La
opinión pública está hablando de
una guerra de encuestas y de una distorsión,
incluso en los resultados de las firmas más prestigiosas,
producto del miedo de los consultados a revelar su postura
política verdadera.
La
publicación extemporánea de resultados
de encuestas que muestran, por ejemplo, una presunta
posición aventajada de Chávez, o las declaraciones
encontradas de analistas que defienden su propia interpretación
de datos en apariencia objetivos, hace que la guerra
de encuestas se convierta en un fenómeno más
o menos evidente.
Firmas
de analistas desconocidos compiten por el tiempo y el
centimetraje en los medios, por la atención tanto
para defender su prestigio como para imponer su criterio.
¿En
quién creer? ¿En el analista discreto
que sólo expone lo que piensa en el despacho
de su cliente o en el extrovertido que debate públicamente
los criterios con los que interpreta la información?
Alfredo
Keller pertenece a la raza de los extrovertidos.
-Hay
una percepción en el sector opositor de que la
calle desmiente a las encuestas que dan a Chávez
como ganador. ¿Esa percepción tiene base
en la realidad o es dificultad de aceptar lo que los
números fotografían en un momento dado?
-Es
complejo explicarlo porque depende del grado de motivación
de los electores. Rosales está demostrando con
sus manifestaciones de calle que la teoría de
que Chávez está con los pobres y los pobres
con él no es cierta. Parte de la estrategia de
Rosales ha consistido en anularle las ventajas competitivas
al presidente Chávez, lo cual ha sido muy sagaz
de su parte. Por otro lado, nosotros hemos decidido
buscar otros elementos de análisis en lugar de
la intención del voto y esas tonterías.
-¿Tonterías
dice?
-Sí,
porque eso, la intención de votos. es el objeto
a modificar de cualquier campaña. Hemos preferido
analizar los segmentos políticos de los electores
para establecer cuáles son las motivaciones que
los distinguen, qué los cautivaría y qué
rechazan para establecer e identificar las estrategias
de campaña de los bandos en pugna.
-Su
estudio analiza las estrategias y los posibles resultados
que obtendrían los candidatos en condiciones
óptimas.
-Correcto
¿Por qué razón? Porque, en esencia,
desde la época del referendo revocatorio, en
materia de opinión pública esta es una
sociedad dividida en dos partes iguales. Más
o menos esto es un 50 y 50 a favor y en contra del gobierno.
Estar en contra del gobierno ha sido dificultoso porque
ha tenido que ser contabilizado por varios contendores,
mientras que en el oficialismo hay un líder único
y les ha resultado relativamente fácil demostrar
su posición.
-¿Qué
le dice este análisis que no lo hace el de intención
de voto?
-Este
análisis de segmentación nos dice que
los más motivados y movilizados son hoy más
fuertes del lado de la oposición que del lado
del oficialismo. Eso lo hemos venido observando desde
principios de este año, que se ha venido debilitando
este segmento del presidente Chávez.
-Pero
los números indican que sigue arriba.
-Sí,
esto no quiere decir que ha perdido apoyos cuantitativamente,
pero sí que ha disminuido su influencia en el
sector más motivado, activo y confiado. Esto
es lo que hace que en la calle sea posible que la oposición
desmienta su supuesta fragmentación o debilidad,
puesto que con gran énfasis es capaz de movilizar
a mucha más gente a marchas y concentraciones.
O sea que los que participan en marchas son sólo
los segmentos duros de la oposición, al igual
que ocurre con las movilizaciones del gobierno.
-Aquellos
que han visto debilitarse su incondicionalidad…
¿cómo los miden? ¿Acaso porque
se han hecho más permeables a los mensajes de
la oposición? ¿Por qué pueden dudar
de su adhesión en un momento dado con un mensaje
adecuado?
-Hay
cuatro cuadrantes más o menos iguales de electores.
Del lado de los duros hay un reparto que tiende a favorecer
un poco a la oposición. Pero del lado de los
blandos, los no suficientemente motivados, hay una proporción
mayoritariamente inclinada hacia el presidente Chávez.
Se llega entonces a una división de dos partes
más o menos parecida, similar. Todo el secreto
de la campaña consiste en la habilidad de incorporar
a los blandos a la campaña porque obviamente
con los duros no es suficiente.
