Este
país tiene la posibilidad de revocar el mandato de
Chávez apelando a la figura de un referendo previsto
en la Constitución. El pasado 3 de junio el Consejo
Nacional Electoral (CNE) anunció que la oposición
había logrado las firmas necesarias para activarlo
y el martes 8 anunció que la consulta referendaria
se realizará el domingo 15 de agosto. Todo parece indicar
que si los venezolanos pudiesen expresar su voluntad en un
acto electoral limpio, libre de fraudes y violencia, dos tercios
se pronunciarían por la salida de Chávez. Es
lo que dicen encuestas confiables. Pero es también
lo que pone en evidencia la desesperación del Presidente
y las características de la avasallante campaña
electoral que ya inició.
Es también lo que se permiten decir
con toda claridad personajes de la izquierda que lo adoptaron
como líder. Uno de ellos, Heinz Dietrich, junto con
Martha Harneker y James Petras son invitados permanentes para
intervenir en talleres y conferencias organizadas por el gobierno.
A los tres los menciona con frecuencia Chávez, como
intelectuales que lo aconsejan y ayudan. Todos escriben en
Rebelión, un periódico electrónico de
excelente presentación y material siempre actualizado
sobre los criterios de la extrema izquierda. Hay indicios
serios de que lo financia Chávez. En la publicación
del 15 de junio de 2004, Dietrich escribe un artículo
con título revelador: Peligro mortal en Venezuela.
Todo parece indicar que Chávez le sigue fielmente o
que Dietrich conocía el plan del teniente coronel frente
al RR.
Según Dietrich el RR “abre las
puertas hacia una posible pérdida del poder... perder
esa batalla significa perder todo... la derrota crearía
una situación extremadamente peligrosa para Cuba y
dejaría a las FARC y al ELN de Colombia sin horizonte
estratégico”. Dietrich asume papel de asesor
en el mejor estilo yanqui: “las elecciones se ganan
con dinero y mercadotecnia”. Con elocuente ética
revolucionaria afirma: el dinero le sobra al Estado venezolano,
por lo cual está resuelto el 50% del problema. La campaña
hay que hacerla con abundantes fondos, con los mejores equipos
profesionales disponibles en el mercado mundial, sin ingenuidades
ni democratismos equivocados. “Una revolución
que no sabe defenderse no es una revolución”.
www.rebelion.org
“Aceptamos el reto del referendo. No
estamos derrotados. El juego apenas comienza...Somos mayoría,
pero no hay que caer en triunfalismo. No hay enemigo pequeño”.
Fueron frases de Chávez en el mitin del domingo 6,
organizado en respuesta al que realizó el día
anterior la oposición para festejar el éxito
en los “reparos”.
No estamos derrotados era el mensaje a sus
desconcertados seguidores que hasta última hora mantuvieron
la convicción de que no habría RR. A gritos
pedían la cabeza del comando Ayacucho, el equipo que
había asumido la responsabilidad de impedir el referendo.
Evidente que interpretaban a un igualmente
disgustado Presidente. Este anunció que él mismo
se pondría al frente de un nuevo comando, el cual bautizó
Maisanta, apodo de un antepasado suyo del siglo XIX que adquirió
cierta fama en los llanos como guerrillero, unas veces, como
cuatrero otras. Contrariando expresas disposiciones legales,
Chávez integró este comando de campaña
con funcionarios públicos de alto nivel, como ministros
y presidentes de bancos del Estado que le permiten hacer uso
de cuantiosos fondos públicos para el financiamiento
de su campaña, especialmente con recursos de la industria
petrolera (PDVSA).
EL CALVARIO DE LA OPOSICIÓN
Chávez luchó hasta última
hora para impedir el RR. En Venezuela Hoy hemos dado cuenta
del calvario que la oposición debió recorrer
a lo largo de un año, para superar la tremenda concentración
de poder que Chávez logró construir. En nuestro
último Informe (31-5-04) dijimos que en “los
reparos” la oposición había dado cumplimiento
a la cifra exigida por la Constitución para que se
activara el RR. Sin embargo, a pesar de lo declarado por Carter,
Gaviria y el propio Chávez el día anterior (compromiso
de respetar los resultados) nadie daba por seguro que el CNE
los reconocería.
