Guillao....
Confidencial,
off the record
Toma
tu tomate !
En la América Latina actual, decir “cohesión social” es
decir mucho y posiblemente no concretar nada. Pues, limitarlo a lo
económico; o aún peor, al campo de la política
social convencional es condenarlo a ser una acción incompleta,
reactiva y accesoria, que no dispone de un dispositivo conceptual apropiado
y no resuelve el problema.
¿Qué significa, por ejemplo, para los sectores democráticos
y partidarios del progreso en la polarizada Venezuela, montada sobre
la política oficial de propagación del odio entre nacionales
y la negación de derechos de propiedad al capital nacional de
riesgo? ¿Qué para los propulsores de la perversa ideologización
de la discusión económica y social en Bolivia, Nicaragua,
Ecuador, Cuba, Venezuela, Perú, México y otros, por políticos
afectos al llamado Socialismo del Siglo XXI o a la panoplia de “nuevos
movimientos sociales”, partidarios de proyectos nacionales y
regionales excluyentes, tipo ALBA?
Es verdad que se
dispone de una definición de la Comisión
Europea, la cual posiblemente oriente las elaboraciones de la XVII
Cumbre Iberoamericana: “prevenir y erradicar la pobreza y exclusión
y promover la integración y la participación de todos
en la vida económica y social”. Pero hay que decir que
se trata de una conceptualización con dos esferas de naturaleza
y fines distintos y la ausencia de la gran pregunta: Cómo se
logra.
Insistimos que
la América Latina actual no es cualquier situación:
izquierdización populista; un entorno polarizado; gobiernos
autoritarios; movimientos sociales iconoclastas; irrupción de
una geopolítica transcontinental, aupada por Castro, Chávez
y Ahmedinejad; enfrentamiento entre propuestas integracionistas excluyentes;
nuevo aire del estéril y costoso armamentismo; relativización
de la democracia, con conceptualizaciones de conveniencia, de acuerdo
a los intereses y habilidades verbales del neopopulismo, apoyado en
mercenarios y cabilderos europeos y americanos o “institucionalistas” acomodaticios
o pusilámines; etc.
En los últimos tiempos hemos propugnado dos cosas en el sentido
de la superación del manejo convencional del tema latinoamericano:
1º) lo que hemos llamado “El Nuevo Modo” del desarrollo
y la inclusión, basado en una política pública
integral, útil a fines económicos y sociales, que se
concreta y potencia a través de la inteligente penetración
de la acción microeconómica, con base en una focal coordinación
social e institucional, dentro de políticas innovadoras, territorialmente
concretadas local y regionalmente; 2º) un nuevo piso de integración,
que conforme un mercado interno más amplio que la actual suma
de economías nacionales, reto fallido desde los ‘60 del
siglo pasado. Ahora mismo hay más iniciativas de integración
que nunca, pero ninguna que logre el milagro: un programa común
mínimo, con áreas de acción clara y consensualmente
definidas, con intención de desarrollo e inclusión y
no sólo de apertura comercial, lo que podría concretarse
en un esquema de: comercio para la simetría + crecimiento inducido.
La inclusión o la cohesión deben dejar de ser un tema
sectorial de la política social y pasar a ser un efecto virtuoso
de la política pública toda. Las fallas sociales, en
tanto fallas económicas, deben ser resolubles desde el momento
de diseño de la política pública integral y no
luego de producir sus efectos indeseados. El asunto se remite, entonces,
al momento de diseño político, normativo, como tema global;
aunque siempre habrá desfavorecidos absolutos, e incluso relativos,
que dependerán de políticas compensatorias estatales
o de la filantropía: siempre habrá necesidad de dispositivos
sectoriales focales para ellos.
Declaraciones del
Profesor Santiago Guevara García, economista
venezolano, con títulos de especialista y estudios doctorales
en Francia, experto en Gobierno y Políticas Públicas,
con ocasión del la XVII Cumbre Iberoamericana, dedicada al tema
de la Cohesión Social
Petroleumworld
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