificación de los esquemas eventuales de explotación.

b) Debatir sobre tipos de propiedad y cogestión


c) Definir como conclusión el esquema apropiado para las Empresas de Producción Social (EPS). EPS y Responsabilidad Social Empresarial (RSE).

 


B. RESPECTO DE LA REPARTICIÓN DEL BIENESTAR TOTAL (INCLUYENDO LOS CONSUMIDORES)

Cuestiones relativas a las políticas de precios, valor de cambio, &&. Responsabilidad Social Empresarial.

C. Respecto de la posición de las Iglesias.

Se ofrece un material donde se analiza la situación, como referencia.

D. Los temas no sometidos a discusión

Este aparte quedaría abierto para una segunda etapa
Esperamos que estas propuestas nuestras puedan ser analizadas por distintos estudiantes y estudiosos del socialismo XXI con miras a una mejor definición del posmarxismo económico moderno.

NOTAS

Hemos uitilizado como referencia la obra de Bertrand Russell, Historia de la Filosofía Occidental, tomo II; La Filosofia Moderna, Colección Austral, 1947.Aquí se menciona que el primer empleo de la palabra socialista ocurre en 1827, cuando se aplica a los seguidores de Owen, p. 398. La demoledora frase del título se atribuye a Calvino.

Los interesados en mayores detalles sobre los conceptos aquí emitidos podrían consultar “ABC del socialismo XXI”, “Resumen y conclusiones sobre nuestro posmarxismo XXI” y otros artículos publicados sobre el tema, especialmente en analitica.com, petroleumworld.com, soberanía.com y petroleoyv.com, a partir del 2004.

Véase: Haiman El Troudi et al., “Nos invitaron a debatir sobre el socialismo del siglo XXI”, Debate 1 – El Nuevo Modelo Productivo Socialista. Caracas, diciembre 2006.

Alberto Méndez Arocha es Ingeniero Mecánico con un Doctorado en Derecho y Economía de la Energía. Es Individuo de Número de la Academia Nacional de Ingeniería y del Habitat. Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.

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