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Análisis y opinión sobre energía, geopolítica y civilización


Resumen y Conclusiones sobre Nuestro Posmarxismo

Por Alberto Méndez Arocha

“En el socialismo (primera fase del comunismo), domina la propiedad social en dos formas: la estatal (de todo el pueblo) y la cooperativa. (ver Propiedad, en el Diccionario Ideológico, Internet 2006)…”

Desde hace un tiempo, digamos desde el 2004, empezamos a publicar algunos comentarios sobre la justificación actual de usar el marxismo en el sistema económico, porque teníamos dudas sobre la efectividad de la mayor parte de las propuestas allí difundidas (EPS, cogestión, cooperativismo, propiedad colectiva). Nos parecían ideas parcialmente equivocadas, obsoletas, que podrían conducir a costosos errores económicos y sociales, comentarios que ahora reunimos porque andaban desperdigados en una veintena de artículos en varias revistas cibernéticas.

Estas ideas principales las habíamos expuesto hace poco i en “Marx Revisitado” – que ahora completamos con una comparación con los mismos temas tal como tratados en los documentos de la doctrina marxista, para aclarar la discusión, en una especie de síntesis, e incorporamos las ideas de nuestros primeros ensayos.

Sin ser especialistas en marxismo, nuestra opinión es la de cualquier hijo de vecino que se asoma a esta antigua teoría desde la perspectiva de la Ingeniería Económica ii, planteando algunos conceptos derivados del sentido común, con la intención de participar en la discusión del famoso socialismo del XXI, aún a riesgo de que otros ya hayan expresado nuestros planteamientos, tan elementales nos resultan.

Queremos exponer en términos sencillos aquellos temas básicos de la discusión iii apoyándonos para ello en las definiciones de los diccionarios de la teoría marxista.

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Creo que hoy en día nadie discute la conveniencia de una mejor repartición del ingreso, a todo nivel. Se estima que el 10% de la población de cualquier región (mundial, nacional, regional) se apropia de cerca del 50% del ingreso de la zona. Todo el mundo está apoyando la reducción de la pobreza, también porque a la hora de los votos son la mayoría.

Dentro de este espíritu algunos todavía piensan que las ideas de Marx podrían ser el mecanismo mejor para la mejor repartición del ingreso. Nosotros disentimos, por diversas razones, que exponemos seguidamente.
Para empezar disentimos de la explicación de la historia basada en la explotación. Nuestra opinión es que el relato de las luchas, batallas y conquistas de la historia de la humanidad recibe una buena explicación desde la perspectiva de la subyugación económica, de la apropiación de la riqueza disponible, ya sean campos de trigo, minas de plata y oro, o impuestos del Papa, entre los distintos grupos de intereses.

Esta lucha se apoya normalmente en los ejércitos, cuyo financiamiento es exigente. Pero la subyugación, dominación o conquista no tiene lugar solo en la lucha entre imperios o gobiernos, sino que se entiende cubriendo todos los ámbitos de la actividad humana, hasta llegar a las regiones, las comarcas, los pueblos, los vecindarios, la empresa, las comunidades, la familia. La lucha entre grupos se presenta a diversos niveles.

Uno de ellos, a nivel de las empresas, es el que tiene en cuenta básicamente el marxismo, la lucha entre el trabajo y el capital, trabajadores contra patronos, por la repartición de la renta, el reparto de las ganancias o plusvalía, lo que es sin duda una visión parcial del problema -- porque en la repartición de la renta total también intervienen los consumidores: a precios de venta bajos, menor ingreso para las empresas.

Cuando el día de hoy los colonos zulianos luchan por quitarles las tierras a los indios Bari (antiguos motilones) -- no se trata de una lucha por la explotación o “plusvalía”, no directamente, sino por la apropiación de activos que dan lugar a la correspondiente renta. Después vendrá la explotación de la clase obrera o indígena, si es que la hay.

Primero hay que luchar por controlar los activos, por lograr las ganancias, que luego viene la lucha por su repartición. Primero la adquisición, la inversión inicial digamos, luego los problemas operativos. Hay una diferencia de matiz en la expresión con la teoría marxista.

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Resumiremos nuestra posición en los siguientes meollos de discusión:

Meollo 1 – LOS CONSUMIDORES: LA REPARTICION JUSTA DEL BIENESTAR NACIONAL. Esta lucha se expresa en relación al total de bienestar disponible en una comunidad, que se cuantifica, en términos económicos modernos, integrando la curva de la demanda para distintos precios, desde cero (ventas gratuitas) hasta su valor máximo. La repartición de este bienestar será objeto de distintas luchas, de acuerdo a los intereses de los grupos y regiones. Los conflictos de emperadores y papas dan buena cuenta de estas reyertas. La repartición dentro de las empresas (capital y trabajo de Marx) fue una discusión vigente a mediados del siglo XIX, pero una vez resuelta la discusión debe incluir ahora a los consumidores (los incluídos) y no consumidores (excluídos). Es un anacronismo evidente.

