Meneando
caderitas (Mírame
a los ojos)
Por
Michel Balivo
Muchas
veces repito que la vida es estructuralidad de funciones que operan
en
simultaneidad, y pongo el ejemplo hoy suficientemente
conocido de la respiración complementaria y totalmente interdependiente
entre el reino humano y el vegetal.
No solo son totalmente complementarias e interdependientes sino simultáneas,
porque no podemos turnarnos para respirar uno por vez, todos respiramos
a la vez. Y lo mismo sucede con la luz y el calor del sol, el alimento
y el agua, así como con los géneros sexuales para reproducir
la especie, aunque a ritmos y con tolerancias más amplias
Por muy superiores que sean comparativamente algunas funciones del
reino humano no pueden prescindir de todos los demás reinos,
todo es imprescindible y juega una función esencial dentro
de lo existente. Sin el aporte de la experiencia y conocimiento acumulado
generación tras generación por todos los pueblos y
razas no existiría el momento presente.
Sin la aceleración de toda esa acumulación no podría
suceder la revolución económica y cultural que hoy
vivimos. Nuestra propia personalidad, capaz de manejar hasta cierto
grado todas esas variables es también producto y desarrollo
de la historia social.
Y nada de ello es estático, puede también revertir,
involucionar como muchos síntomas de desadaptación
que hoy presenciamos en el ecosistema completo, evidenciando una
vez más la estructuralidad y simultaneidad de sus funciones.
Pero no solo eso pone en evidencia, porque también comenzamos
a darnos cuenta de que no somos capaces de pensar en estructuras.
Frente a este acontecer nuestro pensamiento se nos evidencia desestructurado
y mecánico, incapaz de aprehender la totalidad y unidad de
esa dinámica orgánica.
Para que podamos captar al menos
un atisbo por contraste, basta decir que nuestro cuerpo realiza cientos,
miles de funciones simultáneas para sostener el equilibrio
vital, el ajuste al entorno, en fin la existencia misma. ¿Es
entonces tan inferior lo irracional, es acaso prescindible y aún
despreciable?
No existen tiempos, espacios ni vacíos de ningún tipo
en la existencia, esas no son más que medidas y formas de
ordenar nuestra percepción, no son más que modos de
pensar. También sabemos que hay variados modos de pensar.
El pensamiento analógico o alegórico que se desarrolla
principalmente cuando predominan las motricidades tiene características
muy diferentes a la imaginación abstracta, sígnica,
racional, lógica, que se corresponde con nuestra época
de ideologías alienadas, ensimismadas, que no conducen a ni
producen acción en respuesta a las necesidades y exigencias
de su entorno.
Tal vez ilustrar el proceso que vivimos y vemos suceder en Venezuela
pueda servir como aproximación a lo que intento expresar como
estructuralidad y simultaneidad de la existencia. Dentro de la intención
de dar poder protagónico al pueblo y la comprensión
de que la función del conocimiento era fundamental para el
desarrollo de la sociedad, en algún momento se ideó la
misión Robinson para alfabetizar al pueblo.
Con la ayuda de la experiencia y los voluntarios cubanos se inició tal
tarea. Pero, ¿qué hacíamos con alfabetizar sin
abrir todas las posibilidades para que los que ya conocieran los
rudimentos de leer y escribir pudieran continuar la escuela, el bachillerato
y la universidad? Además había mucha gente que por
falta de recursos no había podido continuar sus estudios en
uno u otro nivel. Así surgen los Simoncitos, escuelas, liceos
y universidades bolivarianas, las misiones Rivas y Sucre. Imaginen
entonces los recursos para desarrollar tan enorme estructura gratuita,
no solo recursos monetarios sino humanos, la capacitación
necesaria, la infraestructura.
Pero cuando tienes eso a media marcha surge la pregunta, ¿con
qué recursos se van a movilizar, que van a comer mientras
estudian? Entonces nacen las becas, las misiones alimenticias, Mercal,
los comedores familiares, los nuevos institutos de educación
se comienzan a construir con todos esos servicios. Y en el camino
te preguntas, ¿qué van a hacer, dónde van a
aplicar lo que aprendan, con qué recursos van a iniciar sus
proyectos?
Así surge la misión Vuelvan Caras donde disponen de
asesoramiento para la formación de cooperativas y planes de
trabajo, recibiendo créditos y enseres además de conocimiento.
Y luego te preguntas, ¿por qué deberían esperar
a finalizar sus estudios para poner en práctica lo que van
aprendiendo? Y modificas la estructura misma de la concepción
del estudio para que ahora se aplique directamente al campo que van
desarrollando.
También caes en cuenta que tras toda concepción de
estudios hay una visión que educa para un determinado mundo
o sociedad. Por tanto has de definir que dirección le darás
a los estudios. ¿Hacia dónde vamos socialmente? ¿Cómo
nos vamos a organizar? Entonces se decide que será una educación
dirigida a la producción y propiedad social.
