Menos de 24 horas bastaron para que este Jueves Santo el primer ministro ruso, Vladimir Putin, llenara su botija de 31 acuerdos y convenios de todo tipo, incluyendo un fantasioso proyecto para el desarrollo de una primera central nuclear en Venezuela "con fines pacíficos".
Según la mayoría de los analistas, de todo lo acordado entre Chávez y Putin, poco o nada arrimará a favor de la población venezolana. Los únicos beneficiaros serían el Gobierno ruso y las ambiciones de poder del Gobierno de Hugo Chávez.
Quizás el acuerdo de más valor que llevó Putin a Rusia fue la firma de varios convenios entre PDVSA y el Consorcio Ruso, formado por Lukoil, OAO Gazprom, Rosneft, TNK-BP y Surgutneftegaz, para crear por lo menos cuatro compañías mixtas para el desarrollo de una capacidad de producción de hasta 950.000 b/d de crudo extrapesado en la Faja Petrolífera del Orinoco. Entre los cuales se cuenta la iniciativa de PetroMiranda, donde PDVSA tendría el 60% de participación y el Consorcio ruso 40%, la cual con una inversión de unos $20 millardos llegaría a producir 450.000 b/d de crudo extra pesado. Además de la firma de las cartas de intención para desarrollar tres empresas más en los bloques Ayacucho 2 y 3, y en Junín 3 de la Faja del Orinoco donde, según PDVSA, se producirían más de 500.000 b/d de petróleo crudo extra-pesado, sin que se haya especificado hasta ahora el monto de la inversión ni los plazos para su ejecución.
Pero, según los analistas uno de los avances de Rusia en este viaje habría sido el ablandamiento de la posición del Gobierno para lograr acuerdos Estado-Estado, y no como hasta ahora empresa-Estado. De concretarse este tipo de acuerdos Rusia se protegería de eventuales expropiaciones de sus empresas, tanto por el actual Gobierno venezolano como por los venideros.
Sin embargo, lo que ha despertado mayor inquietud tanto a nivel nacional como internacional es la intención de Chávez de seguir invirtiendo ingentes recursos en la compra de armas rusas, incluyendo aviones de transporte militar, tanques de combate y helicópteros de ataque. Lo peor es que en esta materia todo está muy opaco, lo poco que se conoce de su alcance viene de lo revelado por el propio Putin a la prensa rusa. Según éste las compras de armamento y material bélico rusos por parte de Venezuela podrían ascender a más de $5.000 millones. Lo que parece que no queda claro a los analistas venezolanos es si esto es en adición a los $4.400 millones que Venezuela ha gastado en armas rusas desde 2005.
Lo que sí es obvio para cualquier venezolano es que las necesidades cotidianas en materia de alimentación, salud, seguridad y educación no se mitigarán a fuerza de armas ni de plantas nucleares.