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“Economía para revolucionarios”.
Realmente estos asesores de mi comandante se emperran en
atiborrarlo con esquemas demasiado primitivos de la ciencia
económica, esperan derrotar la pobreza partiendo
desde los orígenes de la humanidad, cuando la tierra
no era de nadie y no se había inventado la moneda
para facilitar el comercio.
Dentro
de la propaganda política utilizada, hemos anotado
antes, está la inclusión de términos
llamados “estereotipos” que se aplican de uso
común al adversario, y cuya simplicidad los hace
de muletillas en el hablar cotidiano, que ya parecen naturales,
como escuálidos, endógenos, participativos,
e incluso “revolucionarios”
Ahora
nos tenemos que calar lo del trueque y lo de la propiedad
de la tierra. Es una incansable fábrica de estereotipos,
mayormente de corto alcance, por lo que hay que seguir inventando
más cada día, pero no hay logros de fondo,
pura parafernalia.
En
su momento objetamos con nuestras críticas el trabajo
del asesor alemán 1
, especialmente en lo relativo a la ausencia de los consumidores
en la repartición de la renta (solo consideraba capital
y trabajo); al hecho que se quitaba relevancia al concepto
de Peters de “trabajo acumulado” – que
era una velada objeción a la plusvalía tradicional;
incorporando mas bien nosotros el concepto de “plusvalía
del capital” que es apropiado abusivamente por los
sindicatos en las empresas públicas. Aparte del problema
de la contabilidad del tiempo trabajado y su remuneración
diferencial. Comoquiera que siguen desenvainando el socialismo
XXI, nosotros seguimos envainando.
2
la cuestión del trueque
Parece ser que la sugerencia del trueque como sustitución
del sistema de precios se debe a la limitación que
dicho precio establece para la adquisición del producto,
digamos topochos, cuando en el mercado el comprador no posee
poder adquisitivo, pero si tiene unas cachamas..
Se
presentan aquí varios problemas, que son los que
dieron origen al dinero como medio general de intercambio:
a. Que no consiga ningún vendedor interesado en cachamas,
que son espinosas, y no tiene cómo conservarlas;
b. Que nadie quiere darle lo que el supone que valen sus
pescados.
Este
problema del intercambio se complica además, en teoría,
cuando consideramos los conceptos del excedente y disposición
a pagar, lo que exponemos con la esperanza que mi comandante
profundice en el problema. Primero resulta que hay gente
que no quiere saber nada de cachamas, mientras que hay otra
que se desespera por un sancocho de tal especie. En consecuencia,
los primeros le darán de casualidad una mano de cuatro
topochos por cada cachama, mientras que el otro le ofrecerá
dos racimos por cada pescado.
Pero
resulta que si existiera un mercado, el tipo tomaría
su sarta de pescados y buscaría alguien que teniendo
pollos a la venta le gusten las cachamas, porque al final
el lo que quería era salir de los pescados y comer
pollo. En su búsqueda no consigue a nadie con pollos
pero encuentra una señora que gusta de cachamas y
vende taburetes, y el tipo se tranza por los taburetes.
Para
no hacer el cuento muy largo el tipo se sienta en el taburete
y se pone a pensar: ¿no sería bueno inventar
un mecanismo de intercambio que todo el mundo aceptara,
digamos un billete?
El
cuento termina con que al inventarse la moneda y proseguir
los trueques, los intercambios continúan ininterrumpidamente
mientras salgan favorecidos compradores y vendedores según
la escasez y valoración de los artículos,
hasta un momento en que se logra el equilibrio porque ya
nadie mas puede estar mas satisfecho, por el intercambio,
de lo que ha logrado.
Hay
mas cosas en el cielo y en la tierra, Horatio, de las que
sueña su filosofía…
--¿Y
cómo elimino los pobres?
– Dándoles trabajo, pendejo!
– ¿Y cómo? –
– Con empresas e inversión, siempre que haya
mercado.
