Roberto
Giusti:
Entrevista a Baduel
"Debemos
prepararnos para el fin del negocio petrolero"
" Los yacimientos de crudo convencional disminuyen y debemos
prepararnos para la Venezuela postpetrolera" Raúl Baduel
Baduel
habla del pasado y advierte que el 13 de abril del 2002 se convirtió en
el defensor de la democracia y no de un hombre que pretende perptuarse
en el poder (Enio Perdomo)
Agobiado
por los temas de la coyuntura Raúl Isaías
Baduel casi respira de alivio cuando se le plantea una conversación
sobre algunos contenidos de su libro Mi Solución, donde aborda
temas como la educación, el petróleo, la ideología
y la Constituyente, que siendo centrales a la hora de plantearse
qué tipo de sociedad es la del futuro inmediato, son eclipsados
por el escándalo del momento.
-Luego
de leer su libro la impresión inicial es que se ha
venido preparando desde hace tiempo para el ejercicio del poder.
Sin embargo, no se entiende ¿por qué, con esa visión,
que parece la de un civil, tomó el camino militar?
-Porque
soy un civil. En el paroxismo de su gloria Bolívar
dijo que no había título más grande que el de
Libertador, pero cuando llegó al decantamiento de su vida
advirtió que sólo aspiraba a ser un ciudadano. Estoy
orgulloso del status adquirido en la institución armada, pero
básicamente soy un civil. El más alto de los deberes
militares es el deber cívico. Un soldado debe ser un ciudadano
soldado al servicio de la nación. En esa visión siempre
procuré conjugar palabras con hechos.
-En
términos ideales un militar
no puede llegar a la presidencia. A menos que planificara las cosas
como han venido saliendo y ahora,
retirado, ande en esa tesitura.
-Mi
deseo es servir en grande y ser útil. Para ello le pido
a Dios, como instrumento apropiado de sus designios, que me dote
de humildad, paciencia y sabiduría. En abril del 2002 di mi
aporte con el pueblo en defensa de la democracia. Lo mismo ocurrió el
diciembre pasado. Esa ha sido mi línea.
-Pero
esa línea tiene una dinámica, continuidad y
objetivos. ¿Cuál es su último objetivo?
-Servir.
Más que escribir un libro he elaborado una propuesta,
un alerta que no sólo se queda en el diagnóstico, sino
que presenta soluciones. La idea central es que debemos prepararnos
para la Venezuela post petrolera, pero también se señala
una vía para que todos echemos las bases del país del
futuro, blindando y fortaleciendo la democracia a través de
una convocatoria del poder originario. Una Asamblea Constituyente,
pacto máximo de amplio consenso, donde deben estar representados
todos los sectores.
--En
el capítulo donde usted analiza la teoría de
los picos petroleros, la conclusión que uno podría
extraer es que Venezuela ya perdió el autobús y el
tiempo, así como las circunstancias, nos impedirán
la famosa siembra del petróleo porque éste se agota.
-El
país puede tener petróleo para 200 años
pero ¿es qué acaso el resto del mundo va a esperar
a que los venezolanos se decidan a aprovechar esa riqueza para acceder
al desarrollo? Los países consumidores, sobre todos los EE.UU.,
que desde los años 60 consumen no menos del 25% del petróleo
que se produce en el mundo, han llegado a la conclusión de
que a partir del año 2005 y hasta el 2025 deben tomarse acciones
para la edad postpetrolera. Nosotros debemos prepararnos para el
fin del negocio petrolero, cuando el petróleo deje de ser
la fuente de la energía primaria. Yo vengo estudiando el tema,
con disciplina metodológica y rigor científico desde
antes del paro petrolero. En una línea de seguridad y defensa
elaboré un proyecto de investigación, "Los Asuntos
Energéticos: la tecnología y la Seguridad del Estado" y
desde entonces participé en foros con las comunidades. Dijeron,
por eso, que yo tenía otras intenciones, pero mi aspiración
es alertar sobre un tema vital. En un evento con asistencia de la
plana mayor de PDVSA, parafraseando a Clemenceau ("La guerra
es un asunto muy serio para dejárselo sólo a los generales")
dije que el petróleo es para los venezolanos un asunto tan
serio que no se lo podemos dejar sólo a los petroleros".
-Dice
usted que buena parte del petróleo puede quedarse en
el subsuelo porque surgen fuentes alternativas de energía,
pero al mismo tiempo dice que Venezuela será, en la segunda
mitad del siglo, presa apetecible de países poderosos, ávidos
del poco petróleo aún disponible. ¿No es esa
una contradicción?