-Los
comunicadores políticos saben que para ello lo
fundamental es hacer dudar a los simpatizantes blandos
del otro lado y darles una propuesta alternativa ¿Cuál
sería entonces la estrategia a seguir por los
bandos en pugna según su análisis?
-Para
el gobierno, la estrategia es atemorizar a los blandos
de la oposición; para la oposición, el
objetivo es demostrarle a los blandos del chavismo que
la propuesta Mi Negra, por ejemplo, puede ser mejor
que las misiones y que Chávez no es el único
que se preocupa por los pobres.
-Parece
que el candidato oficialista ha sido más eficiente.
Digamos, prevalece el temor a votar entre los ninís
que se inclinan a favor de Rosales. Por otro lado, Oscar
Schemel, de Hinterlaces, encuentra que la propuesta
Mi Negra tiene un elevado nivel de rechazo y es considerada
populista.
-Mi
Negra ha calado. Es ahora mejor conocida. La conocen
96% de los venezolanos. Todo el mundo está enterado
de la propuesta de Rosales. Pero el hecho de que yo
esté con el presidente Chávez y esta sea
una oferta del opositor, automáticamente, me
hace rechazarla en términos de verbalización.
Pero la realidad que indican las encuestas es que esta
gente quisiera que se les ofrezca alguna cosa por el
estilo.
-Entonces
Mi Negra no es rechazada per sé, sino por venir
de Rosales, ¿no quedamos en lo mismo? La polarización
prevalece, así que no se piensa fríamente
en lo que se está ofreciendo, sinen que si viene
del otro bando no me interesa.
-No
hay un rechazo a la tarjeta de Mi Negra, a su oferta,
sino que hay una politización de la oferta, y
por lo tanto la gente se involucra o asume su rol pro
opositor o pro gobierno para evaluar la oferta. En los
duros ocurre esto más marcadamente. Un duro de
la oposición no se traga nada de lo que dice
el presidente Chávez; así como un duro
del presidente Chávez no traga nada de Manuel
Rosales.
-Así
funciona, pero ningún candidato en su sano juicio
puede quedarse en los duros.
-No,
claro, porque sabemos que los duros son así…
son prácticamente imposibles de mover. Por ello
todo el juego de la campaña se concentra en los
blandos, en cómo yo logro movilizarlos: sacárselos
al adversario o anular su efecto electoral, en términos
de abstención, por ejemplo. Todas estas piezas
se mueven en este tablero, este escenario, eso es lo
que esta ocurriendo, por ejemplo, cuando el candidato
Rosales ofrece la tarjeta Mi Negra, está ofreciéndosela
a los segmentos populares que han estado muy felices
con las misiones del presidente Chávez, pero
no están casados con el presidente.
-No
están casados, pero quieren…
-El
presidente Chávez ¿qué es lo que
ha dicho? Que yo soy el único que los quiere,
el único que se ocupa de ustedes, el único
que prepara políticas sociales, el único
que tiene políticas para atenderlos a ustedes.
Manuel Rosales le está demostrando que eso no
es verdad, que él también tiene una propuesta
y que, además, tiene una experiencia de gobierno
donde se puede demostrar que él también
se ha ocupado de los pobres, con lo cual esa ventaja
competitiva original que tenía el presidente
Chávez durante el referendum revocatorio se ha
venido a menos. Rosales le ha anulado el efecto, digamos
de característica única que ha tenido
el presidente Chávez en esa materia.
-¿Cree que la campaña de Rosales ha sido
efectiva en obtener, por ejemplo, que los que son duros
antichavistas estén inclinados a votar en un
100%, y que los opositores blandos, la oposición
Light, si se puede decir así, este dispuesta
a vencer sus temores y votar?
-Esto
es correcto. Además, la campaña de Rosales
ha sido muy eficiente en debilitarles las lealtades
al presidente Chávez. Eso se nota en el indicador
de la caída del voto duro del presidente Chávez,
porque para principios de este año, el apoyo
duro era 39 y ahora es 22, ha perdido 17 puntos de voto
duro. Esto lo ha logrado Rosales demostrándoles
a esos electores blandos que están allí
simplemente por una relación transaccional porque
es Chávez el que tiene las misiones, el que parte
los reales. Lo ha venido debilitando a de tanto subrayar
las contradicciones que existen en los apoyos del presidente
Chávez. Este segmento, el de los chavistas blandos,
es muy contradictorio porque le dan el apoyo a Chávez
pero están básicamente en contra de la
agenda gubernamental. Por ejemplo: están profundamente
en contra de cualquier ataque a la propiedad privada,
están totalmente en contra de llevar al país
a un modelo socialista, están en contra del armamentismo
creciente y de las amenazas bélicas que propone
el Presidente y así por el estilo. Este electorado,
es un electorado que está en una permanente dilema
de cómo resolver sus contradicciones, sus afectos
y sus razones.
