Este martes, mientras los ministros de la OPEP discutían en Viena si recortaban o no la cuota de producción de los países miembros, los mercados mostraban una fuerte reacción hacia la baja. De hecho, la jornada finalizó con un precio de $100,3 por barril, $3,10/bbl menos que el lunes.
Este comportamiento del mercado incidió en la decisión final de recortar la cuota OPEP en 520.000 barriles diarios.
Esta decisión debe haberle provocado un suspiro de alivio a Hugo Chávez, a pesar de que su ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez, declaró sorpresivamente al entrar a la reunión que esperaba que la cuota se mantuviera. Es harto conocido que el Gobierno de Chávez siempre ha respaldado los recortes de la cuota OPEP, pues ello va conteste con su estrategia de mantener los precios del petróleo en alto a fin de financiar, darle sustento y propagar su proyecto político.
Sin embargo, en esta oportunidad Hugo Chávez que no tiene bases reales para sentir alivio alguno, ya que todo pareciera indicar que la época de los precios bajos del petróleo llegó para quedarse por un buen período.
Para comenzar, una de las razones que estaban impulsando el alza desmedida de los precios del petróleo era la especulación que impulsaban unas cuantas empresas trading. Sin embargo, desde que el Gobierno de EE.UU. anunció que legislaría para reglamentar estas operaciones, estas empresas no sólo comenzaron a autocontrolarse para evitar ser sancionados, sino también a liquidar en forma significativa sus posiciones a largo plazo en la Bolsa de New York. Estas acciones han llevado a disminuir los precios.
Adicionalmente, EE.UU., Europa, China y el resto de los países asiáticos están sufriendo una desaceleración económica que está provocando un cambio en los hábitos del consumidor, lo cual incidirá en una disminución de la demanda de energía. En consecuencia, una rebaja de 520.000 barriles diarios tal vez haga menos abrupta la caída de los precios del petróleo, pero no la va a detener.
Además, está el hecho de que el próximo presidente de los EE.UU., sea Obama o McCain tendrá una política energética para reducir la dependencia petrolera.
Lo grave es que esta coyuntura encuentra a Venezuela sin capacidad de reacción. Tal como informa la OPEP y la Agencia Internacional de Energía (AIE), la producción de petróleo de Venezuela está muy por debajo de la cuota OPEP, independientemente de lo que diga PDVSA. Así que al final, PDVSA no tiene nada qué recortar. Peor aún, tampoco podría incrementar su producción pues años de desinversión, mala gerencia y falta de mantenimiento en la industria lo impedirían. Venezuela, en consecuencia, no podría defenderse en un escenario de precios no tan favorables.
Para completar, el país no sólo tiene el sector petrolero destruido, si no está en minusvalía con un sector no petrolero severamente afectado que requiere ingentes inversiones, con una mayor dependencia de las importaciones de los insumos más básicos y unos ingresos a futuro ya comprometidos en compras de armas.
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Nota del Editor: Este comentario fue originalmente publicado por VenEconomía, el 10 09 08. Reproducimos el mismo en beneficio de los lectores.
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Petroleumworld 12 09 08