La verdad de lo ocurrido se conoció
por el Informe de Carter que apareció en la página
web del Centro y por lo que en pasillo contó la gente
de la OEA en la Asamblea General de Quito. La noche del martes
1° de junio, Carter y Gaviria se presentaron a las oficinas
del CNE y encontraron que estaban paralizadas las salas de
computación. Los dos rectores no oficialistas les advirtieron
que eso ocurría desde la mañana, cuando habían
dejado de recibir información sobre las firmas que
habían sido ratificadas, lo cual les obligaba a sospechar
que estaba en marcha un intento de desconocimiento de resultados.
Tanto Carter como Gaviria trataron de entrevistarse con los
rectores del oficialismo, pero se les negó la presencia
de estos en el CNE.
Carter salió para Miraflores e informó
al Presidente lo que estaba sucediendo. Le manifestó
que debía regresar a Estados Unidos, que los observadores
del Centro tenían constancia de que el domingo en la
mañana se había completado el número
de firmas necesarias para convocar el RR y que le sería
satisfactorio no tener que discrepar del anuncio oficial del
CNE. Chávez levantó el teléfono. Al otro
extremo de la bocina, el Presidente del CNE, señor
Carrasquero, recibió la orden de reunirse muy temprano,
al día siguiente, con Carter y su gente para aclarar
la situación.
Los dirigentes de la Coordinadora Democrática
que se apersonaron en la Asamblea de la OEA supieron que Gaviria,
haciendo gala de impecable cortesía, le dejó
ver claramente al teniente coronel que en Quito debía
informar sobre los resultados de los reparos, y le sería
muy grato dejar constancia de su aporte al logro del RR como
salida a los problemas políticos del país.
En los círculos diplomáticos
caraqueños se comenta que ocho jefes de estado llamaron
a Chávez para recomendarle acatar el resultado de los
reparos, versión confirmada por las menciones que en
Quito hicieron a Venezuela importantes cancilleres.
LOS ACTORES DEL REVOCATORIO
Venezuela Hoy estima que la posibilidad del
RR tiene dos actores: la voluntad democrática del país
y la comunidad internacional. Sin la OEA, el Centro Carter,
el Grupo de Amigos, la Unión Europea y los grandes
medios de comunicación que motivaron opinión
pública en buena parte del mundo, no se habría
llegado adonde estamos. Así como los venezolanos tienen
el desafío de un esfuerzo superior, con mayores dificultades
y peligros, en los dos próximos meses, de igual manera,
los actores externos tendrán que redoblar su ánimo
de cooperación, esta vez superando también dificultades
mayores.
En Quito hubo buenos augurios. Miguel Angel
Rodríguez, el nuevo Secretario General de la OEA, afirmó
que el organismo debe extender la permanencia del grupo de
observación durante el proceso de preparación
del RR. No tomará posesión del cargo hasta el
15 de septiembre, pero su opinión tiene mucho peso,
y atinó en lo esencial: la observación se requiere
en el proceso de preparación del referendo.
Igualmente la declaración de Celso
Amorín, el canciller brasileño, sobre el Grupo
de Amigos, “Todavía tiene un papel fundamental
que cumplir”. La de la Unión Europea, sobre el
propósito de comprometer el envío de delegaciones
nacionales en actividades de observación. La oferta
de la Internacional Socialista y de la Internacional Popular
Demócrata Cristiana en el mismo sentido.
La observación internacional puede
neutralizar el claro peligro de fraude que amenaza al RR.
En la jornada de recolección de firmas y en la de los
reparos Chávez utilizó como argumento fundamental
la acusación de que sus adversarios intentaban un “megafraude”.
Era una imputación absurda, pues quien puede intentar
un fraude es el gobierno, sobre todo en situaciones como la
de Venezuela, donde controla todo el aparato del Estado y
los organismos electorales. El fantasioso “megafraude”
de la oposición se refería especialmente a la
falsificación de cédulas (carné) de identidad,
documento sólo expedido por oficinas públicas.