Meollo 2 – LA EXPLICACION DE LA HISTORIA NO ES LA LUCHA POR LA PLUSVALIA, NO EN ENTIDO ESTRICTO. Como anotamos, la historia de la humanidad no se explica solamente por la lucha por la plusvalía del capital –que es un problema de repartición de ganancias principalmente al nivel de empresas, una visión parcial—sino por la lucha por la apropiación de la remuneración directa de los factores de producción, del valor agregado, las riquezas naturales, los ingresos
nacionales. Los grupos todos quieren ser ricos, está en la naturaleza humana, el “arquetipo de la hormiga roja”. La dominación ocasionalmente conduce a la esclavitud, pero no toda conquista conlleva la explotación directa de los dominados.
Este “arquetipo” se refiere al control de la felicidad por el lado material, asociado a la supervivencia y al Poder. En pugna con la generosidad del “hombre nuevo”.

Meollo 3 – LAS PLUSVALIAS.

 

En el microcosmos de las empresas, las plusvalías son básicamente montos dejados de pagar por el patrono al obrero en materia de costos (subfacturación de horas trabajadas o en nivel de salario justo), que son las llamadas “plusvalías de costos” (absoluta y relativa), y adicionalmente habría que considerar “plusvalías de ingresos”, que son porciones de las ganancias apropiadas por el capitalista, si fuere el caso.


Meollo 4 – PODER TEMPORAL. La captura del bienestar material aunque constituye el centro de la lucha social (o sea económica) debe tener en cuenta la lucha en el plano espiritual que sostienen las religiones, para apropiarse ahora de la felicidad espiritual disponible, -- solo que el funcionamiento de las instituciones para la propagación de la fe y la conversión de los infieles tiene sus costos, en lo que debe enfrentar al poder temporal. iv , Fig. 1.

Meollo 5 – EL HOMBRE NUEVO.
Este ejemplar humano donde el amor a los prójimos lo domina al punto de renunciar a todo bienestar personal, a todo egoísmo, es propio de un ascetismo que solamente los iluminados son capaces de alcanzar. You have to try harder, mi amigo. Fig. 2.

Meollo 6 – LA ANTIPLUSVALIA. Corolario de la definición anterior: plusvalía ocurre cuando el patrono no le paga completo al obrero, ya sea por su tiempo trabajado (plusvalía absoluta y temporaria), o por la calidad de su trabajo, plusvalía relativa o salarial. Pero aquí sucede lo contrario: que el patrono le paga más de la cuenta, porque no son sus reales los que administra, como sucede en las empresas públicas.

¿Cómo queda el hecho que hay vivos que en lugar de hacer el trabajo necesario de 8 horas que les pagan, se enchinchorran solapadamente y no trabajan? – Parece que esta alternativa no está contemplada en Das Kapital.

Meollo 7 – EL CAPITAL SI GENERA VALOR
No compartimos la idea que el capital no genera valor. Trabajo y capital forman parte del costo (valor de uso), y el valor se mide por lo que la gente está dispuesta a pagar (valor de cambio). Volveremos sobre el tema.

En lo que sigue resumiremos más detalladamente nuestros conceptos comparando con las definiciones de la teoría marxista según aparece en los diccionarios. Fig. 2 .


El Hombre Nuevo de Zapata

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Meollo 1 - LOS CONSUMIDORES: LA REPARTICION JUSTA DEL BIENESTAR NACIONAL.

A los fines de este ensayo, el bienestar total que produce una colectividad se pudiera medir en base a la curva de demanda, que indica (cuando se integra) el valor total que la comunidad está dispuesta a pagar por un determinado bien o servicio, considerando una curva general de demanda agregada.


Fig. 3 – Repartición de la renta expresada por la Disposición a Pagar.


Esta idea nuestra es una simple extrapolación del concepto utilizado por el Ing. francés Jules Dupuit en 1848, referido al valor de una obra pública. Dupuit ideó la recolección del peaje que la gente estaba dispuesta a pagar para utilizar un puente en Paris. Midiendo los peajes percibidos modificándolos desde cero a un valor máximo (al que no pasaba ya nadie), cálculo el valor o “utilidad” total de la obra para la colectividad.

Al fijarse un peaje por la concesionaria del puente, se tiene un ingreso anual de acuerdo al tránsito, que es el ingreso para remunerar al capital y trabajo de la empresa.. Los usuarios que se benefician del puente se favorecen en la medida de su disposición máxima a pagar por el uso del puente, reducido el pago efectivo del peaje. Y los usuarios potenciales que no usan el puente porque no están dispuestos a pagar el peaje, por las razones que sean, que Dupuir llamó la “utilidad perdida” -- que ahora denominaríamos de los “excluídos”. Los gráficos que siguen ilustran el valor total del bienestar bajo la curva de demanda, y su repartición al fijarse un precio de venta.

Al nivel regional o nacional, la figura muestra el valor total del bienestar, luego repartido en tres zonas, por efecto del precio promedio: para las empresas, para los usuarios, y para la los no usuarios. Este concepto se puede extrapolar, con algunas aproximaciones, a la economía nacional, una aproximación razonable y útil. En la medida que aumenten los precios, mayor remuneración para las empresas (capital y trabajo, ya ellos verán cómo se lo reparten), a cuenta de los consumidores.

Pero si los precios se bajan, mejor para los consumidores, incluso habrá menor número de excluídos, pero peor el ingreso para la empresa, o sea sus trabajadores y accionistas.

Lo deseable sería que todos los grupos de intereses participen razonablemente de la renta disponible, sin que un grupo trate de abusar de los otros, dominando la competencia y concentrando la riqueza a cuenta de la pobreza de los demás.



