Gerardo
Fernández Casanova :Mexico:
La consulta popular para la reforma petrolera
Conforme
a lo pactado entre las fuerzas políticas, el
Senado de la República
ha venido realizando el debate nacional sobre las reformas legislativas en
materia petrolera propuestas por Calderón. Personajes altamente calificados
han venido exponiendo sus opiniones al respecto, abordando diversos aspectos
de la problemática y formulando juicios específicos en relación
con las referidas iniciativas. Desde la óptica de quien esto escribe,
las argumentaciones de quienes se inscriben del lado del proyecto nacional
han demolido las de quienes lo hacen del lado de la globalización. Se
ha demostrado su carácter anticonstitucional; se ha dejado en claro
de que se trata de un proyecto privatizador; se ha comprobado la inconveniencia
y la inutilidad de las reformas propuestas. Estoy seguro de que, si de la óptica
de un panista se tratara, la opinión sería exactamente al revés.
Los senadores y diputados que atienden al debate y formulan preguntas a los
expositores están muy claros de sus respectivas posturas partidistas,
las que difícilmente se verán modificadas por lo argumentado
por los expositores, incluso se da el caso de que los panistas han optado por
el antidebate, descalificando a los expositores antagónicos. Indudablemente,
el hecho mismo de que el asunto se esté discutiendo de manera pública
constituye un enorme logro, dada la certeza de que se pretendió dar
trámite rápido a las iniciativas por el contubernio entre los
líderes de las bancadas del PAN y del PRI, no sólo en términos
de dar tiempo al proceso, sino por colocar el tema en el centro de la atención
social. La toma de las respectivas tribunas por los legisladores del Frente
Amplio Progresista y la presencia de las brigadas en las calles aledañas,
pudieron desbaratar el intento.
El
Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo marca el paso siguiente
con la exigencia de someter la cuestión a una consulta popular, de manera
que sea la gente quien decida. El jurista y constitucionalista Juventino Castro
considera que la exigencia tiene soporte constitucional (Art. 26) aunque no
existe la normatividad ni el instrumento específicos para llevarla a
cabo. Lo cierto es que la instancia de consultar a la población es obligada
por la importancia y la trascendencia del asunto, que no puede quedar al simple
juego de una mayoría de votos en las cámaras de diputados y de
senadores, más aún cuando ninguno de ellos incluyó en
su plataforma electoral la privatización de la actividad petrolera,
en tanto que muchos enarbolaron la no privatización. Esto quiere decir
que no hay mandato del pueblo en el sentido propuesto por las iniciativas de
Calderón, lo que debería subsanarse mediante la consulta con
carácter vinculante o, en último término, trasladarlo
a las elecciones legislativas del 2009 en las que el IFE exija que, en las
respectivas plataformas electorales, se haga declaración expresa sobre
el particular para ser sometida al escrutinio público. Lo que se está jugando
no es cualquier cosa, es la viabilidad de México como nación
independiente y soberana. Es, tal vez, la última oportunidad para aspirar
a un futuro de progreso, bienestar y justicia. No es un capricho ni una veleidad
política que pueda quedar en manos de 620 legisladores, no necesariamente
honestos, humanamente susceptibles de ser tentados a vender su voto y resolver,
de por vida, su condición económica. Hay que recordar la magnitud
del negocio que se discute.
El Jefe de Gobierno del Distrito
Federal, Marcelo Ebrard, ya tomó la
iniciativa para que en la Ciudad de México se celebre la consulta
el 27 de julio próximo, con intervención del Instituto
Electoral del DF. Desde luego que se da por descontado que los privatizadores
descalifiquen el ejercicio. No importa. El hecho incontrovertible
es que los habitantes de la capital del país van a expresarse
y, con toda seguridad, lo harán en rechazo al intento privatizador.
A nadie va a obligar el resultado, pero será el antecedente
que refuerce la legitimidad de las acciones de la resistencia civil
pacífica. Es posible que otros estados hagan lo propio, principalmente
los gobernados por el PRD, con lo que el movimiento resultaría
imparable.
Calderón se metió en un verdadero berenjenal. Lamentablemente
es un terco autoritario que prefiere incendiar el campo antes que
entregarlo y nos va a llevar a una crisis que puede ser definitoria.
En la medida de su terquedad tendrá la respuesta de la movilización
pacífica. El verse obligado a retirar las iniciativas o exponerse
al rechazo en las cámaras como producto de la presión
social, haría insostenible su gobierno espurio, incluso para
sus patrocinadores.
Por cierto, Cuauhtemoc Cárdenas declaró que Andrés
Manuel es sólo una parte del conjunto de fuerzas que defienden
el petróleo como patrimonio de los mexicanos, y tiene razón.
Lo que le faltó considerar es el hecho de que el único
que ha dado la lucha para evitar la privatización y los albazos
legislativos ha sido Andrés Manuel, aún a costa de
su capital político. Sin su liderazgo, hoy estaríamos
lamentándonos y mentándosela, igual que en 1988, por
la pérdida del patrimonio nacional.