La
Transformación
de la Guerra Entre Estados
El Socialismo Bolivariano
y la Guerra Asimétrica
del Venezolano
Hugo Chávez
Por
Max G. Manwaring
DESDE
LA elección de Hugo Chávez Frías como
Presidente de Venezuela en 1998, Estados Unidos y Venezuela han
intercambiado una serie continua de acusaciones y contraacusaciones
mordaces. Cada uno de los países ha sostenido reiteradamente
que el otro está embarcado en una lucha política-económica-militar
por la hegemonía del Hemisferio Occidental. Recientemente,
el Subsecretario de Estado estadounidense para Asuntos del Hemisferio
Occidental, Roger Noriega, pidió a la Organización
de Estados Americanos (OEA) reforzar los mecanismos de su Carta
Democrática para tratar con más efectividad las amenazas
a la democracia, estabilidad y paz en América Latina.1 Sobre
ese asunto, en una declaración ante el Congreso de los Estados
Unidos en enero de 2005, la Secretario de Estado Condoleeza Rice
sostuvo que el Presidente Chávez estaba minimizando la democracia
en Venezuela y desestabilizando la seguridad en la región
latinoamericana.2
Posteriormente,
el Departamento de Defensa estadounidense apoyó esas
afirmaciones y mostró su preocupación por las compras
venezolanas de grandes cantidades de armas. En febrero de 2005, el
Director de la CIA Porter Goss puso a Venezuela en el primer lugar
de la lista de países de América Latina descritos como "áreas
de interés", con potencial de ejercer un papel desestabilizante
en la región.3 Por otro lado, en mayo y junio de 2005, respectivamente,
el Subsecretario Roger Noriega y la Secretaria Rice propusieron la
creación de un mecanismo en la OEA que vigilaría la
calidad de la democracia y el ejercicio del poder en América
Latina.4 Y, en la Cumbre de las Américas de noviembre de 2005
en Mar del Plata, Argentina, se repitió la retórica—completa
con demostraciones violentas anti-Bush y anti-estadounidenses.5
El
Presidente Chávez ha respondido a estos y otros alegatos
diciendo, "El único factor desestabilizante aquí [en
Venezuela] es el [Presidente de los Estados Unidos George W.] Bush".6 En la Cumbre de las Américas, en marzo de 2005, repitió el
tema familiar que Estados Unidos intenta invadir Venezuela y asesinarlo,
y rogaba a Dios que "nos salve" del Presidente Bush y que "salve
al mundo de la verdadera amenaza [Estados Unidos, el coloso del norte]."7 Además, Chávez alegó que la intención
de sus acciones era simplemente defender la soberanía y grandeza
de su país y la región.8 Es en el contexto de defender
la soberanía y grandeza de Venezuela y América Latina
que Chávez recurre constantemente a la idea de una "Revolución
Bolivariana" (bolivarianismo). Esa retórica tiene el
propósito de crear incentivos para lograr tres cosas: 1) El
sueño de Simón Bolívar de la integración
político-económica y la grandeza (magnificencia) sudamericana,
2) reducir la hegemonía estadounidense en la región,
y 3) cambiar el mapa geopolítico del Hemisferio Occidental.9 En abril de 2005, The Economist informó que Chávez
se había reunido con el presidente cubano Fidel Castro y,
entre otras cosas, proclamaba una "alternativa" socialista
del siglo 21 al capitalismo estadounidense en las Américas.10 Con respecto a esto, se informa que Hugo Chávez ha afirmado,
una vez más, su intención de implementar el Socialismo
del Siglo 21.11 Entretanto, los ataques verbales entre Estados Unidos
y Venezuela no disminuyen.
¿Quién es Hugo Chávez? ¿Cómo
se deben interpretar las innumerables acusaciones y contraacusaciones
entre los gobiernos venezolano y estadounidense? ¿Cuáles
son las consecuencias para la democracia y la estabilidad en América
Latina? En un intento por contestar estas y otras preguntas relacionadas,
centramos nuestro análisis en el contexto del conflicto geopolítico
contemporáneo de la actual política "Bolivariana" de
Venezuela. Con ese objetivo, el primer paso para entender la situación
en su conjunto es un entendimiento básico del contexto político,
histórico y personalista dentro del cual se genera la política
de seguridad nacional venezolana. El segundo paso requiere un entendimiento
introductorio del concepto del Socialismo del Siglo 21 de Chávez,
y las formas político-psicológico-militar que prevé lograr.
Tercero, en este contexto, es igualmente importante entender el concepto
de Guerra Asimétrica de Chávez y los desafíos
resultantes a la seguridad hemisférica en el Siglo 21. Finalmente,
es a partir de este punto que podemos generar recomendaciones de
nivel estratégico para responder a las posibles amenazas del
bolivarianismo, y mantener y mejorar la estabilidad en América
Latina.12
El
Contexto Político, Histórico y Personalista
dentro del cual se Adoptan e Implementan las Opciones de Seguridad
Nacional Venezolanas
Caudillos
(hombre fuertes)—incluyendo "El
Libertador",
Simón Bolívar—dominaron Venezuela en una sucesión
de dictaduras militares, desde la independencia en 1821 hasta el
golpe de estado contra la dictadura del presidente Marcos Pérez
Jiménez y la subsiguiente junta militar en 1958. Durante ese
período de 137 años, se redactaron, promulgaron e ignoraron
más de 20 constituciones. Más de 50 revueltas armadas
cobraron víctimas en vidas y propiedades. Los partidos políticos
significaban muy poco y los principios políticos incluso menos.
En resumidas cuentas, Venezuela exhibió las características
de una sociedad autoritaria tradicional hasta que comenzó el
auge de la industria petrolera después de la Segunda Guerra
Mundial.13
El
período desde la Segunda Guerra Mundial y el Compromiso
Político de Venezuela a la Democracia
A
partir de las elecciones de 1958 que siguieron a la junta militar,
los
venezolanos
empezaron a elegir su liderazgo político.
Sin embargo, su concepto de democracia no provenía de la tradición
anglo-americana de poder estatal limitado y derechos humanos individuales
fuertes. Más bien, la tradición actual de la democracia
venezolana tiene sus raíces arraigadas en el resultado de
la Revolución Francesa, y las deformaciones posteriores del
concepto de Rousseau de democracia "total" (totalitaria),
donde el individuo cede sus derechos e intereses personales al estado
a cambio de la aplicación estricta de la armonía social
y la Voluntad General.14 Antes de la Revolución Francesa,
los reyes gobernaban por "derecho divino" y eran soberanos.
Sin embargo, con la Revolución la soberanía cambió del
Rey a la nación estado. Así, el Estado disfruta del
poder absoluto—mediante la aplicación de la Voluntad
General de Rousseau—como un derecho esencial.15
Como
resultado, las fuerzas políticas modernas activadas
por una robusta economía petrolera produjeron un experimento
de democracia moderado por un gobierno centralizado fuerte. Ese gobierno
incluía una autoridad ejecutiva empresarial y un aparato de
seguridad organizado para dirigir y controlar la vida política
y económica del país.16 Teniendo esto en cuenta, el
sistema político venezolano ha sido construido en base a un
pacto entre miembros de las élites, en el cual los partidos
políticos dominantes y sus líderes "caudillescos" eran
los actores principales. Como hizo Robespierre después de
la Revolución Francesa, los actores políticos contemporáneos
venezolanos determinan lo que consideran lo mejor para ellos mismos
y para todos los ciudadanos (es decir, la Voluntad General). Por
lo tanto, el estado venezolano controla la riqueza producida por
la industria petrolera y otras industrias, y es el principal distribuidor
de los superávit generados en una economía altamente
regulada y subsidiada. A ese respecto, la gente y las empresas de
Venezuela se alimentan, en una medida u otra—y algunas más
que otras—de lo que se ha llamado la piñata (una olla
suspendida rompible llena de dulces usada en las fiestas de niños)
del tesoro estatal.17
El
desorden político que se ha generado en Venezuela y otras
partes de América Latina por la reciente transición
política y económica que desafía el statu quo
de comodidad, o que no satisface las expectativas de la gente, abre
el camino a serios problemas de estabilidad. En estas condiciones—y
dada la tradición política autoritaria en América
Latina, los líderes ambiciosos se dan cuenta que es fácil
explotar las quejas populares para impulsarse al poder—y enquistarse
en él. El éxito de estos líderes es el resultado
de promesas solemnes—hechas directamente a las masas—de
resolver los problemas nacionales e individuales sin considerar los
procesos democráticos lentos, obstruccionistas y corruptos.
