Este
astillero argentino situado en la desembocadura del Río
de la Plata en Argentina ya ha sido objeto de algunos artículos
que al respecto sobre él hemos escrito y nos han
sido editados.
Actualmente,
tras un largo período de inactividad y decadencia
intenta, nuevamente, resurgir y volver a la normalidad explotacional
propia de su actividad naval, tanto, en las nuevas construcciones
de buques mercantes como en las reparaciones de los mismos
sin por ello dejar de atender a los buques de la Armada
Argentina.
La
realidad es que a duras penas se ha estado manteniendo,
especialmente en estos últimos tiempos, al tener
armadores, que debido a sus precios competitivos y situación
estratégica, dado el intenso tráfico marítimo
existente en dicha zona geográfica, demandan sus
servicios para la reparación de sus buques, especialmente,
bulk-carriers y portacontenedores.
Sin
embargo, con el esfuerzo de su propio personal y su constancia
y empeño en sacarlo adelante y defender sus puestos
de trabajo, poco a poco y venciendo impedimentos tras impedimento,
quizás con el olvido del gobierno argentino y sólo
con sus promesas, parece que se van adentrando en este sector
tan reñido y competitivo como es el de nuevas construcciones
de buques mercantes.
Pero,
aún no es un hecho relevante su entrada en este segmento
de actividad de construir nuevos buques mercantes.
En
Montevideo (Uruguay), la empresa TSAKOS INDUSTRIAS NAVALES,
tiene actividad de reparaciones navales y su demanda creciente
le lleva a decidirse por instalar y poner en funcionamiento
para finales del año en curso un nuevo y más
grande dique flotante con objeto de dar respuesta a dicha
demanda. Hay, pues, futuro cierto en este sector pero aún
no lo hay en el de nuevas construcciones.
Es
más, esta empresa tiene contratada la construcción
de barcazas no autopropulsadas para navegar por el estuario
de La Plata y hacer el trasiego de carga de buques fondeados
en la misma que por su calado no pueden adentrarse en el
río. Tuvimos la oportunidad de dirigir finalización
y entrega de dos barcazas no autopropulsadas de 60.000 T.P.M.
cada una de ellas, para la entonces empresa ASTILLEROS ALIANZA,
preparadas para formar tren y ser propulsadas por remolcador
a través del mencionado río, trasegando así
el trigo y grano en general.
El
astillero TANDANOR tiene plena carga de trabajo en estos
momentos y está situado al otro lado de la desembocadura
del Río de la Plata y es, precisamente, en el sector
de reparaciones de buques mercantes, donde encuentra su
vía de mantenimiento y por cierto con éxito,
teniendo ya en proyecto entrar también en el sector
de nuevas construcciones de buques mercantes para lo que
ha comenzado por construir barcazas capaces de transportar
en cubierta 320 TEU’s. (obtuvo un pedido de cuatro
unidades) para la empresa argentina dedicada al transporte
marítimo MARUBA.
Los
trabajos para la construcción de estas barcazas se
llevaron a cabo en el astillero DOMECQ GARCIA, cuyas instalaciones
fueron alquiladas el pasado año por el consorcio
S.P.I. ASTILLEROS en Mar de la Plata.
Desde
entonces sólo se han llevado a efecto reparaciones
de buques como ya hemos indicado anteriormente y desafortunadamente
el sector no da señales, por ahora, de que se reanime
en el campo de las nuevas construcciones.
Quizás
la época dorada de la construcción naval argentina
se situó entre finales del año 1960 a finales
de 1970. Así, la FEDERACIÓN DE INDUSTRIAS
NAVALES ARNGENTINAS (F.I.N.A.) opina que existe escasez
de financiación para esta actividad y los préstamos
a bajo interés tampoco existen o son muy escasos.
Si se abriera el mercado bancario en esta área es
seguro que podría renacer dicho sector y generar
un nuevo auge en el mismo pero la realidad es que actualmente
no es así.
La
realidad es que la mayoría de estos contratos para
nuevas construcciones han sido financiados por los propios
armadores con lo cuál se refleja la auténtica
situación financiera que sufren estos astilleros
ante la imposibilidad de hacer frente a posibilidades de
construir buques.
Creemos
que ASTILLERO RIO SANTIAGO, en el tema concreto de PDV MARINA,
lo está pasando mal porque si al final se lleva a
cabo la construcción de esos dos tanqueros y se le
va a pagar, según se dice, enviando cada mes un importe
de $USA 1.200.000, ya hemos dicho en anterior artículo
que es perder dinero por parte del astillero y en forma
segura.
