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Democracia y Desarrollo
La
pregunta elaborada por el Consejo Nacional Electoral (CNE)
para que los venezolanos respondan el próximo 15 de
agosto, pone en duda la imparcialidad de ese poder público:
“¿Está usted de acuerdo con dejar sin
efecto el mandato popular otorgado mediante elecciones democráticas
legítimas al ciudadano Hugo Rafael Chávez Frías
como presidente de la República Bolivariana de Venezuela
para el actual período presidencial?“. A pesar
de un árbitro tan amistoso, Chávez no ha negado
que puede perder el referendo y lo acaba de confirmar en Buenos
Aires. “Ganaré, pero si pierdo me voy y me presento
de nuevo”, dijo al diario Clarín. La declaración
fue recogida por los medios venezolanos. Líderes opositores
afirmaron que pretender la candidatura en ese caso, además
de constituir un gravísimo fraude constitucional, sería
un reconocimiento de que sabe perdido el referendo y trata
de levantar la moral de sus partidarios y sembrar la depresión
entre sus adversarios, con la pretensión de que 30
días después, estaría renaciendo, como
ave fénix, para competir por la Presidencia.
En
verdad, Chávez no logra recuperarse de la dura derrota
que sufrió en los reparos. Lo evidencia la desmesura
de la campaña que realiza. El 5 de julio, Día
Nacional de Venezuela, convirtió el tradicional desfile
militar en acto de propaganda. La transmisión del fútbol
Europa 2004, seguida con pasión por millones de venezolanos,
la interrumpió con sus encadenamientos de la radio
y la televisión. En las dos últimas semanas,
durante 15 horas utilizó la cadena para exaltar su
gestión gubernamental, desacreditar a la oposición
y pedir voto de confianza para continuar su mandato. A la
oposición se le conceden tres minutos diarios para
comerciales, cuyo pago debe ser acreditado, so pena de que
la respectiva radio o televisora sea sancionada con multa
cuantiosa o suspensión de trasmisiones. Los activistas
del chavismo embadurnan con sus pintas los frentes de casas
y edificios, ofendiendo y amenazando a los ocupantes que protestan;
afiches y carteles copan todos los espacios disponibles en
calles y avenidas. Es una campaña que avasalla, pero
igualmente se percibe una reacción en contra bastante
generalizada.
El
anuncio de que se presentará de nuevo, si pierde el
revocatorio, fue coreado inmediatamente por el presidente
del Tribunal Supremo. Declaró indebidamente, estar
redactada la ponencia que autoriza al comandante para competir.
Los juristas y académicos de mayor renombre expusieron
su punto de vista: el artículo 233 de la Constitución
declara como falta absoluta la revocatoria del mandato.
“Cuando
se produzca la falta absoluta durante los primeros cuatro
años del periodo constitucional, se procederá
a una nueva elección dentro de los treinta días
consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión
el nuevo Presidente se encargará el Vicepresidente.
El nuevo Presidente completará el periodo constitucional”.
ESTRATEGIA
vs. HECHOS
En
la entrevista a Clarín afirmó que “hemos
capturado los resultados de consultoras que trabajan para
los empresarios y estamos ganando”. Se refería,
sin duda, a Greenberg, Quinlan, Rosner, Research Inc, contratada
por empresarios de la comunicación. En su estudio de
junio señala que la intención del voto por el
NO ha estado mejorando, como efecto de las “misiones”,
al punto que ya habría superado al SI (49/44). En el
estudio, el SI gana muy bien en los sectores AB, C y D, pero
el NO lo supera 59 a 38 en el sector E. La encuesta, al igual
que la de Datos, ofrece otros resultados favorables a Chávez
y el gobierno la ha difundido profusamente, en particular
en el exterior.
Fuentes
de la Coordinadora Democrática reconocen el prestigio
de la firma, pero aducen que la cifra sobre el sector E no
es confiable porque en las barriadas pobres, la abstención
siempre supera el 50%; sus pobladores están sometidos
a un permanente amedrentamiento por bandas armadas del chavismo
y quien se atreva a identificarse con la oposición
puede ser objeto de cualquier tipo de violencia.
