¿SILLA ELÉCTRICA? La semana pasada escribimos de las amplias responsabilidades que los directivos de Pdvsa, encabezados por Rafael Ramírez y su combo, tienen en esta terrible y peligrosísima crisis de electricidad. Antes, meses atrás, explicamos cómo el actual ministro de Finanzas -y hasta hace poco y por dos veces encargado de la planificación gubernamental- Jorge Giordani, también tenía responsabilidad en el asunto tras haber destinado partidas del presupuesto asignado a obras de infraestructura eléctrica al gasto corriente demagógico y populista de esa ilusión trasnochada del socialismo del siglo XV. Luego con la designación del diputado rojo Ángel Rodríguez como ministro de Energía Eléctrica el 21 de octubre, en una de las mas grotescas improvisaciones que han sido costumbre en este régimen de once años, y tras su posterior botada del cargo en una rabieta presidencial con la excusa "rectificar es de sabios (como yo soy)" se conocen más detalles de las interioridades que tienen al gobierno haciendo agua por todas partes. Este ex ministro era una de las fichas de poder de Nicolás Maduro, todavía canciller rojito, y quizás por eso el vicepresidente y ministro de la Defensa, el coronel Ramón Alonso Carrizález Rengifo, nunca lo recibió en su despacho. Así lo expresó el ex diputado y ex ministro a sus colegas de la Asamblea. Contó que el plan de racionamiento eléctrico fue hecho en la vicepresidencia con participación de Pdvsa y La Electricidad de Caracas y que a él -que por lo demás no tiene ni idea del tema energético habiendo sido un obrero petrolero y en materia política un "mensajero de cintas grabadas en Yare para el MBR200", como lo señaló Chávez al nombrarlo- solo le informaron cuando ya estaba la decisión avalada por Carrizález. Con la designación del ingeniero electricista Giordani para Finanzas y Planificación y del abogado Alí Rodríguez para el despacho de "energía" los comentarios de pasillo en el Palacio Legislativo apuntan a que es una forma de limitar el poder omnímodo del presidente de la petrolera, quien hasta el momento ha sido tan intocable como Diosdado Cabello. Aunque a este lo ha humillado en cadena y el domingo lo volvió a regañar para que dejara el celular y anotara las ideas y además sirviera café a los presentes. Por cierto que en ese encuentro dominical se coleó, pues no estaba invitado, el ministro Samán que ya no encuentra que inventar para agradar al caudillo y acabar con las pocas empresas y comercios que aún sobreviven.
- Nelson Bocaranda, / Runrunes / El Universal/21 de enero, 2010