Por
Saúl Guerrero, Luis A. Pacheco e Ignacio Layrisse
El artículo se refiere al uso de la Orimulsión
y la explotación de la Faja del Orinoco. Es una
respuesta a uno sobre el
mismo tema del Dr. Bernard Mommer, quien
fue Director Gerente de PDVSA en Londres, (y actualmente
vice ministro de hydrocarburos de Venezuela)*, donde
se propicia la eliminación de la Orimulsión.
Según el presente artículo, no existe
ninguna razón valedera para haber eliminado la
Orimulsión. Las reservas naturales venezolanas
son muy amplias, la Orimulsión está fuera
de las cuotas de la OPEP, es un negocio auto-sustentable
que generaba ingresos y ganancias adicionales, y no
competía en el mercado de crudo o fuel oil.
Cualquier
país bendecido con una cantidad de hidrocarburos,
sean estos bitúmenes, petróleos extra-pesados,
o pesados, que alcanzan la cantidad de 276.000 millones
de barriles, tendría que preguntarse constantemente
sí es posible transformar - en forma exitosa
- esta fuente potencial de riqueza en un flujo de ingresos
sostenido que optimizase el valor total de mercado de
estas reservas dentro de un lapso temporal viable. Este
es el caso de Venezuela, miembro fundador de la OPEP,
cuyas reservas de crudo, gas y bitumen son el reservorio
de hidrocarburos más grande del hemisferio occidental.
Enfrentados con este reto sobrecogedor,
esperaríamos que en una compañía
internacional de energía la visión de
un alto gerente fuese la de promover:
a. Creatividad tecnológica que
conduzca a la diversificación de los productos
energéticos de manera tal que pueda satisfacerse
la demanda presente y anticipar el futuro del mercado
de la energía (transporte, industria, y generación
de poder).
b. Una defensa vigorosa de la participación
de mercado y la creación de nuevas oportunidades,
y finalmente,
c. Una política cuidadosamente
diseñada destinada a atraer el capital necesario
para mantener la dinámica de la inversión.
Aun en las condiciones expansivas más
agresivas, un país como Venezuela tardaría
cuando menos 150 años para explotar las reservas
de crudos extra-pesados que supuestamente existen en
la Faja del Orinoco, sin tomar en cuenta las otras actividades
relacionadas con el desarrollo de la explotación
de los crudos convencionales, gas e hidroelectricidad.
El hecho de que Venezuela es un país en desarrollo
indica que debería tener sus opciones abiertas
con relación al potencial económico de
sus distintos tipos de reservas de hidrocarburos.
En
el artículo (MEES,
14 Marzo, 2004)*, el Dr. Bernard Mommer analiza
las opciones que a través de los años
fueron adoptadas por la industria petrolera venezolana
para desarrollar las sustanciales reservas de la Faja
del Orinoco. Escogió la opción más
reciente, la Orimulsión, como el blanco de un
análisis crítico y sesgado, y por tanto
dedicaremos la mayor parte de este artículo a
revisar los argumentos que utiliza para cuestionar el
papel de la Orimulsión en el uso óptimo
de las reservas venezolanas de hidrocarburos.
Orimulsión-Una opción
estratégica
La Orimulsión, una emulsión
de bitumen en agua desarrollada por INTEVEP, el instituto
de investigación de PDVSA en los ochenta, se
introdujo comercialmente al mercado al comienzo de los
noventa como un combustible para la generación
de poder. Desde entonces ha generado ventas por más
de US$ 1.200 millones para un tonelaje total de más
de 50 millones de toneladas.
En toda su historia, la tecnología
y la I&D venezolanas nunca han producido otro producto
tan exitoso comercialmente como la Orimulsión.
La decisión reciente de PDVSA y del Ministro
de Energía y Minas de Venezuela de virtualmente
eliminar esta invención venezolana a pesar de
ventas sostenidas por US$ 200 millones anuales desde
2000, plantea el interrogante de cuáles son las
verdaderas motivaciones de una decisión intemperante,
que ya ha generado una demanda de US$ 2.000 millones
contra PDVSA por no haber cumplido con la obligación
de suplir Orimulsión a una planta en Canadá,
la primera de este tipo de demanda en toda su historia.