Fig. 4 – Explotación de los factores por el otro

Todos los casos han aparecido en la historia, entre empresas y consumidores: el abuso de los trabajadores, todo para ellos (en algunas empresas públicas); el abuso de los capitalistas, todo para ellos; y el abuso de los consumidores, que les regalen los bienes y servicios.

La Fig. 4 anterior muestra las diversas condiciones posibles y probables, según el factor que domine.

Como vemos, el problema de Marx podría entenderse como una versión limitada de la lucha, en general, por la supervivencia dentro es la especie humana entre los distintos actores.

Meollo 2 – LA EXPLICACION DE LA HISTORIA NO ES LA LUCHA POR LA PLUSVALIA, NO EN ENTIDO ESTRICTO.

Este tema lo hemos expuesto someramente arriba, se refiere a que una visión parcial de las luchas (capital y trabajo dentro de las fábricas) es solo una explicación parcial de la historia, que en los nuevos términos modernos tiene dos actores adicionales: los consumidores “incluidos” y los consumidores “excluídos”, que también quisieran participar en la fiesta.

Meollo 3 – LAS PLUSVALIAS.

En la teoría marxista, se denominan así los montos dejados de cancelar a los obreros por tiempo realmente trabajado (plusvalía temporaria o absoluta) o por salarios por debajo de lo justo y necesario (plusvalía relativa o salarial), aparte de la plusvalía generada dentro de las ganancias por otras causas a veces exógenas, como los precios. Diferenciamos así entre plusvalías de costos y plusvalías de ingresos.

Normalmente se usa el mote “plusvalía” como sinónimo de tropelía, para identificar la malignidad que cometen los capitalistas, el pecado capital del sistema, por el robo o apropiación de lo que pertenece a los trabajadores. A nivel de propaganda, pase, pero no en sentido estricto.

PLUSVALIAS DEL LADO DE LOS INGRESOS. Por aumentos imprevistos en las ventas, ya sea por cantidades o precios, sin la intervención de los trabajadores (gerentes u obreros), sino por causas ajenas a su voluntad, como exógenas, propias del mercado; también podría de provenir de iniciativas de mercado que afecten a ventas, por la propia creatividad de empleados y ejecutivos;

PLUSVALIAS DEL LADO DE LOS COSTOS. Por economías logradas en la administración del negocio, normalmente por via de los ejecutivos en la operación de la empresa, restringiendo despilfarros y otros excesos; aquí entra también el aspecto de la creatividad e imaginación del empresario (o de los cogestionarios) por la introducción de nuevas tecnologías y procedimientos para abaratar las operaciones.

Aquí entra además el caso de las ganancias cuando son producto de mejoras en productividad (reducción de costos unitarios), mayor producción con el mismo esfuerzo, para no meter la calidad.

Resumiendo reconocemos básicamente tres plusvalías:

Tipo PCostos 1A por prolongación de jornada, cuando se paga menos de lo realmente trabajado, plusvalía absoluta o temporaria.

Tipo PCostos 1B, cuando el patrono se apropia de aumentos de productividad, si es que se paga por hora; plusvalía relativa o salarial:

Plusvalía Costos tipo 2 (realmente minusvalía) del trabajo, cuando el obrero; ver meollo 6

Tipo PIngresos 3 , lo que queda entre ventas y costos justos, las ganancias, o plusvalía general.

Respecto del tipo de las plusvalías de costos no tenemos mayormente problema, en la mayor parte se han resuelto con las presiones de los sindicatos y las leyes del trabajo. Actualmente de eso se ocupa la contratación colectiva; respecto de la productividad, requiere una discusión especial más abajo; lo mismo respecto de la distribución de las ganancias. Hay algunas dudas que surjen en torno a estos conceptos, de acuerdo a la teoría. Veamos los diccionarios marxistas.

DICE EL DICCIONARIO, PLUSVALIA EN GENERAL:

Es el valor que el trabajo no pagado del obrero asalariado crea por encima del valor de su fuerza de trabajo y del que se apropia el capitalista”.

La teoría de la plusvalía descubierta por Marx es la piedra angular de su doctrina económica porque expresa la esencia misma de la explotación capitalista. Al organizar la producción, el capitalista desembolsa una determinada suma de dinero para adquirir medios de producción y para comprar fuerza de trabajo a fin de obtener un excedente de valor sobre la cantidad de dinero inicial anticipada. [O SEA, LA GANANCIA]

| Pero es la fuerza de trabajo la que posee la facultad de crear un nuevo valor, con la particularidad de que dicho nuevo valor es mayor que el de la propia fuerza de trabajo porque el capitalista obliga al obrero a trabajar más allá del tiempo necesario para reproducir el valor de su fuerza de trabajo. Por eso, el trabajo del obrero asalariado es la única fuente de plusvalía. [NO NECESARIAMENTE, HAY OTRAS FUENTES, ver más abajo]

SIGUE EL DICCIONARIO:

PLUSVALIA. Al organizar la producción, el capitalista desembolsa una determinada suma de dinero para adquirir medios de producción y para comprar fuerza de trabajo sin perseguir más que un objetivo: obtener un excedente de valor sobre la cantidad de dinero inicial anticipada por él, es decir: obtener plusvalía.[o sea, la ganancia].

