Por
Luis
Xavier Grisanti
El no de Francia y Holanda a una Constitución
(1) supranacional ha desatado una crisis existencial
en la Unión Europea (UE), pese a que 10 de
los 25 Estados miembros ya han ratificado su texto.
Son variados y complejos los interrogantes: ¿Existe
malestar en los pueblos europeos hacia sus élites
políticas? ¿Es un simple rechazo de
los franceses a la larga y agotada presidencia de
Jacques Chirac? ¿El pueblo europeo sólo
desea la Unión Económica y Monetaria
mas no la integración política?
¿Es
sólo un problema de cómo repartir los
costos de los subsidios agrícolas sin dejar
de proteger sus mercados? ¿Ha alterado el ingreso
de 10 países de Europa Central y Oriental la
gobernabilidad lograda por la anterior Europa de los
15? ¿Se realizaron demasiados cambios demasiado
rápido en los últimos 15 años?
¿Ha habido suficientes consultas a la ciudadanía
europea? ¿Forma parte este escollo de una crisis
mundial más amplia producto del descontento
de las grandes mayorías del mundo por cierto
tipo de globalización excluyente?
¿Se
enfrentan en la Unión Europea dos modelos de
concebir la democracia, la economía de mercado
y la seguridad social? ¿Es una disputa entre
la globalización y el modelo social europeo?
¿Está agotado el sistema de seguridad
social del Viejo Continente? ¿Es el proyecto
europeo sólo un mercado o una avanzada estratégica
con auténtica vocación geopolítica
en un mundo pretendidamente tutelado por una sola
superpotencia política y militar?
¿Padece
el modelo europeo una crisis profunda al constatar
que después de medio siglo de ejecutorias integracionistas
se tropieza con que su economía, desde hace
15 años, está creciendo estructuralmente
a tasas mucho más inferiores a las de Estados
Unidos y Asia, y además con inflexibilidades
infranqueables en los mercados de bienes, servicios,
capitales y del trabajo, y, para colmo de males, rezagado
tecnológicamente y perezoso para innovar? Es
quizás un poco de todo; pero las respuestas
a estos interrogantes deben partir de una base común.
El proceso de integración europeo, en su estadio
más avanzado por virtud de su Unión
Económica y Monetaria, no se altera ni retrocede
pues todos los tratados constitucionales anteriores,
el último de ellos el Tratado de Niza (2000),
permanecen vigentes. La Unión Europea es un
mercado único (libre circulación de
personas, bienes, servicios y capitales). La política
comercial común y la Política Agrícola
Común (PÁC) –eje fundamental de
su raison d´étre- no cambian,
ni tampoco los tratados de asociación con terceros
países, como los suscritos con África
del Sur, Chile, Israel o México.
El
proyecto de Constitución no hace sino contemplar
los principios y derechos universales de democracia,
derechos humanos, justicia, seguridad, libertad de
expresión, pensamiento y religión, economía
social de mercado y libre competencia, ya consagrados
en todas las constituciones nacionales. Lo único
nuevo de la Constitución, aparte de la significación
misma de existir como carta magna común de
25 Estados nacionales, es la creación de las
posiciones de Presidente del Consejo de la Unión
Europea por un período de dos años y
medio (elegido en forma indirecta por los gobiernos
y aprobado por el Parlamento Europeo) (2) , y de Ministro
de Relaciones Exteriores, el cual por lo demás
ya existe en la persona de Javier Solana, Secretario
General del Consejo Europeo y Alto Representante para
la Política Exterior, de Seguridad y Defensa
Común (PESDC). (3)
Otras
modificaciones importantes son la votación
calificada doble para la toma de decisiones con carácter
legal en los 25 países miembros, la ampliación
de los poderes de co-decisión del Parlamento
Europeo y la desaparición del puesto de Comisario
de Relaciones Exteriores, cuyas funciones serán
absorbidas por el Ministro de Relaciones Exteriores,
quien será simultáneamente Vicepresidente
de la Comisión Europea (el órgano ejecutivo
de la UE).
Entonces,
si la integración económica no se altera
y los cambios propuestos por la Constitución
son modestos dentro de la ruta lenta y gradual hacia
la integración política, qué
pasó? ¿Por qué el rechazo de
los franceses y holandeses?
El
fracaso de la reciente Cumbre de Bruselas (16 y 17
de junio) parece haber profundizado la crisis; pero
también este traspiés pudo haber sido
necesario para plantear temas tabúes que desde
hace mucho tiempo limitan el proyecto integrador europeo.
