Sobre
el futuro de la producción de petróleo a nivel
mundial hay cuatro escuelas u opiniones (Heinberg, R, The
Party is Over, 2005, New Society Publishers, Canada):
Los economistas, promotores del libre mercado piensan que
por tratarse de un commodity el petróleo
está sujeto a las fuerzas del mercado y por lo tanto,
en la medida en que más se requiera más se
tendrá. Los ecologistas solo piensan que cuando se
comience a agotar será muy tarde para evitar el daño
que está creando, por lo tanto proponen conservarlo
al máximo y promover las energías renovables
que lo sustituyan. El tercer grupo lo conforman los geólogos
petroleros independientes y retirados (Hubbert, Campbell,
Laherrère, Deffeyes, Ivanhoe, Youngquist, entre otros)
los cuales sostienen que el petróleo se alcanzará
un tope de producción y comenzará a declinar
irremisiblemente y que será antes de lo que los economistas
y los políticos creen; y en cuarto lugar están
los políticos, que es la opinión que al final
cuenta porque son los que definen las políticas energéticas
de sus respectivos países, y tienden a estar de acuerdo
con los economistas, para no perder los votos de sus electores.
Personalmente, pienso que hay otros dos grupos; Un quinto
grupo, que lo conforman la opinión de las grandes
empresas privadas productoras de petróleo, que no
pueden decir la verdad sobre lo que ocurrirá con
el petróleo, porque de hacerlo sus acciones se vendrán
al suelo inmediatamente; y las empresas estatales, en especial
los PetroEstados, que dicen que tienen todo el petróleo
del mundo… y cual es el problema.
Para desconsuelo de los demás, sostengo que tienen
razón son los geólogos petroleros, y tiene
que ser así porque son los únicos que saben
de que se está hablando. Su precursor, el geofísico
Marion King Hubbert, un PhD de la Universidad de Chicago,
profesor de las Universidades de Columbia, Stanford, California
(Los Ángeles y Berkeley), Johns Hopkins y el MIT,
director del laboratorio de investigaciones de Shell Oil
en Houston, y geofísico mayor de investigaciones
del servicio Geológico de los EE. UU. , predijo en
1956 que los Estados Unidos alcanzarían su pico de
producción entre 1966 y 1972… y ocurrió
en 1970. No importó que entrara el campo gigante
de Prudhoe Bay en Alaska en los años 70 ni que se
empezara a desarrollar el Golfo de México en sus
aguas más profundas al comienzo de los 90. No importó
que llegaran a estar en actividad 4.716 equipos de perforación
en 1985 (hoy hay apenas 2.346), ni que en 1980 se alcanzara
el tope de pozos perforados con 71.205 cuando se perforaron
un total de 317.000.000 pies (en 2005 se perforaron 41.450
para un total de 239.000.000 pies).
El resultado final es que las reservas de petróleo
de los EE. UU. cayeron de un máximo 39 millardos
de barriles (MMMB) en 1970 a 21,4 MMMB en 2004; y la producción
de petróleo de un máximo de 10,0 millones
de barriles diarios (MMBD) en octubre de 1970 a solo 5,1
MMBD en mayo de 2006, con más de 260.000 pozos produciendo
entre 1 y 15 barriles diarios. Y fue en los EE. UU. donde
se han probado todas las tecnologías de recuperación
secundaria y terciaria (y no se pasa del promedio de 40%
de recobro total), donde se han perforado el mayor número
de pozos horizontales, donde se ha aplicado al máximo
la tecnología de las bombas eléctricas en
el fondo de los pozos (BES) para aumentar su producción,
donde la tecnología de sísmica tridimensional
(3D) y de cuatro dimensiones (4D) se ha utilizado en extremo
para buscar más petróleo y optimizar las perforaciones
y el desarrollo de los yacimientos. Y con precios mayores
a 20 US$/B desde 1999, llegando hoy a estar por encima de
los 70 US$/B, que hacen cualquier actividad positivamente
económica. Todo esto no ha servido para aumentar
las reservas ni detener la declinación de la producción
de petróleo y gas de los EE.UU. Más detalles
sobre la historia de los hidrocarburos en el país
del norte se pueden encontrar en el Petroleum Navigator
(http://tonto.eia.doe.gov/dnav/pet/pet_sum_top.asp).
