Por
Frank Bracho
Se
requiere de una fuerza espiritual extraordinaria
para salir de este laberinto
Pedro
León Zapata
A la luz de las tan enconadas re-polarización
y lucha políticas que precedieron la pasada elección
presidencial del 3 de diciembre y todo lo que estaba
en juego, el país, dentro de todo, parece haber
“sobrevivido” bastante bien la tan difícil
prueba electoral.
Por
un lado, no se dio la violencia desbordada que muchos
se temían.Por otro, los dos principales contrincantes
terminaron haciéndose reconocimientos mutuos,
a pesar de que el proceso electoral distó de
ser impoluto: el perdedor reconociéndole la mayoría
al ganador, y éste último reconociéndole
de similar manera al anterior el haberse hecho con un
porcentaje significativo de los votos. Además
de lo anterior, por si fuera poco, los dos bandos, en
sus declaraciones post-electorales, hasta manifestaron
estar dispuestos a un eventual diálogo “en
aras de los intereses mas altos del país”.
Todo
lo anterior, luego de tanta tirantez y borrasca, luce
como un milagro ! (la copiosa lluvia que cayó
sobre Caracas justo al cierre de las urnas electorales
y que contribuyó a neutralizar los espíritus
calenturientos que querían tomar las calles para
manifestar en favor o en contra aún mas lo pareció
!)...Sin embargo, ante la complicada situación
venezolana de fondo, el saldo comentado fue una aliviadora
salida de un tunel, pero no es aún la salida
del Laberinto.
En
los mismos citados logros subyacen rasgos que nublan
el optimismo. Cierto que la violencia desbordada no
se dió; pero si se dieron primitivos puntuales
hechos de violencia de grupos irregulares o anárquizados
actuando con impunidad–que recuerdan de ominosos
“demonios” represados. Cierto que hubo reconocimiento
mutuo; pero todavía con las heridas de resentimiento
que quedaron en no poca gente de la oposición
ante todo el ventajimo e intimidación abusivas
del aparato oficial contra los cuales se tuvo que luchar
durante toda la campaña –algo atestiguado
por el informe de la Unión Europea; y todavía
también sin un espíritu de reconciliación
y tolerancia suficientemente sinceros para hacer valer
la comun identidad de seres humanos e hijos de la misma
Patria –mas allá de cualquier légitima
diferencia política. Cierto que ha habido expresiones
de disposición a un diálogo; pero todavía
demasiado teñidas por la desconfianza o la pretensión
de imposicionistas pre-condiciones, que podrían
dar al traste con cualquier buena intención.
Si no hay una verdadera y humilde asunción de
responsabilidad de parte y parte por los grandes errores
pasados, una verdadera disposición al perdón
o a la rectificación justa (en lo cual el Presidente
tiene la oportunidad de un excelente gesto en el caso
de los presos políticos –despues de todo
él fue también un indultado en la IV República),
si no hay incluso una “sanación espiritual”,
las semillas del conflicto y el revanchismo seguirán
vivas con su poder socavador y obstructor.
De
otra parte, está también la percepción
de que subsiste una gran brecha entre ambos lados sobre
la visión del pais que se quiere. Sobre lo cual
se han puesto sobre el tapete supuestas discrepancias
como las siguientes: “Socialismo del siglo XXI”
ó “capitalismo” ? Propiedad privada
o colectiva ? Repartición de la renta del petróleo
selectiva-discriminadora o reparto universal y automático
? Educación basada en la familia o educación
tutelada por un Estado ? Iniciativa Privada o Estado
? Concentración o desconcentración del
Poder ? Alternancia democrática o reelección
presidencial indefinida ? Internacionalismo dispendioso
o priorización nacional ?...; para citar algunas
de las mas notables.
Y
decimos “supuestas” porque, aunque algunas
de dichas discrepancias en efecto puedan ser significativas,
tenemos dudas en verdad de cuánto otras lo sean
en el caso venezolano por la superficialidad del debate
hasta el momento, o cuan antagónicas puedan realmente
serlo a nivel universal porque a veces se ha tratado
de inflados “falsos dilemas”.