Por lo tanto, mediante movilizaciones masivas, demostraciones de
apoyo y coacción sutil o no sutil, los líderes populistas
demagógicos están en posición de reclamar un
mandato para ponerse encima de las elecciones, los partidos políticos,
las legislaturas y las cortes—y gobernar como crean conveniente.18 Esto se vuelve un asunto de seguridad nacional y hemisférica—y
una posible amenaza—cuando una población es radicalizada
por un líder que utiliza la violencia directa o la coacción
indirecta para lograr sus objetivos políticos.19
La "Crisis del Gobierno" después de 1992 y dos
asuntos de seguridad político-histórico relacionados
El
laberinto político-económico-social que ha rodeado
a Chávez y su Revolución Bolivariana desde su casi
exitoso golpe militar de febrero de 1992 hasta el presente es instructivo.
El encarcelamiento del Teniente Coronel Chávez por su papel
en el intento de golpe de estado en 1992, su liberación posterior,
su victoria abrumadora a la presidencia de la república en
1998, y los disturbios y el casi despojo de su gobierno en 2002,
el referéndum de 2004 que lo confirmó en el gobierno,
y el éxito que se espera en las elecciones de 2006 ilustran
dramáticamente una lucha por la reforma y una la expresión
de frustración popular con los fracasos de los anteriores
gobiernos "elegidos democráticamente".20 Muchos
venezolanos y otros ciudadanos latinoamericanos y observadores extranjeros
esperaban que esos gobiernos se encaminaran hacia sistemas más
abiertos, desarrollo económico, paz civil y propiedad individual.
En su lugar, esos gobiernos se estancaron. Permanecieron tan cerrados
como antes, no hubo desarrollo significativo, predominó el
laberinto político y la violencia limitada, y la gente común
sigue viviendo en relativa pobreza. En ese entorno, junto con una
amplia desilusión con la "democracia", crecieron
el corporacionismo, el capitalismo de compinches y el autoritarismo.21
La "crisis de formas gobierno" después de 1992,
durante la cual el estado no pudo o no tuvo la voluntad de proveer
las necesidades y deseos legítimos del pueblo venezolano, "abrió las
puertas del poder a la izquierda", y a los populistas caudillistas,
tales como Hugo Chávez, quienes "reforzaron sus posiciones
radicales inflamando el sentimiento anti estadounidense".22 A su vez, se han revelado otros temas vinculados estrechamente con
las relaciones civiles-militares del hemisferio y la estabilidad
regional. Sólo examinaremos dos de esos aspectos: primero,
la reacción venezolana a la "globalización",
y segundo, el tema de la forma de gobierno y la función de
las fuerzas armadas.
Globalización y sociedad fracturada. Además de la
política estadounidense de "ampliación democrática" en
América Latina, la globalización también está haciendo
que la gente se centre en el concepto de democracia transparente
y responsable. El cambio rápido en el mundo desde el fin de
la Guerra Fría ha desafiado las prácticas políticas
cerradas, las estructuras sociales, las costumbres culturales y las
prácticas empresariales tradicionales. Como resultado, la
integración económica global no sólo ha fomentado
riqueza, sino también alteración y trastornos—e
inestabilidad política dentro de las élites y las masas.23
Como
todas las revoluciones, la globalización representa
la transferencia del poder de un grupo a otro. En la mayoría
de los países, incluyendo Venezuela, esto implica una posible
transferencia de poder del estado y sus burócratas al sector
privado y sus empresarios. Al suceder esto, todos aquellos que derivan
sus ingresos y condición social de puestos en las instituciones
políticas de gobierno—o subsidios de la piñata
del gobierno—tienen dos opciones. Pueden convertirse en ganadores
si toman los riesgos de adaptarse al mundo global, o pueden convertirse
en perdedores si no se afianzan más en la economía
altamente regulada y garantizada. Esto incluye a los gerentes y sus
amigotes, a quienes el estado les ha otorgado monopolios, así como
la gente común que depende del estado para obtener gasolina,
comestibles y otros bienes de consumo baratos.24
En
consecuencia, la globalización también implica
un posible cambio fundamental en la "calidad de vida" de
sectores importantes de la sociedad, y posible desintegración
social al competir varios sectores entre sí en la lucha muy
personal por la supervivencia en una economía no garantizada.
Al mismo tiempo, esta lucha entre los sectores que tomarían
o no los riesgos involucrados en el cambio del statu quo económico
básico representa un posible dilema para las fuerzas armadas.
Este problema y el que sigue a continuación, se centran en
el hecho de que muchos venezolanos más pobres ven en el presidente
Chávez a su salvador y defensor en un país empobrecido
y debilitado. Otros venezolanos—especialmente los de la clase
media—ven a Chávez como una figura más siniestra.
Lo ven reemplazando la democracia con la autocracia y una economía
moderadamente socialista con algo cercano al comunismo Marxista-Leninista.25
Forma
de gobierno y la función de las Fuerzas Armadas. El
que las nuevas reglas de la globalización sean inaceptablemente
opresivas y socialmente desintegradoras, o no, depende en gran medida
de cómo se formulen y apliquen. El que la forma de gobierno
genere o no una competencia política transparente y viable
que pueda y administre, coordine y mantenga la armonía social,
el bienestar nacional y la justicia depende, nuevamente, de cómo
se formulen y apliquen las reglas.26 Esto nos lleva a la idea de
forma de gobierno responsable y la función de las fuerzas
armadas en la política venezolana.
Es
importante recordar que las fuerzas armadas venezolanas gobernaron
el país durante el siglo diecinueve y durante la primera mitad
del siglo veinte. Desde 1958–1959, se ha redefinido la función
de las fuerzas armadas para el beneficio de influencias democráticas
responsables. Sin embargo, esa redefinición y transición
aún no se ha completado. La situación es delicada,
y los factores que nutren la agitación política y la
participación de las fuerzas armadas en ella están
latentes. Por lo tanto, es posible que los militares puedan reasumir
una función muy importante en el proceso político del
siglo veintiuno.27
En
ese aspecto, las fuerzas armadas de Venezuela siempre han considerado
que tienen
la obligación de resolver las varias crisis internas.
Es decir, si un régimen gobernante se desvía demasiado
del concepto doctrinario general de las fuerzas armadas en cuanto
a armonía social y bienestar del estado, los militares intervendrán
en la situación política para proporcionar acción
correctiva. Como resultado, la institución militar tendrá una
función en el proceso político. Esa función
puede ser positiva o negativa—dependiendo de cómo el
presidente Chávez la haga intervenir en los procesos de toma
de decisiones de seguridad e implementación.28
Conclusiones
sobre el contexto político-histórico
en el que se genera la política de seguridad de Venezuela:
Los aspectos personalistas
Esto
saca a relucir dos preguntas hechas anteriormente. Primero, "¿Quién
es Hugo Chávez?" Segundo, "Dado el contexto político-histórico
dentro del cual el presidente Chávez está buscando
el bolivarianismo, ¿cuáles son las consecuencias para
la democracia y la estabilidad en Venezuela y el resto de América
Latina?" El ex presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso,
hace uso de su experiencia personal y esboza su perspectiva sobre
Hugo Chávez y los desafíos para las democracias de
Venezuela y América Latina de la siguiente manera:
Chávez es en esencia la reencarnación del viejo caudillo. Él
es populista y salvacionista. En este sentido, es muy diferente de
Lula (el actual presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da
Silva). Lula no está interesado en salvar al mundo . . . [y]
Lula no tiene una agenda revolucionaria para Brasil o el mundo. Por
el contrario, Chávez sí tiene una agenda revolucionaria.
El problema es que él no sabe exactamente qué es. Existe
sólo como un eslogan denominado bolivarianismo, que no significa
nada y sirve sólo como base para arrojar por la ventana el
futuro de Venezuela.
Nada
ha cambiado con Chávez. Básicamente el país
sigue siendo lo que siempre ha sido. Venezuela continúa siendo
gobernada por una clase parásita dominante que depende del
petróleo. La mayoría de la gente está siendo
engañada, pero permanece tan excluida como siempre.