Y
si echamos un vistazo a la segunda gran provincia mundial
de petróleo, fuera del ámbito de la OPEP,
como lo es el Mar del Norte, la situación es similar.
Un estudio realizado por el departamento de Comercio e Industria
del Reino Unido (http://www.peakoil.net/OilGasUK.html) determinó
que descubierto en 1960 y comenzado su producción
en 1970, todos los campos de esa provincia petrolera están
declinando a partir del año 2000. Alcanzó
su tope de producción en 1999, cuando produjo cerca
de 6,4 MMBD. Información adicional sobre la declinación
de los campos del Mar del Norte se encuentran en la página
http://www.hubbertpeak.com/blanchard/.
A los expertos e interesados en determinar la situación
de la producción de un yacimiento, campo o país,
en relación con su declinación y el mejor
estimado de producción acumulada final, les recomiendo
utilizar la metodología de Hubbert, descrita muy
bien por Kenneth S. Deffeyes (Beyond Oil -2005-
Hill and Wang, NewYork), que consiste en plotear en el eje
vertical el cuociente entre la producción anual y
la producción acumulada (P/Q) y en eje horizontal
la producción acumulada anual (Q), que combinado
con la tradicional curva de producción anual contra
tiempo de Hubbert provee la información que se desea
(ver gráficos y ecuaciones de referencia abajo)


Es
tan reconocida y aceptada la teoría de Hubbert que
el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS)
la utiliza, y solamente pospone la fecha del pico de producción,
porque supone mayores factores de recobro final de los yacimientos
y diferentes tasas de crecimiento económico, como
se observa el gráfico anexo:

Finalmente, he aquí la fotografía real de
la situación de la producción a nivel mundial
desde 2002, alcanzando hoy un tope cercano a los 85 MMBD,
preparada por Ramón Espinasa:

Y a nivel mundial, por regiones, esta es la fotografía
preparada por Colin J. Campbell de la ASPO, incluyendo los
líquidos del gas natural, la producción en
las aguas más profundas y la que se pueda conseguir
en los polos:
Resumiendo, el agotamiento del petróleo es irrebatible,
y que sea en esta década o la próxima, para
fines de planificación parece irrelevante. La sociedad
debe prepararse para afrontar esta situación, atendiendo
a lo escrito por Deffeyes en su primer trabajo Hubbert’s
Peak The Impending World of Oil Shortage, Princeton
University Press, 2001.
…”In
2008, the oil won’t be there. The psychological realization
that the change is permanent may be as desvasting as the
shortage itself”…
Que en una traducción libre sería algo como:
...
“Para el 2008 el petróleo no estará
allí para cubrir la demanda. El hecho psicológico
de saber que esta situación es irreversible puede
ser tan devastadora como el propio hecho de la falta de
petróleo”…
Al
final, la realidad del futuro del petróleo, que si
estará declinando a nivel mundial muy pronto, se
debe examinar viendo la relación entre los descubrimientos
y su consumo. Analicemos el gráfico de abajo. En
primer lugar, las barras muestran los descubrimientos de
nuevos campos en franca declinación desde finales
de los años ’70; y la curva continua muestra
el consumo mundial. Hasta 1980 se descubrió más
petróleo de lo que se consumía, hoy los consumos
son más de dos veces superiores a los descubrimientos,
y la tendencia en ese sentido es creciente. Las tecnologías
de recuperación secundaria y terciaria, los pozos
horizontales, la sísmica 3D y 4D, las bombas BES
a que hicimos referencia para el caso de los EE. UU. y el
Mar del Norte, solo han servido para mitigar la situación
a nivel mundial.

A nivel mundial, en términos de crudos “convencionales”
lo que queda para diferir que el tope de producción
mundial se alcance antes de 2010 es la producción
futura de los países árabes pertenecientes
a la OPEP, sin embargo no debemos ser tan optimistas sobre
el futuro de la producción de esos países.