-Cuando
hablamos de picos petroleros nos referimos a los petróleos
convencionales. No niego la potencialidad de nuestro país
en cuanto a las reservas de la Faja Petrolífera...
-Aun
cuando señala que es mucho
menor a las estimaciones del gobierno.
-Hemos
visto cómo se han sobreestimado las reservas. Los
grandes yacimientos nacionales, Lagunillas y Bachaquero, han experimentado
un notable decrecimiento en la producción y el más
joven de ellos (El Furrial), también ha tenido un sensible
descenso. Entonces, no se trata de que haya petróleo o no,
sino del fin del negocio petrolero. En los años veinte mucha
gente pensó que el carbón era insustituible y aunque
todavía se sigue explotando, hace ya mucho dejó de
ser la principal fuente de energía. Las grandes empresas petroleras
hace tiempo invierten cantidades considerables a la búsqueda
de energías más limpias y alternativas.
-De
acuerdo con esa tesis, ¿cuáles
son las previsiones que debe adoptar Venezuela?
-Debemos aprovechar debidamente esa riqueza.
-Le preguntaba si hay tiempo ya para hacerlo.
-Estamos en una carrera contra el tiempo
-La
falta de tiempo se compensa por el nivel de precios. Hoy el petróleo es más caro de lo que era dable imaginar hace
apenas quince años.
-Eso
forma parte de los enemigos del negocio petrolero. Primero están las razones ecológicas, el calentamiento global.
Luego las geológicas: por cada barril que se descubre o produce,
se consumen tres. Por cada kilo de carne que consumimos gastamos
siete litros de petróleo. También hay consideraciones
estratégicas porque los grandes yacimientos se ubican en zonas
conflictivas. Así, no habrá país que pueda sostener
la demanda petrolera mundial, el producto escasea (por lo menos los
crudos convencionales) y el disponible es un petróleo pesado,
extra-pesado y arenas bituminosas que encarecen los costos. Además
de eso debemos considerar la hambruna y recesión económica
mundial y sus consecuencias. Entonces, hay que tomar medidas ya.
Una de las grandes inversiones que debemos hacer es en educación.
Educación para el trabajo, la industrialización acelerada,
la educación social y para la edad postindustrial (sociedad
y economía del conocimiento).
-Usted
habla de un proceso de industrialización acelerada
y al mismo tiempo de una sociedad post industrial. ¿Cómo
se explica eso?
-No
deberíamos estar en eso, pero aquí se ha desmanteló el
aparato industrial y más del 80% de los bienes y servicios
son importados. Creo que hay una intencionalidad porque en la medida
en que se desmantele el aparato productivo dependemos más
del gobierno, vale decir, de quien maneja la chequera petrolera de
manera arbitraria. Alguien a quien no le importa ser el reyezuelo
de una Venezuela depauperada y pobre en tanto y cuanto se mantenga
en el poder.
-En
el libro usted reniega de las ideologías por carecer
de base científica. Reconoce haber estado a la izquierda del
espectro político, pero explica por qué se movió de
allí. Reniega del marxismo, del materialismo dialéctico,
del histórico, de la lucha de clases y del marxismo como disciplina
científica. Pareciera haber un barajo en su manera de estructurar
pensamientos y ofrecer soluciones.
-Hay
un orden pragmático y también sinceridad. Si
el país está caminando por un sendero estrechísimo,
desviarnos en debates ideológicos, nos puede llevar al foso.
Antes que entrar en esa discusión, debemos ir arriba y hacia
adelante. El pueblo demanda soluciones.
-Pero
eso requiere definiciones de carácter político
que le van a dar orientaciones pragmáticas a su gobierno ¿Qué papel
juega el Estado en su estrategia de desarrollo? ¿Será un
Estado liberal mínimo o un super-Estado entrometido y mandón?
-Luego
de que el pueblo ratificara su vocación democrática
debemos darle contenido social, reconocer las demandas populares
y dar nuestro aporte para revertir el estado de exclusión.
-En
el marco de una economía
de mercado.
-En
una economía donde el capital privado tenga cabida. ¿Acaso
el capitalismo de estado ha sido beneficioso donde se ha querido
aplicar?
-Tampoco
lo es la Norteamérica
neoliberal de Bush.
-No estoy apuntando hacia eso. Debemos buscar el caminos apropiado
y construir nuestro propio modelo.
rgiusti@eluniversal.com