La
encuestadora venezolana Datanalisis, en su informe de junio
le da 57% al SI, 43% al NO, advirtiendo que Chávez
ha venido mejorando el nivel de aprobación de su gestión.
Concluye que la oposición tiene mayores probabilidades
de ganar el revocatorio. Keller y Asociados, dice que la ventaja
del SI es de apenas 2 puntos sobre el NO. Mercanálisis,
en una muestra tomada en los cinco más grandes conglomerados
urbanos del país, da como resultado 54% para el SI
y 35% para el NO. Para Consultores 21, el SI tiene 54% y el
NO 41%.
Las
encuestas están sometidas a una prueba difícil.
Si la tendencia fuese favorable a Chávez, como efecto
de las “misiones”, el CNE estaría actuando
con mayor diligencia. Todavía está en duda que
ese organismo pueda realizar el referendo el 15 de agosto.
Hay
una flagrante contradicción entre la nueva estrategia
electoral de Chávez y los hechos. El comandante aparece
ahora como el adalid de la reconciliación, la tolerancia,
el diálogo. Adelanta una cruzada con la clase media,
con los sectores que le han sido adversos, insistiendo que
la economía se ha recuperado, que se olvide el pasado,
que no haya mas confrontaciones ni división de los
venezolanos, que todos, sin distinciones políticas
o ideológicas, se reunifiquen para consolidar los logros
obtenidos. A los empresarios les ofrece créditos blandos,
eliminar o reducir impuestos, hacer efectivos los subsidios
a la exportación y todo cuanto les haga sonreír.
Se quitó los atuendos que lo identifican como el caudillo
de la revolución y parece ahora un atildado profesor
de Oxford, vestido por el mejor sastre de Saville Row. En
los comerciales por el NO aparecen jóvenes apuestos,
con aire de ejecutivos exitosos, y lindas jovencitas, quizás
modelos profesionales.
Evidente
que la idea-fuerza de la campaña es colocar a los electores
en el escenario de un presente grato, con lluvia de petrodólares.
Los
hechos son: amenazas de despidos a los empleados públicos,
de revocación de contratos, de privación de
la nacionalidad a los naturalizados, de pérdida de
subsidios, ayudas, becas, créditos, viviendas, etc.
a los beneficiarios de las “misiones”, aparte
de las prácticas terroristas en los cinturones urbanos
habitados por los más pobres. Aumenta el número
de presos políticos, se les niega el derecho a ser
procesados por tribunales civiles, no rige para ellos la ley
procesal penal, todos son acusados de delitos sancionados
con penas de hasta 30 años de presidio, se insiste
en un nuevo Código Penal para sancionar drásticamente
la disidencia. Se destituye o jubila a los jueces del Tribunal
Supremo que dieron muestras de independencia, continúa
el proceso para garantizar un predominio total de ese Tribunal
incorporando como nuevos Magistrados activistas del chavismo,
no cesan los ataques de bandas armadas contra grupos de oposición
y se acentúa la realidad de un poder autoritario, militarizado,
agresivo contra el ciudadano, no sometido al orden jurídico,
con un discurso de circunstancia frente al desafío
electoral pero firme en el proyecto autocrático a plazo
indefinido.
Un
observador extranjero comentaba en una recepción diplomática,
su experiencia de las elecciones nicaragüenses de 1990.
Casi todas las encuestadoras, incluida Greenberg, daban como
ganador, por amplio margen, a Daniel Ortega. Sin embargo,
el triunfo, por amplio margen, fue de Violeta Chamorro.
El
análisis empírico de cifras claves es más
indicativo que las ofrecidas por encuestas. La oposición
tiene una base electoral: los 3.500.000 firmantes que pidieron
el revocatorio. Chávez obtuvo en julio del 2000, 3.750.000.votos.
