Sergio P. Luís :
La locura contagiosa de Chávez
Si el propósito era lograr notoriedad, Hugo Chávez lo ha conseguido plenamente, como en anteriores oportunidades. Por supuesto que este “logro” resulta de la locura; sí, locura, y muy grave. Los daños que produce el desquiciamiento del sátrapa serán pagados por el pueblo venezolano que sufre una dictadura populista, intervencionista, abusiva y, sobre todo, estúpida, porque al fin y al cabo, empobrecer económica y moralmente a su propio país, en nombre de un disparate: la revolución “bolivariana”, es una estupidez.
Los berrinches del déspota –en dictadores extraviados, suelen ser muy peligrosos– muestran que Venezuela está en un momento crucial. Las encuestas pronostican que los “bolivarianos” serán derrotado en las próximas elecciones regionales en los estados más poblados, pese a brutales presiones del gobierno.
Encendido el rostro, los ojos desorbitados por el odio y la con furia no contenida por la cercanía del revés electoral, Chávez acaba de amenazar brutalmente, como siempre lo hace cuando se le presentan dificultades en su ominosa marcha a lo que llama “socialismo del siglo XXI”. Se hace evidente la demencia en el poder, cuando se conoce lo que, según la agencia Reuters , el déspota dijo “semanas antes de los comicios regionales venezolanos” : "Si ustedes permiten que la oligarquía (...) regrese a la gobernación, a lo mejor voy a terminar sacando los tanques de la brigada blindada para defender al Gobierno revolucionario y para defender al pueblo" amenazó en una concentración de ciudadanos en el estado de Carabobo. " ‘Patria o muerte es la consigna', clamó (Chávez) tras reconocer que su candidato no lidera los sondeos en uno de estados más poblados del país de 28 millones de habitantes”.
Luego, vinieron los habituales y groseros insultos y amenazas, de quien “aún se resiente de la derrota sufrida el año pasado, cuando la propuesta de reforma constitucional impulsada por Chávez… fue rechazada…”. Y sigue el amenazante, desvergonzado y ofensivo lenguaje del presidente venezolano : “El actual gobernador mafioso y traidor (el sátrapa se refería así al gobernador Ramón Martínez), no va a entregar la gobernación (del estado Sucre)”. Y, en actitud de pandillero, espetó: “Si es así Ramón Martínez no sólo va a perder la gobernación, sino que va terminar en la cárcel, él verá… te vamos a barrer asqueroso traidor". La agencia de noticias da cuenta de otra muestra del extravío: Chávez ha asegurado que encarcelará por “corrupto” y por “conspirador” al actual gobernador del petrolero estado Zulia, Manuel Rosales, por supuesto sin pruebas.
Esta locura es contagiosa. El lenguaje patibulario ya no es patrimonio exclusivo de Chávez. Dislates semejantes se escuchan en Bolivia (“tuve que sentarme junto a conspiradores”, dijo Evo Morales refiriéndose a los prefectos de los departamentos en que su partido perdió sucesivamente), Y el torvo Correa no soporta el rechazo de una importante ciudad: la pujante Guayaquil , a la que compara, por su rebeldía, con la boliviana Santa Cruz.
Las similitudes e imitaciones cuando se trata de la injuria y la amenaza desorbitada, resultan del contagio de la locura, la que lastima tanto a los demócratas de América. Esto lo hacen también sus acólitos : Ortega. Morales, Correa y aun el matrimonio reinante en la Argentina.