Resumen
y Conclusiones sobre Nuestro Posmarxismo

Por
Alberto
Méndez Arocha
“En
el socialismo (primera fase del comunismo), domina la propiedad social
en dos formas: la estatal (de todo el pueblo) y la cooperativa. (ver
Propiedad, en el Diccionario Ideológico, Internet 2006)…”
Desde
hace un tiempo, digamos desde el 2004, empezamos a publicar algunos
comentarios sobre la justificación actual de usar el marxismo
en el sistema económico, porque teníamos dudas sobre la
efectividad de la mayor parte de las propuestas allí difundidas
(EPS, cogestión, cooperativismo, propiedad colectiva). Nos parecían
ideas parcialmente equivocadas, obsoletas, que podrían conducir
a costosos errores económicos y sociales, comentarios que ahora
reunimos porque andaban desperdigados en una veintena de artículos
en varias revistas cibernéticas.
Estas
ideas principales las habíamos expuesto hace poco i
en “Marx Revisitado” – que ahora completamos
con una comparación con los mismos temas tal como tratados en
los documentos de la doctrina marxista, para aclarar la discusión,
en una especie de síntesis, e incorporamos las ideas de nuestros
primeros ensayos.
Sin
ser especialistas en marxismo, nuestra opinión es la de cualquier
hijo de vecino que se asoma a esta antigua teoría desde la perspectiva
de la Ingeniería Económica
ii, planteando algunos conceptos derivados del
sentido común, con la intención de participar en la discusión
del famoso socialismo del XXI, aún a riesgo de que otros ya hayan
expresado nuestros planteamientos, tan elementales nos resultan.
Queremos
exponer en términos sencillos aquellos temas básicos de
la discusión iii apoyándonos
para ello en las definiciones de los diccionarios de la teoría
marxista.
_
Creo
que hoy en día nadie discute la conveniencia de una mejor repartición
del ingreso, a todo nivel. Se estima que el 10% de la población
de cualquier región (mundial, nacional, regional) se apropia
de cerca del 50% del ingreso de la zona. Todo el mundo está apoyando
la reducción de la pobreza, también porque a la hora de
los votos son la mayoría.
Dentro
de este espíritu algunos todavía piensan que las ideas
de Marx podrían ser el mecanismo mejor para la mejor repartición
del ingreso. Nosotros disentimos, por diversas razones, que exponemos
seguidamente.
Para empezar disentimos de la explicación de la historia basada
en la explotación. Nuestra opinión es que el relato de
las luchas, batallas y conquistas de la historia de la humanidad recibe
una buena explicación desde la perspectiva de la subyugación
económica, de la apropiación de la riqueza disponible,
ya sean campos de trigo, minas de plata y oro, o impuestos del Papa,
entre los distintos grupos de intereses.
Esta
lucha se apoya normalmente en los ejércitos, cuyo financiamiento
es exigente. Pero la subyugación, dominación o conquista
no tiene lugar solo en la lucha entre imperios o gobiernos, sino que
se entiende cubriendo todos los ámbitos de la actividad humana,
hasta llegar a las regiones, las comarcas, los pueblos, los vecindarios,
la empresa, las comunidades, la familia. La lucha entre grupos se presenta
a diversos niveles.
Uno
de ellos, a nivel de las empresas, es el que tiene en cuenta básicamente
el marxismo, la lucha entre el trabajo y el capital, trabajadores contra
patronos, por la repartición de la renta, el reparto de las ganancias
o plusvalía, lo que es sin duda una visión parcial del
problema -- porque en la repartición de la renta total también
intervienen los consumidores: a precios de venta bajos, menor ingreso
para las empresas.
Cuando
el día de hoy los colonos zulianos luchan por quitarles las tierras
a los indios Bari (antiguos motilones) -- no se trata de una
lucha por la explotación o “plusvalía”, no
directamente, sino por la apropiación de activos que dan lugar
a la correspondiente renta. Después vendrá la explotación
de la clase obrera o indígena, si es que la hay.
Primero
hay que luchar por controlar los activos, por lograr las ganancias,
que luego viene la lucha por su repartición. Primero la adquisición,
la inversión inicial digamos, luego los problemas operativos.
Hay una diferencia de matiz en la expresión con la teoría
marxista.
_
Resumiremos
nuestra posición en los siguientes meollos de discusión:
Meollo
1 – LOS CONSUMIDORES: LA REPARTICION JUSTA DEL BIENESTAR
NACIONAL. Esta lucha se expresa en relación al total de bienestar
disponible en una comunidad, que se cuantifica, en términos económicos
modernos, integrando la curva de la demanda para distintos precios,
desde cero (ventas gratuitas) hasta su valor máximo. La repartición
de este bienestar será objeto de distintas luchas, de acuerdo
a los intereses de los grupos y regiones. Los conflictos de emperadores
y papas dan buena cuenta de estas reyertas. La repartición dentro
de las empresas (capital y trabajo de Marx) fue una discusión
vigente a mediados del siglo XIX, pero una vez resuelta la discusión
debe incluir ahora a los consumidores (los incluídos) y no consumidores
(excluídos). Es un anacronismo evidente.
Meollo
2 – LA EXPLICACION DE LA HISTORIA NO ES LA LUCHA POR
LA PLUSVALIA, NO EN ENTIDO ESTRICTO. Como anotamos, la historia de la
humanidad no se explica solamente por la lucha por la plusvalía
del capital –que es un problema de repartición de ganancias
principalmente al nivel de empresas, una visión parcial—sino
por la lucha por la apropiación de la remuneración directa
de los factores de producción, del valor agregado, las riquezas
naturales, los ingresos
nacionales. Los grupos todos quieren ser ricos, está en la naturaleza
humana, el “arquetipo de la hormiga roja”. La dominación
ocasionalmente conduce a la esclavitud, pero no toda conquista conlleva
la explotación directa de los dominados.