-No
sólo el electorado suena contradictorio o parece
atrapado en un permanente dilema de afectos. Existe
también la percepción en los que participan
en el foro de ND de que con las encuestadoras, e incluso
con las firmas serias, hay contradicciones y se ha sembrado
la duda sobre una presunta guerra de encuestas…
y ahora usted dice que eso de medir la intención
del voto es una tontería.
-Existe
la guerra de encuestas, eso es una etapa inevitable
en toda campaña y, lamentablemente, somos nosotros,
los encuestadores que hemos forjado nuestra credibilidad
con nuestro trabajo, las primeras víctimas. Yo
digo que es una tontería irrelevante medir la
intención de voto porque el objetivo de una campaña
es justamente que el que lleve la delantera la mantenga
, mientras que el que este atrás modifique su
ubicación para ganar.
-Pero
a la gente le interesa saber cómo va la carrera,
quién lleva la delantera. En este sentido puede
afirmar que las cifras de ustedes son similares a las
de, por ejemplo, Datanálisis, Datos o Consultores
21 ¿no? Luis Vicente de León Oscar Schemel
dicen que no hay grandes diferencias entre ustedes sino
que sólo eran distintas las fechas de medición.
-Eso
es correcto, el resultado que se conoce tiene que ver
mucho con la fecha, ya que las campañas han sido
muy dinámicas. Extraordinariamente dinámicas.
Pocas veces yo he visto una campaña capaz de
modificar las cifras de la manera como hemos visto de
un mes a otro, por ejemplo, en el mes de julio la oposición
tenía 20%; en el mes de septiembre tenía
32%; en el mes de octubre tenía 38%. Entonces
ha venido creciendo de una manera tan brutal que predecir
qué va ha pasar, cuando tú lo que tienes
es un escenario básicamente dividido en dos,
es extremadamente difícil.
-Entonces
es difícil, pero no una tontería.
-En
mi criterio no tiene un sentido centrarse en el tema
de la intención de voto con un escenario tan
extraordinariamente dinámico, por una parte,
y con una estrategia tan clara para ser observada en
términos de deficiencia. Finalmente el 3 de diciembre
ganará el que haya logrado convencer con mayor
seguridad a sus propios votantes blandos para que se
incorpore al proceso electoral; porque, por ahora, no
me atrevo a predecir resultados.
-Los
estudios de campo de algunas encuestas han proyectado
que es difícil para un candidato, salvo que ocurra
algo extraordinario, que suba 15 puntos de distancia
en un tiempo tan corto ¿Es esta la situación
de Rosales? ¿Comparte ese criterio?
-Visto
así, claro que luce difícil. Digo, si
esa fuera la diferencia. Pero esa cifra habla de una
situación que las encuestas reflejaban hace 15
días. Pero, aunque sea difícil no es imposible.
Pongo el ejemplo del candidato Fujimori en Perú.
Fujimori, un mes antes de la primera vuelta, en la que
se ubicaría de segundo con Vargas Llosa, apenas
tenía 1% en las encuestas. Pues en la primera
vuelta logró 25% y en la segunda ganó
la mayoría. Es decir que en dos meses Fujimori
se hizo del 1% al 50%. Eso es una barbaridad que desafía
las encuestas de intención de voto.
-Entonces,
lo que importa en las encuestas es lo que te dicen sobre
la estrategia que sigues, si es equivocada o no.
-Exacto.
Después de todo, también planea sobre
todos nosotros la duda metódica sobre la credibilidad
en la confianza en el lector.
-Que
el miedo a que se conozca como uno vota en la urna,
también se observa en el momento de expresar
la intención de votar.
-Es
correcto.
-Hoy
pareciera resurgir la matriz de la abstención.
Vuelve a hablarse de que las condiciones no están
dadas, de que el gobierno se va a robar los votos, de
que Rosales, así dicen los más extremistas,
le está haciendo el juego a Chávez.