Inglaterra, en la víspera de su presidencia
semestral de la UE y ante el desasosiego creado por
los referendos de Francia e Holanda, se la jugó
en Bruselas al desempolvar el tema de la reforma económica,
los subsidios y la Política Agrícola
Común de la Unión.
El
40% del presupuesto de la UE se va en subsidios agrícolas,
y, aunque los ingleses son relativamente los que menos
pagan esa factura, ellos pusieron el dedo en la llaga.
Causaron descontento entre los países receptores
de los subsidios como Francia. Tampoco colocaron entre
las Prioridades de su Presidencia el tema de la Constitución.(4)
¿Se le pasó la mano al Reino Unido y
por ello Tony Blair intentó enmendar la plana
con un discurso fervorosamente europeista en el Parlamento
Europeo?
La
integración política de Europa siempre
estuvo en la mente de los padres fundadores de la
otrora Comunidad Económica del Acero y del
Carbón, surgida del Tratado de París
de 1951, y de la Comunidad Económica Europea,
formada a partir del Tratado de Roma de 1957. Se recuerda
el discurso de Winston Churchill en 1949, en el cual
delineó la idea de “Los Estados Unidos
de Europa.” Ante un intento fallido entonces
de crear una unidad europea para la defensa continental
después de la II Guerra Mundial y en el contexto
de la naciente Guerra Fría, los fundadores
franceses Schumann y Monnet optaron por ensayar la
ruta de la integración económica primero,
y alcanzar a través de la convergencia de intereses
económicos comunes lo que era a la sazón
imposible de lograr en el plano político, aún
cuando fuese la unión política el objetivo
final del proceso.
La
Comunidad Europea transitó por espacio de 36
años todos los estadios de un proceso de integración
económica hasta que, el 1 de enero de 1993,
entró en vigencia el Acta Única Europea
(1985), que eliminó definitivamente todas las
fronteras económicas internas al establecer
un mercado único, es decir, la libre circulación
de bienes, servicios, capitales y personas. Un año
antes, en 1992, el Tratado de la Unión Europea
o Tratado de Maastricht complementó el Acta
Única, estipulando la creación de una
moneda única y de un Banco Central Europeo.
Sin embargo, como sabiamente la Unión Europea
se fue formando por etapas y no de un solo viaje,
el establecimiento de una moneda única fue
pautado para 1999, seis años después.
La
meta originaria de una unión política
fue retomada en el Tratado de Maastricht, el cual
instituyó el concepto constitucional de una
Política Exterior y de Seguridad Común,
ampliado a la Defensa Común en el Tratado de
Ámsterdam (1997) . La propuesta constitucional
de una PESDC pareció tener lógica y
lució conveniente después de la Caída
del Muro de Berlín en 1989, la desintegración
de la Unión Soviética y el surgimiento
de Estados Unidos de América como la sola superpotencia
política y militar del planeta. Como primer
Alto Representante para la PESDC fue designado el
prestigioso estadista español, Dr. Javier Solana,
quien venía de desempeñarse como Secretario
General de la OTAN y, anteriormente, como Ministro
de Relaciones Exteriores del gobierno socialista de
Felipe González.
La
formulación y ejecución de una política
exterior, de seguridad y defensa común en la
Unión Europea ha probado ser un hueso duro
de roer. Hay diferencias estructurales, que se derivan
del hecho de que varios países, como los escandinavos,
tenían una tradición neutral en el Conflicto
Este-Oeste. En la Europa de los 15, unos son miembros
de la OTAN y otros no. La anterior Unión Europeo-Occidental,
modesto órgano de defensa europeo pero supeditado
a los designios de la OTAN, fue asimilada por la propia
Unión Europea.
Pese
a la indiscutible habilidad diplomática de
Solana, no ha sido fácil constituirse, por
ejemplo, en una referencia viable y efectiva en el
conflicto del Medio Oriente, donde Europa tiene intereses
vitales; ello, entre muchas otras razones, porque
hay en la Unión Europea 20 millones de musulmanes.
Turquía, con 80 millones de habitantes, aspira
ingresar a la Unión Europea y los países
de la Cuenca del Mediterráneo, frontera natural
de la Unión, son todos también musulmanes.
La
prueba de fuego de la PESDC se produjo, sin embargo,
con la intervención militar de Estados Unidos
a Irak hace tres años. No fueron pocos los
esfuerzos que los jefes de gobierno y cancilleres
europeos y el propio Solana realizaron para que el
despliegue de fuerzas fuese decidido por las Naciones
Unidas. Como es sabido, Estados Unidos tomó
la decisión unilateral de emprender el conflicto
con el apoyo de Inglaterra y España, y para
sorpresa de pocos, el respaldo tácito de los
países de Europa Central y Oriental, ex satélites
de la desaparecida Unión Soviética,
que a poco ingresarían en la Unión Europea
(1 de mayo de 2004).