Tampoco pueden ser fuente de plusvalía los medios de producción (capital constante), dado que no crean nuevo valor, sino que tan sólo transfieren el suyo al nuevo producto creado. En cambio, la particularidad específica de la mercancía fuerza de trabajo estriba en que posee la facultad de crear un nuevo valor en el proceso de su consumo, es decir, en el proceso del trabajo, con la particularidad de que dicho nuevo valor es mayor que el de la propia fuerza de trabajo.

El capitalista logra estos fines obligando al obrero a trabajar más allá del tiempo necesario para reproducir el valor de su faena de trabajo. De esta suerte, el trabajo del obrero asalariado es la única fuente de plusvalía. Se aumenta la plusvalía extrayendo plusvalía absoluta (ver) y produciendo plusvalía relativa (ver). Ambos métodos llevan al crecimiento de la cuota de plusvalía (ver), que muestra el grado de explotación de los trabajadores. La sed de acumulación, bajo el capitalismo, no tiene limites. Los capitalistas procuran ampliar incesantemente la producción poniendo para ello en circulación la plusvalía creada por los obreros

Normalmente se usa el mote “plusvalía” como sinónimo de tropelía, para identificar la malignidad que cometen los capitalistas, el pecado capital del sistema, por el robo o apropiación de lo que pertenece a los trabajadores. A nivel de propaganda, pase, pero no en sentido estricto.

Siendo el ingreso diario del trabajador expresado por la ecuación:


REMUNERACION (Bs/dia) = TIEMPO (Horas /dia) * SALARIO (Bs/hora)

Se podrían cometer abusos en ambos factores: la facturación de horas y la facturación del nivel de sueldos. Si se paga menos de las horas trabajadas estamos en presencia de la plusvalía absoluta (1A), si se paga menos de la tarifa según el nivel de productividad, se cae en la plusvalía relativa 1B.

Aquí hay un matiz, lo del tiempo “necesario” y “adicional” en cada jornada, donde se empieza a pisar la utopía y se abandona la racionalidad.

Fig. 5 – Trabajo necesario y adicional (plusvalía), según los casos.

Pero ahí no termina el cuento. Se puede dar el caso contrario, que el trabajador explota al empresario, especialmente en las empresas públicas, cuando la remuneración es mucho mayor que lo que permite el negocio (minusvalía relativa en lugar de plusvalía) y cuando el trabajador trabaja menos de las horas canceladas (porque hay exceso de personal y se usan las burocracias para absorber el desempleo).

La plusvalía relativa también se puede confundir con personal mal pagado, en situaciones deprimidas de la economía, cuando el trabajador requiere del sueldo sin discutir su nivel, nada que ver con la apropiación de los aumentos de productividad. Pero ambas sería para nosotros plusvalías relativas, o la segunda sería plusvalía absoluta relativa al sueldo (no al tiempo).

1 PLUSVALIA ABSOLUTA (TIPO 1A), DURACION DE LA JORNADA

DICE EL DICCIONARIO:

La plusvalía tiene dos modalidades. En primer lugar está la plusvalía absoluta, que es la que obtiene el capitalista con la prolongación de la jornada de trabajo.

La clase obrera, con su lucha por la reducción de la jornada de trabajo, logró que se limitara considerablemente en los países capitalistas avanzados. Hoy, la burguesía monopolista procura obtener plusvalía absoluta recurriendo al destajo y a las horas extraordinarias.

Una propuesta totalmente justificada, la explotación por jornadas agotadoras y mal pagadas, fue una situación de una época. Recordemos la situación en Francia :

 
 
 

“Mas que una tarea o un trabajo, es una tortura la que se inflige a los niños de seis a ocho años, malnutridos, mal vestidos, obligados a caminar desde la 5 de la mañana el largo trecho hasta los talleres” (Informe de Villermé sobre los talleres del Alto Rin, 1846). Sin embargo la Cámara de Comercio insistía: “No debe perderse de vista que la admisión de niños en las fabricas a partir de los ocho años es, para sus padres, un medio de supervisión, para el niño un comienzo de su aprendizaje, y para la familia un recurso...”

O sea que con esta plusvalía no tenemos problema, ha existido y seguramente quedarán por ahí algunos vestigios.

Fig. 6 – La formación del capital (tomado de A.M.A., 2006)

Tenemos aquí dos objeciones, mayormente de medición.

Primero, se habla de “prolongar la jornada” para obtener plusvalía. Más allá del “trabajo necesario”. Punto uno: ¿cómo me miden el trabajo necesario, el tiempo necesario? -
“En el régimen esclavista, en el feudal y en el capitalista, gracias al crecimiento de la productividad del trabajo, el trabajo necesario requiere sólo una parte de la jornada laboral, y la parte restante constituye el plustrabajo, que se utiliza para enriquecer a los explotadores...”


PRODUCTO NECESARIO: parte del producto social -creado por los trabajadores ocupados en la esfera de la producción material- necesaria para la subsistencia del propio trabajador y de su familia, para su preparación y adiestramiento.


TIEMPO DE TRABAJO NECESARIO BAJO EL CAPITALISMO: parte de la jornada de trabajo durante la cual el obrero reproduce el valor de su fuerza de trabajo, es decir, el valor de los medios de subsistencia para el mantenimiento de si mismo y de su familia.

O sea que se acude al expediente de cuantificar el valor del trabajo necesario en función de los gastos requeridos de subsistencia, una medida relativamente arbitraria, el equivalente moderno a la “Canasta alimentaria” utilizada por el INE, que se transforma en “cesta básica” si se añade transporte.