En
lo referente a Venezuela, cabe señalar que en
la campaña electoral no sólo no hubo ningun
real debate ideológico(ni siquiera los propios
candidatos se reunieron nunca directamente para debatir
–aunque, en honor a la verdad, Rosales al menos
si lo propuso), tampoco lo ha habido antes en esta alegre
república nuestra -ni entre los chavistas y antichavistas
ni hacia adentro de ambos grupos. Acostumbrado nuestro
petro-apoltronado país a postergar toda gran
reflexión o cambio estructural sobre su futuro
asi como a depender de “líderes mesiánicos”
que piensen o tomen decisiones por el resto de la población,
la discusión ideológica seria y amplia
nunca ha sido un tema de gran interés en el País.
Tómese
el caso del hoy tan localmente en boga tema del “Socialismo
del siglo XXI” –ironicamente cuando en el
resto del mundo ya poco se estaba hablando del tema
socialista. Pretender una propuesta coherente o definida
sobre dicho planteamiento a partir de la colcha de retazos
ideológicos que ha venido armando sobre la marcha
el actual gobierno, es una proeza. Nadie sabe todavía
en Venezuela qué es el tan mentado “socialismo
del siglo XXI’”.
Y
de hecho el mismo Chávez lo ha admitido, cuando
ha llamado al debate ideológico dentro de su
propia tolda política a fin de conformar dicha
propuesta –llamado hecho en forma reiterada, y
a veces pareciera que como “alma en pena”
no correspondida por sus “camaradas” -ocupados
mas en el inmediatismo que comentábamos antes.
Por otro lado, Chavez en su permanente glorificación
del modelo cubano, ha sembrado en muchos la natural
impresión de que -a falta de alguna propuesta
concreta en el Chavismo sobre el llamado socialismo
del siglo XXI- Cuba sería el indicador de lo
que nos esperaría en Venezuela. En cuanto a tal
presunción, cabe destacar que, segun las encuestas,
un 80% de la población venezolana no está
de acuerdo con el modelo cubano y rechaza o ve con temor
lo del socialismo. Un porcentaje simlarmente alto ha
considerado la gestión del gobierno de Chavez
como deficiente o mala, a pesar de la simpatía
aun mantenida sobre el propio Chávez.
Se
engaña o pretende confundirnos,pues, el Presidente
cuando dice –como lo hizo luego del 3D- que los
resultados a su favor fueron “un voto por la propuesta
del socialismo del siglo XXI”. No. Fueron simplemente
una nueva apuesta por Chavez, con mucho de apego emocional
a nivel popular; un voto por seguir disfrutando o poder
disfrutar mas de los beneficios del frondoso petro-clentelismo
gubernamental; y quién sabe en cuantos casos
un voto “coaccionado” por intimidaciones
“rojas-rojitas” como las del “famoso”
discurso del Ministro de Petróleo Ramírez
–por cierto repudiado por el Informe de la Unión
Europea al tiempo que una “apertura de averiguación”
sobre el mismo aun reposa en el Consejo Nacional Electoral
! Sólo para unos cuantos “románticos”
–una minoría nos tememos, fue un voto para
seguir insistiendo en una auténtica revolución
en Venezuela. Arroja, pues, dudas Chavez sobre la sinceridad
de su disposición al dialógo con la Oposición
cuando insiste en condicionarlo a la discusión
compulsiva de una propuesta sobre el socialismo que
ni él mismo tiene. Por todo lo anterior, vendría
bien mas humildad y amplitud al respecto e incluso mas
apertura a otras formas de ver los cambios que necesita
Venezuela.
Similares
consideraciónes de inconsistencia ideológica
podríamos hacer del campo rosalista-oposicionista
en relación, por ejemplo, al simplismo conque
se defendió durante su campaña la primacía
de la “propiedad privada” –a pesar
de la consigna de “una nueva democracia social”
como la meta suprema. Ninguna discusión sobre
la propiedad hoy puede estar, ni por razones de politicas
públicas ni por razones de orden moral, desligada
de la responsabilidad social y –algo imperativo
de los ultimos tiempos- la ecológica que tiene
que tener la propiedad. Ni en los propios paises capitalistas
existe la propiedad privada como un absoluto. Los próceres
fundadores de los Estados Unidos (Jefferson, Franklin,
etc) no consideraron a la propiedad como un derecho
natural sino civil; por ello no fue consagrado en la
Declaración de Independencia de ese país
-como si lo fueron la búsqueda de la libertad,
la vida y la felicidad. La Doctrina Social de la Iglesia
tambien habla de la “hipoteca social” que
existe sobre la propiedad. Por otro lado, en todos los
sistemas de organización social conocidos siempre
ha existido un inalienable espacio de propiedad personal
–para no usar el a veces ideológicamente
cargado término “privado”, y distintas
formas de propiedad, a fin de asegurar la sustentabilidad
de dichos sistemas; asi como siempre ha existido o existirá
algun tipo de acumulación de bienes –incluyendo
de capital- por razones de elemental funcionalidad.
