Esta semana, el Gobierno dio un nuevo paso en el proceso de limpieza del sistema bancario. Así, a última hora del lunes, la Superintendencia de Bancos (Sudeban) anunció la intervención a puerta cerrada, y la eventual liquidación, de tres pequeñas instituciones financieras: InverUnión, Banco Comercial; Banco Del Sol, Banco de Desarrollo y Mi Casa, Entidad de Ahorro y Préstamo, los cuales se dice que son propiedad de un grupo encabezado por Gonzalo Tirado.
Se considera que es positivo para el país la intervención de estas tres pequeños instituciones, porque apunta al saneamiento del sistema financiero. Esta medida viene a extirpar el tumor que se estaba enquistando en el sistema financiero venezolano al amparo de personajes del mismo Gobierno. Lo censurable de la medida es la tardanza del Gobierno en aplicarla.
Estas tres nuevas entidades financieras se suman a las siete instituciones bancarias de los grupos pro Gobierno de Ricardo Fernández Barrueco y Pedro Torres Ciliberto, intervenidas a finales de 2009. Al igual que las anteriores, estas tres entidades estaban sobredimensionadas y se soportaban con los depósitos del sector público; así cuando el Gobierno les retiró su apoyo, quedaron al desnudo con serios problemas de iliquidez.
Sudaban anunció que se encuentran garantizados mas del 95% de los depósitos de las tres entidades intervenidas. En parte, esto es consecuencia de la reforma de la Ley de Bancos realizada en diciembre de 2009, que incrementó las garantías de los depósitos de Bs.F.10.000 a Bs.F.30.000.
Sin embargo, no todo es color de rosas. En varios aspectos esta política tiende a tomar color de hormiga.
Por un lado, la reforma de la Ley de Bancos de diciembre aumentó exorbitantemente la prima que tienen que pagar los bancos por las garantías de los depósitos, de 0,5% a 3,0%, del total de los depósitos. A manera de comparación, en EE.UU. la garantía de los depósitos es de $250.000 y la prima es de escasamente 0,05% hasta 0,17%, según el ramo de actividad de la institución. Esta carga de 3,0% es onerosa para los bancos y perjudicial para los depositantes y para el sistema bancario. Sus efectos se reflejan en tasas de interés activas más altas, lo que hace más costoso el crédito; y tasas pasivas menores, que desalientan al ahorro.
Por otro lado, el Gobierno en vez de propiciar que estos bancos en crisis sean absorbidos porbancos privados más grandes, sólidos y eficientes, los está fusionando y pasando a manos de instituciones estadales, las cuales sencillamente adolecen de capacidad gerencial y técnica para su administración efectiva.
Sobran ejemplos de los malos (malísimos) desempeños y resultados que han tenido los bancos del Gobierno. Para muestra basta con recordar al Banco Industrial de Venezuela, Banfoandes o el Banco del Pueblo.
No hay nada que indique que ahora, el recién creado Banco Bicentenario, donde se aglutinarían la mayoría de los bancos intervenidos, vaya a tener mejor destino.
En definitiva, quien pagará por estas malas decisiones y peores políticas serán los venezolanos, por los profundos daños que éstas ocasionarán a la economía del país.
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Nota del Editor : Este comentario fue originalmente publicado por VenEconomía, el 19 01 2010. Reproducimos el mismo en beneficio de los lectores.
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