Sobre los Proyectos de gas de Venezuela
y sus posibles reservas
de gas libre -
corrección*
Por JuanFrancisco Salas Romero
Es
posible que Venezuela posea enormes reservas de gas natural en
la Plataforma
Deltaza e incluso en su subsuelo continental y si así fuese
así se certificasen la convertiría en la nación
latino americana más importante en este sector por su muy
considerable capacidad de poder extraer, procesar y exporta gas natural
licuado, si bien, tendría que realizar enormes inversiones
económicas para hacer frente a este nuevo sector y creemos
que no podría afrontarlas en solitario.
Sabemos
que el sector petrolero venezolano está atravesando
un largo período de tiempo de crisis de producción
y de incertidumbre quizás provocado por la política
actual del gobierno venezolano.
El
proyecto que dicho gobierno tiene pendiente de llevar a cabo
(gasoducto desde
Venezuela a Argentina ) con ramificaciones a Ecuador,
Perú y Bolivia, atravesando, lógicamente Brasil y afectando
a parte de la selva amazónica, presenta problemas técnicos,
propios de la magnitud de dicho gasoducto, así como unos altísimos
costos en su desarrollo y en su construcción propiamente dicha.
Brasil presenta ciertas reticencias a su paso por su territorio y
al efecto ambiental que genera deteriorar esa zona de dicha selva,
creemos, que ya bastante amenazada está con la continua tala
de árboles como para aún mermarla más con este
gasoducto.
Diferente,
a nuestro entender, es la construcción del gasoducto
que se está construyendo actualmente entre Venezuela y Colombia,
dada su relativa corta longitud y la ausencia de estos problemas
ambientales y económicos antes mencionados y que, entendemos
puede beneficiar a ambas naciones.
Tras
el crudo, hoy día, el gas natural está considerado
como un próspero negocio para todas aquellas naciones que
tienen ese privilegio de poseerlo y poderlo extraer, procesar y exportar
con la consiguiente entrada de divisas, diversificación del
mundo petrolero y sus derivados y generación de puestos de
trabajo. Sin embargo, en el caso de Venezuela, dada su actual situación,
recaen dudas sobre la realidad de poderlo llevar a buen término,
al menos en corto y medio plazo.
Venezuela
afirma tener unas reservas comprobadas que ascienden a 4,28 mil
millones
de m3 y hay que tener en cuenta que casi dos veces
este volumen puede estar ubicado en parajes venezolanos aún
no accesibles al hombre.
Otra
de las dudas que persisten en este tema es conocer con certeza
si PDVSA tiene
o no tiene capacidad técnica y financiara propia
para poder hacer frente a la ejecución real de este proyecto
y en consecuencia desarrollar toda la ingeniería necesaria
y ser el dueño a todos los efectos, como mínimo mayoritario,
de estos pozos de extracción, de los medios de transporte
a refinerías y de los trenes de procesamiento para licuarlo.
En definitiva, si puede o no puede extraer, transportar y procesar
este gas para poderlo exportar ya licuado.
Personalmente
opinamos que hoy por hoy no puede hacerlo en solitario por falta
de tecnología, de medios humanos y de recursos financieros.
Pero
quizás el mayor interrogante existente en estos momentos
sea la falta de tecnología propia que tiene PDVSA, su falta
de personal especializado y con experiencia en este campo y conocer
qué empresas expertas extranjeras estarían dispuestas
a invertir en estos campos para extraer el gas, transportarlo y procesarlo
teniendo, previamente, refinerías adecuadas con trenes que
lo licuen y terminales para exportarlo allí donde la demanda
aparezca, aceptando las condiciones que el gobierno venezolano les
impone en estos momentos.
El
analista experto en estos temas, SR. DAVID VOGHT, ( Revista
FAIRPLAY de fecha 10.05.07) opina que PDVSA tiene actualmente
muchos problemas en sus continuos intentos de aumentar
su producción, no solamente, en el terreno del crudo. También
en el del gas natural en pozos terrestres (on-shore) y añade
que tal y como se ha concedido últimamente licencia para la
prospección del consumo a empresas extranjeras la misma sería
meramente marginal.
Por
ello, indica que los acuerdos que se lleven a cabo para poder
realizar los desarrollos
de estas zonas tendrán que centrarse,
necesariamente, en el mar (off-shore) ya que según estiman
los expertos es donde existir grandes bolsas de gas natural.
Por
ello, se necesitan plataformas petrolíferas, personal
experto, buques para transportar el gas a las refinerías y
poder tratarlo y licuarlo y buques para poder exportarlo, ya lo hemos
dicho y por ambos lados se llega al mismo punto o conclusión.
