El
Ajedrez Mundial del Petróleo (V): (Secesionismo
Petrolero en Suramérica)

Por Joel
Sangronis Padrón
Hace
25 años viví 2 años
en La República independiente y Occidental del Zulia, y
se perfectamente Lo que significa estar en un clima de calor….
William Bronfield Actual Embajador de los EEUU en Venezuela.
¡Divide et impera! Las estrategias imperiales han cambiado
poco desde la época en que las legiones de Roma imponían
a sangre y fuego su poder y dominio sobre casi todos los pueblos
mediterráneos y europeos. Luego de someterlos militarmente
los romanos generalmente dividían los territorios conquistados
en provincias más pequeñas y débiles (Galia
cisalpina y trasalpina, Hispania anterior y ulterior, Lusitania,
etc) a los fines de debilitar cualquier forma de resistencia. De
igual forma los romanos promovían el establecimiento de regímenes
de gobierno ejercidos por individuos pertenecientes a los pueblos
conquistados que les fueran leales y afines como una forma de introducir
cuñas estratégicas dentro de esas colectividades, situaciones éstas
que disminuían la posibilidad de resistencia por parte de
los pueblos sometidos.
Por otra parte, ni el imperio romano, ni ningún otro imperio
a lo largo de la historia, promovió internamente formas políticas
de tipo federativo o autonómico porque comprendían
que la pérdida de unidad conllevaría inexorablemente
a su debilitamiento y desaparición.
Los ingleses, hace dos siglos atrás, y los estadounidenses
actualmente, han aprendido bien esa parte de las enseñanzas
romanas.
Actualmente observamos como el capitalismo globalizado promueve fusiones
y alianzas corporativas, mancomuna bloques económicos y hasta
continentes (caso de la Unión Europea) para reforzar su poder
y maximizar sus ganancias sobre el resto de la humanidad, pero de
igual forma constatamos con indignación y dolor como la antiquísima
estrategia de balcanizar, de fragmentar para mejor dominar, sigue
mordiendo y lacerando la viva carne de los países de nuestra
América; en esta ocasión el objetivo que persiguen
las elites imperiales que controlan la sociedad capitalista mundial
para promover procesos secesionistas en nuestra América Latina
es el petróleo!
¿
Puede alguien creer que en un escenario mundial de guerras neocoloniales
de rapiña por el petróleo ocurran por casualidad rebrotes
secesionistas precisamente en regiones de América Latina cuyo
subsuelo es rico en hidrocarburos?
¿
Tienen algún tipo de sentido histórico, diferente a
los intereses energéticos imperiales, los movimientos secesionistas
en América Latina en un momento en el que la mayoría
de las naciones del mundo avanzan hacia la integración económica,
política y hasta militar?
¿
Acaso será un simple azar geográfico el hecho de que
en las tres regiones de Latinoamérica en donde han aparecido “espontáneamente” movimientos
secesionistas (Zulia en Venezuela, Guayas en Ecuador y Santa Cruz
de la Sierra y Tarija en Bolivia)) existan grandes reservas de hidrocarburos
en su subsuelo?
El establecimiento de gobiernos nacionalistas, independientes y de
verdadera proyección social en estos tres países ha
hecho que se disparen todas las alarmas dentro de los círculos
de poder del complejo energético-industrial-financiero que
desde hace décadas detenta el poder en los EEUU, quienes han
ordenado a sus perros de presa en el departamento de estado que activen
la estrategia de la secesión y, llegado el caso, de la guerra
civil en estas repúblicas. Este tipo de acciones buscaría
diezmar a la población de esos territorios y destruir la mayor
parte de las infraestructuras allí existentes para que la
posterior recuperación institucional por parte de los respectivos
Estados nacionales sea, sino imposible, por lo menos extremadamente
difícil, de esa forma, depredar las riquezas naturales, (en
este caso petróleo y gas) resultaría para las transnacionales
a quienes ellos representan, muy fácil. El ejemplo patente
de lo anteriormente señalado lo podemos observar detalladamente
en la bárbara agresión imperial al pueblo de Irak,
y la posterior guerra civil que en ese país el mismo ejército
imperial invasor ha fomentado.
Los aislados casos de separatismo político que el mundo ha
visto en los últimos años (antigua Yugoslavia, Repúblicas
ex soviéticas, Timor Oriental) han respondido a injerencia
e intereses exógenos y a estrategias de balcanización
con criterios geopolíticos principalmente por parte de los
EEUU y sus aliados.
El objetivo es claro: mientras más atomizados y fragmentados
estén nuestros pueblos será mucho más fácil
para las grandes corporaciones a quienes el gobierno de los EEUU
representa, rapiñar y despojar los recursos naturales que
se encuentran en esos territorios.
Las oligarquías y grupos regionales que en Latinoamérica actúan
de cipayos para los intereses del imperio enmascaran las verdaderas intenciones
de sus amos tras el necio y manoseado cuento del autonomismo administrativo
o del neo federalismo como sustento de sus pretensiones.
Estos sectores aspiran a figurar como procónsules, o mejor aun, como
chulos del imperio y sus corporaciones en las nuevas pseudo republiquitas que
nacerían de la secesión de nuestras patrias, todo esto, por supuesto,
luego de la consabida guerra civil (que ellos jamás pelearían)
que sobrevendría con su saldo de destrucción y muerte.