Este “arquetipo” se refiere al control de la felicidad por
el lado material, asociado a la supervivencia y al Poder. En pugna con
la generosidad del “hombre nuevo”.
Meollo
3 – LAS PLUSVALIAS.

En
el microcosmos de las empresas, las plusvalías son básicamente
montos dejados de pagar por el patrono al obrero en materia de costos
(subfacturación de horas trabajadas o en nivel de salario justo),
que son las llamadas “plusvalías de costos” (absoluta
y relativa), y adicionalmente habría que considerar “plusvalías
de ingresos”, que son porciones de las ganancias apropiadas por
el capitalista, si fuere el caso.
Meollo
4 – PODER TEMPORAL. La captura del bienestar material
aunque constituye el centro de la lucha social (o sea económica)
debe tener en cuenta la lucha en el plano espiritual que sostienen las
religiones, para apropiarse ahora de la felicidad espiritual disponible,
-- solo que el funcionamiento de las instituciones para la propagación
de la fe y la conversión de los infieles tiene sus costos, en
lo que debe enfrentar al poder temporal. iv
, Fig. 1.
Meollo
5 – EL HOMBRE NUEVO.
Este ejemplar humano donde el amor a los prójimos lo domina al
punto de renunciar a todo bienestar personal, a todo egoísmo,
es propio de un ascetismo que solamente los iluminados son capaces de
alcanzar. You have to try harder, mi amigo. Fig. 2.
Meollo
6 – LA ANTIPLUSVALIA. Corolario de la
definición anterior: plusvalía ocurre cuando el patrono
no le paga completo al obrero, ya sea por su tiempo trabajado (plusvalía
absoluta y temporaria), o por la calidad de su trabajo, plusvalía
relativa o salarial. Pero aquí sucede lo contrario: que el patrono
le paga más de la cuenta, porque no son sus reales los que administra,
como sucede en las empresas públicas.
¿Cómo
queda el hecho que hay vivos que en lugar de hacer el trabajo necesario
de 8 horas que les pagan, se enchinchorran solapadamente y no trabajan?
– Parece que esta alternativa no está contemplada en Das
Kapital.
Meollo
7 – EL CAPITAL SI GENERA VALOR
No compartimos la idea que el capital no genera valor. Trabajo y capital
forman parte del costo (valor de uso), y el valor se mide por lo que
la gente está dispuesta a pagar (valor de cambio). Volveremos
sobre el tema.
En
lo que sigue resumiremos más detalladamente nuestros conceptos
comparando con las definiciones de la teoría marxista según
aparece en los diccionarios. Fig. 2 .
El Hombre Nuevo de Zapata
_
Meollo
1 - LOS CONSUMIDORES: LA REPARTICION JUSTA DEL BIENESTAR NACIONAL.
A
los fines de este ensayo, el bienestar total que produce una colectividad
se pudiera medir en base a la curva de demanda, que indica (cuando se
integra) el valor total que la comunidad está dispuesta a pagar
por un determinado bien o servicio, considerando una curva general de
demanda agregada.

Fig.
3 – Repartición de la renta expresada por la Disposición
a Pagar.
Esta idea nuestra es una simple extrapolación del concepto utilizado
por el Ing. francés Jules Dupuit en 1848, referido al valor de
una obra pública. Dupuit ideó la recolección del
peaje que la gente estaba dispuesta a pagar para utilizar un puente
en Paris. Midiendo los peajes percibidos modificándolos desde
cero a un valor máximo (al que no pasaba ya nadie), cálculo
el valor o “utilidad” total de la obra para la colectividad.
Al
fijarse un peaje por la concesionaria del puente, se tiene un ingreso
anual de acuerdo al tránsito, que es el ingreso para remunerar
al capital y trabajo de la empresa.. Los usuarios que se benefician
del puente se favorecen en la medida de su disposición máxima
a pagar por el uso del puente, reducido el pago efectivo del peaje.
Y los usuarios potenciales que no usan el puente porque no están
dispuestos a pagar el peaje, por las razones que sean, que Dupuir llamó
la “utilidad perdida” -- que ahora denominaríamos
de los “excluídos”. Los gráficos que siguen
ilustran el valor total del bienestar bajo la curva de demanda, y su
repartición al fijarse un precio de venta.
Al
nivel regional o nacional, la figura muestra el valor total del bienestar,
luego repartido en tres zonas, por efecto del precio promedio: para
las empresas, para los usuarios, y para la los no usuarios. Este concepto
se puede extrapolar, con algunas aproximaciones, a la economía
nacional, una aproximación razonable y útil. En la medida
que aumenten los precios, mayor remuneración para las empresas
(capital y trabajo, ya ellos verán cómo se lo reparten),
a cuenta de los consumidores.
Pero
si los precios se bajan, mejor para los consumidores, incluso habrá
menor número de excluídos, pero peor el ingreso para la
empresa, o sea sus trabajadores y accionistas.
Lo
deseable sería que todos los grupos de intereses participen razonablemente
de la renta disponible, sin que un grupo trate de abusar de los otros,
dominando la competencia y concentrando la riqueza a cuenta de la pobreza
de los demás.

