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Puntos de Vista
Análisis y opinión sobre energía y política internacional

Petróleo y Otras Oportunidades para Venezuela





Por Félix Rossi Guerrero

Al promediar el año en curso, el mercado petrolero ha sido sacudido por un aumento continuo y constante en los precios del petróleo. Ha llamado la atención que haya ocurrido en la época de menor demanda relativa, el segundo trimestre, y luego de los pronósticos de fines del 2003 que anticipaban una baja este año, también debido a que el aumento del año pasado –de unos 4-5 dólares, dependiendo del petróleo en cuestión- pudo ser explicado por razones no-recurrentes como la invasión de Irak y la huelga petrolera en Venezuela que afectó seriamente los almacenamientos en Estados Unidos. Algunos ya están estimando, para este año, otro aumento de precios similares al 2003.

Ahora bien, casi todo tiene o debería tener una explicación. Pero hay explicaciones convencionales y otras que no lo son tanto. Lo convencional, diría, es justificar los aumentos de precios por razones de oferta y demanda y motivos ‘geopolíticas’. La demanda, sin duda, ha estado por encima de las expectativas. El muy leído informe mensual de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), por ejemplo, ha tenido que revisar repetidamente sus estimaciones de aumentos en la demanda para este año, pasando de 1 millón de barriles diarios (informe de septiembre del 2003) hasta 2 millones (informe mayo del 2004). La explicación ha sido un crecimiento económico más vigoroso (que se traduce en una mayor demanda de petróleo) en países como China, India y Estados Unidos (la demanda de China habría aumentado en 1 millón de barriles diarios en el 1er trimestre de este año). Y también en una oferta no-OPEP por debajo a lo esperado. El informe ya citado de la AIE estimó en septiembre pasado un aumento de 1,4 millones de barriles diarios; el informe de mayo, un aumento de 1,2 millones, pero otras fuentes consideran optimista esta última cifra.

Los países consumidores han puesto la mira en la solución del problema: Más petróleo desde la OPEP para reducir los precios. Y la OPEP, no obstante los sucesos de Irak y sus reuniones y resoluciones (que no han sido puestas en práctica) los ha complacido; La producción aumentó en unos 2 millones de barriles diarios en el 2003 y en el 1er trimestre del 2004 fue superior en otros 2 millones al mismo período del año pasado (en abril de este año, la producción estuvo 2,5 millones por encima de la cuota vigente). Además, la OPEP tiene una “capacidad cerrada” estimada en 2,5 millones de barriles diarios (más de la mitad en Arabia Saudita) que podría ser utilizada en caso de una interrupción repentina de algún importante país productor. Pero tampoco este “volumen de reserva”, muy conocido en la industria petrolera, ha sido capaz de frenar la escalada de precios.

Quizás habría que considerar el factor geopolítico y la amenaza terrorista. La guerra contra el terrorismo que comenzó en gran escala luego del 11 de septiembre del 2001, está lejos de concluir. Pero la impresión general fue que, una vez concluida la guerra del Irak, los precios descenderían. Esto no ocurrió, más bien, el comportamiento de los precios podría estar reflejando la creciente amenaza de un asalto a la infraestructura petrolera de Arabia Saudita (el llamado ‘Banco Central del Petróleo’) o a otro productor de la región. Este servidor no pretende ser un analista político (a diferencia de muchos otros) pero ha vivido lo suficiente para saber que el terrorismo no puede ser eliminado a fuerza de bombardeos sino que deben atacarse sus causas. Alguien lo hará, eventualmente, y entonces la amenaza terrorista podrá ser controlada. De ser así, los precios volverían a la “normalidad” –quizás podrían reducirse en unos 10 dólares por barril –según las explicaciones convencionales.

Mi sospecha, sin embargo, es que existe otro elemento que puede justificar (o hasta esté ya justificando) un aumento gradual en el precio mundial de petróleo. Un aumento que tome en consideración la eventual escasez de un producto “no renovable” que no estaría tan lejos como muchos suponen: Dentro de unos 5-10 años comenzarían a sentirse los ‘síntomas’ y las dificultades para satisfacer una demanda cada vez más exigente. Para ese entonces dudo que exista algo que reemplace al petróleo de modo que el impacto inicial tendrá que reflejarse inevitablemente en el precio.

