Frank
Llegas :
Plena Soberanía
Petrolera frente al terrorismo imperial
Venezuela hoy ocupa una de las posiciones más relevantes dentro del mercado
petrolero internacional. Con una estimación de reservas por alrededor
de 350 mil millones de barriles, entre petróleo convencional y de la Faja
(la acumulación más grande del planeta); una producción
diaria de 3,2 millones de barriles, y exportaciones que la ubican en el quinto
lugar del comercio mundial de crudo, incluyendo a las naciones OPEP y no OPEP
en la estadística, su situación es verdaderamente envidiable.
Ni
hablar de las proyecciones a 2012, con los resultados de la ejecución
de la primera etapa del Plan Siembra Petrolera; de la ubicación
geoestratégica del país, favorable al comercio de los
hidrocarburos; o del potencial del negocio "aguas abajo",
con la producción de derivados y el desarrollo de la petroquímica.
En este favorable contexto también avanza la cuantificación
y certificación de las reservas del país en la Faja
Petrolífera del Orinoco; la instrumentación del Proyecto
Orinoco, con la asignación de bloques para la explotación;
el desarrollo del Proyecto Delta-Caribe, para la incorporación
del gas costa afuera a la oferta energética; la creación
de nuevos centros refinadores: Cabruta (400.000 barriles diarios),
Batalla de Santa Inés (50.000 barriles diarios) y Caripito
(50.000 barriles diarios); la construcción de infraestructura
petrolera y gasífera, con más llenaderos, poliductos
y gasoductos, y el fomento de la integración regional, con
el robustecimiento de iniciativas como Petrocaribe, Petrosur y Petroandina,
componentes de Petroamérica.
Es
esta "situación verdaderamente envidiable" de
Venezuela, el por qué de los ataques del imperio. Son las
apetencias voraces por el petróleo y, en general, por nuestros
recursos naturales, entre ellos el hídrico, los principales
aspectos que motivan la agresión imperialista que, esta vez
con el ropaje transnacional de ExxonMobil, trata de frenar, con subterfugios
legales, los avances que en materia de soberanía energética
se vienen alcanzando en Venezuela, los cuales constituyen un ejemplo
para el mundo. ¡Pero la agresión imperialista no pasará!
Ya
la estrategia de la infame ExxonMobil, "de recurrir a tribunales
de países que están estrechamente vinculados con sus
intereses capitalistas para imponer, con viejas prácticas
neocoloniales, decisiones judiciales amañadas en función
del dominio económico imperial", fue contundentemente
derrotada. Aún cuando en EE UU y Holanda persisten las acciones
judiciales, el reciente fallo de la Corte de Londres (Reino Unido), "pone
punto final a la abusiva actuación de hostigamiento financiero
y legal contra PDVSA, y le da razón al Estado venezolano en
la defensa del derecho soberano sobre el manejo de sus recursos energéticos".
Ganamos
esta batalla. Esta es una "Victoria de Venezuela".
Pero no nos confiemos pues el imperialismo transnacional, con la
ayuda de sus lacayos internos y externos, maneja un abanico de opciones
y se dispone a utilizar todas sus armas contra nosotros, contra nuestra
conducta irreverente en la defensa de la soberanía nacional
y la independencia de los pueblos latinoamericanos y caribeños.
Dispongámonos, entonces, a enfrentar el arbitraje en el Centro
Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a las Inversiones
(CIADI), con sede en las "entrañas del monstruo",
muy a pesar de nuestra oposición a este nefasto mecanismo
acordado por el puntofijismo y su antinacional apertura petrolera.
Además, ratifiquemos nuestra decisión de ser libres
y de construir sociedades de iguales que se opongan a la dominación
y al control de los todopoderosos "desarrollados" sobre
nuestros pueblos.
Tal
como acertadamente destacara el presidente Hugo Chávez,
al referirse al caso ExxonMobil, "hoy estamos dando la batalla
por nuestra Nación, pero mañana podría ser por
cualquier país de América Latina, el Caribe o el mundo,
ya sea productor de petróleo o tenga un litigio en la administración
de sus bosques, del agua o de algún otro recurso manejado
de forma soberana". ¡Solidaridad es Socialismo! ¡Imperialismo
es capitalismo en descomposición y umbral de Revolución
Socialista!
Frank
Llegas es
articulista de Aporrea. Los puntos de vista
expresados no necesariamente son
los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente publicado por debatesocialista.org,
el 3 de abril del 2008. Reproducimos el mismo en beneficio de
los lectores.
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