Rubén
Aguilar :
Las
FARC y el cambio de Chávez y Correa
Las
revoluciones tienen dos fases; la lucha por la libertad y la lucha
por el poder. La primera saca de los hombres lo mejor: el
valor, la honestidad y la fraternidad. La segunda lo peor: la envidia,
la violencia, la desconfianza y el anhelo de venganza Adam Michnik,
escritor y periodista polaco
Los
presidentes Hugo Chávez,
de Venezuela, y Rafael Correa, de Ecuador, han cambiado de manera
radical su postura sobre las FARC.
De apoyarlas abiertamente ahora las critican y piden que desaparezcan.
Lo hacen, en buena medida, presionados por los datos que contienen
las computadoras en manos del gobierno colombiano.
La
información encontrada en las computadoras de Raúl
Reyes, quien fuera el número dos de las FARC, en un campamento
de Ecuador, es auténtica y no hubo ninguna alteración
de los datos. Ésa es la conclusión que dio a conocer
el secretario general de la Interpol, Ronald K. Noble, el 15 de mayo.
El
trabajo, dice, sólo fue técnico y la Interpol no
se pronuncia sobre el contenido y las implicaciones políticas
de los archivos; sostiene que trabajaron con total libertad e independencia;
reveló que se invitó al equipo de análisis a
las policías de Venezuela y Ecuador, pero nunca dieron respuesta.
En
el estudio trabajaron 64 policías de 15 naciones, seleccionados
por los mandos de sus países. El grupo estuvo encabezado por
expertos de Australia y Singapur. En el análisis del contenido
de las memorias se invirtieron cinco mil horas de trabajo entre el
12 de marzo y el 12 de mayo.
El
equipo analizó la memoria de las computadoras, tres memorias
USB y dos discos duros externos que estaban en cajas de metal. El
contenido: 37 mil 872 documentos; diez mil archivos multimedia; 210
mil 888 imágenes; 452 hojas de cálculo y siete mil
989 direcciones de correo electrónico.
El
director de la Interpol asegura que siempre se mantuvo control
en la custodia de los materiales analizados.
La única observación
es que al recibir los discos duros algunos de los archivos estaban
ya abiertos.
El
contenido de las memorias inculpa al gobierno de Chávez.
Los contactos formales entre las FARC y el gobierno venezolano inician
en 2000. Se implica a altos mandos del Ejército, pero también
al presidente. Se revela que los responsables de las brigadas en
la frontera tenían instrucciones, para colaborar y coordinarse
con la guerrilla.
Se
documentan los apoyos en los desplazamientos de las columnas guerrilleras
y en el campo de la salud. Se registran
contactos con
el mercado legal e ilegal de armas y la autorización para
utilizar puertos de Venezuela en el desembarco de los envíos.
Se habla del apoyo económico del gobierno a las FARC en una
cantidad que podría llegar hasta los 300 millones de dólares.
Se
registra la posibilidad de entrenamiento de las FARC al ejército
venezolano y también a las milicias "bolivarianas" organizadas
por el gobierno. Chávez ha calificado de falsa la información
y ha dicho que se "fabricó", para golpearlos a él
y a su país. Nunca, con todo, ha cuestionado de manera directa
el estudio de la Interpol.
En
el caso de Correa, las memorias contienen que durante su campaña
recibió de las FARC cien mil dólares y también
hay registro de contactos con altos funcionarios de su gobierno. Él
lo niega. Dice ser un intento para desprestigiarlo. Al igual que
Chávez, no enfrenta el trabajo de la Interpol. Ninguno de
los dos quiere abrir ese frente.
El
hecho es que esa información estaba en las memorias analizadas
por la Interpol. Ella no se pronuncia si ésta es o no un invento
de las FARC. Sostiene que estaba ahí y no fue alterada por
nadie. El gobierno de Colombia tiene ahora todos esos datos. Lo saben
Chávez y Correa.
Hasta
ahora los contenidos de las memorias han probado ser ciertos. El
caso de Costa Rica es un buen ejemplo.
A partir de ellos se puedo
ubicar con un alto nivel de precisión las redes que las FARC
tenían en el país y también localizar dinero
que estaba en manos de contactos costarricenses. Los ejemplos se
multiplican.
El
cambio de Chávez y Correa se debe al contenido de las
computadoras. Los implica, y ahora hacen declaraciones contra las
FARC, para evitar se les asocie con ellas. Es su estrategia de defensa.
No quieren que la comunidad internacional los señale como
aliados de una organización ligada al narcotráfico,
pero sobre todo que lo hagan sus ciudadanos. Las FARC no gozan de
simpatía en Colombia, pero tampoco en Venezuela y Ecuador.
Ellos
se sienten traicionados por las FARC al guardar información
que los delata. En el deslinde, Chávez ha dicho: "La
guerra de guerrillas pasó a la historia y ustedes las FARC
deben saber que se han convertido en una excusa del Imperio para
amenazarnos a todo nosotros". Y Correa: "¿Qué futuro
tiene una guerrilla que combate a un gobierno democrático,
al menos en apariencia, y que no tiene ningún apoyo popular
en el siglo XXI?". El tiempo dirá si el cambio es real
o sólo parte de una estrategia para distanciarse de las evidencias
en su contra.