Los geólogos y los ingenieros de yacimientos, les aseguro, somos gente seria…. Aunque también podemos equivocarnos. Pero en los últimos tiempos hemos observado lo siguiente:
1. La tasa de descubrimientos ha estado reduciéndose: En la década de los años sesenta se descubrieron 365 mil millones de barriles; 275 mil millones en los setenta; 150 mil en los ochenta y unos 75 mil en los noventa.
2. Durante el período 92-99 se agregaron unos 7 mil millones de barriles por año a las reservas, o el 26% del promedio anual de la producción del período.
3. Existe una relación entre el tope máximo de descubrimientos y el tope máximo de la producción que depende de las regiones y de las prácticas utilizadas. En Estados Unidos, el año tope de descubrimiento fue en 1930 y la producción comenzó a descender en 1970 –un lapso de cuarenta años; En el Mar del Norte, el tope máximo de descubrimientos fue en 1974 y la producción comenzó a descender en el 2001 (27 años); A nivel mundial el tope de descubrimientos fue en 1964. No sabemos cuando se alcanzará el tope máximo de producción, pero algunos lo han estimado entre 2010 y 2020 (46-56 años).
4. El 75-80% de la producción mundial procede de campos descubiertos hace 25-30 años, y casi todos estos yacimientos ya están declinando.
5. Según la regla asociada con King Hubbert (el geólogo que pronosticó en los años cincuenta el tope máximo de la producción de Estados Unidos), una vez que la mitad del petróleo descubierto ha sido producido en un yacimiento, el nivel de la producción se estabiliza y comienza a descender -probablemente debido a que la presión de fondo ha sido reducida a un nivel donde resulta demasiado costoso aumentar o mantener la producción con inversiones adicionales.

Ahora bien, muchos economistas continúan cuestionando estos argumentos, y opinan que el mecanismo de los precios –al funcionar, solucionará el problema: Precios más altos conllevan a una tecnología más avanzada, un aumento en el “factor de recobro” del petróleo in-situ, un aumento en la exploración y la perforación y permiten la producción desde áreas previamente desconocidas. Los geólogos responden que una mejor tecnología no podrá encontrar un petróleo que no existe, si bien, admiten que podrán desarrollarse las reservas de petróleo pesado, o de petróleo “no convencional”….. Aún cuando se estaría hablando, entonces, de precios a niveles muy superiores. Precisamente, un geólogo de la compañía noruega ‘Stat-Oil’ publicó un artículo en diciembre pasado donde estimó un aumento hasta 38% en el llamado “factor de recobro” del petróleo a nivel mundial (el promedio actual es de 29%). Observó que las reservas de petróleo solo pudieron ser reemplazadas en los últimos 20 años a través de revisiones de volúmenes ya existentes y no mediante el descubrimiento de nuevos yacimientos. Concluyó asegurando que el equilibrio actual entre oferta y demanda solo podrá ser mantenido hasta el 2016, de continuar la demanda mundial aumentando como se anticipa. Aún suponiendo un aumento sustancial en las reservas, este período solo podría ser extendido hasta el año 2023.

Pronosticar los precios del petróleo ha sido, desde que yo recuerde, una tarea infructuosa. Un premio Nóbel como Milton Friedman, un reputado economista como Morris Adelman, compañías petroleras como Exxon, centro de estudios etc., etc.…. han fracasado ruidosamente sea señalando precios de 100 dólares como precios de 10. Sería insensato de mi parte intentarlo: Pero luego de lo mencionado anteriormente y considerando los pronósticos de aumentos futuros en la demanda mundial (de unos 80 millones de barriles diarios en el 2004 hasta 100-105 millones para el 2020) me sorprendería de veras si los precios iniciaran una tendencia a la baja. Podrán “oscilar” en los próximos dos o tres años cuando aún persista un excedente, pero una tendencia sostenida hacia la baja luce improbable……. Lo opuesto es mucho más factible. Según la OCDE, la producción no-OPEP alcanzaría su tope en el 2010 y la OPEP tendrá que producir 53 millones de barriles diarios en el 2020 (actualmente produce unos 32 millones). ¿Cómo pueden bajar los precios con un aumento de esta magnitud en la demanda? Esto me lleva a examinar la situación de Venezuela.