El capitalismo no nació de la nada ni sólo
de la mente de “pérfidos” ideólogos
o empresarios, nació también de circunstancias
históricas. Lo importante es asegurar el equilibrio
entre todos los anteriores componentes, lo que en definitiva
lo puede asegurar mas la moral humana que cualquier
ley o Estado (recordando que en definitiva “el
gobierno ideal es el que menos gobierna porque los ciudadanos
se autogobiernan a si mismos” !).
De
hecho, ni el capitalismo ni el socialismo han existido
en ningún lugar como químicamente puros
o acabados...y probablemente nunca lo haran pues ninguno
de los dos ha estado capacitado para interpretar plenamente
la complejidad humana. El ser humano y la Vida no pueden
ser encapsulados en idelogías que se centren
en un aspecto limitado de ellos, sea un estatismo socializante
o un libertinaje económicista. Y mucho menos
en ideologías que desconozcan las mas elementales
necesidades y dignidad humanas –sea cual sea el
signo politico o económico que las caracterize.
Por ello, el inolvidable Juan Pablo II condenó
al nazismo y el comunismo –a los cuales les tocó
conocer de cerca en su propio pais de origen- calificándolos
como “ideologías del mal”, pero tambien
a la forma de capitalismo que ha imperado en el mundo
al cual llamó “capitalismo salvaje”;
considerando a todos ellos parte de una realidad mas
amplia a la que llamó “cultura contraria
a la solidaridad, cultura de la muerte”.
El
ser humano es cuerpo y espíritu. Es lo material
y –sobre todo- lo espiritual. En este último
crucial aspecto tanto el socialismo como el capitalismo
se han quedado muy cortos; se han quedado mas que todo
en lo materialista externo.
Pero,
el ser humano, además, ha estado aparejado con
“el entorno”–incluyendo todo el vital
mundo natural: el agua que ingerimos, las plantas y
suelos que nos alimentan, el aire que respiramos, etc..
En esto último, vale decir la vital conciencia
ecológica, también han fallado crasamente
ambos sistemas. Por ejemplo a la hora de la verdad,
tanto el viejo comunista Putin, como el nuevo socialista
Chavez, como el capitalista Bush, todos, han sido cultores
y prisioneros de la antropocéntrica, desarrollista
y suicida Petroadicción –la cual está
acabando con la vida en el planeta. Además, tal
como ha sido demostrado empíricamente, en prácticamente
todos los paises donde ha reinado el petróleo
la salud de sus sistemas políticos ha sido minada
o corrompida hacia el autoritarismo y abuso de poder
–en virtud del inherente carácter poder-concentrador
que ha tenido “la riqueza petrolera”. Por
todo ello es que hemos propuesto que, en el previsto
nuevo proceso de reforma constitucional nacional, se
incopore en la Carta Magna un compromiso, resuelto y
definido en el tiempo, para la superación, de
una vez por todas, de la peligrosa petro-dependencia
venezolana y el logro de la tan postergada -mas sana
y sustentable- Venezuela post-petrolera.
En
definitiva, y a fin de cuentas, las ideologías
son tan buenas como los seres humanos que las conciben;
segun interpreten bien la realidad que pretenden solucionar.