Por último, la vitalidad de las democracias de América
Latina dependerá de . . . la voluntad de quienes creen en
los valores universales de libertad para permanecer vigilantes y
actuar decisivamente contra las tentaciones totalitarias que continúan
empobreciendo la calidad de la vida política y fomentan las
políticas de falsas esperanzas. Lo que significa combatir
el caudillismo en Venezuela . . . y la incompetencia política
en toda la región.29
Cardoso
y muchos otros en el mundo probablemente tenían razón
al calificar a Chávez simplemente como un caudillo militar
latinoamericano tradicional—y quizás algo así como
un "caso de locura". Sin embargo, desde aquellas primeras
evaluaciones se ha hecho más evidente que Chávez y
sus asesores están desarrollando una doctrina para el socialismo
Bolivariano y la grandeza Latinoamericana, y definiendo formas y
medios de lograr esos objetivos. Esa doctrina no está bien
definida o no es completamente coherente, pero resuena en un gran
numero de personas, y no se debe tomar a la ligera.30 Como consecuencia,
la advertencia de Cardoso sigue siendo válida—"Ultimadamente,
la vitalidad de las democracias latinoamericanas dependerá de
. . . combatir el caudillismo en Venezuela . . . y la incompetencia
política en toda la región."31
Ésta es la base política e histórica, y la
realidad del desafío de Hugo Chávez al Hemisferio Occidental.
Es el punto de partida para entender casos específicos y desarrollar
estrategias y principios de acción que apoyen o contrarresten
el bolivarianismo—dos lados de la misma moneda.
El
Concepto de Chávez del Socialismo del Siglo 21 y cómo
Lograrlo
El Socialismo del Siglo 21 y la esperada integración regional
que produciría (el bolivarianismo) comienza con la premisa
de que los modelos político-económico Marxista-Leninista
tradicionales, posteriores a la Segunda Guerra Mundial, cometieron
errores, pero la teoría mantiene su validez. La idea es que
la democracia representativa y el capitalismo de la nueva era global
dominado por Estados Unidos son fracasos totales. La democracia representativa
y el capitalismo sirven sólo a las élites, no al pueblo.
Estos fracasos deben reemplazarse ahora por una "democracia
participativa", "democracia directa", o lo que los
detractores han llamado un populismo radical. En estos términos,
Chávez está volviendo a desarrollar el concepto de
democracia y fomentando el sistema económico socialista como
dos partes de un modelo político global para la región
latinoamericana.32 Como precaución, se debe recordar que los
conceptos claves y los varios programas de implementación
de este modelo están en proceso y no tienen líneas
cronológicas establecidas.
Conceptos
claves del "Nuevo" Socialismo
Según el Presidente Chávez y sus asesores, para que
funcione el proyecto Bolivariano, es necesario implementar diversas
políticas que comiencen con un "sistema de poder".
Ese sistema pretende asegurar la paz interna y la armonía
societal en Venezuela que, con el tiempo, proporcionarán las
bases de un Bloque de Poder Regional a nivel de toda América
Latina, y la integración política y económica.33
El
sistema de poder sobre los que se lograrán los objetivos
bolivarianos internos y externos se basa en el concepto de la democracia
directa. Algo muy importante, los principios fundamentales establecen
que: 1) la nueva autoridad del Estado debe ser un líder que
se comunique directamente con el pueblo, que interprete sus necesidades
y que enfatice el "gasto social" para garantizar las necesidades
y deseos legítimos del pueblo, 2) las elecciones, el Congreso
y las cortes proveerán la democracia formal y la legitimidad
internacional, pero no tendrán una función real en
el gobierno o la economía, 3) el Estado continuará poseyendo
o controlando los medios principales de producción y distribución
nacional; y 4) la función de integración político-económica
nacional y regional será realizada por el líder por
medio de su apoyo financiero, material y político-militar
a los movimientos del pueblo.34
Esto
nos lleva a la noción de "Guerra de todo el pueblo" de
Chávez, denominada indistintamente conflicto asimétrico,
de cuarta generación o irregular.35 No teniendo el poderío
convencional para desafiar a Estados Unidos o cualquiera de los vecinos
inmediatos de Venezuela, el Presidente Chávez parece haber
decidido que el conflicto asimétrico es un medio lógico
de expresión y auto asertividad. Es un concepto tan antiguo
como la guerra misma. Ésta es la metodología del débil
contra el fuerte. La característica primordial es el uso de
la disparidad entre las partes contendientes para sacar ventaja.
La asimetría estratégica ha sido definida como "actuar,
organizar y pensar de forma diferente que los oponentes con el fin
de maximizar las ventajas propias, explotar las debilidades del oponente,
obtener la iniciativa o ganar mayor libertad de acción. Puede
tener dimensiones psicológicas y físicas."36 Es
decir, el concepto de conflicto asimétrico de Chávez
implica la aplicación organizada de métodos militares
o no militares coactivos, letales o no letales, directos o indirectos,
o una mezcla de varios métodos no convencionales o irregulares.
Esto sería una "Súper Insurgencia" que integra
los instrumentos fundamentales del poder político, económico,
socio-moral, de información y militar. Y, al igual que las
demás insurgencias, ésta intenta resistir, oponer,
controlar, o derrocar a un gobierno o símbolo de poder existente—y
crear un cambio político fundamental.37
Esta
clase de conflicto holístico se basa principalmente
en palabras, imágenes e ideas. En segundo lugar, puede basarse
en medios militares más tradicionales. Más que cualquier
cosa, esta clase de conflicto asimétrico es sobre percepciones,
creencias, expectativas, legitimidad, y la voluntad política
para intentar tal visión revolucionaria mal definida que es
el bolivarianismo. Y, mientras más mesiánica sea la
visión, más probable será que el líder
y sus seguidores permanezcan comprometidos al uso de estos medios
político-psicológicos para lograr sus metas. Por tanto,
este tipo de conflicto asimétrico no se gana capturando militarmente
un territorio específico ni destruyendo edificios, ciudades
o instalaciones industriales específicas. Se gana alterando
los factores político-psicológicos más importantes
en una cultura dirigida.38
Principales
programas de implementación para el "Nuevo" Socialismo
Tal
como se esperaría de un caudillo con limitada experiencia
política, los programas para implementar esta visión
son numerosos, ambiciosos, vastos y aún incompletos. Se incluyen,
sin embargo, tres esquemas generales: comunicaciones, militar/seguridad
y social.
Programas
sociales. Para reforzar su posición personal y
la base de poder interno, el Presidente Chávez está gastando
grandes cantidades del ingreso petrolero de Venezuela en el amorfo
Plan Bolívar 2000 que construye y renueva escuelas, clínicas,
jardines infantiles, carreteras y viviendas para los pobres. Chávez
también está desarrollando programas de fomento de
la educación y alfabetización, programas de reforma
agraria, y cooperativas de trabajadores. Al mismo tiempo, ha establecido
MERCAL, una empresa estatal que suministra comestibles básicos
subsidiados a los pobres, y está reorganizando el sistema
bancario para que atienda mejor a los pequeños empresarios.39 Chávez ha importado 16.000 médicos cubanos para atender
las necesidades médicas de las clases bajas venezolanas. Evidentemente,
estos programas ofrecen beneficios tangibles a la masa de venezolanos,
generalmente olvidados por los gobiernos anteriores.40
Comunicaciones.
La intención de este esfuerzo es crear consenso
de masa. El Bolivarianismo requerirá el máximo apoyo
de los medios de comunicación (radio, televisión y
revistas/periódicos) para proveer ideas, desarrollar opinión
pública y generar éxitos electorales. Existe amplia
evidencia de que los medios de información controlados por
Chávez están utilizando argumentos emocionales para
ganar la atención, explotar temores reales e imaginados de
la población y crear enemigos externos como chivos expiatorios
de los fracasos internos, y para inculcar la noción de que
oponerse al régimen equivale a traición a la patria.