La
célebre frase de Stalin al referirse a las
opiniones de Pío XII, cuántas divisiones
tiene el Papa?, es perfectamente aplicable al
conflicto existencial de la Unión Europea:
puede una unión económica y monetaria
de Estados-Nación, sin ejército, disuadir
e inspirar temor y sólo con su fuerza moral
influir en la resolución de los grandes conflictos
políticos del planeta en condiciones de igualdad
con la mega-potencia estadounidense?
Pero
Solana tiene la paciencia de los orientales. Ha logrado
poco en tiempo real pero mucho en tiempo histórico.
La PESDC ha realizado avances de cierta significación,
aunque principalmente dentro de los anillos de influencia
geopolítica de la Unión Europea. (5)
Una fuerza de combate está en su fase conceptual
con miras a estar operativa en 2007/2008. Un mecanismo
cívico-militar de respuesta rápida en
situaciones de conflicto ha sido establecido, así
como una Agencia Europea de Defensa.
Los
procedimientos operativos para la creación
de una Academia Europea de Seguridad y Defensa han
sido aprobados. El desarrollo de una capacidad civil
de despliegue rápido para el manejo de conflictos
continúa fortaleciéndose y ésta
ha formulado escenarios de planificación estratégica
en los campos de la estabilización y reconstrucción
en casos de eventuales enfrentamientos, prevención
de conflictos, fortalecimiento de instituciones y
apoyo civil para misiones humanitarias.
Paralelamente,
la UE, a través del Secretario General/Alto
Representante Solana, ha emprendido gestiones diplomáticas,
políticas y de paz en Bosnia-Herzegovina, el
conflicto árabe-israelí, el Líbano
y Ucrania, además de establecer vínculos
institucionales de cooperación con la ONU,
la OTAN, Rusia, Euromed (países mediterráneos),
Canadá y la Unión Africana.
¿Hasta
qué punto los modestos pero continuos avances
en la implantación de una política exterior,
de seguridad y de defensa común de la Unión
Europea pueden continuar evolucionando hacia nuevas
formas de unión política? ¿Qué
incidencia tendría en el proceso de integración
europeo si los Estados Unidos decide, unilateralmente,
con el sólo respaldo de Inglaterra, iniciar
en otro país un conflicto bélico similar
al de Irak?
Es
necesario tener una visión histórica
del proceso de integración europeo. Los jefes
de gobierno y cancilleres de la Unión Europea
han decidido acertadamente posponer los referendos
en otros países miembros mientras pasa la crisis.
Es posible que en pocos años, cuando 20 o más
países hayan ratificado la Constitución,
Francia y Holanda vuelvan a votar. O será necesario
re-escribir algunas de sus cláusulas. La integración
política se retroalimentará también
de la consolidación del mercado único
y de la Unión Económica y Monetaria.
La
integración europea ha sufrido una pausa que
puede durar algunos años inclusive, pero no
creemos que se detendrá. Entretanto, Europa
necesita una sacudida existencial, un nuevo respiro,
un acercamiento al pueblo llano europeo, una ampliación
de los derechos de participación ciudadana
en la toma de decisiones, (6) una relación
estrecha entre sus inaccesibles “eurócratas”
y el ciudadano común, más competencia
y menos subsidios para la agricultura y la industria,
una reforma de su sistema de seguridad social, una
auténtica apertura de sus protegidos mercados
a las exportaciones de los países en vías
de desarrollo y una estrategia de investigación
e innovación tecnológica efectiva que
verdaderamente alcance las metas de la Cumbre de Lisboa
de 2000, que fijó el 2010 como el año
en que la economía europea sería la
“más competitiva del mundo.”
Notas
(1):
Tratado por el que se establece una Constitución
para Europa, .
(2) No obstante, se mantiene por ahora el sistema
vigente de presidencias semestrales del Consejo Europeo.
(3) Comisión Europea, Resumen del Tratado
por el que se establece una Constitución para
Europa, Bruselas, 28 de junio de 2004.
(4) European Council, Priorities of the UK Presidency,
July 2005, www.europa.eu.int
.
(5) Council of the European Union, Brussels, 16 and
17 June 2004, Presidential Conclusions (18
June 2004).
(6) Uno de los elementos que hacen más participativo
al ciudadano es la posibilidad contemplada en el proyecto
de Constitución de que el pueblo, con un millón
de firmas, pueda directamente proponer un proyecto
de ley, sin esperar la iniciativa exclusiva de la
Comisión Europea.