Según
el ex canciller de Fox, el Gobierno tiene videos que demuestran
participación de funcionarios de la embajada venezolana
en la campaña de
López Obrador, antes y después de que el embajador
"fuera echado"
Intelectual seducido desde siempre por la acción
política, en plena
cincuentena Jorge Castañeda es la encarnación
de alguien que, partiendo de
una temprana militancia comunista, ha viajado por todas
las regiones
ideológicas para finalmente recalar en el Partido
de Acción Nacional (PAN).
Estudiante en Princenton y la Sorbona, canciller con Vicente
Fox, frustrado
candidato presidencial y encarnizado adversario del derrotado
candidato
López Obrador, Castañeda ha publicado una
docena de libros en los que
escudriña, con enjundiosa visión de conjunto,
temas como la evolución de la
izquierda continental. Ex amigo de Fidel Castro, biógrafo
del Che Guevara,
articulista del diario Reforma, El País (España)
y colaborador en revistas
de EEUU, Castañeda conversó con El Universal
sobre las elecciones mexicanas
y el papel jugado en éstas por el presidente Chávez.
¿Es usted de quienes atribuyen al triunfo de
Felipe Calderón connotaciones
que van más allá de una mera victoria electoral,
para asumirlo como la
salvación de la aún naciente democracia mexicana,
cuya suerte habría corrido
peligro en las manos de López Obrador?
- Esa idea me luce un poco exagerada. El triunfo de Calderón
es muy positivo,
yo estoy muy contento, voté por él, en la
medida de mis posibilidades lo
apoyé y creo que López Obrador hubiera sido
una muy mala solución para
México. Pero no me atrevo a prejuzgar desenlaces
antes de comenzar los
procesos. La frase de campaña según la cual
López Obrador era un peligro
para México resultó muy eficaz y, de haber
ganado, al país le hubiera ido
menos bien que con Calderón. Pero afirmar que el
triunfo de éste ha sido la
salvación de la democracia me parece un pco exagerado.
¿Tomando en cuenta el apoyo que recibió
de algunos ex presidentes,
vincularía usted a López Obrador con el viejo
mundo del PRI antes que con
modelos populistas y autoritarios a la manera de Chávez?
- Exactamente. Era, más que una cosa como Chávez,
el regreso de todos
dinosaurios del PRI desde los años setenta, con el
discurso priísta, la
cultura priísta y lo más rancio y anticuado
del PRI. No quiere decir eso que
no haya priístas modernos, que los hay y allí
están los gobernadores del
norte del país, algunos dirigentes sindicales y tecnócratas.
La restauración
priísta que se hubiera dado con López Obrador
habría resultado muy dañina
para el país, pero distinta al tipo de esquema existente
hoy en Venezuela.
Según eso, ¿no piensa que Chávez
ejercía una influencia que iba más allá
del apoyo económico sobre López Obrador?
-Chávez estaba ejerciendo una influencia más
política que económica. Sin
duda, trató de incidir en el proceso mexicano, a
través de declaraciones,
actuaciones de funcionarios de la Embajada de Venezuela
en México y de
mecanismos que no conocemos. El apoyo económico se
ha subrayado mucho, pero
en realidad no aparecieron hechos que lo demuestren y eso
lo he comentado en
mis artículos. Sí me parece que López
Obrador hubiera sido un aliado de
Chávez. No sé qué tan aliado ni con
cuánto entusiasmo y vigor, pero sí creo
que hubiera formado parte del "eje del bien",
como lo llama Chávez. Eso,
evidentemente, habría sido muy nocivo para México,
Venezuela y América
Latina.
¿Qué funcionarios de la embajada venezolana
intervinieron en la campaña y
en qué tipo de actuaciones se involucraron?
- De que hubo injerencia la hubo, aun en la época
del embajador (Vladimir
Villegas), antes de que fuera echado del país. Es
más, los funcionarios de
la embajada que permanecieron en México siguieron
interviniendo. Sin la
menor duda. Entiendo que hay videos donde eso queda demostrado.
Pero
esos videos no han sido vistos públicamente.
- Ese material obra en poder del Gobierno y del PAN y ya
el Gobierno decidirá
si quiere o no hacerlo público. Yo sí creo
que hubo esa injerencia. Ahora,
como le he dicho, el apoyo económico, si lo hubo,
no me consta y nadie ha
mostrado pruebas al respecto.
A uno se le hace difícil pensar en cualquier
presidente mexicano, en este
caso López Obrador, haciendo el papel de Evo Morales
en una relación de
dependencia con Chávez.