Y, para garantizar la "irreversibilidad" del proceso de
restablecer el Socialismo del Siglo 21, se ha modificado el código
penal venezolano para incluir penalidades criminales por "falta
de respeto [al régimen]" y "provocar temor o ansiedad
en el público". La participación personal del
Presidente Chávez en los esfuerzos de comunicación
es también clara y fuerte. Se dice que las declaraciones,
discursos y entrevistas de Chávez se transmiten en toda Venezuela
y en el Caribe cuando menos 4 horas al día en Televisión
del Sur.41
El
esquema de seguridad. Primero, la Constitución Venezolana
de 1999 proporciona autonomía política e institucional
a las fuerzas armadas, bajo el control centralizado del presidente
y comandante supremo. El presidente Chávez ha creado también
una Fuerza de Policía Nacional fuera del control tradicional
de las fuerzas armadas, que depende del presidente. Al mismo tiempo,
ha adelantado esfuerzos para establecer una reserva militar de un
millón y medio de personas y dos organizaciones paramilitares
adicionales—el Frente Bolivariano de Liberación y el
Ejército del Pueblo en Armas. Las fuerzas armadas y la policía
realizan las misiones tradicionales de defensa nacional y seguridad
interna, dentro del contexto de prepararse para lo que Chávez
denomina el conflicto irregular asimétrico de cuarta generación,
o la guerra de todo el pueblo. La reserva militar y los paramilitares
están encargados de (1) proteger el país contra una
invasión estadounidense o colombiana, o resistir tal invasión
con una insurgencia estilo iraquí, y (2) actuar como fuerzas
armadas anti oposición.42 La separación institucional
de las varias organizaciones de seguridad garantiza que ninguna institución
pueda controlar a las otras, pero la centralización de estas
instituciones bajo el Presidente le garantiza el control absoluto
de la seguridad y "armonía social" en Venezuela.43
Conclusiones
sobre el modelo de Chávez para lograr un "Nuevo" Socialismo
Lo
que el presidente Chávez ha logrado mejorando el bienestar
físico de muchos venezolanos pobres, y expresando continuamente
estos éxitos en la televisión y la prensa, es la formación
de una gran base popular de apoyo, no sólo en Venezuela, sino
a través de toda América Latina. Lo que ha logrado
al reorganizar el aparato de seguridad del Estado Venezolano es ganar
completo control de ese aparato, impedir toda independencia, influencia
o poder político que pudiera haber tenido, y dar al Presidente
los instrumentos de poder que puede utilizar junto con otros para
hacer de Venezuela una potencia regional. Con esto, la totalidad
del poder político-militar-económico-social-informativo
del Estado Venezolano está unificado en la búsqueda
singular de los objetivos políticos del Teniente Coronel Chávez.
Como
mínimo, Venezuela puede estar ganando capacidad para
ayudar a desestabilizar grandes partes de América Latina.
El fin político de cualquier esfuerzo de desestabilización
dado sería simplemente preparar el camino para forzar una
reestructuración radical de un país o región
determinado, y su gobierno.44 El dinero, la tecnología y las
armas venezolanas podrían suministrarse fácilmente
a los movimientos radicales y grupos de insurgentes en América
Central y del Sur. Consideremos el ejemplo de Bolivia contemporánea.
Durante los últimos cinco años, ese país ha
experimentado una serie de crisis político-psicológicas
en las que tres presidentes han sido forzados de manera no democrática
a dejar el gobierno. Recientemente, el ex presidente Carlos Mesa
renunció para disipar protestas en gran escala, organizadas
por poderosos grupos populistas para evitar lo que veía como
una posible guerra civil. No obstante, los líderes de la oposición
rehusaron permitir que los dos próximos individuos designados
constitucionalmente asuman la presidencia. Al final se llegó a
un acuerdo cuando el tercero en la lista de sucesión—el
Presidente de la Corte Suprema Eduardo Rodríguez—aceptó convocar
a elecciones rápidas.45 Si Evo Morales, respaldado por su
Movimiento al Socialismo, ganara esa elección (tal como se
espera)—o, si sigue el modelo de imposición utilizado
para determinar el reemplazo del presidente Mesa, e impone un nuevo
presidente de su preferencia—¡qué golpe de estado
sería ese para su nuevo mejor amigo, Hugo Chávez!
Ésta es la base del síndrome de acusación y
contraacusación diplomática contemporánea entre
Estados Unidos y Venezuela, y la respuesta a la cuestión de
la democracia dentro del contexto del bolivarianismo. Es el punto
inicial para entender adónde puede ir el Teniente Coronel
Chávez y cómo espera llegar allí. Y, es el punto
de partida para entender los efectos secundarios que darán
forma al entorno de seguridad actual y futuro en el que América
Latina y el resto del hemisferio deben luchar y sobrevivir. Es también,
el punto de partida para desarrollar una visión estratégica
para contrarrestar el populismo radical y el caudillismo, así como
la inestabilidad y el caos que engendran. Por lo tanto, es posible
que Roger Noriega haya tenido razón al afirmar que las diversas,
múltiples y no tradicionales amenazas [hacia donde parece
dirigirse Chávez] pueden "desafiar nuestras democracias
y socavar la seguridad y prosperidad de nuestros ciudadanos en muchos
estados."46
Algunos Pensamientos
Adicionales sobre el Desafío de Chávez a la Seguridad
Hemisférica:
la Guerra Asimétrica
Hugo Chávez puede ser un caudillo militar, pero no es un "loco". Él
es, de hecho, lo que Walter Peters denomina un "competidor acertado".47 Ni siquiera intentará derrotar a sus enemigos en sus términos.
Más bien, buscará apartarse de las confrontaciones
militares convencionales y recurrir a las formas no tradicionales
de asalto a la estabilidad e integridad de una nación. Por
consiguiente, parece que este guerrero astuto está preparado
para desestabilizar, facilitar el proceso de fracaso del Estado y,
así, "destruir para reconstruir" en forma verdaderamente
revolucionaria.48 En consecuencia, es importante entender que según
Chávez hay cuatro temas claves para el éxito (o fracaso)
en el conflicto asimétrico contemporáneo. Estos se
relacionan estrechamente con sus esfuerzos de esquema de seguridad,
programas sociales y comunicaciones. Primero, entiende la sofisticación
y complejidad de la guerra como un todo. Segundo, entiende el "espectro
total de amenazas" inherentes en el conflicto contemporáneo.
Tercero, entiende el valor de facilitar el proceso de fracaso del
Estado para lograr los objetivos del bolivarianismo. Cuarto, entiende
la centralidad de la legitimidad moral relativa en conflicto—y
la importancia crítica de crear la percepción popular
de que su causa es moralmente correcta y que conducirá a una
vida mejor. Éstas son las bases del poder—para él,
todo lo demás es ilusión.
En
este contexto, es importante anotar que en un Foro sobre Guerra
de Cuarta
Generación y Guerra Asimétrica, llevado a
cabo en Caracas, Venezuela a principios de 2004, el Presidente Chávez
ordenó que las fuerzas armadas desarrollen una nueva doctrina
militar para el conflicto contemporáneo: "Pido a todos
comenzar un . . . esfuerzo para aprender . . . las ideas, conceptos
y doctrina de la guerra asimétrica."49 Este movimiento
ha proporcionado la base conceptual sobre la cual Venezuela podría
usar todas las redes disponibles—políticas, sociales,
de información y militares—para convencer a determinados
elementos de decisión del gobierno y segmentos de población
que su situación política presente no es legítima
y que no tienen esperanzas. El desarrollo de doctrina para la conducción
de la guerra asimétrica contemporánea, y la publicidad
que la acompaña, se proponían dar una señal
clara al resto de América Latina y a Estados Unidos de que
sólo sería cuestión de tiempo antes de que predomine
la Revolución Bolivariana (el bolivarianismo).50
Las
sofisticación
y la complejidad de la guerra como un todo
Chávez entiende que la guerra contemporánea no tradicional
no es una clase de apéndice (una cosa menor o limitada) a
los paradigmas militares convencionales más cómodos
de guerra de desgaste y maniobra. Es mucho más que eso. Puede
ser militar o no militar, letal o no letal, o una mezcla de todo
dentro de una matriz de instrumentos de poder de un estado o una
coalición de estados. Como tal, puede ser un juego de suma
cero en el que hay un único ganador o, en el peor de los casos,
ningún ganador. Es, por consiguiente, total. Es decir, el "campo
de batalla" se extiende a todos, en todos los aspectos y en
todo lugar.51
Para
entender mejor la sofisticación y complejidad—y
la totalidad—del conflicto contemporáneo, dos coroneles
chinos, Liang y Xiangsui, han ofrecido un escenario tan instructivo
como aleccionador:
Si
el lado atacante amasa secretamente grandes cantidades de capital
sin que la nación enemiga se dé cuenta de ello, y lanza
un ataque furtivo contra sus mercados financieros, y después
de causar una crisis financiera, coloca un virus informático
y un destacamento pirata en el sistema informático del oponente
en anticipación, mientras que a la vez ejecuta un ataque de
red contra el enemigo de manera que la red eléctrica civil,
la red de despacho de tránsito, la red de transacciones financieras,
la red de teléfonos y la red de los medios de comunicación
masiva queden completamente paralizadas, esto hará que la
nación enemiga entre en pánico social, disturbios callejeros
y crisis política. Finalmente viene el forzado apretón
del ejército y los medios militares en etapas graduales hasta
que el enemigo es forzado a firmar un tratado de paz deshonroso.52
Chávez entiende todo esto. Entiende que la guerra ya no se
limita a usar la violencia militar para lograr el cambio político
deseado. Más bien, se deben usar todos los medios que se puedan
utilizar en una situación dada para obligar a un gobierno
determinado a hacer la voluntad de uno. Este caudillo adaptará su
campaña a las vulnerabilidades políticas y económicas
de sus adversarios, y a sus preceptos psicológicos. Y, ésta
es la base de la orden de Chávez a las fuerzas armadas venezolanas
(en el Primer Foro Militar sobre Guerra de Cuarta Generación
y Guerra Asimétrica" en 2004) para desarrollar un cambio
de paradigma doctrinario de lo convencional a la guerra popular.53
El "Espectro Total" de las amenazas inherentes en la Guerra
Asimétrica del Siglo 21
El
Teniente Coronel Chávez entiende que cada jugador en la
comunidad internacional, desde las potencias pequeñas hasta
la superpotencia Estados Unidos, debe enfrentar simultáneamente
cuatro tipos separados y potencialmente graves de amenazas contemporáneas.