Fig. 4 – Explotación de los factores
por el otro
Todos
los casos han aparecido en la historia, entre empresas y consumidores:
el abuso de los trabajadores, todo para ellos (en algunas empresas públicas);
el abuso de los capitalistas, todo para ellos; y el abuso de los consumidores,
que les regalen los bienes y servicios.
La
Fig. 4 anterior muestra las diversas condiciones posibles y probables,
según el factor que domine.
Como
vemos, el problema de Marx podría entenderse como una versión
limitada de la lucha, en general, por la supervivencia dentro es la
especie humana entre los distintos actores.
Meollo
2 – LA EXPLICACION DE LA HISTORIA NO ES LA LUCHA POR
LA PLUSVALIA, NO EN ENTIDO ESTRICTO.
Este
tema lo hemos expuesto someramente arriba, se refiere a que una visión
parcial de las luchas (capital y trabajo dentro de las fábricas)
es solo una explicación parcial de la historia, que en los nuevos
términos modernos tiene dos actores adicionales: los consumidores
“incluidos” y los consumidores “excluídos”,
que también quisieran participar en la fiesta.
Meollo
3 – LAS PLUSVALIAS.
En
la teoría marxista, se denominan así los montos dejados
de cancelar a los obreros por tiempo realmente trabajado (plusvalía
temporaria o absoluta) o por salarios por debajo de lo justo y necesario
(plusvalía relativa o salarial), aparte de la plusvalía
generada dentro de las ganancias por otras causas a veces exógenas,
como los precios. Diferenciamos así entre plusvalías de
costos y plusvalías de ingresos.
Normalmente
se usa el mote “plusvalía” como sinónimo de
tropelía, para identificar la malignidad que cometen los capitalistas,
el pecado capital del sistema, por el robo o apropiación de lo
que pertenece a los trabajadores. A nivel de propaganda, pase, pero
no en sentido estricto.
PLUSVALIAS
DEL LADO DE LOS INGRESOS. Por aumentos imprevistos en las ventas, ya
sea por cantidades o precios, sin la intervención de los trabajadores
(gerentes u obreros), sino por causas ajenas a su voluntad, como exógenas,
propias del mercado; también podría de provenir de iniciativas
de mercado que afecten a ventas, por la propia creatividad de empleados
y ejecutivos;
PLUSVALIAS
DEL LADO DE LOS COSTOS. Por economías logradas en la administración
del negocio, normalmente por via de los ejecutivos en la operación
de la empresa, restringiendo despilfarros y otros excesos; aquí
entra también el aspecto de la creatividad e imaginación
del empresario (o de los cogestionarios) por la introducción
de nuevas tecnologías y procedimientos para abaratar las operaciones.
Aquí
entra además el caso de las ganancias cuando son producto de
mejoras en productividad (reducción de costos unitarios), mayor
producción con el mismo esfuerzo, para no meter la calidad.
Resumiendo
reconocemos básicamente tres plusvalías:
Tipo PCostos 1A por prolongación
de jornada, cuando se paga menos de lo realmente trabajado, plusvalía
absoluta o temporaria.
Tipo PCostos 1B, cuando el patrono se apropia de aumentos
de productividad, si es que se paga por hora; plusvalía relativa
o salarial:
Plusvalía Costos tipo 2 (realmente
minusvalía) del trabajo, cuando el obrero; ver meollo 6
Tipo PIngresos 3 , lo que queda entre ventas y costos
justos, las ganancias, o plusvalía general.
Respecto
del tipo de las plusvalías de costos no tenemos mayormente problema,
en la mayor parte se han resuelto con las presiones de los sindicatos
y las leyes del trabajo. Actualmente de eso se ocupa la contratación
colectiva; respecto de la productividad, requiere una discusión
especial más abajo; lo mismo respecto de la distribución
de las ganancias. Hay algunas dudas que surjen en torno a estos conceptos,
de acuerdo a la teoría. Veamos los diccionarios marxistas.
DICE EL DICCIONARIO, PLUSVALIA EN GENERAL:
Es
el valor que el trabajo no pagado del obrero asalariado crea por encima
del valor de su fuerza de trabajo y del que se apropia el capitalista”.
La teoría de la plusvalía descubierta por Marx es la piedra
angular de su doctrina económica porque expresa la esencia misma
de la explotación capitalista. Al organizar la producción,
el capitalista desembolsa una determinada suma de dinero para adquirir
medios de producción y para comprar fuerza de trabajo a fin de
obtener un excedente de valor sobre la cantidad de dinero inicial anticipada.
[O SEA, LA GANANCIA]
| Pero es la fuerza de trabajo la que posee la facultad de crear un
nuevo valor, con la particularidad de que dicho nuevo valor es mayor
que el de la propia fuerza de trabajo porque el capitalista obliga al
obrero a trabajar más allá del tiempo necesario para reproducir
el valor de su fuerza de trabajo. Por eso, el trabajo del obrero asalariado
es la única fuente de plusvalía. [NO NECESARIAMENTE, HAY
OTRAS FUENTES, ver más abajo]
SIGUE
EL DICCIONARIO:
PLUSVALIA.
Al organizar la producción, el capitalista desembolsa una determinada
suma de dinero para adquirir medios de producción y para comprar
fuerza de trabajo sin perseguir más que un objetivo: obtener
un excedente de valor sobre la cantidad de dinero inicial anticipada
por él, es decir: obtener plusvalía.[o sea, la
ganancia].
Tampoco
pueden ser fuente de plusvalía los medios de producción
(capital constante), dado que no crean nuevo valor, sino que tan sólo
transfieren el suyo al nuevo producto creado. En cambio, la particularidad
específica de la mercancía fuerza de trabajo estriba en
que posee la facultad de crear un nuevo valor en el proceso de su consumo,
es decir, en el proceso del trabajo, con la particularidad de que dicho
nuevo valor es mayor que el de la propia fuerza de trabajo.