Recomendamos leer los estudios que sobre esa región
ha realizado Matthew R. Simmons, que están recogidos
en su reciente libro Twilight in the Desert - 2005
( John Wiley & Sons, Inc., New Jersey), así como
en sus presentaciones (ver www.simmonsco-intl.com/files/Boston%20Committee%20on%20Foreign%20Relations%20B&W.pdf)
y en general http://www.simmonsco-intl.com/research.aspx?Type=msspeeches
)
Solo
quedarían las expectativas de los crudos “no
convencionales” léase Faja Petrolífera
del Orinoco, Arenas Bituminosas de Atabasca y las lutitas
petrolíferas que existen en los EE. UU. y en muchos
otros países del mundo. Las reservas recuperables
de estos hidrocarburos se estiman en más de 2.000
MMMB, sin embargo para producirlas en toda su extensión
y poder hacerlas comerciales tienen que resolverse algunos
problemas: En primer lugar los problemas ambientales y ecológicos
relacionados con su explotación; en segundo lugar
los requerimientos energéticos (el balance de energía
para producirlos) y de agua potable (en forma de vapor)
para mejorar dichos petróleos; en tercer lugar su
transporte a dichas plantas de mejoramiento, ya sea por
tubería diluidos (por oleoductos) o por tanqueros
(en forma de Orimulsión™ o MSAR™) y en
cuarto lugar la ubicación física de las plantas
mejoradoras (en los países productores o en los países
consumidores). Como se observa son problemas que sobrepasan
lo meramente económico, y que será más
importante el factor tiempo en que la sociedad necesitará
los productos derivados de esos crudos.
Llama
la atención que las industrias para la construcción
de tanqueros, refinerías, oleoductos, y todos sus
componentes asociados, así como las grandes empresas
productoras de petróleo, no se están moviendo
en la dirección de producir esos crudos en las cantidades
y el tiempo que se necesitarán para reemplazar la
declinación de los “convencionales”.
¿Será que el factor precio no es suficiente?,
o ¿será que saben que las alternativas de
la energía nuclear y el carbón son mejores?,
o ¿será que tienen la información sobre
la necesidad del desarrollo y el progreso de las energía
renovables?
Para terminar, vamos brevemente el caso de Venezuela que
es por lo demás crítico en materia de la declinación
de sus campos tradicionales. En la Cuenca de Maracaibo,
está en franca declinación la producción
de sus campos emblemáticos Mene Grande, Cabimas,
Tía Juana, Lagunillas, Bachaquero, La Concepción
y La Paz, con niveles de agotamiento entre 72 y 93% (Revista
Petroleum, noviembre 2004, Venezuela). Inclusive, los
campos desarrollados después de la última
entregas de concesiones en el Lago de Maracaibo a mediado
de los años ’50 están disminuyendo su
producción. Si se revisan las estadísticas
de producción del Informe oficial del Ministerio
de Energía y Petróleo “Petróleo
y Otros datos Estadísticos – PODE”,
entre 1970 y 2003 la producción de estos campos descendió
entre 29% y 90%: Un ejemplo son los campos Lama (90%), Lamar
(79%), Lago (59%), Centro (42%) y Ceuta (29%). El promedio
de la declinación de producción en occidente
entre 1970 (3,0 MMBD) y 2003 (1,1 MMBD) es de 63%. En la
cuenca Oriental la situación es similar. Sus tradicionales
campos Oficina, Santa Rosa, Mata, Nipa y Quiriquire han
declinado entre 67% y 100% entre 1970 y 2003. Inclusive,
el gran campo El Furrial, que comenzó producción
comercial en 1986, alcanzó su tope de producción
en 1998 (453 miles de barriles diarios - MBD) y para 2003
produjo 343,3 MBD, una disminución de producción
de 24,3% en apenas 5 años.
Una vez que el mundo alcance el pico de producción,
la declinación será inexorable (y no será
necesario que se acabe). Ojala los hacedores de políticas
públicas en materia de energía estén
haciendo hoy lo necesario para acelerar el desarrollo de
las energías renovables, y los que producen petróleo
y lo utilizan dejen de ser optimistas, y piensen seriamente
sobre esta situación.
… La edad del petróleo se terminará
y no será por falta de petróleo!!!
Diego J. González Cruz
Caracas, 09 de agosto de 2006
Diego
J. González Cruz es
ingeniero de Petróleo,
reconocido especialista en Materias de Gas Natural y sus
componentes, prestó servicios durante 38 años
en la industria petrolera venezolana, actualmente se desempeña
como consultor a nivel internacional (gonzalezdw@cantv.net).
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