José Antonio Galavís y Hugo Velarde son dos geólogos
de la Universidad Central, de dilatada actuación profesional.
José Antonio pertenece a la 2da promoción de la
Escuela 1943, Hugo en 1954, a la 7ma o 10ma promoción,
según se haga la cuenta. Siempre pensé a Galavís
en el Ministerio de Minas e Hidrocarburos y a Velarde en la Corporación
Venezolana del Petróleo. José Antonio estrenó la
Geología Marina de los bordes continentales caribeños
y también trabajó con la industria eléctrica.
Hugo terminó su carrera en Corpoven y Petróleos
de Venezuela. Son autores de numerosos trabajos técnicos
y otras publicaciones.
La semblanza de Galavís y Velarde tiene que ser, sin embargo,
de los dos indivisiblemente, una referencia constante al asunto
que pusieron en el dominio público. José Antonio
trabajaba en la División de Exploración y Reservas
de la Dirección de Hidrocarburos del Ministerio de Minas
e Hidrocarburos y Hugo dirigía el Departamento de Estudios
Especiales de la CVP. Un día los llamaron, a uno el ministro
Manuel Pérez Guerrero y al otro el Director General de
la Corporación Rubén Sáder Pérez,
para un trabajo inédito.
Cuarenta y cuatro años exactos hace, en este mes de julio
2008 en curso, que el presidente de la concesionaria Shell se
presentó en el despacho del ministro Pérez Guerrero
con la propuesta insólita de desarrollar conjuntamente
el Gobierno y la empresa una acumulación singular al norte
del río Orinoco, aparentemente de gran dimensión,
de sustancia que se titulaba entonces de “no convencional”.
Transcurrido un tiempo prudencial de meditación y análisis,
consultada la CVP, más una primera revisión muy
general, los geólogos Galavís y Velarde fueron
nombrados para preparar conjuntamente el estudio formal, a fin
de medir el alcance técnico de la proposición,
partiendo del conocimiento incompleto que se tenía del área
desde el punto de vista petrolero.
Galavís y Velarde concertaron el plan de estudio, revisiones
y análisis en febrero de 1965, con la promesa de entregarlo
en un año. Y así lo hicieron. El resultado fue
el trabajo titulado Estudio geológico y de evaluación
preliminar de reservas potenciales de petróleo pesado
en la Faja Bituminosa del Orinoco, cuenca Oriental de Venezuela.
Galavís y Velarde lograron una organización impecable
de su trabajo: la Introducción sin pérdida de palabras,
la sección de Geología conformada como debía
ser con Estratigrafía, Columna estratigráfica,
Características sedimentarias y Características
estructurales, la descripción de los depósitos
en tres capítulos sobre el origen, el control de la distribución
de las acumulaciones, para terminar con la evaluación
y ocho conclusiones.
Galavís y Velarde mostraron La Faja entre otros, en mapas
estructurales en dos escalas en los topes del Basamento, de los
grupos Temblador y Merecure, y de las formaciones Oficina y La
Pascua, un mapa esquemático de evaluación petrolífera,
el isopaco de arena neta petrolífera total y cuadros de
correlación, así como en varias secciones estructurales,
una desde el pozo Gorrín-1 en el extremo occidental en
el estado Guárico hasta el pozo Los Indios-1, en el extremo
oriental en el Delta del Orinoco, más dos norte-sur, y
una sección en panel de la secuencia estratigráfica
impecable.
Desde el momento mismo que leí, analicé, estudié y
comprendí la estimación preliminar de los recursos
de petróleo del campo Faja del Orinoco que publicaron
Galavís y Velarde, supe que habían hecho un trabajo
clásico, que es el que sirve de modelo a imitar, notable
en concepto y materia, el más notorio, que está y
permanece para siempre. Así lo comencé a decir
entonces y de la misma manera lo califico hoy.
Galavís y Velarde lograron resolver correctamente muchas
características de gran importancia, que sirvieron en
evaluaciones futuras para fijar los parámetros fundamentales
del campo.
Galavís y Velarde comprobaron, en primer lugar, que La
Faja es un solo campo, por cuanto existe una curva perimetral
envolvente única. Así mismo, que existe un cierto
número de las que llamo áreas principales de producción,
en las cuales se concentra el 80% de la acumulación.
Es oportuno aclarar que el área absolutamente aleatoria
que sirvió para la evaluación que hizo Petróleos
de Venezuela y sus filiales operadoras al final de la década
de los 70 y comienzo de los 80 del siglo 20, permanecen en la
actualidad por incomprensible ilógica. Sin embargo, las
búsquedas en el tiempo resuelven las denominaciones revolucionarias.
Así, ¿Qué es “Junín”?
El reconocimiento de Maraven. ¿Dónde queda “Boyacá”?
En la historia de la CVP.
