Por
Juan
Francisco Salas Romero
Varada
sobre el dique flotante, casi suspendida y recortada
por las nubes que atraviesan el canal de acceso al
Astillero Fábrica Naval del Estado (AFNE) de
Río Santiago, donde fue concebida hace casi
medio siglo, la fragata Libertad ofrece una imagen
tan inusual como imponente.
A
su alrededor, decenas de operarios trabajan en el
desmonte de la sala de máquinas, los camarotes,
las tuberías, cableado eléctrico....
primera fase de lo que constituye una reparación
integral que, según estiman los técnicos,
extenderá la vida útil de la embarcación
por lo menos en treinta años más.
Según
lo previsto por las autoridades de la Armada, las
tareas de reparación y modernización
de media vida, que demandarán unos 30 millones
de pesos, estarán concluidas para fines de
marzo del año próximo y permitirán
que, a poco de cumplir el cincuentenario de su botadura
-en mayo de 2006-, el navío vuelva a surcar
los mares del mundo.
Además
del refuerzo de toda su estructura, se avanza en el
recambio de los sistemas de propulsión, climatización
y electricidad. Se modernizarán la cámara
frigorífica, las tuberias y se adecuará
el interior para adaptar camarotes y locales sanitarios
a la presencia femenina a bordo.
También
se reemplazará por completo la cubierta y se
añadirá una planta de tratamiento de
aguas fecales y oleaginosas para poder cumplir con
MARPOL. Ello, posibilitará a este buque escuela
de la Armada Argentina recalar en puertos cuyo acceso
hoy tiene vedado debido a la vigencia de una normativa
internacional que restringe el ingreso de barcos que
no posean dichas medidas de protección contra
la polución del agua de mar.
Asimismo,
serán sustituidos los cables de acero de la
arboladura, que también será reforzada,
y se optimizará el sistema contra incendios
con la utilización de materiales ignífuga.
A
medida que avanzan los trabajos, la fragata se va
convirtiendo en un enorme casco vacío, a la
espera de los nuevos materiales y la instalación
del equipamiento de última generación
que le dará nueva vida.
"Excepto
el nombre “ Libertad “, vamos a hacer
todo de nuevo", dijo Raúl Triviño,
superintendente o jefe de buque encargado de dirigir
y coordinar todos los trabajos a realizar a bordo.
Según
Triviño, el plazo convenido se cumplirá
y el 31 de marzo la fragata estará en el agua.
Con
casi 500.000 kilómetros recorridos, en abril
último la fragata Libertad sufrió una
seria avería en los motores que le impidió
seguir navegando y aceleró la decisión
de realizar, por primera vez en su historia, una reparación
integral de la nave.
”En
agosto pasado empezamos a planificar los trabajos
y en octubre trajimos la fragata al astillero para
su modernización integral”, explicó
el capitán de navío Pablo Vignolles,
comandante del buque.
Añadió:
"Este es un gran desafío, tanto para la
Armada como para esta planta naval, que va a poder
mostrar en todo el mundo la calidad de su mano de
obra". Y acotó: "Nos pareció
que el lugar donde nació era el mejor para
repararla.
Entre
otros galardones, la fragata Libertad obtuvo en 1966
el récord de velocidad -aún no batido-
en el cruce del Atlántico norte, en una travesía
de 2058 millas realizada en ocho días y medio.
"Ahora, la renovación de todo el sistema
de propulsión nos permitirá incrementar
hasta en un 25 por ciento nuestra velocidad de navegación",
aseguró el capitán de navío Pablo
Vignolles. Según la estimación del capitán,
sólo el reemplazo de los baos de madera de
origen indio de la cubierta tiene un valor de un millón
de pesos.
"Hoy
extrañamos las visitas y sabemos que la gente
nos extraña; por eso estamos ansiosos por devolver
cuanto antes y totalmente remozada la fragata a la
sociedad a la que pertenece", añadió
Vignolles.
El
viaje de instrucción que anualmente realizan
los cadetes de la Escuela Naval Militar en el último
año de la carrera es la culminación
de una etapa que los prepara como futuros oficiales.
Desde 1962 y hasta 2003, la experiencia transcurrió
a bordo de la fragata Libertad, reconocida como la
embajadora de nuestra nación.
"Yo
tenía catorce años y era aprendiz de
carpintero. Con mis manos puse las maderas de la cubierta
de la fragata", dice con orgullo Walter Cabrera,
que lleva dedicados 52 de sus 66 años de vida
a trabajar en el Astillero Río Santiago.
Como
él, una decena de viejos obreros de la planta
naval, aún en actividad, se reencontraron con
la embarcación que ayudaron a construir hace
medio siglo. El 13 de noviembre de 1953, el entonces
Ministerio de Marina autorizó la construcción
de la fragata Libertad en el Astillero Fábrica
Naval del Estado (AFNE), en Ensenada.
Según
los archivos, en la planta naval, el 11 de diciembre
de aquel año se pusieron los primeros remaches
a la quilla del futuro buque escuela.
"Era
la época de oro de la industria naval y eso
nos permitió hacer aquí todo lo que
requería el barco: la estructura, los motores,
la arboladura, el mobiliario", rememoró
Cabrera .
La
construcción de la fragata sufrió innumerables
contratiempos -políticos y burocráticos-,
hasta que el 30 de mayo de 1956 el casco fue botado.
Pero sólo el 20 de diciembre de 1962 el barco
zarpó por vez primera a su viaje inaugural.
Cuanta
verdad dice este experto trabajador de los que ya
pocos quedan en el mundo naval. Nosotros, tuvimos,
quizás, la suerte de comenzar a trabajar en
este sector que siempre nos ha apasionado, allá
en los años 65 y los artesanos (calafates,
ebanistas, remachadores....) daban vida al astillero
con su paciencia y arte silencioso. Ya estos gremios
casi no existen.
Deseamos
una feliz reparación a esta fragata y poderla
ver muy pronto en nuestro puerto comercial de Cádiz,
atracada y luciendo su velamen recogido y su bandera
tan querida en esta tierra. La bandera argentina.
Hagamos,
pues, un pequeño homenaje a este viejo navío
que aún cruzará los mares una y otra
vez al igual que lo hace nuestro buque escuela de
la Armada Española: JUAN SEBASTIÁN DE
ELCANO.
No
por ello, dejamos de recordar al buque escuela SIMON
BOLIVAR, el cuál no solamente hemos visto en
su base de Puerto Cabello. También atracado
en nuestro puerto comercial con la bandera venezolana
ondeando bajo la brisa, ahora, fuerte y calurosa que
nos barre y que nos recuerda, día a día,
ese clima tropical en el que hemos vivido y trabajado:
La inolvidable brisa caliente de Paraguaná.