El
capitalista logra estos fines obligando al obrero a trabajar más
allá del tiempo necesario para reproducir el valor de su faena
de trabajo. De esta suerte, el trabajo del obrero asalariado es la única
fuente de plusvalía. Se aumenta la plusvalía extrayendo
plusvalía absoluta (ver) y produciendo plusvalía relativa
(ver). Ambos métodos llevan al crecimiento de la cuota de plusvalía
(ver), que muestra el grado de explotación de los trabajadores.
La sed de acumulación, bajo el capitalismo, no tiene limites.
Los capitalistas procuran ampliar incesantemente la producción
poniendo para ello en circulación la plusvalía creada
por los obreros
Normalmente
se usa el mote “plusvalía” como sinónimo de
tropelía, para identificar la malignidad que cometen los capitalistas,
el pecado capital del sistema, por el robo o apropiación de lo
que pertenece a los trabajadores. A nivel de propaganda, pase, pero
no en sentido estricto.
Siendo
el ingreso diario del trabajador expresado por la ecuación:
REMUNERACION (Bs/dia) = TIEMPO (Horas /dia) * SALARIO (Bs/hora)
Se
podrían cometer abusos en ambos factores: la facturación
de horas y la facturación del nivel de sueldos. Si se paga menos
de las horas trabajadas estamos en presencia de la plusvalía
absoluta (1A), si se paga menos de la tarifa según el nivel de
productividad, se cae en la plusvalía relativa 1B.
Aquí
hay un matiz, lo del tiempo “necesario” y “adicional”
en cada jornada, donde se empieza a pisar la utopía y se abandona
la racionalidad.
Fig.
5 – Trabajo necesario y adicional (plusvalía), según
los casos.

Pero
ahí no termina el cuento. Se puede dar el caso contrario, que
el trabajador explota al empresario, especialmente en las empresas públicas,
cuando la remuneración es mucho mayor que lo que permite el negocio
(minusvalía relativa en lugar de plusvalía) y cuando el
trabajador trabaja menos de las horas canceladas (porque hay exceso
de personal y se usan las burocracias para absorber el desempleo).
La
plusvalía relativa también se puede confundir con personal
mal pagado, en situaciones deprimidas de la economía, cuando
el trabajador requiere del sueldo sin discutir su nivel, nada que ver
con la apropiación de los aumentos de productividad. Pero ambas
sería para nosotros plusvalías relativas, o la segunda
sería plusvalía absoluta relativa al sueldo (no al tiempo).
1
PLUSVALIA ABSOLUTA (TIPO 1A), DURACION DE LA JORNADA
DICE
EL DICCIONARIO:
La plusvalía tiene dos modalidades. En primer lugar está
la plusvalía absoluta, que es la que obtiene el capitalista con
la prolongación de la jornada de trabajo.
La
clase obrera, con su lucha por la reducción de la jornada de
trabajo, logró que se limitara considerablemente en los países
capitalistas avanzados. Hoy, la burguesía monopolista procura
obtener plusvalía absoluta recurriendo al destajo y a las horas
extraordinarias.
Una
propuesta totalmente justificada, la explotación por jornadas
agotadoras y mal pagadas, fue una situación de una época.
Recordemos la situación en Francia :
“Mas
que una tarea o un trabajo, es una tortura la que se inflige a los
niños de seis a ocho años, malnutridos, mal vestidos,
obligados a caminar desde la 5 de la mañana el largo trecho
hasta los talleres” (Informe de Villermé sobre los talleres
del Alto Rin, 1846). Sin embargo la Cámara de Comercio insistía:
“No debe perderse de vista que la admisión de niños
en las fabricas a partir de los ocho años es, para sus padres,
un medio de supervisión, para el niño un comienzo de
su aprendizaje, y para la familia un recurso...”
O
sea que con esta plusvalía no tenemos problema, ha existido y
seguramente quedarán por ahí algunos vestigios.
Fig.
6 – La formación del capital (tomado de A.M.A., 2006)
Tenemos
aquí dos objeciones, mayormente de medición.
Primero,
se habla de “prolongar la jornada” para obtener plusvalía.
Más allá del “trabajo necesario”. Punto uno:
¿cómo me miden el trabajo necesario, el tiempo necesario?
-
“En el régimen esclavista, en el feudal y en el capitalista,
gracias al crecimiento de la productividad del trabajo, el trabajo necesario
requiere sólo una parte de la jornada laboral, y la parte restante
constituye el plustrabajo, que se utiliza para enriquecer a los explotadores...”
PRODUCTO NECESARIO: parte del producto social -creado por los trabajadores
ocupados en la esfera de la producción material- necesaria para
la subsistencia del propio trabajador y de su familia, para su preparación
y adiestramiento.
TIEMPO DE TRABAJO NECESARIO BAJO EL CAPITALISMO: parte de la jornada
de trabajo durante la cual el obrero reproduce el valor de su fuerza
de trabajo, es decir, el valor de los medios de subsistencia para el
mantenimiento de si mismo y de su familia.
O
sea que se acude al expediente de cuantificar el valor del trabajo necesario
en función de los gastos requeridos de subsistencia, una medida
relativamente arbitraria, el equivalente moderno a la “Canasta
alimentaria” utilizada por el INE, que se transforma en “cesta
básica” si se añade transporte.