- Por desgracia Evo Morales ha sentido la necesidad de aparecer
como una
suerte de hermano menor. En el caso de México, por
las dimensiones del país,
su historia y una serie de factores, no se hubiera dado
jamás ese tipo de
relación. Eso hubiera estado descartado con López
Obrador o con cualquiera.
Pero el problema de fondo aquí es que López
Obrador hubiera llegado al poder
en una situación de muchísima ingenuidad e
impericia en materia
internacional y donde no hubiera medido, necesariamente
bien, las
consecuencias de sus actos. Y eso suele llevar a relaciones
con presidentes
como Chávez o como el Comandante (Fidel) Castro que
pueden resultar muy
perniciosas.
Visto a la distancia, los intentos de Chávez
por impedir que los países
firmen TLC con EEUU, como lo pretendió con los de
la CAN, en relación con
México luce imposible hasta para un presidente como
López Obrador.
- Todo eso hubiera dependido de la falta de experiencia
e ingenuidad de López
Obrador. Pero él no ganó y el nuevo presidente
es Felipe Calderón.
¿No puede ser López Obrador tan peligroso
en la derrota como en la
victoria, tomando en cuenta que está denunciando
un fraude, la mitad de los
mexicanos votó por él y todo parece indicar
que no va a reconocer el triunfo
de Calderón?
- La mitad de la población no votó por él.
Un 66 o 67% de los mexicanos no
votó por él. Y no está para nada dicho
que los votos por Madrazo y otros
candidatos sean de él. Ahora, si quiere seguir cuestionando
la elección y no
aceptando los resultados, incluso su propia gente se va
a cansar y lo
abandonará. Al final la gente tiene que seguir viviendo,
los diputados y
senadores deben legislar, los gobernadores del PRD tienen
que gobernar sus
estados. Y si él quiere llevarlos por la aventura
de la resistecia civil, el
no reconocimiento y la ilegitimidad, hoy en día,
en México, eso no va a
funcionar. No funcionó con Cauhtémoc Cárdenas,
en 1988, contra Salinas,
cuando sí hubo un fraude y no estaban tan sólidas
las instituciones. Hoy en
día ese camino, en México, no lleva a ningún
lado. Por tanto López Obrador
tendrá que esperar seis años para volver a
ser candidato y, a lo mejor, como
muchos otros, aprende y así podrá presentar
una propuesta más factible y más
verosímil para el pueblo de México.
¿Cómo
vislumbra el gobierno de Calderón a la luz del fraccionamiento
de un
Congreso donde no hay ningún grupo con mayoría
clara?
- Será la misma situación que se presentó
en la segunda mitad del sexenio de
Zedillo y durante el sexenio de Fox. Por eso insisto en
que la primera
prioridad para Calderón debe ser la aprobación
de las reformas
institucionales que cambien el juego institucional: reelección
de diputados
y senadores para que haya rendición de cuentas. Referendo
para modificar la
Constitución, de manera que el Pre sidente tenga
una vía de con sultar al
país sobre si quiere modificar la Carta Magna. Creación
de un régimen
semiparlamentario y semipresidencial para formar mayoría.
Segunda vuelta en
la elección presidencial, para que no vuelva a suceder
lo que ocurrió ahora,
cuando el Presidente tiene 35% del voto. Y las candidaturas
independientes,
para ir rompiendo las estructuras de la partidocracia. Si
Calderón saca esto
ahora, quizás podrá gobernar. Si no lo hace,
buscará alianzas tema por tema,
pero con un enorme desgaste y una gran fragmentación
del Congreso y con unos
esfuerzos y compromisos superiores a los beneficios.
http://www.eluniversal.com/2006/07/09/pol_art_09104A.shtml
Seguimos moviéndonos hacia la izquierda
Con
los resultados de las elecciones en Colombia, Perú
y México, ¿podría
pensarse que se detuvo el flujo de la izquierda populista
en el continente?