Creemos que Venezuela en estos momentos no está en condiciones
de cumplir estos requisitos básicos.
Realmente
las empresas extranjeras interesadas en este sector están
aguardando a que el gobierno venezolano establezca un nuevo marco
de relaciones comerciales incluyendo, desde luego, el tema fiscal.
Hay
que añadir a todo esto que es fuerte la demanda que la
industria pesada está presentando sobre el gas natural para
llevar a cabo sus procesos de producción a costes más
bajos pero realmente el que actualmente se produce en Venezuela en
su 70% va destinado al consumo nacional.
La
producción de gas natural habida en Venezuela en el año
2006 se estima en 29,7 mil millones de m3 (según la OPEP asciende
a 26000 millones de m3) y el consumo nacional que se estima, en dicho
año, fue de la misma cantidad producida, es decir, 29,7 mil
millones de m3.
Recomendamos
al lector visite la dirección Web que le facilitamos
donde encontrará amplia información a este respecto
(www.venezuelagas.net/tito.pdf).
Ciertamente
el gobierno venezolano recibió un apoyo y una
perspectiva optimista cuando T&T aceptó que Venezuela
tiene derecho a considerar como propio el 75% del gas natural existente
en el campo Loran (que forma parte de la Plataforma Deltana) y que
bordea el límite de las aguas jurisdiccionales de T&T.
Ello
conduce a tener 20,7 mil millones de m3 de este gas en reservas
probadas,
es decir, 7,3 trillones de pies cúbicos y existen
proyectos para poder extraer y procesar este gas en una cooperación
entre el presidente Lula y el presidente Chavez, partiendo de ahí la
idea, de la construcción del gasoducto del Sur (Venezuela-
Argentina) del cuál hemos hablado brevemente en líneas
anteriores. Si bien, repetimos el presidente brasileño no
es tan entusiasta de este proyecto como lo es el presidente Chavez.
Si se nos permite nuestra modesta opinión estimamos que económicamente
no es viable. Por consiguiente, pensaron en principio, construir
un gasoducto desde el puerto venezolano de Güiria (Golfo de
Paria) que llegase hasta Suape (Recife, Brasil).
Por
ello, PDVSA y PETROBRAS firmaron carta de intención como
base de partida de este proyecto
La
realidad es que problemas económicos, quizás serios,
desde luego por parte de Venezuela sí lo son y quizás
por parte de Brasil, ahora inmerso en una muy considerable inversión
para renovar la flota de TRANSPETRO, tema del cuál ya hemos
hablado en artículos ya editados por PETROLEUMWORLD.
Nuevamente
y ahora es una voz autorizada en el tema, la del SR. VOGHT, la
que
indica que la viabilidad económica de este proyecto
está en serio peligro, al menos, a corto y medio plazo, por
lo cuál, añade, lo lógico es pensar en el transporte
marítimo (buques tipo LNG) los cuales, pronto tendrá en
propiedad TRANSPETRO pero no PDVSA y creemos que no hace falta hacer
muchos cálculos para deducir que es mucho más caro
enviar el gas natural a través de este gasoducto (una vez
se construyese) que hacerlo vía marítima. Pensemos
que el proyecto total es hasta Argentina no se detiene en Brasil,
al menos, así lo prometió en su día el SR. CHAVEZ.
El
proyecto completo alcanza los 8000 Kms de recorrido con una inversión
total de $USA 25000 millones. Un buque LNG tal y como los que está construyendo
Qatar, cuesta en el mercado asiático $USA 300 millones o máximo
$USA 500 millones, según la tecnología que incorpore
y su capacidad de carga (unas 78000 Tns de gas natural licuado),
es decir, unos 140.000 m3 de gas natural licuado (reducido como sabemos
en 600 veces su volumen a -162 ºC aproximadamente y presión
atmosférica normal ).
Brasil si esto se lleva a la realidad se verá reforzado en
su capacidad energética y Venezuela se supone adquirirá una
flexibilidad comercial que le permitirá exportar no solamente
a Brasil (en principio) también a Europa, México y
quizás EEUU sin dejar a un lado a las naciones que son miembros
del CARICOM.
Creemos
que esto sería positivo para la economía venezolana
y comenzaría a sacarla de su total dependencia del crudo haciendo
que su balanza exterior de pagos se equilibre.
* Corrección: Se añadió el link a la revista Fairplay
Juan
Francisco Salas Romero
es ingeniero Diplomado en Planificación y Administración
de Empresas de la Universidad Politécnica de Madrid. También
fue Asesor Técnico de ASTINAVE hasta el año 1991 (jsalasr@telefonica.net).
Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.