Por tanto cada nivel desarrolla proyectos para aplicarlos a las necesidades
de las comunidades donde vive y en consecuencia todo estudio y producción
incluye a y participa de su entorno mejorándolo. Y si vas
a construir viviendas y empresas, ¿por qué no hacer
pueblos y ciudades completas ya desde un enfoque socialista de propiedad
y producción?
Al mismo tiempo has de ir liberando las tierras necesarias a la siembra
de cultivos para avanzar en la soberanía alimentaria, porque
de otro modo, ¿que harán los que egresen de esos estudios,
dónde harán sus prácticas, dónde producirán?
Se crea entonces la misión Zamora. Con todo esto en marcha
piensas, ¿como se comunicarán entre si todos los participantes?
Allí se promueven y financian los medios alternativos de comunicación
y se concibe la idea de hacer infocentros donde se alfabeticen tecnológicamente
y tengan a su alcance todas las herramientas. Pero también
se construye un satélite para la total soberanía nacional
e internacional en comunicaciones, computadores y celulares. Todo
ello con cooperación y transferencia tecnológica del
gobierno chino.
Y por cierto, ¿cómo contrarrestar la intención
de aislar nuestro intento revolucionario si no establecemos relaciones
de comunicación y colaboración con nuestros vecinos
internacionales? Es necesario entonces innovar también en
ese campo, redireccionar la diplomacia y los intercambios en todos
los niveles. Surge de ese modo el Alba.
Agrégale a ello que has de dar respuestas a los indigentes
que fueron excluidos socialmente y viven en la calle, a las madres
con hijos sin recursos, a los ancianos que no tienen acceso a jubilación.
De ese modo surge la misión Negra Hipólita y Madres
del Barrio. Y no podemos olvidarnos de los indígenas excluidos
por 500 años, por ello la misión Guaicaipuro.
Quienes leen mis artículos saben que solo estoy describiendo
una mínima parte de las iniciativas emprendidas en ocho años
en medio de saboteos, golpes de estado, boicot petrolero, bombardeo
internacional ininterrumpido de los medios demonizando la revolución,
incursiones de paramilitares colombianos, asesinatos, incendios,
explosiones.
Es necesario comprender que todo esto que no puedo describir sino
encadenando una cosa detrás de la otra, poniendo a una como
causa y a otra como consecuencia, extendiéndolas en un tiempo
lineal de pasado a futuro, todo ello sucede estructural y simultáneamente,
es decir está sucediendo en un presente continuo, porque no
puedes actuar ayer ni mañana.
No puedes respirar, comer, beber, dormir ni pensar ayer o mañana.
No puedes decirle a la gente que tiene hambre que no hay recursos
o que hay otras prioridades y seguir hablando de un proyecto socialista,
humano. No puedes desarrollar ahora la alfabetización, luego
los colegios, después los liceos y por fin la universidad.
Porque terminarás, si es que lo haces, dentro de dos billones
de años y ya no quedará nadie para usufructuarlo.
O miras a los seres humanos a los ojos y compartes lo que sienten
o miras en tu imaginación, perdida tu mirada en lejanos horizontes
ideales mientras pisoteas la vida y destruyes lo que los corazones
anhelaron y construyeron esforzadamente generación tras generación
por siglos, para que tu puedas estar hoy aquí, vivir como
vives, pensar como piensas, hacer lo que haces.
No estará demás decir que las instituciones del estado
con su burocracia y corrupción fueron una resistencia más
a esta inmensa gesta, por lo cual fue necesario realizar las imprescindibles
misiones a través de nuevos órganos. Mil y una resistencias,
inconvenientes y desvíos surgen, se actualizan ante la intención
de cada nuevo paso en la construcción de un nuevo mundo.
Has de resolverlos creativamente si quieres avanzar hacia un mundo
de paz. Por ello se prohíbe la represión tanto del
ejército como de la policía. Pero además el
ejército se pone a trabajar hombro con hombro para y por su
pueblo, participando en todas las misiones. ¿O es que acaso
no son pueblo y además de humilde origen?
Tampoco hay que olvidar ni desestimar la inminencia de una explosión
social cuyos síntomas ya se habían expresado en el
Caracazo costando una masacre de vidas. Que reprimidas desde entonces
no habían hecho sino crecer, por lo cual eran una especie
de reloj o bomba de tiempo a cuyo tictac era necesario estar atento
pues marcaba la tolerancia y ritmo de cada momento.
Todo esto requirió una previa asamblea constituyente como
máximo órgano de expresión popular, una nueva
constitución ahora ya en vía de reforma, todo un sistema
completo de leyes nuevas que posibilitaran la transición y
dieran marco legal al proyecto socialista.