Lamentablemente la entronización en el poder
no ha sido usualmente una buena compañía
para poder cumplir la anterior tarea con la sabiduría,
humildad y acierto requeridos. Se ha confundido con
frecuencia poseer el poder con poseer la verdad. El
viejo error de querer darle mas prelación al
“tener” sobre el “ser”. Por
algo se ha dicho que “el poder corrompe y el poder
absoluto corrompe absolutamente”. Por algo dijo
Bolivar “son cuidadanos virtuosos mas que leyes
los que hacen las repúblicas”. Por algo
muchos nuevos movimientos sociales –incluso muchos
a los que dice rendirle culto el Chavismo- han levantado
la aleccionadora consigna de “Cambiar al mundo
sin tomar el poder”; vale decir actuando desde
“fuera del poder”, sin la alienación
del poder.
La
Revolución es un concepto relevante ante el mundo
actual, tan rezagado en cambios frente a los graves
problemas que lo han hecho inviable. Hace falta en verdad
un mundo nuevo, y se trata de una tarea que hay que
encarar con sentido de urgencia. En esto ha tenido razón
Chavez y ha estado demasiado autista por demasiado tiempo
la oposición en Venezuela.
Pero
el problema del Chavismo es que, por su falta de preparación
y coherencia ideológica asi como la incompetencia
de sus cuadros, ha resultado hasta ahora en un “remedio
peor que la enfermedad” –aun con todo el
petro-dispendio y todos los improvisados programas sociales
desplegados. Las declaraciones post-3D triunfalistas
de Chavez hubiesen sido mas digeribles si el mandatario
hubiese sido mas humilde al repasar con mas autocrítica
su gestión gubernamental. Desconocer la responsabilidad
por lo pasado no es la mejor garantía de un futuro
confiable. Chavez optó mas bien por anunciar
que “de ahora en adelante el combate a la corrupción
y el burocratismo serían proridad máxima
en su gobierno” –consignas calcadas por
cierto de la jerga de su tan glorificado regimen cubano,
régimen donde el propio Fidel Castro ha reconocido
que “la corrupción ha llegado tan lejos
que amenaza con destruir a la revolución y sociedad
cubanas” (!!). Curiosamente, Chavez no incluyó
entre sus máximas futuras prioridades el tema
de la inseguridad y la violencia –que encabeza
las preocupaciones de la población, y frente
al cual su gobierno parece haber tenido una particular
“incapacidad genética” para entenderlo
y una particular ineptitud para enfrentarlo- a pesar
de ser un problema que -como ningun otro- amenaza hoy
con acabar con la fibra de la Nación.
El
descontento por el saldo chavista ha sido patente incluso
entre los propios partidarios. La historiadora Margarita
Lopez Maya, una simpatizante del planteamiento revolucionario,
ha hecho el siguiente analisis post-3D: “Creo
que hay muchísimo malestar y tensión dentro
del chavismo. La ineficiencia del gobierno es escandalosa.
La corrupción esta galopando, la inseguridad
se ha acrecentado..el gobierno no ha querido encarar
la aspiración que tienen los venezolanos de convivir
pacíficamente”(El Mundo, 4-12-06). En la
actual Venezuela esta planteado salvar el Pais de la
Revolución y a la Revolución de si misma
–en pro de otra revolución mucho mejor
orientada y sustentable.
Ninguna
revolución por otro lado puede imponerse por
la voluntad de un líder, por decreto o por las
armas. Debe ser con una amplia participación
social; a partir de un cambio de conciencia o revolución
personal -a fin de, primero que todo, “ser el
cambio que queremos ver en el mundo” –como
decía Gandhi; y por métodos no violentos
que eviten la autodestrucción -“una revolución
de las almas, no de las armas”. Tampoco puede
imponerse a trocha y moche un cambio invocando un mandato
de una mayoría electoral; en aras de una “regla
de la democracia”. Primero que todo porque la
elección de la mayoría puede no siempre
ser la mas sabia. Hitler fue elegido democraticamente.
La regla de la mayoría, por otro lado, no puede
ejercerse a costa de violar derechos inalienables de
las minorías, la elemental dignidad de las personas,
la moral elemental. Por ello Gandhi, un demócrata
sin duda, advirtió sin embargo que “La
regla de la mayoría no tiene nada que decir donde
le toca hablar a la conciencia”. De tal tipo de
convicciones surgieron sus tesis de la desobediencia
civil ante cualquier gobierno déspota o inmoral
–tesis tambien acogidas por cierto en la actual
Constitución de la República Bolivariana
de Venezuela.