El REP no ha sido actualizado, pero puede estimarse en 13
millones el número de electores. La abstención
oscilará entre 35 y 40%. La base electoral de la oposición
es dura. Parece lógico que se incremente la cifra,
pues ahora hay 6.000 centros de votación más
que en los de recolección de firmas, y el voto es secreto.
Los 2.750.000 votos de Chávez han disminuido por las
numerosas deserciones (gobernadores, alcaldes, parlamentarios
nacionales y regionales, líderes locales) pero es innegable
que las “misiones” le dan votos. ¿Cuántos?
No los suficientes para recuperar la totalidad de los obtenidos
en el año 2000. En síntesis, va a decidir el
millón largo de nuevos votantes. Si se insertan en
el ambiente polarizado de la política venezolana, la
oposición estará por encima del 50% del voto
probable en agosto 15.
LA
COMUNIDAD INTERNACIONAL PRESIONA
Los
factores externos siguen siendo determinantes. El régimen
ha tenido que flexibilizar su rechazo a la observación
internacional. En el mundo diplomático de Caracas se
habla de gestiones exitosas atribuidas al Grupo de Países
Amigos y a la Unión Europea. Dos de los rectores oficialistas
del Consejo Nacional Electoral estuvieron en Washington, tratando
de mejorar la imagen del organismo. No les quedó más
camino que aceptar la necesidad de la observación.
Desde la capital norteamericana anunciaron que la OEA y el
Centro Carter estarán presentes en todas las etapas
del proceso.
Los
expertos del Centro Carter, encabezados por Jennifer McCoy
viajaron a Caracas inmediatamente después del anuncio.
Han estado muy activos. Recibieron formalmente la invitación
para participar como observadores. McCoy ha dicho que el Centro
requiere presenciar los preparativos y las campañas,
y que el expresidente Carter arribará al país
con todos los integrantes de la misión el 11 de agosto.
El
régimen quiere dar muestras de que será flexible
en lo relativo a la auditoría de las máquinas
electorales. El rector Jorge Rodríguez informó
que antes del revocatorio se auditarán aleatoriamente
entre 100 y 200 máquinas. La oposición exige
una auditoría más confiable. Queda pendiente
otro peligroso asunto: las máquinas caza-huellas. El
oficialismo ha desatado una campaña de rumores para
hacer creer que su papel es verificar el voto de los electores.
La campaña es pública en los cuarteles, oficinas
gubernamentales, beneficiarios de las misiones y extranjeros
cuya naturalización ha sido masiva durante los últimos
meses. Se especula que la función de tales máquinas
es paralizar el proceso de votaciones pasado el mediodía,
si las encuestas de salida muestran un triunfo contundente
del SI. Las máquinas, de utilizarse, congestionarían
el sistema luego de que hayan votado varios millones de electores.
La
Coordinadora Democrática presentó el programa
de gobierno para la transición (Plan Consenso País).
Es una buena respuesta a la estrategia de Chávez. Interpreta
el reclamo nacional de cambios en paz y convivencia. Plantea
que la gran tarea nacional es detener el proceso de enfrentamiento
y destrucción, revirtiéndolo hacia la reconciliación
y la reconstrucción. Tales conceptos, abstractos, los
traducen a un mensaje sencillo y convincente. Los electores
esperan respuestas a sus necesidades básicas: carestía,
desempleo e inseguridad.
El
15 de agosto, si efectivamente se realiza el RR, no significa
una contienda entre Chávez y la oposición. Lo
que en verdad se va a medir es la capacidad de los venezolanos
para abrir espacios a la convivencia y al restablecimiento
de las instituciones democráticas.
Democracia
y Desarrollo
es publicado en Venezuela por Venezuela Today, www.venezuelatoday.org.
Su Presidente - Dr. Pedro Pablo Aguilar fue Presidente del
Congreso de Venezuela. Sus puntos de vista no necesariamente
son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Este artículo fue originalmente publicado
en Venezuela Today, en Julio 16, 2004. Petroleumworld
lo reproduce en beneficio de los lectores. . Petroleumworld
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