Sin embargo, el argumento lo manejó el CNE con tal
descaro que estuvo a punto de impedir el RR y en todo caso
permitió al oficialismo retardar un año la convocatoria,
llevando la fecha al extremo crítico. La revocatoria
del mandato tiene efecto político si el referendo se
realiza antes del 19 de agosto próximo. Después,
aun siendo exitoso, no tendría como consecuencia la
consulta electoral propuesta por la OEA. Fue justamente este
organismo y el Centro Carter los que dejaron al descubierto
lo falaz de la maniobra.
LA ESTRATEGIA DE CHÁVEZ
Para Chávez su actual campaña
tiene dos objetivos: la ratificación de su gobierno
y enfrentar el fraude que se propone realizar la oposición.
Para ésta el peligro de fraude lo constituyen las máquinas
de votación, compradas en lo que el Nuevo Herald de
Miami llamó “oscuro negocio”. Fueron adquiridas
sin licitación a una empresa de reciente formación,
sin experiencia y cuyos equipos son los utilizados por casinos
europeos. Uno de los socios es el propio gobierno venezolano.
Aparte de lo oscuro de la negociación,
lo que llama a sospecha es la negativa del CNE a someter las
máquinas a las pruebas de control solicitadas por la
oposición. Ésta propuso que el RR se hiciese
mediante procedimientos manuales, puesto que la consulta es
de extrema sencillez. La respuesta de Chávez fue: “El
CNE tiene las máquinas y el sistema listo para la automatización.
No hay ninguna razón para que el referendo sea manual”.
Como complemento, Jorge Rodríguez, el hombre fuerte
del CNE, anunció que los firmantes de la solicitud
de revocatorio no pueden formar parte de los organismos electorales.
Si esto va en serio, solo el oficialismo tendrá el
manejo del sospechoso sistema automatizado.
A todo esto se agrega que el CNE tiene elaborado
un proyecto de reglamento que limita la actuación de
los observadores internacionales, quienes corren el riesgo
de ser convidados de piedra, por cuanto voceros calificados
del oficialismo y del CNE han declarado que no se permitirá
la participación de la OEA y el Centro Carter.
Justamente el Centro Carter, comprometido
en observación electoral en Venezuela desde 1998, en
un reportaje especial elaborado por Lucía Newman (CNN)
a Jennifer McCoy, deja constancia de sus observaciones críticas
sobre la falta de trasparencia en las distintas elecciones
efectuadas durante el régimen chavista, especialmente
en la renuencia a las auditorias de las máquinas y
a realizar simulacros previos y posteriores para acreditar
la pulcritud de los procesos. En la elección de la
Constituyente el Centro Carter verificó el mal funcionamiento
de las máquinas, dando lugar a que se anulase un número
considerable de votos que debieron contarse como válidos.
En las elecciones de julio de 2000, cuando se relegitimó
a Chávez, el Centro también dejó constancia
del mal funcionamiento de las máquinas. El Centro Carter
ha insistido siempre en la depuración del registro
electoral y en la necesidad de simulaciones a escala nacional
y pruebas de las máquinas electorales. La recomendación
nunca fue atendida y actualmente son, el registro electoral
y las máquinas, los factores de sospecha sobre la eventualidad
de un fraude.
Todos quienes siguen el Caso Venezuela tienen
fundados temores de que el proceso del RR termine en violencia.
El régimen da signos de que la violencia es y será
su instrumento para amedrentar a los electores, a la vez que
trata de provocar a la oposición para que actúe
de forma explosiva y violenta. No obstante, ésta se
mantiene en la línea de lograr una salida pacífica,
democrática y electoral. Hay quienes estiman que el
oficialismo en su afán de desacreditar internacionalmente
a la oposición, generará hechos violentos para
inculpar a ésta, llegando quizás hasta simular
nuevamente otro intento de magnicidio.
Chávez entretanto, observa como sus
fuerzas se fracturan y más temprano que tarde se enfrentarán
por cuotas de poder. En el nivel de confrontación política
y crispación actuales, un fraude al descubierto el
próximo 15 de agosto se convertiría en ingrediente
de alta peligrosidad. Se vería frustrado el esfuerzo
de la OEA y demás actores internacionales por una solución
pacífica a la crisis.