Aparte
de esta medición que casi depende de cada individuo para determinar
el techo del sueldo a partir del cual habría la explotación,
otra objeción surge de las unidades de medida, sobre el valor
de la fuerza de trabajo. ¿Remuneración de subsistencia?
- ¿Pero porqué no remuneración en función
de los ingresos derivados de la producción? – ¿O
sea, en función del precio de venta? -- Es el problema del valor.
2
PLUSVALIA RELATIVA (TIPO 1B), PRODUCTIVIDAD
Dice
el DICCIONARIO:
Cuando apareció la gran industria maquinizada resultó
posible aumentar la plusvalía incrementando la productividad
del trabajo, es decir, la plusvalía relativa.
El incremento de la productividad del trabajo en las ramas que producen
medios de subsistencia para los obreros disminuye el valor de los medios
de subsistencia necesarios para reproducir la fuerza de trabajo, lo
cual conduce a una reducción del tiempo de trabajo necesario.
Con esto, el obrero no gana nada, pues la ganancia, que se eleva a consecuencia
del aumento de la productividad del trabajo, pertenece a los capitalistas.
Manteniéndose invariable la duración de la jornada de
trabajo, la disminución del tiempo de trabajo necesario aumenta
el tiempo de trabajo adicional y, en consecuencia, crece el grado de
explotación de los obreros. La producción de plusvalía
relativa aumenta la cuota de plusvalía, es decir, el grado de
explotación de los obreros
Con
esta plusvalía si tenemos algunas dificultades, a saber.
Sobre
la productividad. Nadie trabaja con la misma eficiencia del
otro, hay unos más dotados, hay otros más indolentes (o
vivos, si el pago es por hora). Si parto de la base que el valor del
trabajo es proporcional al tiempo necesario (“socialmente”)
para realizarlo, pongamos que un tipo (o tipa, perdón) normal
debe fabricar una silla por día.
La
plusvalía indirecta resulta cuando el obrero mejora su producción
en el tiempo (productividad), y fabrica en un dia dos sillas en lugar
de una. Este aumento (y su valor) se lo coge el dueño de la fábrica,
de allí la explotación de la plusvalía relativa.
Para
empezar que yo sepa casi nadie trabaja hoy por unidades de producción,
quizás en algunas fábricas. Lo vulgar y silvestre en tener
un empleo con un sueldo por 8 horas diarias, 40 semanales. Si soy un
vago, el gerente me puede reclamar y despedir. Si trabajo mucho me puede
felicitar, y lo tendrá en cuenta en mi carrera, en mis premios,
en mis bonos de fin de año.
En
la contratación colectiva habitual no hay tal cosa como sueldos
dependiendo del “aumento de la productividad” de que hablan
los diccionarios, y mucho menos que “crece el grado de explotación
de los obreros”. Por favor!! – Este plusvalor (trabajo adicional)
es muy difícil de medir modernamente, con el sueldo horario existente.
El
caso de las “empresas modelo”. Los más cercano
a mediciones de productividad lo encontramos en los mecanismos de regulación
de las empresas de servicio público, para la definición
de las “empresas modelo”. Estas son empresas aceptablemente
eficientes en su gestión, sin burocracias ni despilfarros indebidos,
como tiene que ser, que funcionan correctamente en sus operaciones de
generación, transporte y distribución de un servicio público,
incluyendo su comercialización.
Cuando
realicé hace años una comparación entre los indicadores
de empresas del servicio eléctrico, encontré que una sucursal
de Cadafe atendía 85 suscritores por cada trabajador, cuando
en otras zonas equivalentes del país había empresas que
atendían más de 200 suscritores por cada empleado, y en
otros países hasta 300 y más. ¿Cuál es aquí
la medida del “trabajo necesario”? --¿Hay exceso
de personal o se trata de mayor calidad en el servicio, o diferencias
en los sistemas y métodos de organización de las labores?
La
respuesta pareció ser que la presión política y
sindical sobre el empleo era responsable de la colocación de
mayor personal que el necesario, y por tanto ocio y desgano en las actividades.
Aparte de costos innecesarios en la operación.
En
este caso las autoridades regulatorias están pendientes de aplicar
los costos de las empresas modelo de referencia, para no permitir que
las tarifas reflejen gastos inadmisibles o innecesarios que deben pagar
los administradores o dueños de las empresas, no los suscritores.
Aquí se hace una defensa del consumidor que está desprotegido
ante el monopolio del vendedor. Pero no sucede lo mismo con otras instituciones,
como los militares, las universidades, y empresas públicas, tipo
Alcasa.
En
conclusión este tipo de plusvalía es altamente ocasional,
no ocurre sino como excepción, siendo el caso corriente la remuneración
por tiempo, sin producción asociada, lo que favorece más
bien la baja productividad, a favor del trabajador, en cuanto al ocio
en el trabajo.
Nos
inclinamos por otra forma de esta plusvalía, como sería
la baja remuneración en labores de alta productividad, en cuanto
a tareas de alta eficiencia y complejidad, lo que es ya un problema
de la evaluación del cargo y del ajuste de la clasificación
del respectivo tabulador de sueldos.
O
sea, que tampoco nos preocupa mucho la explotación por este tipo
de plusvalía de productividad.
2 PLUSVALÍA TIPO 2, A FAVOR DEL TRABAJO (Meollo 6).
Ahora
identificamos la plusvalía del trabajador contra el capitalista,
o plusvalía del trabajo, cuando cobra más de la cuenta
(en horas o salarios), llevando en el extremo a pérdidas a la
empresa; plusvalía tipo 2.