La huelga petrolera de fines del 2002 y comienzos del 2003 (un error en mi opinión) debilitó considerablemente a nuestra principal industria desde puntos de vista técnicos, económicos y de recursos humanos. La baja inevitable en las inversiones afectó, sin dudas, la capacidad de producción que pudo haber perdido hasta unos 500 mil barriles diarios, mientras el retiro masivo de personal especializado ha retardado una recuperación. Se sabe que las características de nuestros yacimientos -ya maduros, en su mayoría, y con una declinación natural promedio de 20-22% anual –requieren inversiones de unos 3 mil millones de dólares anuales para sostenerse, algo que no se llevó a cabo el año pasado. Pero el daño no es irreversible, como creen algunos. De cumplirse el programa de este año, con inversiones de unos 5000 mil millones y más de 100 taladros en actividad, la situación debería estabilizarse y mejorar –también ayudada por los precios altos que generarán más recursos económicos para la industria. Los activos están allí, nuestras reservas probadas fueron calculadas hace poco en 77,8 mil millones de barriles. Aún excluyendo el volumen de reservas atribuible a la Faja del Orinoco, las reservas probadas se estiman en unos 40 mil millones, distribuidas en partes más o menos iguales en petróleos livianos, medianos y pesados. Existen solo cinco países, en el mundo con reservas probadas superiores, y todos están en el caótico Medio Oriente.

Queda así demostrado que Venezuela aún tiene la capacidad física, por lo menos, para contribuir en forma importante a la expansión de la producción OPEP que será requerida y que está empezando a ser requerida. EL programa actual de la industria petrolera venezolana ha fijado una producción de casi 5 millones de barriles diarios para el 2009 (en este año se ha estimado una capacidad de producción de 3,4 millones y una producción ‘real’ de unos 3 millones). Pero las reservas existentes permiten, en teoría hasta una capacidad de producción de unos 10 millones de barriles diarios para el año 2020, si se considera que una relación reserva/producción =10 años es aceptada como mínima (por debajo, podría acelerar el agotamiento de los yacimientos y reducir el volumen de petróleo recuperable –pero la relación R/P actual es de 36, aún excluyendo el petróleo de la Faja). Por cierto que México, con reservas probadas de apenas 14,5 mil millones se ha propuesto producir unos 4 millones de barriles diarios este año, lo que significa casi exactamente una relación R/P= 10 años.

Venezuela tuvo dos oportunidades para efectuar el salto de calidad social y económico que se necesita y ambas fueron desaprovechadas. La primera fue en 1974 cuando los precios del petróleo se triplicaron y el país tenía 12 millones de habitantes. La segunda en 1979-1980 cuando otro aumento considerable en los precios fue también desperdiciado por razones que no vale la pena repetir. En ambos casos no hubo ausencia de liderazgo sino incapacidad del mismo, como escribió alguien. También en ambos casos, ciertos sectores del país fueron favorecidos pero la mayoría no percibió los beneficios. Así, por lo menos, lo prueban los índices de pobreza que aumentaron de 33% en 1975 hasta 64% en 1990 (el índice se estimó en 76% en el 2003 –ver “SIC” –Dic03). Pero en unos años puede que este país consiga lo mejor de dos mundos, precios en alza y producción en aumento, por un período prolongado -quizás 10 o 20 años. ¿Será que Dios, todo misericordioso, está dispuesto a ofrecernos otra oportunidad? ¿Estaremos en condiciones de aprovecharla? Pero para poder hacerlo necesitaremos una estabilidad política.


Félix Rossi Guerrero es ingeniero petrolero de profesión. Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.

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