Un hecho muy importante sobre el cual
descansa la mayoría de los argumentos relacionados
con la Orimulsión es que ella no se cuenta dentro
de la cuota venezolana de la OPEP. Ello no es una decisión
arbitraria. Desde el inicio del desarrollo de la Orimulsión,
los estrategas en PDVSA reconocieron que la Orimulsión
estaba orientada a un mercado totalmente diferente al
de la OPEP, específicamente a la generación
de electricidad a carga base, opuesto al mercado de
transporte que es el objetivo al cual el petróleo
crudo y sus productos están dirigidos.
El nivel astronómico de las reservas
de Venezuela fortalece esta línea de razonamiento.
El hecho cierto es que la Orimulsión no compite
ni desplaza ninguna otra opción dentro de las
cuotas de la OPEP para Venezuela. Lo que si hace la
Orimulsión, es ampliar la presencia de Venezuela
en el mercado de energía con un producto único,
y abre nuevos canales ampliando los muy necesarios ingresos
por ventas fuera de los techos de la OPEP, que podrían
ser utilizados para combatir la pobreza endémica
de nuestro país. ¿Por qué entonces,
ese rencoroso y defectuoso ataque contra el producto?
La Orimulsión como negocio
Habiendo aclarado que la Orimulsión
es un bitumen (lo cual se define por su grado de viscosidad
y está en concordancia con su clasificación
en el Código Aduanero 27.14.90), el cual no está
sujeto a las cuotas de la OPEP y el hecho de las amplísimas
reservas venezolanas, pasaremos a los dos argumentos
fundamentales que utiliza el Dr. Mommer para criticar
el negocio de la Orimulsión.
1. La Orimulsión no pueda pagar
el mismo nivel de regalía o de impuesto sobre
la renta que una mezcla o un crudo mejorado.
Este argumento es falaz puesto que la
Orimulsión, como el gas o el carbón (ambos
producidos por Venezuela) no es petróleo tradicional,
y en consecuencia se estaría comparando cosas
diferentes. Es más, como argumentamos anteriormente,
la Orimulsión no está dentro de las cuotas
OPEP. Las reservas extra-pesadas de hidrocarburos venezolanas
son para propósitos prácticos infinitas
y en el año 2000 la Orimulsión era un
negocio que se auto-sostenía, generando suficiente
flujo de caja, contratos y compromisos de largo plazo
e interés de los inversionistas en módulos
futuros de producción.
Nadie cuestiona que en la situación
actual del mercado las mezclas y los petróleos
sintéticos o mejorados sean buenas opciones de
negocios. Lo que el Dr. Mommer deja de lado es que Venezuela,
u otro país de la OPEP, al llegar a su nivel
de cuota, no debería producir por encima de la
misma y por tanto la regalía o impuestos de este
exceso tienden a cero. En otras palabras, la Orimulsión
puede generar ingresos adicionales al país, sin
límites en su producción debido a las
restricciones de las cuotas de la OPEP.
Desde el 2000 los ingresos reportados
por Bitor promedian alrededor de US$ 200 millones por
año con ventas de 6 millones de toneladas anuales.
Con la eliminación de la Orimulsión esta
fuente de valiosos ingresos para Venezuela desaparece,
y también el plan de negocios que habría
incrementado los precios en 50% y hubiese llevado la
producción total, gracias a la inversión
extranjera, a superar las 24 millones de toneladas anuales
(más de 400.000 barriles por día). Se
debe enfatizar que la afirmación del Dr. Mommer
según la cual el costo de oportunidad para PDVSA
2002 de vender Orimulsión en vez de mezclas era
de US $ 290 millones es algebraicamente correcto, pero
que así mismo refleja una terrible incomprensión
del término "costo de oportunidad",
y del contexto del negocio.
Si se hacen tres supuestos simples:
a. La Orimulsión se vende fuera
de los techos de la producción de los crudos.
b. PDVSA estaría en la posición
de cumplir completamente con su cuota OPEP desde el
punto de vista operacional.
d. Orimulsión en el 2002 era
un negocio auto-sostenido focalizado exclusivamente
en el mercado de generación de poder.
Entonces se puede concluir:
a. Sí la Orimulsión no
hubiese existido en 2002, los ingresos totales obtenidos
por PDVSA de los volumenes bajo la cuota OPEP en 2002
no hubiesen sido diferentes, y mucho menos habrían
aumentado en US $ 290 millones tal como afirma el Dr.
Mommer.
b. Gracias a la existencia de la Orimulsión,
la economía venezolana se incrementó durante
2002 en US$ 200 millones de exportación, fuera
de las cuotas de la OPEP, y PDVSA pudo reportar una
ganancia adicional de US$ 60 millones.