La
apropiación de la renta del capital, de tipo abusivo, por encima
de las normas estándar de remuneración, puede ocurrir
en algunas empresas públicas, donde la administración
no defiende los intereses del Estado, y se es generoso con los gastos,
por encima de la buena administración.
Finalmente
está la discusión sobre la propiedad de las ganancias
restantes, plusvalía tipo 3. Los marxistas dicen que el valor
del producto está generado solo por la mano de obra, sin la participación
del capital, de manera que las ganancias son SOLAMENTE propiedad del
trabajador.
Esto
no es tan sencillo, entre otras cosas porque debemos discutir las causas
que originan las ganancias, para ver a quien pertenecen.
3
PLUSVALIA TIPO 3, REPARTO DE LAS GANANCIAS
Pero
como lo que viene a cuento es la repartición de las ganancias
(también mal llamadas plusvalía en el marxismo), que es
lo que sobra, en la contabilidad, descontados de los ingresos (ventas)
de la empresa, los costos (de capital y trabajo). Si el pago Se presenta
ahora la discusión de nunca acabar, porque el empresario dice
que la idea de montar la empresa fue suya, y de allí su éxito
o fracaso. Si da pérdidas el negocio, los trabajadores no han
gastado nada, no tienen nada que perder. Entonces, dice el patrono,
le pertenecen igualmente las ganancias. Esta es la lógica.
Obviamente
los trabajadores argumentan que sin ellos no se hubiera logrado nada,
pero es una cuestión relativa, porque para montar la empresa
hacen falta empleados o siempre se consiguen, el desempleo es la condición
natural de las economías, desarrolladas o pobres. Así
sucedía en pleno siglo XIX, cuando se inventó el marxismo,
una filosofía adecuada a la situación de hambruna, desempleo
y abuso empresarial de la época
vii .
La
discusión podría entenderse como dos filosofías
que son las “versiones pantalla” de las dos posiciones enfrentadas,
una del lado de los trabajadores y otra del lado del capital, sin nadie
que defienda a los consumidores, por cierto.
Nuestra
posición es que las ganancias pueden depender tanto de los esfuerzos
del capital como de los esfuerzos de los trabajadores, y habría
que repartirlas según las responsabilidades que se establezcan
en su formación de dichas utilidades.
Entonces
los marxistas pueden acudir al expediente que “también
el capital es producto de la plusvalía contra los trabajadores”,
por ejemplo durante la fabricación de las propias máquinas.
A
esto debemos argumentar dos aspectos:
Hay
activos o máquinas que han sido realizadas por el propio dueño,
sin empleados, donde capitalista y empleado son la misma persona y por
tanto no podrían hablase de capital como resultado de una explotación;
La cuestión de que el capital no fabrica valor es un asunto todavía
muy discutible. La máquina aumenta la productividad (cantidad
y calidad (precio) de los productos, de modo que su participación
en las ganancias es difícil de negar. En la historia de la Economía
hubo una época donde la teoría del “valor trabajo”
(el trabajo es lo que otorga valor al producto) tuvo mucho éxito
pero, para nosotros, el valor es algo que lo otorga el consumidor. Esa
es nuestra posición, el precio de venta.
De
modo que los beneficios, ganancias o utilidades se deben repartir según
los responsables de tales beneficios, incluyendo los activos. Evidentemente,
los que toman las grandes decisiones (gerentes, ejecutivos), deberían
tener una remuneración especial . No todos pueden ganar igual
como dice el “Socialismo XXI” -- no siquiera desde el punto
de vista de las canastas almentarias!
Esto
nos trae a dos nuevos problemas a tener en cuenta, la depreciación
del capital y la cuestión de la propiedad privada, que trataremos
brevemente, para terminar.
LA
DEPRECIACION
ix . En efecto, por
ejemplo, las máquinas se desgastan con el uso, y pierden su valor
en el mercado, hasta que se vuelven chatarra. Para expresar esta pérdida
anual del capital, la contabilidad inventó el concepto de “depreciación”
– que es la perdida de valor durante la vida, normalmente una
cuota anual asociada a la vida de las instalaciones.
Los
marxistas resolvieron esta realidad implicando el uso de “horas
de trabajo” (a un determinado valor) para representar el valor
de los activos considerados. Se supone que una detallada contabilidad,
debidamente computarizada, permitiría tales apreciaciones . .
Según el Diccionario citado:
En
el proceso de distribución, la plusvalía se divide en
ganancia obtenida por los empresarios industriales y comerciales, interés,
que perciben los bancos y renta que se embolsan los terratenientes.
El motor del capitalismo es la máxima obtención de plusvalía.
Esto conduce inevitablemente a que se agrave la contradicción
fundamental del capitalismo, que es la contradicción entre el
carácter social de la producción y la forma capitalista
privada de la apropiación de los frutos del trabajo; conduce
a que se agudicen las contradicciones de clase y, como consecuencia,
al inevitable cambio revolucionario del capitalismo por un modo de producción
nuevo, más progresivo: el socialismo.
LA
PROPIEDAD PRIVADA. Este tema interesa por dos aspectos:
•
uno, que se podría asociar la formación de propiedad privada
al concepto de explotación de los demás, lo que no es
cierto, porque yo puedo tener propiedad privada sin explotar a nadie,
por mi propia cuenta;
•
Y después, que la propiedad individual es una condición
inherente a la especie, no humana, sino animal, que tiene que ver con
la supervivencia, la conscupiscentia dominandi ix.
Al
respecto de la propiedad dice la teoría marxista: (DI)
Es
la facultad, sancionada legalmente, de apoderarse de los bienes materiales
creados en la producción.