2
“El precio es una fábrica de excluidos”.
La otra arremetida principista y primitiva del socialismo
XXI (¿XIX?) parece basarse en el concepto que el
mercado y los precios son malos porque justamente son una
fabrica de pobres, o al menos una fabrica de excluídos
que no pueden adquirir bienes y servicios porque carecen
de poder adquisitivo.
Viene
la gran pregunta: ¿darles subsidios o darles empleo?
¿regalarles los servicios o alternativamente darles
poder adquisitivo para que escogen la salud, educación
y alimentos que prefieran? – Por ahora se escogió
la primera alternativa, puesto que el petróleo lo
permite. Facilismo mata penuria. Faltó un toque de
puritanismo.
En
parte lo del trueque es un paño mojado a esta limitación
del poder adquisitivo, de la disposición a pagar
producto de la situación de pobreza.
Todo
esto tiene que ver con la regorgalla de la plusvalía
y de que “las empresas son de sus trabajadores”
– lo que es una teoría démodé
pero que conviene a los trabajadores, que son los que la
propugnan, es una especie de “marxismo interesado”,
y los consumidores que se fuñan. Además hay
muchas maneras de aumentar el capital en una empresa aparte
de la plusvalía del trabajo 2
. Como se sabe, el patrono se puede apropiar de la plusvalía
del trabajador cuando se apropia de su trabajo, por ejemplo
cuando el obrero trabaja diez horas (que cobra la empresa
en el precio) y solo le pagan ocho.
Ya
algunos marxistas han aceptado que hay capital que puede
provenir del trabajo, por ejemplo el acumulado por un trabajador
individual que no ha explotado a nadie sino que todo lo
hizo él mismo; o cuando es producto del aumento de
los precios por razones exógenas…
De
modo que esa guarandinga que las empresas (suponemos públicas)
son de sus trabajadores y justifica una cogestión
es una propuesta altamente cuestionable, interesada, abusiva,
que deja afuera a los otros propietarios de la cosa pública
como son los consumidores. ¡Qué golilla!
3
“La tierra no puede ser propiedad privada”.
Esta idea de la tierra de propiedad colectiva, a diferencia
de la vivienda [que si la permiten, no vemos porqué,
especialmente si incluyen jardinería] pudiera venir
de las influencias andinas que sin duda son esquemas relativamente
primitivos en el desarrollo de la humanidad, que tendría
sus razones económicas. Hoy en dia, habrá
que esperar por el hombre nuevo. Que es el amor al prójimo
primero que los vehículos de primera categoría
para los jerarcas. Haz lo que bien digo y no lo que mal
hago.
Los primeros socialistas atacaron la riqueza heredada (no
ganada con el sudor de tu frente) y está la famosa
frase atribuída a Proudhon (la propriété
c´est le vol), pero el anuncio no pasó
a mayores. Otra vez los asesores sacan ideas trasnochadas,
quizá de impacto popular.
Otra
cosa es el latifundio y la ociosidad de las tierras, incluso
urbanas como la avenida Bolívar en Caracas, esas
si hay que atenderlas en beneficio del colectivo.
Hemos
anotado en otro sitio que el instinto natural de la humanidad
de atesorar individualmente incluso en desmedro de los otros,
es la base del crecimiento económico que explica
el desarrollo de la humanidad, el arquetipo de la hormiga
roja. Ir en contra es ir contra la naturaleza humana. A
menor que se trate de otra “versión pantalla”
: ayudar a los pobres como pretexto del control del poder
y sus beneficios.
Notas:
1 Véase
nuestras notas al libro “HCH y el socialismo del siglo
XXI” (soberania.org, setiembre 2005) y “Desleyendo
a Dietrecich” en noticierodigital.com, 2005.
2 La cuestión
la tratamos en nuestro artículo “La Formación
del Capital”, petroleumworld.com, 2006.