Imaginemos ahora la capacidad necesaria para concebir y realizar
esta gigantesca tarea a nivel nacional. Pensemos que venimos de una
inercia de décadas donde el ciudadano es totalmente abandonado
a resolver sus necesidades como pueda, reduciendo cada vez más
las empresas y servicios públicos a favor de la privatización.
En este tipo de organización somos una especie de entes abstractos,
fantasmales, sin la menor participación en nuestras comunidades
y mucho menos en decisiones estadales o nacionales. Los recursos
e instituciones de la nación son cosas de las que oímos
hablar pero con las que no tenemos nada que ver.
Todo ello está fuera
de nuestro alcance.
Por tanto es necesario iniciar toda esta inmensa tarea de reconversión
en medio de un escepticismo y apatía total, que requiere un
enorme y sostenido impulso inicial para romper, para sacudir de su
letargo esa poderosa inercia.
Es así como hoy nos encontramos con un país completo
en entusiasta movimiento en que difícilmente podamos encontrar
alguien que no estudie algo o practique una nueva actividad. Estamos
en medio de un acelerado e intenso proceso creativo y constructivo
que se observa y corrige a si mismo sobre la marcha, a toda velocidad.
La velocidad creciente de las actividades simultáneas en todos
los frentes, en continua interacción dialéctica con
los intereses de la inercia del modelo que predominaba y se resiste
a tal transformación, generan lo que doy en llamar el huracán
revolucionario. No olvidemos que estamos hablando de millones de
personas aprendiendo, participando y protagonizando, intentando,
acertando y errando.
En medio de todo esto ya no tiene lugar la antigua modalidad reflexiva
de salón que eludiendo los conflictos cotidianos inherentes
a su modalidad de organización, que no es sino expresión
y construcción de su modo de pensar, teorizaba sobre la inmortalidad
del cangrejo. Ahora como decimos en Venezuela hay que menear las
nalgas, sacudirse el polvo.
Ahora se piensa en medio de la acción e intentando dar respuestas
a las resistencias, desvíos, retrasos. Porque un nuevo modelo
es lo que guía la acción, y la voluntad que lo impulsa
no está dispuesta ya a dar marcha atrás. No está demás
entonces imaginarse el corazón del pueblo del que brota una
fuerza de tal magnitud.
Es en medio de un país completo que se capacita y simultáneamente
construye, transforma, inventa, educa, alimenta, atiende y da vivienda
a sus elementos menos favorecidos y más vulnerables, contrarresta
los intentos de abortar su proceso, el modo de vida que ha elegido
darse, que hay que evaluar los logros y limitaciones de la revolución
bolivariana.
Hay que meter las manos y los pies en el barro y la sangre de la
construcción y la destrucción, de los íntimos
anhelos y frustraciones humanos, para entonces hablar con el valor
y la autoridad de la vivencia, del esfuerzo, del caer y encontrar
una mano amiga, la fuerza interna necesaria para volver a levantarte.
No quiero terminar sin citar lo que para mi es el verdadero corazón
de toda esta calidoscópica actividad y muy poco o nada citado.
Cuando comienzas a hacer accesible a todos sin excepción las
mismas experiencias y conocimientos, no puedes dejar de darte cuenta
que todas las diferencias son superficiales y dependientes de circunstancias
que ninguno elegimos vivir.
No son más que hábitos y creencias configurados en
el ejercicio social que la lotería genética e histórica
nos entrega en suerte. Con el tiempo todo ello gana en inercia y
fijeza y llegamos a creerlo inamovible, real, llegamos a creernos
que somos esa organización social anquilosada, para conservar
la cual torturamos y matamos a las fuerzas que la gestan y sostienen.
Por ello no hay mayor revolución ni libertad que darnos cuenta
que está en nuestras manos el revertir todos esos condicionamientos
genéticos y sicológicos, ver que bajo los vestidos
y modales epocales vive un ser humano esencial.
No somos la resultante azarosa de una organización social
heredada y mecánica, sino el ejercicio de la intención,
elección y decisión que tienen la capacidad y la fuerza
necesaria para revertir todo ese proceso, concebir y realizar una
sociedad justa que pueda vivir en paz. Esa sociedad justificará y
dará sentido a los llantos y anhelos de todos los que nos
antecedieron.
Esa es a mi modo de ver la sensibilidad, el movimiento profundo,
que se percibe e interpreta de variadas formas en la superficie.
Sintonizarse con ese impulso trascendente y regenerador de la historia,
es lo que te da la fuerza y certeza necesaria para participar con
fe y confianza en este huracán, así como las nubes
se entregan a los traviesos juegos de los vientos sin tener la certeza
de adonde las llevarán, pero disfrutándolos todo el
camino.
Michel
Balivo es
intelectual Boliviariano. Sus puntos de vista no necesariamente
son los de Petroleumworld.