La propiedad siempre se presenta bajo una forma históricamente
determinada; su contenido y forma dependen del modo dominante de producción.
Mientras que los científicos burgueses ven en la propiedad tan
sólo una relación entre los hombres y las cosas, relación
concebida como perpetua e inmutable, el marxismo considera la producción
como la relación fundamental de producción entre los hombres,
entre las clases sociales, relación que se expresa en la que
se da entre ellos y las cosas y se modifica en consonancia con las cambiantes
condiciones económico-sociales de vida de la sociedad humana.
A un determinado nivel de las fuerzas productivas de la sociedad
corresponde una forma de propiedad que les es inherente. En el régimen
de la comunidad primitiva, donde el nivel de las fuerzas productivas
era sumamente bajo, la propiedad sobre los productos del trabajo y los
primitivos instrumentos de producción era comunitaria, colectiva.
Al descomponerse dicho régimen, surge la propiedad privada sobre
los medios de producción y los resultados de la misma, así
como sobre el trabajador, que se convierte en propiedad del dueño
de esclavos.
Cuando aparece la propiedad privada sobre los medios de producción,
nace la explotación del hombre por el hombre, la sociedad se
escinde en dos clases: la de los explotadores y la de los explotados.
En la sociedad feudal, continúa desarrollándose la propiedad
privada. Es en la sociedad capitalista donde la propiedad privada sobre
los medios de producción alcanza su máximo desarrollo,
pues bajo el capitalismo todos los artículos, en lo fundamental,
se producen como mercancías y son propiedad privada de individuos.
A medida que la sociedad burguesa se va desarrollando, los capitalistas
concentran casi la totalidad de los medios de producción y de
los productos del trabajo. En la fase imperialista, los monopolios capitalistas
más importantes en la industria, en la banca, en la agricultura
y en el transporte poseen capitales gigantescos y son los dueños
de los destinos de la economía en la sociedad burguesa.

Toda esta teoría se cae cuando cae el concepto de explotación
del prójimo. Si yo considero una situación donde la remuneración
de los trabajadores se haga con un salario justo, sin explotación,
no habría plusvalía, y la formación del capital
responde a otras fuentes. Donde el capital surja de ganancias obtenidas
sin explotar a nadie.
Este caso --que existe en la vida real-- no es tenido en cuenta por
los marxistas, esta en nuestra crítica.
Sigue
la mitología marxista con el pronóstico del Apocalipsis,
del Capitalismo -- lo que ha debido ocurrir y más bien sucedió
todo lo contrario, con la caída de la URSS.
En
el socialismo (primera fase del comunismo), domina la propiedad social
en dos formas: la estatal (de todo el pueblo) y la cooperativa. La primera
pertenece a todo el pueblo en la persona del Estado y constituye la
forma principal de la propiedad socialista, va unida a la formas más
elevadas de la producción social. La segunda constituye una propiedad
socialista de grupo, formada mediante la socialización de los
medios de producción fundamentales de los campesinos y artesanos
trabajadores que se asocian voluntariamente para establecer una economía
colectiva. Bajo el socialismo, existe la propiedad personal de los trabajadores,
que tiene como objeto los productos del trabajo destinados al consumo
personal (los ingresos y ahorros procedentes del trabajo, parte del
fondo de viviendas, objetos de uso doméstico, etc.).
Las
formas socialistas se han empezado en ensayar en Venezuela bajo la forma
de Empresas de producción Social (EPS), propiedad colectiva,
cogestión de empresas, y cooperativas, y en la distribución
de tierras sin otorgar la propiedad. Para ello se exige la formación
de un “hombre nuevo”, carente de egoísmos, inclinado
a la ayuda al prójimo, tal como lo aconseja el cristianismo.
Se habla así de un “socialismo cristiano”, aunque
por las vertientes “anti-imperialistas” tiene ciertas semejanzas
con los creyentes islámicos.
El
argumento es que ahora (Lopez Roque, citado en “Marx revisitado”):
“primero,
el comunismo ya se recuperó tras la debacle de 1989 y la desaparición
de la URSS y de sus satélites europeos; segundo, el
objetivo de transformar el planeta de acuerdo con las hipótesis
colectivistas propuestas por el marxismo vuelve a estar vigente;
tercero, el gran enemigo a batir es Estados Unidos, maligno y despiadado
poder que impone modos de gobernar al servicio de sus intereses imperiales;
cuarto, la tarea de destruir a Estados Unidos e impulsar la
revolución planetaria corresponde a América Latina,
hoy centro y faro de la lucha mundial en defensa
de las ideas comunistas, y esa batalla comienza por el acoso
y derribo de los sirvientes del imperialismo yanqui en cada uno de
los países del entorno...” (la negrita es nuestra).
O
sea, el marxismo redivivo,
vivito y coleando, aquí no
ha pasado nada. Siempre hace
| falta una teoría o una mitología
para redimir a los pobres, que son
la mayoría, por cierto.Pero sigamos con la plusvalía tipo
3,las ganancias. Ya hemos expresado nuestros puntos de vista. Estamos
hablando de las logradas sin explotar a nadie, incluso donde los trabajadores
no tienen nada quever: la formación de los precios. Como ocurre
con las materiasprimas de exportación, se forma un precio que
tiene que ver conla “disposición a pagar” de los
interesados.
Los
pobres que no tienen empleo o ingresos no podrán adquirir bienes
y servicios, y se plantea el sistema de subsidios, son los “excluídos”,
lo que el ingeniero francés (h. 1848) Dupuit denominó
la “utilidad perdida” de las instalaciones, ya se mencionó
arriba.