Estas amenazas incluyen, primero, la guerra entre estados convencional,
disputas tradicionales y persistentes de límites y territorios,
así como asuntos de equilibrio de poder (hegemonía
estadounidense). Segundo, cada protagonista debe arreglárselas
con la posibilidad muy real de que una nación estado utilice
actores no estado transnacionales e internos en roles serios para
desestabilizar y derribar a otra. Por otro lado, en los territorios
descontrolados del Hemisferio pueden verse las amenazas de desestabilización
no tradicionales a la seguridad interna pública y personal:
pandillas de criminales urbanos, más terrorismo convencional
e insurgencia. Al mismo tiempo, hay amenazas reales a la soberanía
efectiva que se derivan de la pobreza crónica, las enfermedades
y otras "causas raíces" de conflicto.
Por
consiguiente, todos los tipos de amenazas antes mencionados son
vistos como métodos favoritos—o áreas de
explotación—por varios movimientos comerciales (narcotraficantes
y criminales organizados) e ideológicos (insurgencias como
Sendero Luminoso en Perú), y caudillos como Hugo Chávez
que tratan completa e implacablemente de lograr el control o cambio
radical de una nación-estado o región geográfica.
No obstante, en lugar de considerar cada nivel de conflicto como
una forma independiente de guerra, Chávez considera que es
más útil pensar en ellos como partes dentro de su concepto
de guerra asimétrica o de cuarta generación, guerra
total, una guerra popular o una súper insurrección.54
El asunto del fracaso de un estado
El
Presidente Chávez también entiende que el proceso
que conduce al fracaso de un estado es el desafío a la seguridad
de largo plazo más peligroso que enfrenta hoy la comunidad
global. El argumento en general es que la condición de estado
en vías de fracasar o fracasado es el terreno propicio para
la inestabilidad, criminalidad, insurgencia, conflicto regional y
terrorismo. Estas condiciones engendran desastres humanitarios masivos
y grandes flujos de refugiados. Estos estados pueden acoger redes "malévolas" de
todas clases, sea que incluyan esfuerzos de negocios criminales,
el narcotráfico o alguna forma de cruzada ideológica
como el Bolivarianismo. Más específicamente, estas
condiciones abarcan toda clase de cosas que el pueblo en general
no aprueba, como asesinatos, secuestros, corrupción, intimidación
y destrucción de infraestructura. Estos medios de coacción
y persuasión pueden producir más violaciones de derechos
humanos, tortura, pobreza, hambruna, enfermedades, uso de niños
soldados, tráfico de mujeres y partes del cuerpo, tráfico
y proliferación de sistemas de armas convencionales y armas
de destrucción masiva, genocidio, depuración étnica,
caudillismo y anarquía criminal. Al mismo tiempo, generalmente
estas acciones no están confinadas y crean síndromes
regionales de pobreza, desestabilización y conflicto.55
El
movimiento Sendero Luminoso en Perú incita a las actividades
violentas y destructivas que facilitan los procesos de "propaganda
armada" para lograr el fracaso del estado. Los carteles de la
droga que operan a través de la Cordillera de los Andes en
América del Sur y en otras partes denominan a estas actividades "incentivos
de negocio". Hugo Chávez considera que estas acciones
son pasos necesarios para precipitar las condiciones políticas
revolucionarias necesarias para establecer el Socialismo Latinoamericano
del Siglo 21.56 Por consiguiente, además de proporcionar una
latitud más amplia para adelantar sus objetivos tácticos
y operativos, los esfuerzos estratégicos de los actores Estado
y No Estado están dirigidos a disminuir progresivamente la
credibilidad y capacidad de un régimen seleccionado en términos
de su capacidad y voluntad para gobernar y desarrollar la sociedad
y su territorio nacional. La intención de Chávez es
concentrar su ataque primario, política y sicológicamente,
sobre la capacidad y derecho de gobernar de gobiernos determinados
latinoamericanos. En ese contexto, él entiende que las percepciones
populares de corrupción, privación del derecho de voto,
pobreza y falta de promoción social limitan el derecho y la
capacidad de un régimen dado para llevar a cabo las actividades
del Estado. Hasta que una población determinada perciba que
su gobierno está tratando con estos y otros aspectos básicos
de injusticia política, económica y social de forma
justa y efectiva, la inestabilidad y amenaza de trastornar o destruir
tal gobierno son reales.57
Pero
los estados en camino al fracaso y fracasados simplemente no desaparecen.
Virtualmente
cualquiera puede aprovecharse de tal situación
inestable. La tendencia es que la organización mejor motivada
y mejor armada en la escena puede controlar esa inestabilidad. En
consecuencia, los estados en camino al fracaso o fracasados se vuelven
estados disfuncionales, corruptos, criminales, narco, o nuevas democracias
del pueblo. En conexión con la creación de nuevas democracias
del pueblo, podemos estar seguros que Hugo Chávez y sus aliados
populistas bolivarianos estarán listos para proveer dinero,
armas y liderazgo en cualquier oportunidad. Y, por supuesto, mientras
más persistan los estados disfuncionales, corruptos, criminales
y narco, y las democracias del pueblo, más ponen ellos y sus
problemas asociados en peligro la seguridad, la paz y la prosperidad
global.58
La
posición central de la legitimidad moral en el conflicto
contemporáneo
A
menudo, los observadores norteamericanos y occidentales que tratan
de evaluar
y prescribir lo mejor para un gobierno o un pueblo, no
entienden que su percepción de libertad, igualdad o viabilidad
económica pueden ser bastante diferentes de las percepciones
de la gente que vive en otras culturas. Sin embargo, Chávez
entiende que reconocer esta diferencia esencial en percepción
es importante para la capacidad de evaluar y desarrollar estrategias
para el conflicto asimétrico contemporáneo. Por eso,
como se anotó anteriormente, el concepto global del bolivarianismo
se centra en el desafío al derecho moral del gobierno para
gobernar. La base de este desafío está enraizada en
la creencia de que el sistema de gobierno actual no está proporcionando,
y no puede o no podrá proporcionar, el equilibrio necesario
entre igualdad, libertad, seguridad y prosperidad para el pueblo,
y que la filosofía y el sistema político del desafiante
son verdaderamente representativos. La democracia directa de Chávez
es la filosofía y el método que proporcionarán
ese equilibrio.59
El
bolivarianismo de Chávez también incluye el concepto
de que la percepción del pueblo sobre bien o mal, correcto
o incorrecto, es el eje de todo movimiento y poder del cual depende
virtualmente todo. Es decir, la legitimidad moral es el centro de
gravedad primario en América Latina. Siguiendo la lógica
de Abimaél Guzmán, ex líder de Sendero Luminoso
en Perú, Hugo Chávez ha identificado la falta de legitimidad
de todos los gobiernos desde la conquista española como el
centro de gravedad del conflicto actual en América Latina.60 Por consiguiente, su objetivo estratégico es quebrar el poder
de la oligarquía gobernante dominada por extranjeros y no
democrática, y formar una nueva entidad política legítimamente
democrática. En este contexto, todos los regímenes
pasados y presentes son juzgados como el equivalente de "potencias
ocupantes". Se considera que el bolivarianismo es una clase
de "movimiento de resistencia" que conducirá a la
verdadera guerra popular para reemplazar al régimen ocupante
ilegítimo y liberar al país. En estos términos,
los protagonistas pueden y deben persuadir, coaccionar y convencer
al pueblo para que adopten acciones de apoyo.61
De
forma importante e interesante, en el bolivarianismo (Socialismo
del
Siglo 21),
existe una noción Marxista-Leninista estrechamente
relacionada de que los medios justifican el fin socialista. Como
tal, la eliminación o neutralización de cualquier persona
y de todo lo que se oponga a ese objetivo último se puede
racionalizar como legítima.62 Ésta es una filosofía
muy conveniente para que alguien como Hugo Chávez adopte. Él