Aparte de esta medición que casi depende de cada individuo para determinar el techo del sueldo a partir del cual habría la explotación, otra objeción surge de las unidades de medida, sobre el valor de la fuerza de trabajo. ¿Remuneración de subsistencia? - ¿Pero porqué no remuneración en función de los ingresos derivados de la producción? – ¿O sea, en función del precio de venta? -- Es el problema del valor.

2 PLUSVALIA RELATIVA (TIPO 1B), PRODUCTIVIDAD

Dice el DICCIONARIO:

Cuando apareció la gran industria maquinizada resultó posible aumentar la plusvalía incrementando la productividad del trabajo, es decir, la plusvalía relativa.
El incremento de la productividad del trabajo en las ramas que producen medios de subsistencia para los obreros disminuye el valor de los medios de subsistencia necesarios para reproducir la fuerza de trabajo, lo cual conduce a una reducción del tiempo de trabajo necesario. Con esto, el obrero no gana nada, pues la ganancia, que se eleva a consecuencia del aumento de la productividad del trabajo, pertenece a los capitalistas. Manteniéndose invariable la duración de la jornada de trabajo, la disminución del tiempo de trabajo necesario aumenta el tiempo de trabajo adicional y, en consecuencia, crece el grado de explotación de los obreros. La producción de plusvalía relativa aumenta la cuota de plusvalía, es decir, el grado de explotación de los obreros

Con esta plusvalía si tenemos algunas dificultades, a saber.

Sobre la productividad. Nadie trabaja con la misma eficiencia del otro, hay unos más dotados, hay otros más indolentes (o vivos, si el pago es por hora). Si parto de la base que el valor del trabajo es proporcional al tiempo necesario (“socialmente”) para realizarlo, pongamos que un tipo (o tipa, perdón) normal debe fabricar una silla por día.

La plusvalía indirecta resulta cuando el obrero mejora su producción en el tiempo (productividad), y fabrica en un dia dos sillas en lugar de una. Este aumento (y su valor) se lo coge el dueño de la fábrica, de allí la explotación de la plusvalía relativa.

Para empezar que yo sepa casi nadie trabaja hoy por unidades de producción, quizás en algunas fábricas. Lo vulgar y silvestre en tener un empleo con un sueldo por 8 horas diarias, 40 semanales. Si soy un vago, el gerente me puede reclamar y despedir. Si trabajo mucho me puede felicitar, y lo tendrá en cuenta en mi carrera, en mis premios, en mis bonos de fin de año.

En la contratación colectiva habitual no hay tal cosa como sueldos dependiendo del “aumento de la productividad” de que hablan los diccionarios, y mucho menos que “crece el grado de explotación de los obreros”. Por favor!! – Este plusvalor (trabajo adicional) es muy difícil de medir modernamente, con el sueldo horario existente.

El caso de las “empresas modelo”. Los más cercano a mediciones de productividad lo encontramos en los mecanismos de regulación de las empresas de servicio público, para la definición de las “empresas modelo”. Estas son empresas aceptablemente eficientes en su gestión, sin burocracias ni despilfarros indebidos, como tiene que ser, que funcionan correctamente en sus operaciones de generación, transporte y distribución de un servicio público, incluyendo su comercialización.

Cuando realicé hace años una comparación entre los indicadores de empresas del servicio eléctrico, encontré que una sucursal de Cadafe atendía 85 suscritores por cada trabajador, cuando en otras zonas equivalentes del país había empresas que atendían más de 200 suscritores por cada empleado, y en otros países hasta 300 y más. ¿Cuál es aquí la medida del “trabajo necesario”? --¿Hay exceso de personal o se trata de mayor calidad en el servicio, o diferencias en los sistemas y métodos de organización de las labores?

La respuesta pareció ser que la presión política y sindical sobre el empleo era responsable de la colocación de mayor personal que el necesario, y por tanto ocio y desgano en las actividades. Aparte de costos innecesarios en la operación.

En este caso las autoridades regulatorias están pendientes de aplicar los costos de las empresas modelo de referencia, para no permitir que las tarifas reflejen gastos inadmisibles o innecesarios que deben pagar los administradores o dueños de las empresas, no los suscritores. Aquí se hace una defensa del consumidor que está desprotegido ante el monopolio del vendedor. Pero no sucede lo mismo con otras instituciones, como los militares, las universidades, y empresas públicas, tipo Alcasa.

En conclusión este tipo de plusvalía es altamente ocasional, no ocurre sino como excepción, siendo el caso corriente la remuneración por tiempo, sin producción asociada, lo que favorece más bien la baja productividad, a favor del trabajador, en cuanto al ocio en el trabajo.

Nos inclinamos por otra forma de esta plusvalía, como sería la baja remuneración en labores de alta productividad, en cuanto a tareas de alta eficiencia y complejidad, lo que es ya un problema de la evaluación del cargo y del ajuste de la clasificación del respectivo tabulador de sueldos.

O sea, que tampoco nos preocupa mucho la explotación por este tipo de plusvalía de productividad.


2 PLUSVALÍA TIPO 2, A FAVOR DEL TRABAJO (Meollo 6).

Ahora identificamos la plusvalía del trabajador contra el capitalista, o plusvalía del trabajo, cuando cobra más de la cuenta (en horas o salarios), llevando en el extremo a pérdidas a la empresa; plusvalía tipo 2.

