Luis
A. Pacheco:
La Orimulsión – Las Cuentas del Gran Capitán
La
expresión “Las cuentas del Gran Capitán”
es muy utilizada para referirse, de forma familiar y en sentido
figurado, a las cuentas en donde figuran partidas exorbitantes,
o a aquellas que están hechas de modo arbitrario y
sin la debida justificación. El dicho tiene como base
histórica las tan discutidas cuentas que el general
don Gonzalo Fernández de Córdoba (1453-1515),
de sobrenombre Gran Capitán, presentó a los
Reyes Católicos, después de haber conquistado
para ellos Nápoles y Sicilia.
Esta
vieja frase viene a la mente al leer en la prensa nacional
la decisión de la administración de la petrolera
estatal de no continuar produciendo Orimulsión y la
reiteración de la vieja argumentación sobre
la no rentabilidad de usar los recursos de hidrocarburos extra-pesados
de la faja del Orinoco para la producción de este novedoso
combustible.
Los
argumentos que la actual administración petrolera usa
para justificar su decisión, están barnizados
de una aparente racionalidad, pero detrás de esa fachada
aparentemente objetiva uno puede identificar rígidas
posiciones dogmáticas, revanchismo político
y la existencia de una visión corto placista sobre
el recurso petrolero.
Aquellos
que han adversado la Orimulsión desde su concepción,
y es justo recordar que esta innovación ha tenido a
lo largo de su historia tantos adversarios como aliados, han
usado como principal argumento que dirigir el recurso de la
faja a un mercado diferente al del mercado tradicional de
refinación en el sector del transporte, es un uso innoble
de un recurso no renovable. El corolario de este argumento,
reza la plegaria, es que si el estado (léase gobierno
de turno) no puede obtener por cada barril la misma renta
que potencialmente se puede obtener en el mercado Premium
de gasolinas, es preferible dejarlo dormir en su morada subterránea,
a la espera de ese futuro en que la eventualidad de tal renta
ocurra.
Todos
los otros argumentos que uno escucha son subsidiarios a lo
que acabamos de describir: que si la regalía no representa
el verdadero “valor del crudo”, afirma el Profesor
con autoridad académica; que si es una estafa al país,
hace eco el Ministro; que si viola la cuota OPEP, asoma nuestro
representante en Viena; que es una conspiración imperialista,
todos a una; y el inquilino de Miraflores nos ofrece su silencio,
no vaya a ser que la Nación recuerde su apasionada
defensa de la Orimulsión hace tan solo unos años,
cuando otros eran sus asesores.
Los
astutos lectores, sin embargo, tienen derecho a pensar que
el argumento principal de la administración es razonable,
y que sin duda los actores antes mencionados están
en lo correcto al criticar a la Orimulsión y sus impulsores.
No es el objetivo de estos párrafos tratar de contestar
uno a uno los ataques a la Orimulsión, su éxito
en el mercado internacional y su capacidad de atraer inversión
extranjera debe ser prueba suficiente de su factibilidad técnica,
rentabilidad y oportunidad estratégica. Pero en aras
de evitar aquello de “Quien Calla Otorga”, tratemos
de escudriñar detrás de la aparente racionalidad
del argumento oficial.
Para
ello recurramos a un pueblo imaginario cuyo sustento es la
explotación de una mina cuyo mineral es muy deseado.
Para los propósitos del ejercicio asumiremos que después
de profundos estudios se ha determinado que la mina contiene
100.000 toneladas del precioso material. Asumamos igualmente
que el mejor plan de mercado de la compañía
minera que la explota conduce a una producción anual
de 400 Toneladas. Una sencilla operación aritmética
nos permite afirmar que la mina podrá ser explotada
por casi ¡250 años! Pero no seamos tan poco ambiciosos,
y propongamos que el mercado permitirá duplicar la
producción en muy corto plazo, lo cual nos lleva a
afirmar que la mina podrá ser explotada por “solo”
125 años. Todo esto a un precio que a los dueños
de la mina no solo les parece justo, sino atractivo; y que
aunque no les permite a todos los habitantes del pueblo salir
de su mísera situación económica, mantiene
a sus administradores en seguro bienestar.