La verdad simple es que la Orimulsión
es un buen negocio, pagando una tasa impositiva como
todos los demás negocios no petroleros en Venezuela,
y además capaz de pagar una tasa de regalía
de 16,66%. No existe ninguna razón financiera
sólida para eliminar el negocio de la Orimulsión.
Uno está tentado a preguntar cuales son las verdaderas
razones detrás de la campaña en su contra.
2. La competencia entre la Orimulsión
y el Fuel Oil socava el valor general de los crudos.
Es imposible dar algún crédito
a este argumento. La Orimulsión no es sino una
gota en el océano en el mercado de crudo o fuel
oil, y permanecerá así, sin importar cuanto
se expanda la producción en Venezuela. El mercado
de la Orimulsión está separado del mercado
de PDVSA para el crudo o el fuel oil, tanto geográficamente
(Asía, Canadá e Italia versus USA, Europa
y Sur América) como con respecto al usuario final
(generación de electricidad versus el transporte
y la industria). Sin embargo, PDVSA y el Ministerio
de Energía y Minas deberían ser vigilantes
en que el usuario final de la Orimulsión no lo
use para fabricar asfalto o alimento para las refinerías.
Con esta precaución, no existe campo para la
competencia entre la Orimulsión y los crudos
o el fuel oil, y en consecuencia que ella pueda producir
debilitamiento de los precios en el mercado petrolero.
Para Venezuela la Orimulsión
es una opción, un bono fuera del tradicional
techo de producción de las cuotas
En su primera década la Orimulsión
estableció un registro exitoso, tanto técnicamente
como desde el ángulo ambiental o comercial, como
producto en mercados energéticos Premium. En
el año 2002 su expansión debía
llevar la producción de 6 millones de toneladas
a más de 24 millones por año, con especial
énfasis en el mercado Asiático. Su penetración
fue exitosa en países donde la generación
de electricidad estaba dominada por la importación
de gas y turbinas de gas, y la importación de
gas y carbón. Y la nueva generación de
motores Wartsila en el rango de 75-300 mw ha confirmado
sin ninguna duda que la opción de la Orimulsión
fue una vision que dio en el blanco.
Pareciera que la Orimulsión se
ha transformado en un blanco ideológico que necesita
ser derribado porque ha sido incorrectamente identificado
por el Dr. Mommer como un instrumento creado por la
gerencia de PDVSA antes de 1999 para debilitar la OPEP,
y destruir el valor de las reservas de la Faja del Orinoco.
La ideología y los negocios no son buenos compañeros.
Parafraseando al Dr. Freud, un cigarro puede ser considerado
como símbolo de muchas conjeturas, pero puede
ser tambien simplemente un muy buen cigarro.
Comentarios finales
Retornamos
a nuestros comentarios iniciales. ¿Cómo
puede Venezuela desarrollar su potencial de hidrocarburos
dentro de un horizonte de tiempo relevante? Las reservas
naturales son simplemente demasiado elevadas y dependientes
del tiempo para aceptar un simple diktat donde todo
lo que no pueda ser vendido al precio "más
alto" sea eliminado como una opción viable.
Como cualquier gerente calificado de la industria venezolana
sabía, todos los contratos futuros de la Orimulsión
se estaban acercando al valor que un combustible como
la Orimulsión podía esperar en el mercado
de la generación eléctrica, y este nivel
es tan interesante para Venezuela como cualquier otra
opción. La Orimulsión puede expandir nuestra
participación de mercado, soportada en sus características
de buen manejo y de combustión, a un precio consistente
con el mercado en el cual participa, compitiendo con
el gas y el carbón. Es un negocio en crecimiento,
con contratos de largo plazo, reconocimiento de marca,
y clientes (como Canadá e Italia) esperando por
más. Venezuela, sí lo desea, puede involucrar
al capital privado en su desarrollo. La Orimulsión
no es el único camino, y ciertamente necesitará
evolucionar como lo hace cualquier producto saludable
y robusto en el mercado. Ha sobrevivido la batalla de
la participación de mercado probando su fuerza
como soldado para obtener ganancias, hombro a hombro
con los crudos mejorados, mezclas y el resto que será
necesario para en una larga campaña aún
por delante para efectivamente desarrollar, contra reloj,
las vastas reservas de hidrocarburos de Venezuela.
Traduccion:
Analítica.com