La apropiación de la renta del capital, de tipo abusivo, por encima de las normas estándar de remuneración, puede ocurrir en algunas empresas públicas, donde la administración no defiende los intereses del Estado, y se es generoso con los gastos, por encima de la buena administración.

Finalmente está la discusión sobre la propiedad de las ganancias restantes, plusvalía tipo 3. Los marxistas dicen que el valor del producto está generado solo por la mano de obra, sin la participación del capital, de manera que las ganancias son SOLAMENTE propiedad del trabajador.

Esto no es tan sencillo, entre otras cosas porque debemos discutir las causas que originan las ganancias, para ver a quien pertenecen.

3 PLUSVALIA TIPO 3, REPARTO DE LAS GANANCIAS

Pero como lo que viene a cuento es la repartición de las ganancias (también mal llamadas plusvalía en el marxismo), que es lo que sobra, en la contabilidad, descontados de los ingresos (ventas) de la empresa, los costos (de capital y trabajo). Si el pago Se presenta ahora la discusión de nunca acabar, porque el empresario dice que la idea de montar la empresa fue suya, y de allí su éxito o fracaso. Si da pérdidas el negocio, los trabajadores no han gastado nada, no tienen nada que perder. Entonces, dice el patrono, le pertenecen igualmente las ganancias. Esta es la lógica.

Obviamente los trabajadores argumentan que sin ellos no se hubiera logrado nada, pero es una cuestión relativa, porque para montar la empresa hacen falta empleados o siempre se consiguen, el desempleo es la condición natural de las economías, desarrolladas o pobres. Así sucedía en pleno siglo XIX, cuando se inventó el marxismo, una filosofía adecuada a la situación de hambruna, desempleo y abuso empresarial de la época vii .

La discusión podría entenderse como dos filosofías que son las “versiones pantalla” de las dos posiciones enfrentadas, una del lado de los trabajadores y otra del lado del capital, sin nadie que defienda a los consumidores, por cierto.

Nuestra posición es que las ganancias pueden depender tanto de los esfuerzos del capital como de los esfuerzos de los trabajadores, y habría que repartirlas según las responsabilidades que se establezcan en su formación de dichas utilidades.

Entonces los marxistas pueden acudir al expediente que “también el capital es producto de la plusvalía contra los trabajadores”, por ejemplo durante la fabricación de las propias máquinas.

A esto debemos argumentar dos aspectos:

Hay activos o máquinas que han sido realizadas por el propio dueño, sin empleados, donde capitalista y empleado son la misma persona y por tanto no podrían hablase de capital como resultado de una explotación; La cuestión de que el capital no fabrica valor es un asunto todavía muy discutible. La máquina aumenta la productividad (cantidad y calidad (precio) de los productos, de modo que su participación en las ganancias es difícil de negar. En la historia de la Economía hubo una época donde la teoría del “valor trabajo” (el trabajo es lo que otorga valor al producto) tuvo mucho éxito pero, para nosotros, el valor es algo que lo otorga el consumidor. Esa es nuestra posición, el precio de venta.

De modo que los beneficios, ganancias o utilidades se deben repartir según los responsables de tales beneficios, incluyendo los activos. Evidentemente, los que toman las grandes decisiones (gerentes, ejecutivos), deberían tener una remuneración especial . No todos pueden ganar igual como dice el “Socialismo XXI” -- no siquiera desde el punto de vista de las canastas almentarias!

Esto nos trae a dos nuevos problemas a tener en cuenta, la depreciación del capital y la cuestión de la propiedad privada, que trataremos brevemente, para terminar.

LA DEPRECIACION ix . En efecto, por ejemplo, las máquinas se desgastan con el uso, y pierden su valor en el mercado, hasta que se vuelven chatarra. Para expresar esta pérdida anual del capital, la contabilidad inventó el concepto de “depreciación” – que es la perdida de valor durante la vida, normalmente una cuota anual asociada a la vida de las instalaciones.

Los marxistas resolvieron esta realidad implicando el uso de “horas de trabajo” (a un determinado valor) para representar el valor de los activos considerados. Se supone que una detallada contabilidad, debidamente computarizada, permitiría tales apreciaciones . .

Según el Diccionario citado:

En el proceso de distribución, la plusvalía se divide en ganancia obtenida por los empresarios industriales y comerciales, interés, que perciben los bancos y renta que se embolsan los terratenientes.

El motor del capitalismo es la máxima obtención de plusvalía. Esto conduce inevitablemente a que se agrave la contradicción fundamental del capitalismo, que es la contradicción entre el carácter social de la producción y la forma capitalista privada de la apropiación de los frutos del trabajo; conduce a que se agudicen las contradicciones de clase y, como consecuencia, al inevitable cambio revolucionario del capitalismo por un modo de producción nuevo, más progresivo: el socialismo.

LA PROPIEDAD PRIVADA. Este tema interesa por dos aspectos:

• uno, que se podría asociar la formación de propiedad privada al concepto de explotación de los demás, lo que no es cierto, porque yo puedo tener propiedad privada sin explotar a nadie, por mi propia cuenta;

• Y después, que la propiedad individual es una condición inherente a la especie, no humana, sino animal, que tiene que ver con la supervivencia, la conscupiscentia dominandi ix.

