Por
Alberto Méndez Arocha
Es
curioso escribir una semblanza de Rafael Alfonzo R.,
en estos tiempos militaristas, cuando se exaltan las
batallas, la compra de armas, las confrontaciones, las
pugnas, la destrucción en suma. Porque aunque
Ud no lo crea han existido militares civilistas, incluso
en Venezuela, con un nivel de cultura apropiado y suficiente
para gerenciar la cosa pública.
Uno
de estos escasos ejemplares ha sido Alfonzo Ravard.
Normalmente uno llama “Mandarin” al político
versado en cuestiones técnicas, lo que de por
sí es una rara avis. Los políticos, civiles
o militares, ascienden dentro de sus áreas de
acción, sindicalistas o empresariales, o toeros,
sin ningún conocimiento detallado de ninguna
materia específica, y luego podrían ir
especializándose en distintas materias de la
administración del Estado, del conocimiento más
profundo de algunas políticas públicas.
O bien provienen de las especializaciones técnicas
que luego se adentran en la política.
Mandarían
es un tipo que siendo político conoce y domina
las variables claves de la especialidad. No es ningún
advenedizo al que hay que explicarle las cosas, es un
tipo que sabe lo que hay que hacer, y lo ejecuta diligente
y eficientemente. Un dirigente, un líder, si
a ver vamos.
Nuestra
gran queja es que no hay mandarines en el país,
porque no caen solos. Es necesario prepararlos, enviarlos
a escuelas de postgrado, formarlos con tiempo. Tiene
que haber instituciones para la preparación de
los dirigentes competentes, escuelas para dirigentes
políticos.
Alfonso
R. fue en Mandarín, bien educado. Dicen que estuvo
en l´Ecole Politechnique de Paris, se codeó
con otros futuros dirigentes mundiales en el MIT de
Estados Unidos.
Si
Ud. le preguntaba a Alfonso R. a cuánto estaba
el gas en California en ese momento, el respondía
diligentemente: creo que a 1,3 $ por millón de
BTU. Y lo mismo respecto de otras variables claves de
su entorno, en materia energética o de desarrollo
regional.
Fue
un dirigente de la cosa pública moderna, a pesar
de ser un militar latinoamericano. Ya no se encuentran
este tipo de ejemplares, lamentablemente.
Paz a sus restos.
Nota del editor:
Rafael Alfonzo Ravard
1er presidente de Petróleos de Venezuela
Venezolano de larga trayectoria en el acontecer nacional
que se desempeñó como militar y servidor
público. Rafael Alfonzo Ravard, uno de los venezolanos
que más hizo por la nación durante la
segunda mitad del siglo XX, falleció en Caracas
el pasado miércoles, dejando para la posteridad
una trayectoria como pocas en el país y una hoja
de vida intachable que sirven de aval a la personalidad
de este visionario que tuvo el honor de haber sido el
primer presidente de Petróleos de Venezuela.
Su
brillante carrera militar —en la que obtuvo el
grado de general de división— fue acompañada
por diferentes designaciones para cargos de alta responsabilidad
en la administración pública, en lo cual
contribuyó por ser parte de una de las familias
empresariales del país más representativas:
Alfonzo Rivas & Compañía.
La
trayectoria del general Rafael Alfonzo Ravard incluye,
para la década del 50, la presidencia de la Comisión
de Estudios para la Electrificación del Caroní,
el Instituto del Hierro y del Acero, la Corporación
Venezolana de Fomento y la Corporación Venezolana
de Guayana, a partir de su creación, en 1960
y hasta 1974.
Fue, además, fundador de la Compañía
Anónima de Electrificación y Fomento Eléctrico
(Cadafe) en 1958 y posteriormente, el primer presidente
de Pdvsa en el período 1976-1983, tras la nacionalización
del petróleo. Además, ejerció funciones
como la presidencia de “Fe y Alegría”
y actualmente es miembro del Consejo de Fomento de la
Fundación “Andrés Bello”,
en la Universidad del mismo nombre, y donde recientemente
se instauró la “Cátedra Fundacional
Institucional General Rafael Alfonzo Ravard”.
Presidió
el Consejo Mundial de la Energía en 1954, fecha
a partir de la cual, Venezuela, primero a través
de la Comisión de Estudios y luego de CVG Edelca,
se hizo miembro permanente.
El
candidato de consenso —para encabezar la junta
directiva de Petróleos de Venezuela que llevaría
la transición de una industria petrolera transnacional
del primero de enero de 1976— fue Rafael Alfonzo
Ravard.
Designado
presidente de Pdvsa, con la creación de la corporación
en agosto de 1973, su paso por la presidencia de la
estatal hasta 1983 se caracterizó por el apego
a estrictos criterios gerenciales de excelencia, soportados
en la meritocracia y el apolitismo.
Gradualmente,
las numerosas empresas petroleras previas a la nacionalización
se convirtieron en cuatro operadoras —Lagoven,
Meneven, Maraven y Corpoven— que colocaron a Petróleos
de Venezuela como una de las principales compañías
petroleras del mundo.
Merecedor
de los más altos e importantes reconocimiento
a nivel nacional e internacional entre las condecoraciones
recibidas incluyen la Orden “General Rafael Urdaneta”
en sus tres clases, la Orden Militar de Ayacucho en
su Grado de Gran Oficial en 1956, la Cruz de las Fuerzas
Terrestres Venezolanas en 1960; Gran Cordón de
la Orden de Boyacá, en Colombia-1967; Gran Cruz
de la Orden del Mérito, en la República
Federal de Alemania-1971; Caballero de la Orden Soberana
y Militar de Malta; Gran Oficial de la Orden de Leopoldo
I, en Bélgica; Gran Oficial de la Orden de Río
Branco, en Brasil.
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