Pero
quizás, sea mejor tener pedidos aunque sean mal pagados
que no tener nada y ni siquiera se pueda hacer frente a
las nóminas del personal del astillero, teniéndolo
en el desempleo.
El
ingeniero naval SR. CADELLI, de A.R.S. indica que se está
(quizás ya esté finalizado) de construir,
un buque tipo bulk carrier de 27.000 T.R.B. (cuarto de una
serie de ellos que está construyendo para un armador
alemán) y comenzará a construir el quinto
de esa serie en la grada no. 1 de este astillero.
Se
espera que una vez quede libre la grada no. 2 haya entrado
en vigor el contrato de PDV MARINA y ahora pensamos si el
corte de chapa que se ha llevado a cabo recientemente pertenece
realmente a este mencionado bulk carrier y no al buque de
PDV MARINA. Como el tema está entre políticos,
todo es posible, pero podemos estar equivocados.
Aún
recordamos las palabras del presidente CHAVEZ en A.R.S.
: Se construirán todos los buques para PDV MARINA
en este astillero e incluso supertanqueros y serán
MADE IN ARGENTINA.... pues ha amanecido desde entonces muchas
veces y hasta el momento palabras y más palabras.
Primero
eran todos los buques de PDV MARINA, luego eran seis tanqueros,
luego quedó la cosa en cuatro y ahora en dos... ¿cuál
será la realidad final?.
Dos
años lleva A.R.S. embromado con este tema pero el
tesón de los trabajadores argentinos de este astillero
continúa y las esperanzas nunca se pierden. Los admiramos
y respetamos.
Pero
tras todo esto, ahora PDV MARINA se dirige a A.R.S. y le
dice que desea construir dos remolcadores. Quedamos un poco
asombrados porque recordamos que hace algún tiempo
dijo que los había encargado a un astillero cubano
y nunca más se supo de ello.
Pero
no todo es negro para este astillero porque al menos tiene
conversaciones con armadores ingleses interesados en construir
diez buques multipropósitos y a ello, valientemente,
A.R.S. se ha puesto a trabajar para intentar conseguir el
contrato. Es de admirar esta constancia sin caer en el desánimo
ante tanta adversidad incluso proveniente del propio gobierno
argentino.
Además
tiene también solicitud de licitación para
construir una plataforma off-shore para Noruega, creemos
que la constancia siempre tiene su premio.
Sin
embargo estas niveles de contratación y de futura
cartera de pedidos no es suficiente para hacer que estos
astilleros alcancen rentabilidad en este sector y por otra
parte hay que tener en cuenta que el consorcio que dichos
astilleros sitos en Río de la Plata (del cuál
ya hemos hablado también), genera una estructura,
de momento, no rentable dado que hay escasez de pedidos
de nuevas construcciones y por tanto los costos indirectos
suben y se complica el proceso del control de la comercialización
de los pedidos de materiales (no hay cantidad suficiente
como para imponer condiciones de compra a los suministradores)
y el proceso de investigación y desarrollo y por
supuesto de inversión tecnológica asicomo
el poder adquisitivo se va mermando poco a poco y más
tarde o temprano aún cuando actualmente A.R.S. es
el astillero más grande del consorcio mencionado
y el más desahogado económicamente hablando
también se verá afectado si todo continúa
así.
A
esto debemos añadir que la política gubernamental
argentina está provocando la huída de abanderamiento
de buques en esa nación y que su flota mercante va
decreciendo, igualmente, poco a poco y no se renueva y todo
recae en la supervivencia de estos astilleros.
F.I.N.A.
lucha en la medida de sus posibilidades contra todos estos
inconvenientes y problemas y pide al gobierno argentino
soluciones eficaces e inmediatas pero no parece obtener
respuesta adecuada del mismo.
Quizás
España y Argentina se están dando la mano
en esta equivocada política y Venezuela, entendemos
que no es buena compañera de viaje para Argentina
en este sector porque su política más que
constructora es destructora y a los hechos nos remitimos.
Deseamos
que todo se vaya solucionando con el tesón y constancia
de los trabajadores del sector naval y marino argentino
y que se den cuenta, pronto de que si continúan la
política española y venezolana todos los esfuerzos
y sacrificios habrán sido en vano.
Francisco
Salas Romero
es ingeniero Diplomado en Planificación y Administración
de Empresas de la Universidad Politécnica de Madrid.
También fue Asesor Técnico de ASTINAVE hasta
el año 1991 (jsalasr@telefonica.ne). Sus puntos de
vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
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