Al respecto de la propiedad dice la teoría marxista: (DI)

Es la facultad, sancionada legalmente, de apoderarse de los bienes materiales creados en la producción.
La propiedad siempre se presenta bajo una forma históricamente determinada; su contenido y forma dependen del modo dominante de producción. Mientras que los científicos burgueses ven en la propiedad tan sólo una relación entre los hombres y las cosas, relación concebida como perpetua e inmutable, el marxismo considera la producción como la relación fundamental de producción entre los hombres, entre las clases sociales, relación que se expresa en la que se da entre ellos y las cosas y se modifica en consonancia con las cambiantes condiciones económico-sociales de vida de la sociedad humana.

A un determinado nivel de las fuerzas productivas de la sociedad corresponde una forma de propiedad que les es inherente. En el régimen de la comunidad primitiva, donde el nivel de las fuerzas productivas era sumamente bajo, la propiedad sobre los productos del trabajo y los primitivos instrumentos de producción era comunitaria, colectiva. Al descomponerse dicho régimen, surge la propiedad privada sobre los medios de producción y los resultados de la misma, así como sobre el trabajador, que se convierte en propiedad del dueño de esclavos.
Cuando aparece la propiedad privada sobre los medios de producción, nace la explotación del hombre por el hombre, la sociedad se escinde en dos clases: la de los explotadores y la de los explotados. En la sociedad feudal, continúa desarrollándose la propiedad privada. Es en la sociedad capitalista donde la propiedad privada sobre los medios de producción alcanza su máximo desarrollo, pues bajo el capitalismo todos los artículos, en lo fundamental, se producen como mercancías y son propiedad privada de individuos. A medida que la sociedad burguesa se va desarrollando, los capitalistas concentran casi la totalidad de los medios de producción y de los productos del trabajo. En la fase imperialista, los monopolios capitalistas más importantes en la industria, en la banca, en la agricultura y en el transporte poseen capitales gigantescos y son los dueños de los destinos de la economía en la sociedad burguesa.

 


Toda esta teoría se cae cuando cae el concepto de explotación del prójimo. Si yo considero una situación donde la remuneración de los trabajadores se haga con un salario justo, sin explotación, no habría plusvalía, y la formación del capital responde a otras fuentes. Donde el capital surja de ganancias obtenidas sin explotar a nadie.
Este caso --que existe en la vida real-- no es tenido en cuenta por los marxistas, esta en nuestra crítica.

Sigue la mitología marxista con el pronóstico del Apocalipsis, del Capitalismo -- lo que ha debido ocurrir y más bien sucedió todo lo contrario, con la caída de la URSS.

En el socialismo (primera fase del comunismo), domina la propiedad social en dos formas: la estatal (de todo el pueblo) y la cooperativa. La primera pertenece a todo el pueblo en la persona del Estado y constituye la forma principal de la propiedad socialista, va unida a la formas más elevadas de la producción social. La segunda constituye una propiedad socialista de grupo, formada mediante la socialización de los medios de producción fundamentales de los campesinos y artesanos trabajadores que se asocian voluntariamente para establecer una economía colectiva. Bajo el socialismo, existe la propiedad personal de los trabajadores, que tiene como objeto los productos del trabajo destinados al consumo personal (los ingresos y ahorros procedentes del trabajo, parte del fondo de viviendas, objetos de uso doméstico, etc.).

Las formas socialistas se han empezado en ensayar en Venezuela bajo la forma de Empresas de producción Social (EPS), propiedad colectiva, cogestión de empresas, y cooperativas, y en la distribución de tierras sin otorgar la propiedad. Para ello se exige la formación de un “hombre nuevo”, carente de egoísmos, inclinado a la ayuda al prójimo, tal como lo aconseja el cristianismo. Se habla así de un “socialismo cristiano”, aunque por las vertientes “anti-imperialistas” tiene ciertas semejanzas con los creyentes islámicos.

El argumento es que ahora (Lopez Roque, citado en “Marx revisitado”):

 
 
 

“primero, el comunismo ya se recuperó tras la debacle de 1989 y la desaparición de la URSS y de sus satélites europeos; segundo, el objetivo de transformar el planeta de acuerdo con las hipótesis colectivistas propuestas por el marxismo vuelve a estar vigente; tercero, el gran enemigo a batir es Estados Unidos, maligno y despiadado poder que impone modos de gobernar al servicio de sus intereses imperiales; cuarto, la tarea de destruir a Estados Unidos e impulsar la revolución planetaria corresponde a América Latina, hoy centro y faro de la lucha mundial en defensa de las ideas comunistas, y esa batalla comienza por el acoso y derribo de los sirvientes del imperialismo yanqui en cada uno de los países del entorno...” (la negrita es nuestra).

O sea, el marxismo redivivo,
vivito y coleando, aquí no
ha pasado nada. Siempre hace
| falta una teoría o una mitología
para redimir a los pobres, que son
la mayoría, por cierto.Pero sigamos con la plusvalía tipo 3,las ganancias. Ya hemos expresado nuestros puntos de vista. Estamos hablando de las logradas sin explotar a nadie, incluso donde los trabajadores no tienen nada quever: la formación de los precios. Como ocurre con las materiasprimas de exportación, se forma un precio que tiene que ver conla “disposición a pagar” de los interesados.