puede conseguir apoyo externo, mientras que al mismo tiempo utilizar
todos los medios, desde propaganda, terrorismo, tráfico de
drogas y destrucción total de una sociedad determinada para
lograr sus objetivos. El problema es convencer a la gente de que
es necesario usar la coacción y la violencia, y por lo tanto
moralmente correcto. Por eso, se ha embarcado, mediante su programa
de comunicaciones, en una "guerra de propaganda" total
dirigida a la gente de las calles de Caracas, Quito, Lima, La Paz,
Buenos Aires, Montevideo, y otros lugares. La intención es
convencer al máximo posible de gente de que es necesario usar
la coacción y la violencia para reemplazar a los regímenes
ocupantes ilegítimos y establecer una democracia y grandeza
latinoamericana moralmente correcta. Y Chávez espera que esta
campaña sea decisiva en la determinación del resultado
de largo plazo de la campaña global para establecer su modelo
de Socialismo del Siglo 21 en América Latina.63
Conclusiones
El Teniente Coronel Hugo Chávez entiende la guerra asimétrica
contemporánea. Entiende que en este tipo de conflicto se necesita
algo más que armamentos y tecnología. Hace falta una
manera de pensar lúcida y mordaz, ingenio, determinación,
imaginación y cierta indiferencia por lo convencional. La
promulgación de tal concepto requiere un enfoque de conflicto
algo distinto al usado generalmente por Estados Unidos durante los últimos
años. Es decir, el paradigma estratégico de Chávez
anteriormente explicado reconoce el hecho de que el resultado último
de cualquier guerra asimétrica no está determinado
principalmente por la manipulación diestra de la violencia
en las muchas batallas militares que tienen lugar una vez que se
reconoce que ha empezado una guerra de esta naturaleza. Más
bien, el control de la situación y el éxito final está determinado
por 1) la aplicación sofisticada político-sicológica
de todos los instrumentos de poder; 2) la explotación hábil
de los procesos de fracaso del estado con el fin de crear las condiciones
políticas necesarias para establecer el Socialismo del Siglo
21; y 3) el nivel de legitimidad moral que genera la campaña
de comunicaciones y propaganda. En la medida que estos factores estén
sólidamente presentes en cualquier estrategia dada, se favorecerá el éxito.
En la medida que cualquier componente del modelo esté ausente,
o presente sólo en forma débil, la probabilidad de éxito
será mínima.
La
descripción anterior nos regresa adonde comenzamos. Proporciona
la base para el entendimiento y juicio que deben tener los líderes
civiles y militares para entender claramente cuál es la situación
en Venezuela y qué no es. La evidencia sólida sobre
el tiempo subraya el buen juicio del dictamen de Clausewitz, "El
primer, el máximo y el más trascendental acto de juicio
que el jefe de estado y el comandante deben hacer es determinar .
. . la clase de guerra en la que se están embarcando; sin
equivocarse ni tratar de convertirla en algo extraño a su
naturaleza."64 El desafío de la guerra asimétrica
de Chávez, es por lo tanto, simple. El Coronel Thomas X. Hammes
nos recuerda que esta clase de guerra es la única clase de
guerra que Estados Unidos ha perdido.65
Recomendaciones
Los oponentes asimétricos e irregulares no son invencibles.
Se les puede controlar y derrotar, pero sólo mediante la acción
coherente y paciente que incluya todas las agencias de un gobierno
determinado y sus aliados internacionales. Esa clase de acción
incluiría los campos de política, diplomacia, defensa,
inteligencia, aplicación de la ley y desarrollo social y económico.
Estos esfuerzos deben estar organizados como una red y no en las
burocracias tradicionales verticales de arriba hacia abajo de la
mayoría de gobiernos. Lograr tales esfuerzos requerirá cambios
fundamentales en cómo se capacita, desarrolla, promueve, despliega
y emplea a los líderes y al personal gubernamental en todos
los niveles. Además, este proceso inter-agencias y multilateral
debe ejercer su influencia colectiva por toda la duración
del conflicto—desde el planeamiento inicial hasta el logro
final de una paz sostenible.66
Por
lo tanto, el desafío primario es asimilar el hecho de
que hay una necesidad urgente de cambiar desde un enfoque militar-policial
singular hacia un paradigma multidimensional y multinacional para
el conflicto asimétrico contemporáneo. Eso, a su vez,
requiere un marco conceptual de nivel estratégico y una estructura
organizativa de apoyo para promulgar la planificación civil-militar
unificada y la implementación de respuestas transnacionales
a las amenazas transnacionales. Dadas las realidades actuales, el
no prepararse adecuadamente para las contingencias asimétricas
presentes y futuras es inadmisible. Para implementar los desafíos
indicados anteriormente se necesita cuando menos cinco imperativos
educacionales y organizativos fundamentales:
• Los líderes civiles y militares de todos los niveles
deben aprender la naturaleza fundamental de la subversión
y la insurgencia, con especial referencia a la forma en que se puede
emplear la fuerza militar y no militar, letal y no letal, y directa
o indirecta para lograr los objetivos políticos. Los líderes
deben también entender las formas en que las consideraciones
político-psicológicas afectan el uso de la fuerza—y
las maneras en que la fuerza afecta a los esfuerzos político-psicológicos.
• Se espera que el personal civil y militar sea capaz de operar
de forma efectiva y profesional en contingentes multinacionales o
de coaliciones. Deben también adquirir la capacidad de tratar
profesionalmente con las poblaciones civiles y la prensa local y
global. Como consecuencia, los esfuerzos que mejoran la conciencia
inter-agencias así como la cultura internacional—tales
como los programas de intercambio civiles y militares, los programas
de formación cultural y de idiomas, y los ejercicios combinados
(multinacionales)—deben ser revitalizados y ampliados.
• Los líderes deben aprender que se necesita una capacidad
de inteligencia con varios pasos al frente de la norma actual para
las guerras irregulares y asimétricas. Esta capacidad también
debe incluir la utilización activa de operaciones de inteligencia
como elemento dominante de estrategia y táctica.
• Es probable que los actores políticos no estado en
cualquier clase de conflicto dentro del estado tengan a su disposición
un cuadro impresionante de tecnología y armamentos convencionales
y no convencionales. Las "guerras salvajes de paz" han
puesto y continuarán poniendo en peligro a las fuerzas militares
y contingentes de apoyo civiles. Por lo tanto, los programas de desarrollo
de liderazgo deben preparar a las "tropas de pacificación" para
que sean combatientes de guerra efectivos.
• Las organizaciones gubernamentales e internacionales (por
ejemplo, la Organización de Estados Americanos) deben reestructurase
en la medida necesaria para establecer los mecanismos políticos
apropiados y lograr unidad de esfuerzo efectiva. La intención
es asegurar que la aplicación de varios instrumentos civiles
y militares de poder contribuya directamente a un estado final político
acordado de antemano.
Estos
desafíos y tareas conceptuales y organizativos son
las realidades básicas del conflicto del siglo 21. Las largas
listas de recomendaciones adicionales serán irrelevantes si
no se implementan primero los requisitos de base de nivel estratégico
indicados anteriormente. Uno de los traductores de Carl von Clausewitz,
Michael Howard, advirtió hace muchos años: "Si
[la lucha político-psicológica] no se conduce con destreza
y en base a análisis realista . . . ninguna cantidad de experticia
operativa, refuerzo logístico, o conocimiento técnico
podrá ayudar".67 Las consecuencias del descuido de tomar
en serio el esfuerzo político-psicológico estratégico
son claras. Salvo que se reorienten la manera de pensar, las acciones
y la organización en los niveles más altos para que
enfrenten las realidades asimétricas de información
y tecnología basadas en conocimiento, los problemas de estabilidad
global, regional y sub-regional se resolverán a sí mismos—y
no es probable que sea para bien.
Notas:
1.