- No. Esos tres casos son victorias de candidatos liberales,
de centro o de
centro derecha, pero con un fortalecimiento insólito
de las corrientes de
izquierda. Incluso, en el caso de Perú, de dos corrientes
de izquierda,
porque la centro derecha de Lourdes Flores quedó
reducida a una muy pequeña
expresión de 25% de los votos. En Colombia el candidato
de izquierda obtuvo
el mejor resultado de la historia para un aspirante de esta
tendencia. En
México sucedió lo mismo. No podemos olvidar
que el PRD desplaza al PRI como
segunda fuerza. López Obrador llega a 200 mil votos
de la Presidencia y
obtiene apoyo de muchas regiones. Entonces, aunque no siempre
logra la
victoria, la tendencia social e histórica está
ahí. Pienso que el centro de
gravedad político de toda América Latina sigue
desplazándose hacia la
izquierda. Y lo importante es que gobiernos como los de
Calderón, Alan
García y Alvaro Uribe, tomen nota del fenómeno
y atiendan el mensaje que
están enviando los electores. No con la respuesta
de los populistas, pero sí
con respuestas que funcionen para atender los problemas.
En ese sentido, ¿no hace usted diferencia entre
las propuestas populistas,
autoritarias, tipo Chávez y aquellas de la izquierda
democrática y moderna
como podría ser la que representa el gobierno de
Michele Bachelet en Chile?
- En un ensayo largo, publicado hacer un par de meses, he
tratado de
establecer las diferencias, a través de los orígenes,
entre lo que podríamos
llamar la izquierda moderna y la izquierda populista. Extrañamente
la
primera viene de la vieja izquierda, de quienes estuvieron
en los partidos
socialistas, comunistas, castristas, troskistas, en los
años 60 y 70 y
aprendieron la lección del fracaso del socialismo
real, la Revolución Cubana
y la URSS. Fue así como reconstruyeron sus partidos,
sus ideas y sus maneras
de hacer política, y hoy en Brasil, Chile y Uruguay
estamos ante sectores
que se están readaptando. Mientras, las izquierdas
que vienen de un pasado
populista, como Kirchner en Argentina, Chávez en
Venezuela, Evo Morales en
Bolivia y como podría haber sido el caso de López
Obrador en México, no han
pasado por este proceso de autocrítica, de reflexión
y reconstrucción. Por
tanto siguen inmersos en la vieja ideología populista,
el autoritarismo, la
relación directa del líder con las masas,
el gasto de dinero y la retórica
antinorteamericana vacía de contenido. Teodoro Petkoff
las describió en
Venezuela antes que yo. Nuestros argumentos no son son exactamente
los
mismos, pero en el fondo estoy totalmente de acuerdo con
él.
http://www.eluniversal.com/2006/07/09/pol_apo_09104C.shtml
El
chavismo sin futuro en la hora final de Castro
¿Tienen
futuro los pujos de liderazgo continental que Hugo Chávez
ha
tratado de establecer en América Latina?
- Mucho de lo Chávez es pura retórica, con
excepción de la ayuda que sí le
presta a Cuba y a algunos países del Caribe, además
de su injerencia en
Bolivia. Lo demás es pantomima, retórica que
a veces puede ser muy
desagradable, como los señalamientos contra el presidente
Fox. Pero no pasa
de allí y no le veo mucho futuro porque los países
tienen intereses
nacionales y éstos no son los de Chávez, Venezuela
y mucho menos los de
Fidel Castro. En ese sentido ya estamos viendo, luego de
la reunión del
Comité Central del Partido Comunista cubano, un final,
el ocaso de toda esa
época. Tardará un poco más pero ya
Fidel está entrando en su etapa final.
En esa perspectiva de la decadencia definitiva de Castro,
¿cómo vislumbra
el futuro del régimen chavista?
- No he tenido oportunidad de seguir de cerca los acontecimientos
venezolanos
en los últimos meses. Supongo que Chávez tendrá
la fuerza para ganar las
elecciones de diciembre gracias al precio del petróleo,
a su dinamismo y a
su vitalidad y porque la oposición no se pone de
acuerdo en torno a un solo
candidato. No obstante, creo que va a entrar en un proceso
de ofensiva
internacional a ver si logra ganar el escaño en el
Consejo de Seguridad de
la ONU, lo cual no es seguro.
En México como en el resto de la América
Latina el reto fundamental es el
combate a la pobreza.
- Ese es el mensaje de los votantes de López Obrador
y debe ser atendido. En
México el combate a la pobreza logró resultados
significativos en los
últimos 10 años. De todas maneras eso es insuficiente,
hay que ir mucho más
lejos y de una forma más duradera. El tema requiere
de un conjunto de
medidas de política económica y social que
no serán posibles sin una serie
de mecanismos de toma de decisiones, de los cuales carecemos,
para tomar
medidas porque nuestras instituciones provienen del viejo
régimen
autoritario y ya no sirven en democracia. Ese el problema
a resolver.
http://www.eluniversal.com/2006/07/09/pol_apo_09104B.shtml