Los pobres que no tienen empleo o ingresos no podrán adquirir bienes y servicios, y se plantea el sistema de subsidios, son los “excluídos”, lo que el ingeniero francés (h. 1848) Dupuit denominó la “utilidad perdida” de las instalaciones, ya se mencionó arriba.

DICCIONARIO:

(la plusvalía) ...Pero es la fuerza de trabajo la que posee la facultad de crear un nuevo valor, con la particularidad de que dicho nuevo valor es mayor que el de la propia fuerza de trabajo porque el capitalista obliga al obrero a trabajar más allá del tiempo necesario para reproducir el valor de su fuerza de trabajo. Por eso, el trabajo del obrero asalariado es la única fuente de plusvalía [NO NECESARIAMENTE, HAY OTRAS FUENTES APARTE DE LA EXPLOTACION]

En consecuencia, a la hora de entablar una discusión sobre los términos del socialismo XXI, desearíamos que nos respondieran los sabios y asesores contratados, o los profesores de la UEFA, entre otras las siguientes preguntas:

- ¿Qué sucede cuando hay “plusvalía del trabajo” en las empresas públicas (o sea, cuando los trabajadores se dan lo vuelto?); “¿plusvalía negativa?”

- ¿Cómo quedan los consumidores en la repartición de la renta? ¿Es solo un problema
entre el capital y el trabajo?

- ¿Cómo queda la plusvalía cuando yo soy mi propio trabajador, trabajo solo en mi empresa? – ¿no hay explotación o existe una auto-explotación?

- ¿Qué incentivo tengo para hacer negocios si las ganancias debo repartirlas con el prójimo? -- ¿Otorgan medallas, diplomas?

- ¿Cómo es eso que el capital no contribuye con el valor del producto?

- ¿Cómo es eso que si trabajo más de mis ocho horas diarias me están explotando? - ¿quién me mide lo que hago?

- Si suben los precios del petróleo, ¿es por mérito de los trabajadores? ¿Y cuando bajan tambien?

__________

i Los textos publicados que considero más pertinentes para apreciar nuestras observaciones son: conferencia ante la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat sobre “Teoría de la Dominación y Socialismo XXI” (Cf. www. acading); “ABC del socialismo XXI”, “Desleyendo a Dieterich” (noticierodigital,com), “Sobre HCH y el socialismo del siglo XXI”, y el trabajo ya mencionado de “Marx Revisitado”.

ii Sobre la historia de los “Econo-ingenieros” véase especialmente de R. B. Ekelund y R.F. Hébert “Secret Origins of Modern Microeconomics – Dupuit and the Engineers”, The Univ. of Chicago Press, 1999. Ekelund & Hébert son también citados en relación con la teoría del valor.

A los fines de comparar nuestros conceptos con los de la tradición marxista, hemos acudido a las definiciones pertinentes tal como aparecen en el Diccionario Ideológico de Internet, que aunque nuestra versión consultada estaba incompleta (disponible hasta la R), resulta útil a los fines de esta discusión. Ocasionalmente igualmente citamos al Diccionario de Economía Política de Borísov, Zhamin y Makárova.

iii A los fines de comparar nuestros conceptos con los de la tradición marxista, hemos acudido a las definiciones pertinentes tal como aparecen en el Diccionario Ideológico (D.I.) de Internet, que aunque nuestra versión consultada estaba incompleta (disponible hasta la R), resulta útil a los fines de esta discusión. Ocasionalmente igualmente citamos al Diccionario de Economía Política de Borísov, Zhamin y Makárova.

iv Véase “El Buen Oro y el Buen Dios°.

v Citado en Die Trilogie, p. 21. Tomado de André Philip, Histoire des Faits Economiques et Sociaux; Paris, Aubier-Montaigne, 1963.

vi Primero, debería medirse la producción no en horas sino en unidades de producto, porque así se realiza la venta – precio unitario según costo unitario, si no aparecen los problemas del factor de utilización, de punto muerto (los cargos fijos).

vii Véase “Bertrand Russell y la filosofía marxista”.

viii Es interesante el comentario que hace F.L. Sastre-Peláez al comentar la Teoría del Beneficio, en el Cap. 11 de “El resultado y su problemática General” (Cf. Internet), como sigue: Smith truncó, y con él la propia escuela clásica, esa corriente central de la tradición aristotélico-escolástica (Tomás de Aquino, Enrique de Gante, Jean Buridan) que medía el valor de los bienes por su utilidad individual, su escasez y su coste y que, vía Grocio y Puffendorf, había llegado hasta sus propios maestros (Carmichael y Hutcheson. La tradición subjetiva del valor, no obstante, resurge más tarde con la corriente marginalista y, a través de ella, llega hasta los neoclásicos. Marshall y, en general, el pensamiento económico inglés de entre los años 1890-1920, producen una última simbiosis entre los principios de la escuela marginalista y las nociones clásicas del valor-trabajo.

ix Curiosamente este término depreciación no aparece en el Diccionario Ideológico.

x Véase por ejemplo “La Rosa de Peters” citada por Dieterich en su libro sobre el “Socialismo del siglo XXI”.
|
xi Véase “ABC del socialismo XXI” con las hipótesis del famoso sociólogo francés Meurice Duverger sobre el tema.

Alberto Méndez Arocha es Ingeniero Mecánico con un Doctorado en Derecho y Economía de la Energía. Es Individuo de Número de la Academia Nacional de Ingeniería y del Habitat. Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.

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