Roger F. Noriega, Subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio
Occidental, "Comentarios en el Inter-American Defense College," Washington,
D.C., 28 de octubre de 2004.
2. "Transcripción: Segundo Día del Testimonio
de Rice", Washington Post, 19 de enero de 2005, en http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/articles/A21135-2005Jan19.html.
3. Entrevista del autor con el Subsecretario de Defensa Estadounidense,
Roger Pardo-Maurer, en Washington, D.C., 2 de febrero de 2004; y
Radio Nacional de Venezuela, 17 de febrero de 2005.
4.
Joel Brinkley, "U.S. Proposal in the O.A.S. Draws Fire as
an Attack on Venezuela (Propuesta estadounidense en la OEA provoca
críticas como un ataque a Venezuela)", New York Times,
22 de mayo de 2005; y Secretario Condoleezza Rice, "Comentarios
ante la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos",
Departamento de Estado, Washington, D.C., 5 de junio de 2005.
5.
Carlos Alberto Montaner, "El Antiamericanismo se ha convertido
en una ideoligía en América Latina", The Miami
Herald, 8 de noviembre de 2005. Ver también: Larry Rohter
y Elisabeth Bumiller, "Cumbre hemisférica plagada de
violentas protestas anti Bush, New York Times, 5 de noviembre de
2005.
6.
El Universal, 25 de febrero de 2005; y Departamento de Estado de
los
Estados
Unidos, "Venezuela Playing ‘Destabilizing
Role’ in Latin America (Venezuela desempeña una función
desestabilazadora en América Latina)", 31 de marzo de
2005.
7. Rohter y Bumiller; y Daily Times, 14 de marzo de 2005.
8.
Europa Press, 3 de abril de 2005, el servicio de prensa en línea
de la Unión Europea.
9. Radio Nacional de Venezuela, 27 de septiembre de 2004, y 28 de
septiembre de 2004; y El Universal, 8 de abril de 2005.
10. "Special Report: Hugo Chávez’s Venezuela (Informe
Especial: Hugo Chávez en Venezuela)", The Economist,
14–20 de mayo de 2005, pág. 25.
11. Rohter y Bumiller.
12.
Marilee S. Grindle y John W. Thomas, Public Choices and Policy
Change (Opciones
públicas y cambio político) (Baltimore:
The Johns Hopkins University Press, 1991).
13.
Hubert Herring, A History of Latin America (Una historia de América Latina) (New York: Alfred A. Knopf, 1972), páginas
513–514. Ver también Winfield J. Burggraff, The Venezuelan
Armed Forces in Politics (Las Fuerzas Armadas de Venezuela en la
Política), 1935–1959 (Columbia: University of Missouri
Press, 1972).
14.
Alexis de Tocqueville, Democracy in America (Democracia en América)
[ca. 1820–1840], eds. J.P. Mayer y Max Lerner (New York: Harper & Row
Publishers, 1966), páginas 213–226. Ver también
Jean Jacques Rousseau, El Contrato Social [1762], traducción
de G.D.H. Cole (Chicago: Encyclopedia Britannica, Inc.), 1952; John
Locke, Of Civil Government, Second Treatise of Civil Government (Del
Gobierno Civil, Segundo Tratado de Gobierno Civil) [1689] (New York:
Gateway), n.d.; y Jacques Maritain, Man and the State (El Hombre
y el Estado) (Chicago, University of Chicago Press), 1951.
15.
Así, algunos Estados se convirtieron en democracias totalitarias
incluso antes que Hegel empezara a escribir sobre el Estado totalitario.
Ver: Maritain, páginas 13-27; 192.
16.
Para leer excelentes discusiones sobre tradiciones corporativas
generales
a América Latina y específicas a Venezuela,
véase Howard J. Wiarda, ed., Authoritarianism and Corporatism
in Latin America (Autoritarismo y Corporacionismo en América
Latina) (Gainesville: University Press of Florida, 2004); David J.
Meyers, "Venezuela’s Punto Fijo Party System (Sistema
de Partidos de Punto Fijo de Venezuela)", en Wiarda, páginas
141–172; y John V. Lombardi, Venezuela: The Search for Order,
the Dream of Progress (Venezuela: La búsqueda del orden, el
sueño del progreso) (Oxford, UK: Oxford University Press,
1982).
17.
Carlos Gueron, "Introducción", en Venezuela
in the Wake of Radical Reform (Venezuela Después de la Reforma
Radical), ed. Joseph S. Tulchin (Boulder, Colo.: Lynne Rienner Publishers,
1993), páginas 1–3.
18.
Estos puntos se documentan bien en Francisco Rojas Aravena, "Nuevo
contexto de seguridad internacional: ¿nuevos desafios, nuevas
oportunidades?" en La seguridad en America Latina pos 11 Septiembre,
(Flaxo-Chile), 2003, páginas 23-43; y Felipe Agüero y
Jeffrey Stark, Fault Lines of Democracy in Post-Transition Latin
America (Líneas de fallo de la democracia en América
Latina después de la transición) (Miami, FL: North-South
Center press, 1998), páginas 103-104; 109 y 216.
19.
Ibíd. Ver también: testimonio ante el Congreso
Estadounidense del 24 de marzo de 2004 por el General James T. Hill,
Ejército de los Estados Unidos, comandante del Comando del
Sur de los Estados Unidos, reportado por Rudi Williams en American
Forces Information Service, News Articles, 31 de marzo de 2004; Steve
C. Ropp, The Strategic Implications of the Rise of Populism in Europe
and South America (Las consecuencias estratégicas del aumento
del populismo en Europa y América del Sur) (Carlisle Bks,
PA: Instituto de Estudios Estratégicos) 2005; y Andrés
Benavente Urbina y Julio Alberto Cirino, "El populismo Chavista
en Venezuela," en La democracia defraudada (Buenos Aires, Argentina:
Grito Sagrado, 2005), páginas 115-139.
20.
Ibíd. Ver también Steve Ellner, "Revolutionary
and Non-Revolutionary Paths of Radical Populism: Directions of the
Chávez Movement in Venezuela (Trayectorias revolucionaria
y no revolucionaria del populismo radical: Direcciones del movimiento
de Chávez en Venzuela)" Science and Society (abril de
2005), páginas 160–190.
21.
Ibíd. Ver también Francisco Rojas Aravena, "Una
comunidad de seguridad en Las Américas: Una mirada a la Conferencia
Especial de Seguridad," Foro (noviembre de 2003), páginas
10–15; y "The Latinobarometro Poll: Democracy’s
Ten-Year Rut (La encuesta Latibarómetro: Rutina de diez años
de la democracia)", The Economist, 29 de octubre de 2005, páginas
39-40.
22.
Alvaro Vargas Llosa, "The Return of Latin America’s
Left (El retorno de la Izquierda en América Latina)",
New York Times, 22 de marzo de 2005. Ver también los comentarios
atribuidos al General James T. Hill, comandante del Comando del Sur
de los Estados Unidos, en Rudi Williams, "SOUTHCOM Faces Threats
to Peace in Latin America, Caribbean (SOUTHCOM enfrenta amenazas
a la paz en América Latina y El Caribe)", American Forces
Press Service, 31 de marzo de 2004.
23.
Tom Friedman ha escrito amplia y elocuentemente sobre la globalización
y sus consecuencias. Véase, por ejemplo, Thomas L. Friedman,
The Lexus and the Olive Tree (New York: Anchor Books, 1999). Ver
también Alvin Toffler, Power Shift (Transferencia de poder)
(New York: Bantam Books, 1990).
24.
Ibíd.
25. "Informe especial: Hugo Chávez en Venezuela," The
Economist, 14–20 de mayo de 2005, páginas 23–24.
26.
Véanse
como ejemplos; De Tocqueville, Locke, Rousseau y Maritain.
27. Entrevistas del autor sin atribuir en Miami, 10 de marzo de
2005.
28.
Ibíd.
29.
Paulo Sotereo, del diario brasileño, O Estado de São
Paulo, cita de una entrevista con el ex Presidente Cardozo, en una
entrevista con el autor en Washington, D.C., 17 de febrero de 2005.
30.
Montaner, "Anti-Americanismo".
31. Sotereo.
32.
Declaración de consenso de una conferencia sobre "Seguridad
en el Cono Sur", auspiciada por la Oficina de Investigación
Externa, Bureau of Intelligence & Research (INR), Departamento
de Estado de los Estados Unidos, en Washington, DC, 8 de julio de
2005. Ver también: Julio A. Cirino, "La Revolucion Mundial
pasa por Hugo Chavez" (Parte 1), en Panorama, 20 de abril de
2004, y Parte 2, 27 de abril de 2005; y "Chávez le mete
más presión a Latinoamerica (y a USA)", Urgente
24, 11 de agosto de 2005.