Galavís y Velarde adelantaron, como la teoría más
racional, que la génesis del petróleo de baja gravedad,
dice el Informe, o sea, del petróleo crudo de peso específico
extrapesado y el bitumen natural habían sido las lutitas
de las formaciones Oficina, Merecure y Temblador, mientras que
las lutitas de la Formación Roblecito fueron las rocas-madre
del hidrocarburo entrampado en la Formación La Pascua.
Además, fijaron la distribución no uniforme del
peso específico del petróleo crudo, más
liviano al norte y hasta bitumen natural contra el cratón.
Galavís y Velarde presentaron su trabajo al 7mo Congreso
Mundial del Petróleo, el de Ciudad de México. Estremeció a
los asistentes y causó revuelo general. Lo repitieron
todo en el 4to Congreso Geológico Venezolano, devolviendo
la controversia al plano local. El debate público que
se suscitó fue amplio y ruidoso, enconado y sin tregua.
Se les pidió retractarse, se habló de “tángana” y
hasta de “estar tocados”. Si hacían una presentación
en foros y conferencias, después de los aplausos escuálidos
y las felicitaciones de ley, las discusiones se convertían
en largas peroratas relativas a la imposibilidad evidente de
aceptar lo dicho en el marco de las improbabilidades y las imposibilidades,
argumentaciones no tanto físicas como metafísicas,
sin que faltaran a veces los denuestos y las acusaciones.
Galavís y Velarde sufrieron de “habérseles
pasado la mano”. Sin embargo, “la zaparapanda de
reservas” entró en la lista de los haberes más
valiosos de la Nación con la referencia precisa del presidente
Raúl Leoni en su Mensaje Anual del año 1967 al
Congreso.
Galavís y Velarde culminaron su trabajo y la fijación
de los parámetros, con la estimación del petróleo-inicialmente-en-el-sitio,
en el subsuelo del campo Faja del Orinoco, en 110 millardos de
metros cúbicos (692 millardos de barriles).
Galavís y Velarde, amigas y amigos, el Premio Gumersindo
Torres recuerda con perennidad al iniciador de ese movimiento
irrefrenable por el control nacional de las operaciones petroleras.
El Dr Torres cambió el rumbo de la industria del petróleo
venezolano por el Decreto Reglamentario a la Ley de 1918, por
la Ley de Hidrocarburos de 1920, por la creación del
Servicio Técnico de Hidrocarburos, por el envío
al exterior de los ingenieros destinados a servir en ese servicio
insigne
y por su actuación austera y honesta, la nobleza de
intención
y el esfuerzo en servir a la Patria.
La grandeza de la obra del Dr Torres me obliga a comentar brevemente
el contraste entre la rigurosidad científica, el razonamiento
objetivo y la visión realista de Galavís y Velarde
con la manera poco elegante, más bien grosera, ordinaria
y sin arte, como se ha manejado el campo Faja del Orinoco los últimos
años.
De los 27 bloques delineados, con cierto apego a la configuración
real de la acumulación, se han entregado directamente
17, más tres que parecen indefinidos en un limbo de anuncios
contradictorios, agregándose en seguidilla, el viernes
pasado, uno por invitación especial a Colombia y Ecopetrol
y anteayer domingo la asignación del Boyacá 3 a
los aprovechados asistentes a la sesión de PetroCaribe
en Maracaibo, con todos los gastos de la explotación
pagados.
El procedimiento llamado “certificación de reservas” en
La Faja, está descalificado por impropiedad, pues desdeña
el sistema universalmente aceptado de gerencia de los recursos
petroleros. Estas son las normas prescritas, desde noviembre
del año 2005, de la Dirección General de Exploración,
Reserva y Tierra del Ministerio para el Poder Popular para la
Energía y Petróleo. A las estimaciones del petróleo-inicialmente-en-el-sitio
en los bloques, que parecen ser cuantificaciones razonablemente
ejecutadas, se les está aplicando un factor acomodaticio,
que duplica las cuantías. Y más. Las reservas que
se quieren llamar “probadas” para el 31 de diciembre
del 2008 y para el próximo término, el año
2009, ya están anunciadas y proclamadas.
Galavís y Velarde, amigas y amigos, felicito a la Sociedad
Venezolana de Ingenieros de Petróleo por haber decidido
entregar el Premio Gumersindo Torres 2008 a Galavís y
Velarde, este equipo genial de geólogos que puso el campo
Faja del Orinoco en el dominio público, como dije antes,
con plena rigurosidad científica, razonamiento objetivo
y visión realista.
Discurso de orden en el Acto de entrega del Premio Gumersindo
Torres 2008, por
la Sociedad Venezolana de Ingenieros de Petróleo. Colegio
de Ingenieros de Venezuela, el 15 de julio de 2008
Aníbal R. Martínez es un geologo petrolero de
largos años
en la industria. Presidente
de la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat,
miembro de las comisiones de estudios de reservas y recursos
de hidrocarburos del Consejo Mundial del
Petróleo, la Sociedad (Internacional) de Ingenieros de
Petróleo, la Asociación Norteamericana de Geólogos
Petroleros y de las Naciones Unidas.