
Por
Luis Xavier Grisanti
MERCOSUR conectó un cuadrangular político
al incorporar a México y Venezuela como miembros asociados
en la Cumbre de Buenos Aires, en medio de las tensiones comerciales
que han sufrido sus dos principales socios –Brasil y
Argentina- en años recientes. Jugada bien montada a
sabiendas de que México no lo será de pleno
derecho hasta que concluya un acuerdo de libre comercio con
MERCOSUR y Venezuela ya lo era virtualmente por la conclusión
en diciembre del acuerdo de libre comercio con la Comunidad
Andina.
Los diversos y dispersos procesos de integración
latinoamericanos han sufrido retrocesos en el último
lustro por el efecto combinado de la caída de los precios
de las materias primas, las crisis económico-financieras
de Asia, Rusia, Brasil y Argentina, las catástrofes
naturales y la resistencia de los países industrializados
a permitir el acceso a mercados de los productos agrícolas
latinoamericanos, reducir los subsidios agrícolas y
desmontar los insufribles regímenes anti-dumping, convertidos
en verdaderas barreras para-arancelarias infranqueables en
Norteamérica y Europa.
Para muestra un botón: la Ronda de
Doha de la OMC se prolonga y las negociaciones bilaterales
o birregionales entre Estados Unidos y América Latina
o entre la Unión Europea y América Latina tienden
a retroalimentarse en función de la dinámica
política de los dos grandes bloques industrializados,
cuya apertura de sus mercados es indispensable para el desarrollo
económico de América Latina y para la estabilidad
política y la cohesión social de sus sociedades,
asediadas por la pobreza, la exclusión social y la
desinsitucionalización.
Por qué México, que ya disputa
a Brasil la condición de primera economía latinoamericana,
busca un tratado de libre comercio con MERCOSUR cuando ya
cuenta con iguales acuerdos con Estados Unidos y Canadá
y con la Unión Europea? La respuesta es corta: Asia,
China y la India. Asia ha pasado a representar el 18% del
comercio mundial (US$ 14,5 billones, 2003), superando a Estados
Unidos con 14% y a la Unión Europea con 15%. China
sola ha duplicado desde 1998 su participación en el
comercio mundial (6%), superando a toda América Latina
y el Caribe (4,8%), cuyo comercio total alcanzó $ 708
millardos en 2003!
Por qué el MERCOSUR –el cuarto
bloque comercial del mundo con un PIB de $ 1 billón-
retrasa el ALCA, parece acercarse a Europa y negocia acuerdos
de libre comercio con China y la India? La respuesta corta
es la misma. Las exportaciones totales de Brasil aumentaron
más de 21% en 2003, las de Argentina más de
14%, las de Chile 14%, las de Paraguay 30% y las de Uruguay
más de 11%. Los mercados asiáticos están
absorbiendo nuevas exportaciones de MERCOSUR.
El comercio mundial muestra tres claras tendencias:
el estancamiento de las negociaciones multilaterales en el
seno de la OMC, la preeminencia de los mega-bloques comerciales
y la penetración imparable del Asia, particularmente
de China y la India. Tienen vida en tales condiciones mini-bloques
como la Comunidad Andina y Centroamérica o éstos
se deben anclar a otros mega-bloques comerciales? Busca MERCOSUR
convertirse por si solo en el núcleo de la unidad latinoamericana,
por lo menos en materia de integración? Debe dársele
a este hecho la significación política que podría
tener si evoluciona auténticamente hacia nuevas formas
de integración como la Unión Europea, o se trata
simplemente de acomodos más o menos positivos de carácter
meramente comercial?
Y dónde están los intereses
estratégicos y económicos de Venezuela? Estados
Unidos es nuestro primer socio comercial –particularmente
por la significación del petróleo-, y la Unión
Europea nuestro primer inversionista extranjero. Colombia
y Brasil son nuestros siguientes socios comerciales, aunque
la UE es el segundo como bloque. Conviene más a Venezuela
el eje MERCOSUR que el eje Washington o Bruselas?
Creemos
que una ponderación equilibrada de nuestros intereses
de desarrollo sustentable y potencialidades económicos
y comerciales debe llevarnos a establecer una clara hoja de
ruta para estimular la creación de empleo y riqueza
mediante exportaciones crecientes y competitivas a estos tres
grandes mercados, e importar bienes, servicios y capitales
de aquellos bloques y países de mayor desarrollo tecnológico.
Los acuerdos de libre comercio no sólo estimulan los
flujos comerciales al facilitar una asignación más
eficiente de los recursos de cada economía, sino que
promueven la inversión directa, elementos clave del
crecimiento y del desarrollo.
Luis
Xavier Grisanti, es presidente ejecutivo de
la Asociacion Venezolana de los hidrocarburos (AVHI), lxgrisanti@cantv.net
Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.