Por
otro lado, en cuanto a la reciente elección venezolana,
cabe señalar que, sin desconocer lo significativo
del triunfo de Chavez -las cifras oficiales le atribuyeron
un poco mas del 60% de los votantes, éste se
reduce sin embargo a menos de la mitad de la población
electoral total cuando a lo obtenido por la oposición
se añade el porcentaje de los que se abstuvieron.
Una mayoría, pues, no habría acompañado
en verdad, el triunfo de Chavez. Sabio sería,
pues, que el reelecto Presidente interprete en forma
justa y objetiva la lectura de los resultados electorales,
en función del interés de todos.
En
verdad, si a ver vamos, el desempeño mas significativo
durante la pasada campaña lo tuvo mas Rosales
que Chavez. En vista de las circunstancias y ventajas
a su favor, que ganara Chavez era “lo normal”.
Lo soprendente y admirable, en verdad, fue que un candidato
como Rosales, que empezara desde un 3% de las preferencias
–por el tan demorado acuerdo unitario en la oposición,
que tuviera que enfrentar al principio la agresión
o intimidación de bandas de violentos desalmados
que decían obrar en nombre del oficialismo, que
tenía todo un poderoso aparato oficial en su
contra, terminara con casi un 40% del electorado votando
a su favor en apenas tres meses de campaña !!..Una
proeza, sin duda, que respondió a un mensaje
de no violencia y de universal inclusión, dirigido
a los 26 millones de venezolanos de “todos los
colores”–a diferencia de la consigna sectarista
del lado chavista de los “10 millones por el buche”
y del “rojo-rojito”; un mensaje pro-activo
-incluso planteándole a Chavez un debate que
éste nunca aceptó; un mensaje que capturó
al final la iniciativa en las calles –con mas
presencia personal, manifestaciones mas nutridas, y
un voluntariado mas entusiasta y comprometido; un mensaje
atractivo que resonó incluso en no pocos de las
propias filas chavistas. Todo lo cual ha quedado, si
duda, como un potencial gran capital político
para el futuro. Por todo lo anterior y volviendo al
tema ideológico, mas que socialismo, capitalismo,
o cualquier “ismo”; e incluso mas que revolución;
hemos preferido hablar desde hace tiempo del término
“Cambio de Civilización” como el
mejor término definitorio del cambio requerido
para estos tiempos. Un cambio integral de la visión
del mundo, un cambio de paradigma.
Un
cambio en los patrones de consumo, producción
y tecnología; un cambio hacia valores mas responsables,
humanistas, solidarios y espirituales; en pro de la
salud física y espiritual de los seres humanos,
la preservación del vital mundo natural que nos
da sustento, el respeto a toda vida; en justicia y paz.
Si
lo que se esté haciendo llena estos criterios,
a fin de cuentas poco importa que se le llame “socialismo
del siglo XXI” o “nueva democracia social”.
Como
dijimos en su momento antes del pasado 3-D, la tarea
mas apremiante sigue siendo un Cambio de Conciencia
a fin de que se instaurare en el pais “Una Nueva
Síntesis Política”. Una nueva síntesis
pólitica que, con mas capacidad, unión,
paz y pluralismo, tenga la posibilidad de armar un verdadero
nuevo Proyecto de Pais justo y equitativo.Y, tal como
tambien dijimos antes, nueva síntesis política
que cuente “con los chavistas de buena voluntad
sobrevivientes de todo el fragor pasado, los oposicionistas
de buena voluntad sobrevivientes, y también los
“ni-nis” de buena voluntad sobrevivientes”.
Sólo
asi podremos salir del Laberinto en que aun permanecemos.
Y, con sabiduría y ética, asi como en
fortaleza de espíritu y libertad, marchar seguros
e indetenibles hacia un futuro mas promisor.
Frank
Bracho es economista, autor de
Las Claves del Futuro, Autodeterminación Humana,
y Leyes del Orden Natural. Sus puntos de vista no necesariamente
son los de Petroleumworld.
Nota del Editor: Este comentario fue originalmente publicado
por Analítica, el Viernes, 8 de diciembre de
2006. Petroleumworld lo reproduce en beneficio de los
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