-En
efecto, eso no es nuevo. Para el proceso del referéndum
revocatorio –y no me refiero al 15 de agosto del
2004 sino al proceso completo- que tuvo tantos obstáculos
y tantas dificultades y tantas señales de manipulación
y de ejercicio indebido del poder por parte del gobierno,
se sentó una matriz de opinión, una idea
muy arraigada sobre la capacidad manipuladora del CNE.
Hoy en día, tenemos en nuestras encuestas, prácticamente
en números redondos, la cifra: 70% de la población
desconfía del CNE en distintos grados. Por tanto
existe un caldo de cultivo, una base para sospechar.
Cuando el ministro Ramírez afirmó que
PDVSA es roja rojita, y luego el presidente lo respalda
y dice que, en realidad, todas las instituciones son
rojas rojitas, pues podría estar incluyendo al
CNE, es lo que le faltó decir, que es también
rojo rojito. El hecho es que la gente lo cree, independientemente
de si eso es verdad o no.
-En
ese sentido es un mensaje muy efectivo para la estrategia
oficialista que es el de crear la desmotivación
para el voto en los opositores blandos.
-
Desde luego. El discurso abstencionista, en realidad,
a quien perjudica es a la oposición. Porque siendo
la mitad de la población y teniendo posibilidades
reales de ganar, con discursos abstencionistas lo único
que hace es perder la oportunidad. Si los electores
no van a votar no tendrán nada que replicar después.
-Porque
una cosa es que te roben los votos, si lo del fraude
es verdad, y otra que pierdas por no competir... Ahora
se está hablando de "la espiral del silencio",
es decir, que muchos opositores prefieren no revelar
sus verdaderas intenciones por miedo a las represalias.
-Sí,
la verdad es que hay razón para ser suspicaces.
Esa sospecha de que, efectivamente, hay un temor en
el electorado frente a la encuesta se alimenta en los
propios datos contradictorios que los mismos sondeos
te arrojan. Por ejemplo, cuando tú obtienes respuestas
que dicen que 48% piensa que "Chávez es
el mejor gobierno que tenemos" de una población
que también te dice en un 48% que "podemos
tener un mejor gobierno que el de Chávez".
¿Eso tiene qué ver con la cuestión
del voto? Bueno bastante, es decir, si yo creo que podemos
tener un gobierno mejor que el de Chávez, indirectamente
estoy diciendo que no voy a votar por él.
-O
están diciendo que es el mejor porque no hay
otra alternativa que luzca mejor…
-Claro,
o es simplemente una opinión que no se traduce
después en la conformación del voto…
Es muy difícil saber esto, ya que yo puedo tomar
esta respuesta como un silogismo de lo que será
la conducta electoral. Cuando tú descubres que
prácticamente 70 % de los chavistas blandos no
está de acuerdo en nada con lo que hace el gobierno
tú dices ¿y cómo es posible? ¿Será
qué esta gente no va a votar? ¿Qué
es lo que va a hacer? ¿Por qué me dice
esto? ¿Por qué me dice que es chavista,
si resulta que no está de acuerdo con nada de
los que hace Chávez?
-Eso
hace que las encuestas sean más una referencia
que un oráculo.
-Porque
las encuestas están llenas de un montón
de contradicciones que es lo que permite que haya debate
electoral… Que, por cierto, una de las razones
por las cuales Chávez no acepta el debate es
porque, evidentemente, en la medida que se clarifican
estas dudas y contradicciones, pasa a ser minoría.
Así que no le conviene una abierta discusión
de su agenda o su gestión pública.
-Y,
en ese sentido, ¿el insistir por parte del comando
de Rosales en el debate, sabiendo que no va a tener
una repuesta positiva, puede tener resultados favorables?
-La
negativa al debate es ya un debate. Porque el debate
se produce en la cabeza de la gente que se explica,
se pregunta, y se responde con algo tan sencillo como
que Chávez no quiere que se discuta su gestión
o que se discuta su propuesta. Esto contraría
a los electores y los contrapone contra el presidente.
KELLER Encuesta Octubre 2006.ppt
CECA
Octubre2006.doc
Entrevista
fue efectuada por el
periodista Roger Santodomingo.
Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota del Editor: Este articulo fue originalmente publicado
por
Noticiero Digital, el
Nov. 8, 2006.
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