DICCIONARIO:
(la plusvalía) ...Pero es la fuerza de trabajo la que posee
la facultad de crear un nuevo valor, con la particularidad de que dicho
nuevo valor es mayor que el de la propia fuerza de trabajo porque el
capitalista obliga al obrero a trabajar más allá del tiempo
necesario para reproducir el valor de su fuerza de trabajo. Por eso,
el trabajo del obrero asalariado es la única fuente de plusvalía
[NO NECESARIAMENTE, HAY OTRAS FUENTES APARTE DE LA EXPLOTACION]
En
consecuencia, a la hora de entablar una discusión sobre los términos
del socialismo XXI, desearíamos que nos respondieran los sabios
y asesores contratados, o los profesores de la UEFA, entre otras las
siguientes preguntas:
-
¿Qué sucede cuando hay “plusvalía del trabajo”
en las empresas públicas (o sea, cuando los trabajadores se dan
lo vuelto?); “¿plusvalía negativa?”
- ¿Cómo quedan los consumidores en la repartición
de la renta? ¿Es solo un problema
entre el capital y el trabajo?
- ¿Cómo queda la plusvalía cuando yo soy mi propio
trabajador, trabajo solo en mi empresa? – ¿no hay explotación
o existe una auto-explotación?
- ¿Qué incentivo tengo para hacer negocios si las ganancias
debo repartirlas con el prójimo? -- ¿Otorgan medallas,
diplomas?
- ¿Cómo es eso que el capital no contribuye con el valor
del producto?
- ¿Cómo es eso que si trabajo más de mis ocho horas
diarias me están explotando? - ¿quién me mide lo
que hago?
- Si suben los precios del petróleo, ¿es por mérito
de los trabajadores? ¿Y cuando bajan tambien?
__________
i
Los textos publicados que considero más pertinentes para apreciar
nuestras observaciones son: conferencia ante la Academia Nacional de
la Ingeniería y el Hábitat sobre “Teoría
de la Dominación y Socialismo XXI” (Cf. www. acading);
“ABC del socialismo XXI”, “Desleyendo a Dieterich”
(noticierodigital,com), “Sobre HCH y el socialismo del siglo XXI”,
y el trabajo ya mencionado de “Marx Revisitado”.
ii Sobre la historia de los “Econo-ingenieros”
véase especialmente de R. B. Ekelund y R.F. Hébert “Secret
Origins of Modern Microeconomics – Dupuit and the Engineers”,
The Univ. of Chicago Press, 1999. Ekelund & Hébert son también
citados en relación con la teoría del valor.
A los fines de comparar nuestros conceptos con los de la tradición
marxista, hemos acudido a las definiciones pertinentes tal como aparecen
en el Diccionario Ideológico de Internet, que aunque nuestra
versión consultada estaba incompleta (disponible hasta la R),
resulta útil a los fines de esta discusión. Ocasionalmente
igualmente citamos al Diccionario de Economía Política
de Borísov, Zhamin y Makárova.
iii A los fines de comparar nuestros conceptos
con los de la tradición marxista, hemos acudido a las definiciones
pertinentes tal como aparecen en el Diccionario Ideológico (D.I.)
de Internet, que aunque nuestra versión consultada estaba incompleta
(disponible hasta la R), resulta útil a los fines de esta discusión.
Ocasionalmente igualmente citamos al Diccionario de Economía
Política de Borísov, Zhamin y Makárova.
iv Véase “El Buen Oro y el Buen
Dios°.
v Citado en Die Trilogie, p. 21. Tomado de
André Philip, Histoire des Faits Economiques et Sociaux; Paris,
Aubier-Montaigne, 1963.
vi Primero, debería medirse la producción
no en horas sino en unidades de producto, porque así se realiza
la venta – precio unitario según costo unitario, si no
aparecen los problemas del factor de utilización, de punto muerto
(los cargos fijos).
vii Véase “Bertrand Russell y
la filosofía marxista”.
viii Es interesante el comentario que hace
F.L. Sastre-Peláez al comentar la Teoría del Beneficio,
en el Cap. 11 de “El resultado y su problemática General”
(Cf. Internet), como sigue: Smith truncó, y con él la
propia escuela clásica, esa corriente central de la tradición
aristotélico-escolástica (Tomás de Aquino, Enrique
de Gante, Jean Buridan) que medía el valor de los bienes por
su utilidad individual, su escasez y su coste y que, vía Grocio
y Puffendorf, había llegado hasta sus propios maestros (Carmichael
y Hutcheson. La tradición subjetiva del valor, no obstante, resurge
más tarde con la corriente marginalista y, a través de
ella, llega hasta los neoclásicos. Marshall y, en general, el
pensamiento económico inglés de entre los años
1890-1920, producen una última simbiosis entre los principios
de la escuela marginalista y las nociones clásicas del valor-trabajo.
ix Curiosamente este término depreciación
no aparece en el Diccionario Ideológico.
x Véase por ejemplo “La Rosa
de Peters” citada por Dieterich en su libro sobre el “Socialismo
del siglo XXI”.
|
xi Véase “ABC del socialismo
XXI” con las hipótesis del famoso sociólogo francés
Meurice Duverger sobre el tema.
Alberto
Méndez Arocha
es Ingeniero Mecánico con un Doctorado en Derecho y Economía
de la Energía. Es Individuo de Número de la Academia Nacional
de Ingeniería y del Habitat. Sus puntos de vista no necesariamente
son los de Petroleumworld.
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Venezuela 18 11 06
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