33.
Ibíd. Ver también:
The Economist (Mayo 14-20, 2005), Financial Times, El Universal,
y La Voz.
34. Ibid.
35. Éstos son terminos que Chávez
usa de forma intercambiable.
36.
Steven Metz y Douglas V. Johnson II, Asymmetry and U.S. Military
Strategy:
Definition, Background, and Strategic Concepts (Asimetría
y estrategia de los militares estadounidenses: Definición,
referencias y conceptos estratégicos) (Carlisle Barracks,
Pa.: Instituto de Estudios Estratégicos, 2001), páginas
5–6.
37.
Declaración de consenso de la conferencia de julio de
2005 en Washington, DC. Ver también: Max G. Manwaring, Street
Gangs: The New Urban Insurgency (Pandillas callejeras: La nueva insurgencia
urbana) (Carlisle, PA: Instituto de Estudios Estratégicos,
2005), pág. 8.
38.
Steven Metz, "Relearning Counterinsurgency (Volviendo a
aprender la contrainsurgencia)", una discusión en panel
en el Instituto Americano de Empresas, 10 de enero de 2005. Ver también
Paul E. Smith, On Political War (Sobre la guerra política)
(Washington, D.C.: National Defense University Press, 1989).
39.
Juan Forero, "Chavez Restyles Venezuela with ‘21st
Century Socialism’ (Chávez cambia el estilo en Venezuela
con el ‘Socialismo del Siglo 21’)", New York Times,
30 de octubre de 2005, pág. 3.
40.
Entrevistas y The Economist, 14–20 de mayo de 2005.
41.
Ibíd. Ver también: Financial Times, El Universal,
La Voz, y Stephen Johnson, "South America’s Mad-TV: Hugo
Chavez Makes Broadcasting a Battleground (La TV loca de América
del Sur: Hugo Chávez convierte a la radiodifusión en
un campo de batalla)", The Heritage Foundation Policy Research & Analysis,
10 de agosto de 2005.
42.
Ibíd.
y El Universal, 5 de enero de 2005; El Universal, 8 de marzo de
2005; Europa Press, 3 de abril de 2005; La Voz, 3 de
abril de 2005; El Universal, 8 de abril de 2005.
43.
Declaración
de consenso de la Conferencia de Marzo de 2005, Coral Gables, Florida.
44.
Para leer una buena discusión sobre estos puntos, véase
Thomas A. Marks, "Ideology of Insurgency: New Ethnic Focus or
Old Cold War Distortions? (Ideología de insurgencia: ¿Nuevo
foco ético o viejas distorsiones de la guerra fría?)" Small
Wars & Insurgencies, Primavera de 2004, páginas 107-109.
45.
Juan Dorero, "No. 1 Quits in Bolivia, and Protesters Scorn
Nos. 2 and 3 (El número 1 renuncia en Bolivia y los manisfestantes
menosprecian a los números 2 y 3)", New York Times, 9
de junio de 2005; y "New Bolivia Leader Promises Early Election
(Nuevo líder de Bolivia promete elecciones anticipadas)",
Global Security News & Reports, 10 de junio de 2005.
46. "Comentarios",
28 de octubre de 2004.
47. Peters.
48.
Declaración
de consenso de la Conferencia de Marzo de 2005 en Coral Gables,
Florida.
49.
Este encargo a la Fuerza Armada Nacional (FAN) se hizo ante una
audiencia reunida
en el auditorio de la Academia Militar para
el Primer Foro Militar sobre Guerra de Cuarta Generación y
Guerra Asimétrica, en Caracas, informado en El Universal,
8 de abril de 2005.
50.
En enero de 2005, el General Melvin López Hidalgo, Secretario
del Consejo de Defensa Venezolano, declaró públicamente
que Venezuela estaba cambiando su doctrina de seguridad con el fin
de confrontar mejor a "la amenaza permanente de los Estados
Uniidos" y que se había publicado un documento titulado
Pueblo en Armas que confirmaba los principios militares básicos
del Presidente Chavez, indicados anteriormente. Informado en Panorama,
27 de abril de 2005.
51.
Qiao Liang y Wang Xiangsui, Unrestricted Warfare (Guerra sin restricciones),
(Pekín: PLA Literature and Arts Publishing
House, 1999), pág. 109.
52.
Ibíd.,
p. 123.
53.
Entrevistas del autor sin atribuir en Miami, Florida, 10 de marzo
de 2005,
y una declaración de consenso de la conferencia
el 8 de julio de 2005. De aquí en adelante referidas como
entrevistas del Autor.
54.
Este concepto no es nuevo. Mao Tse-tung y el General Vo Nguyen
Giap lo usaron
bien en China y en Vietnam, y el General Sir Frank
Kitson desarrolló la idea un poco más lejos en su Warfare
as a Whole (La guerra como un todo) (Londres: Faber and Faber, 1987).
55.
Chester A. Crocker, "Engaging Failed States (Atacando a
los estados fracasados)", Foreign Affairs (septiembre-octubre
de 2003), páginas 32-44.
56. Entevistas del autor.
57.
Ibíd.
58.
Ibíd., y Crocker. Ver también: Robert H. Dorff, "Strategy,
Grand Strategy, and the Search for Security (Estrategia, Gran estrategia
y la Búsqueda de la seguridad)", en Max G. Manwaring,
Edwin G. Corr, y Robert H. Dorff, The Search for Security: A U.S.
Grand Strategy for the 21st Century (La búsqueda de la seguridad:
Una gran estrategia estadounidense para el siglo 21) (Westport, CT:
Praeger, 2003), páginas 127-140. Ver también: David
C. Jordan, Drug Politics: Dirty Money and Democracies (Política
de los narcóticos: Dinero sucio y democracias) (Norman: OK:
University of Oklahoma Press) 1999; y Eduardo Pizarro y Ana Maria
Bejarano, "Colombia: A Failing State? (Colombia: ¿Un
estado en vías de fracaso?)" Revista: Harvard Review
of Latin America (primavera de 2003), páginas 1-6.
59. Entevistas del autor.
60.
Ibíd. Ver también: Abimael Guzman, "El Discurso
del Dr. Guzman," en Los partidos politicos en el Perú,
Rogger U. Mercado, editor, (Lima: Ediciones Latinamericanos, 1985),
páginas 85-90; Comité Central del Partido Comunista
del Perú, Desarrollar la guerra popular sirviendo a la revolucion
mundial, (Lima: Comité Central del Partido Comunista del Perú,
1986), pp. 82-88.
61.
Ibíd.
62.
Ibíd.
63.
Ibíd.
64.
Carl von Clausewitz, On War (Sobre la Guerra), Michael Howard y
Peter Paret,
editores y traductores, (Pinceton, New Jersey: Princeton
University Press, 1976), pág. 88.
65.
Coronel Thomas X. Hammes, USMC, "4th Generation Warfare
(Guerra de Cuarta Generación)", Armed Forces Journal
(noviembre de 2004), páginas 40-44.
66.
Rice, "Comentarios".
67.
Michael Howard, The Causes of Wars (Las causas de las guerras),
segunda edición, (Cambridge, Mass.: Harvard University Press,
1983), pág. 109.
Max
G. Manwaring (Ph.D.,Ciencias Políticas, Universidad
de Illinois), es Profesor de Estrategia Militar en el U.S. Army War
College, y Profesor Adjunto de Ciencias Políticas en Dickinson
College. Es un coronel retirado del Ejército de los Estados
Unidos y ha ocupado varias posiciones civiles y militares en el U.S.
Army War College, el Comando del Sur de los Estados Unidos, y la
Agencia de Inteligencia de Defensa y la Universidad de Memphis. Es
autor y co-autor de varios artículos sobre asuntos político-militares,
y temas de seguridad global y regional. Es el editor y co-editor
de, El Salvador at War, 1988; Gray Area Phenomena: Confronting the
New World Disorder,1993; Managing Contemporary Conflict: Pillars
of, 1996; Beyond Declaring Victory and Coming Home: The Challenges
of Peace and Stability, 2000; y The Search for Security: A U.S. Grand
Strategy for the Twenty-First, 2003; y co-autor, con John T. Fishel,
de Uncomfortable Wars Revisited, University of Oklahoma Press, 2006 .
Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.