Domingo
Alberto Rangel:
Etanol: tenía razón Fidel
Hace un año, más o menos por esta época, los
presidentes Bush de Estados Unidos y Lula de Brasil, se comprometieron,
en declaración solemne emitida y suscrita por ambos a estimular
en los territorios de sus respectivos países, la producción
de un biocombustible conocido con el nombre de etanol. Ese nombre
era entonces desconocido por el gran público y aquella declaración
lo lanzó a una espectacular carrera de popularidad.
A
favor de la popularización de tal nombre actuó un
factor eficacísimo, los precios del petróleo que en
aquel momento estaban en una carrera de alzas trepidantes que sólo
ahora han llegado a mitigarse. El etanol, que pronto alcanzaría
fama, procedía, en el caso en que se comprometían estimular
los presidente de Brasil y Estados Unidos, de un cereal y una gramínea:
el maíz y la caña de azúcar. Las dos terceras
partes del género humano aplaudieron aquel propósito
de producir un biocombustible capaz de abaratar la energía,
a la cual el petróleo y su madre la OPEP habían dotado
de alas para volar más alto que un jet de cuatro turbinas.
En
la vasta redondez de la Tierra sólo se alzó una
voz condenatoria, la de Fidel Castro. El líder cubano, desde
la columna que escribe cada semana en “Granma”, órgano
del Partido Comunista de Cuba, profetizó un alza bestial de
los precios del maíz y del azúcar. ¿Sólo
para que los señores que conducen costosos vehículos
no protesten mucho por el alto precio de la gasolina dedicaremos
el maíz y la caña de azúcar para producir etanol?
Preguntas de ese tipo recorren aquel artículo de Fidel Castro.
Estuve entre quienes, con el respeto y el cariño que merece
un líder de la revolución mundial, discrepamos entonces
de aquellas apreciaciones. En mí influyó el recuerdo
de alguna frase de Carlos Marx en “El Capital”. El régimen
capitalista habiendo mercado no tiene límites, dice Marx,
en cuanto a su capacidad para producir. Por tal virtud el capitalismo
produciría todo el etanol elevando las siembras de maíz
y de caña de azúcar.
En
la redondez del planeta es, en efecto, Estados Unidos el primer
productor mundial de maíz y Brasil lo es de la caña
de azúcar. Pero al aparecer la demanda de uno y otro producto
para la elaboración del etanol, los precios de ambos iban
a elevarse hasta alturas inverosímiles, decía Fidel.
Es lo que ha sucedido, no sólo ha subido el maíz, el
azúcar lo ha seguido en la misma trayectoria y también
el trigo y los otros cereales que comparecen en el mercado mundial
han marcado en los últimos doce meses, un camino alcista sin
precedentes.
Tenía razón Fidel Castro y no sólo con honestidad
caballeresca sino con agrado espiritual debo reconocerlo. Para que
el petróleo de esa hipócrita que es la OPEP no suba
tanto hemos condenado a quienes comen tortillas, cachapas, tamales,
arepas y golosinas, es decir a los dos tercios del género
humano a una vida más dura.
Domingo
Alberto Rangel veterano politico venezolano,
autor de variados articulos y libros. Sus puntos de vista
no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente publicado por 2001,
el 16 de abril del 2008. Reproducimos el mismo en beneficio de los
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