Debemos enmarcar estos procesos secesionistas dentro de la lógica del
modelo de guerra de cuarta generación que desarrollan las elites del
imperio usamericano en contra del resto de la humanidad. Todas las anteriores
guerras mundiales (1era, 2da y guerra fría) produjeron reordenamientos
político-territoriales y reorganizaciones de las relaciones de producción
a nivel mundial a favor de las potencias victoriosas. Esta cuarta guerra mundial
persigue estos mismos fines:
El reordenamiento de los territorios de las naciones latinoamericanas, en función
de sus riquezas energéticas, de agua dulce o biodiversidad, elaborado
por los ideólogos imperiales, busca garantizar su “patio trasero” como
reserva estratégica en la lucha contra otras potencias emergentes (China,
Rusia, Europa) que el mundo verá en los próximos años.
Es en este contexto donde podemos y debemos ubicar la creación por parte
de los thinks tanks del pentágono del Plan Colombia y la Iniciativa
Andina. Estos planes nacen en un principio como supuestos planes antidrogas
pero en los dos últimos años han derivado en planes antiterroristas
con una vertiente abiertamente intervencionista y militar denominada Plan patriota.
Los verdaderos objetivos de esos “planes de ayuda” usamericanos
no son ni el control de la producción y tráfico de drogas ni
la ya desgastada (aunque aun útil para fines propagandísticos)
lucha contra el terrorismo; el fin último de estos planes es el control
directo por parte del ejercito usamericano de las reservas hidrocarburíferas
del arco Orinoco-andino-amazónico que se extienden desde las costas
de Trinidad y Tobago, pasando por la faja petrolífera del Orinoco y
los ricos yacimientos de los llanos orientales colombianos y las prometedoras
y aun inexploradas regiones del Putumayo y Nariño neogranadinos; de
todo el golfo de Guayaquil en el litoral ecuatoriano hasta cerrar en los departamentos
de Santa Cruz y Tarija en el oriente boliviano.
Para asegurar estos objetivos el departamento de estado usamericano ha convertido
al ejercito regular del estado oligárquico colombiano en el mejor armado
de Suramérica, con armas e instalaciones específicas para librar
guerras de tipo convencional (tanques, helicópteros artillados, aviones
cazas de última generación, pistas de aterrizaje para bombarderos
pesados, etc) que nada tienen que ver con una guerra contrainsurgente ni mucho
menos con una supuesta lucha contra el narcotráfico o contra el terrorismo.
Colombia por su excepcional posición geográfica sirve perfectamente
como base de operaciones a los fines de controlar todo el territorio de este
arco energético.
Para reafirmar lo anterior solo hay que revisar en
el mapa del hermano país la ubicación de las bases militares
que ha establecido en los últimos tiempos el comando sur usamericano
en territorio neogranadino: La base militar de Arauca tiene como finalidad
monitorear el yacimiento de caño limón, pero especialmente se
posiciona en la frontera con Venezuela y sus inmensas reservas de la faja del
Orinoco; a su vez las bases de Larandia y Tres Esquinas ubicadas en el Putumayo
y en Caquetá se asientan directamente sobre el arco ya mencionado.
El acuerdo firmado el año pasado por el departamento de estado usamericano
con el gobierno de Trinidad y Tobago contempla la construcción de una
base aeronaval casi montada sobre las costas orientales venezolanas, es decir
sobre las bocas del Orinoco y la plataforma deltana rica en gas. El cerco sobre
Venezuela se cierra con las bases de Reina Beatriz en Aruba y Hatos en Curazao
casi superpuestas al estado Zulia en el occidente venezolano y al mayor complejo
refinador del mundo, el de Punta cardón en el estado Falcón.
De igual forma, la construcción de la gigantesca base aeronaval de Manta
en el Ecuador no encuentra otra explicación geoestratégica posible
sino la de cerrar las tenazas sobre el Putumayo y Nariño colombianos
y asegurar el control sobre la cuenca del golfo de Guayaquil y la asistencia
militar a un posible intento secesionista de las provincias petroleras allí ubicadas
(Los Ríos, Oro y Guayas).
Para concluir, la construcción de la
enorme base (capacidad de albergar a 16.000 efectivos y pistas de aterrizaje
aptas para B52 y Galaxys) de Mariscal Estigarribia en el Paraguay, en plena
frontera con Bolivia, enfoca directamente a las provincias orientales de está última
nación y otorgan a las fuerzas imperiales usamericanas capacidad de
intervención inmediata en dichas provincias.
A las bases antes señaladas habría que añadirles la de
Nanay en Iquitos, en territorio del Perú pero con capacidad de apoyar
acciones en Bolivia, Ecuador o en Colombia.
Como se puede observa, el despliegue de estas bases por parte del comando sur
de las fuerzas armadas usamericanas reproducen casi al calco la ubicación
de los yacimientos hidrocarburíferos del arco Orinoco-andino-amazónico.
Una oleada de intentos secesionistas, desarrollados en forma coordinada, serian
inmediatamente apoyados por el desproporcionado contingente de tropas en ellos
estacionados. Las respuestas de nuestros gobiernos y pueblos a posibles intentos
balcanizadores e intentos de promoción de luchas fratricidas entre nuestros
pueblos por parte del imperio usamericano y sus lacayos nacionales debe plantearse,
en forma teórica y práctica, de inmediato.
Joel
Sangronis Padrón es abogado y sociólogo, profesor en
La Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt del
occidente de Venezuela- UNERMB (Joelsanp02@yahoo.com). Sus
puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
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05 20 07
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