Permitámonos
ahora imaginar que un emprendedor poblador le propone a los
administradores que le asignen parte de la mina, en sus galerías
más periféricas, y que le permitan producir
40 toneladas adicionales al año destinadas a lo q pareciera
ser una nueva demanda en un pueblo vecino. El soñador
argumenta que aunque el precio de venta de esta veta de menor
calidad es mas bajo que el del resto de la mina, la explotación
es rentable y adicionalmente creará nuevas fuentes
de trabajo que tan necesarias son el pueblo. Además,
dice nuestro emprendedor, de que nos sirve una veta sin explotar
cuando los vecinos del pueblo pasan necesidades.
Los
administradores de la mina, después de sesudos análisis
y de largas deliberaciones con el respetado maestro del pueblo,
arriban a una sorprendente decisión. Acusan al incauto
de trabajar en contra de los intereses del pueblo. Argumentan
que si el proyecto se lleva a cabo, esta nueva producción
(40 toneladas) destruirá los precios no solo de las
400 toneladas que el pueblo produce, sino también el
precio de las 10.000 toneladas que otros pueblos producen;
y que además, en 250 años (o 125), este mineral
podrá ser vendido a un precio mucho mas justo, y ¿quien
será entonces responsable de esta pérdida ante
la historia? Carteles son desplegados en la plaza mayor, la
idea es catalogada de herejía, se vilipendia a nuestro
ingenuo protagonista, mientras el maestro de la escuela se
regodea en otra victoria más en contra de aquellos
que se han atrevido a retar la deshilachada cartilla que reposa
en la primera gaveta de su recién comprado escritorio.
Aunque
nuestro pueblo y sus habitantes son imaginarios, las cifras
representan cabalmente lo falaz del argumento oficial. Si
aceptamos la premisa de que tenemos, para todo propósito
práctico, reservas inagotables de hidrocarburos, pero
mercados limitados tanto en volumen y precio como en el tiempo,
debemos concluir que es indispensable estratégicamente
acceder/crear nuevos mercados, no solo en el espacio sino
en el tiempo, antes de que la ventana de los combustibles
fósiles se comience a cerrar. Ante esta realidad la
estrategia de precios debe ser diferenciada y segmentada,
creando vínculos racionales entre la calidad de nuestras
reservas y sus potenciales mercados. Los de hoy y los por
crear.
El
mundo ha desarrollado un apetito inagotable por cada vez más
energía. Venezuela se encuentra en la envidiable posición
de poder ofrecer varias alternativas para saciar esa sed y
con ello materializar su secular ventaja competitiva. La Orimulsión,
con todo y sus lunares, no es más que una idea innovadora
en una industria corta en ideas y llena de prejuicios. Una
manera incremental de ampliar la actividad económica.
¡Pero no!, dicen los guardianes de la fe. Los hidrocarburos
se han explotado y vendido de una manera por más de
150 años y debe seguir así. Cualquier otra cosa
es sin duda “contrarrevolucionaria”.
¿Quién
se beneficia de la salida de la Orimulsión del Mercado
Energético? La respuesta es sencilla: ¡Todos
nuestros competidores!
La
ignominiosa ejecución pública de la Orimulsión
no solo anuncia la muerte de la innovación tecnológica
criolla, la desaparición de un potencial mercado para
nuestros hidrocarburos y el menoscabo de la ya escasa credibilidad
comercial de la petrolera estatal. Es además una señal
clara, si es que ya no lo sabíamos, de que en el debate
de ideas sobre nuestra principal industria, se ha escogido
la destrucción del contrincante por sobre la búsqueda
de nuevas síntesis. Mucho me temo que en el tema de
la Orimulsión, la administracion petrolera estatal
ha escogido la vía de las Cuentas del Gran Capitán.
Don Gonzalo estaría orgulloso.
Luis
A. Pacheco,
ex director de Planificacion de PDVSA. Sus puntos de vista
no son necesariamente las de Petroleumworld en Español.
Nota
del Editor: Petroleumworld no se hace responsable por los
juicios de valor emitidos por esta publicacion, por sus colaboradores
y columnistas de opinión y análisis.
Petroleumworld
alienta a las personas a reproducir, reimprimir, y divulgar
a través de los medios audiovisuales e Internet, los
comentarios editoriales y de opinión de Petroleumworld,
siempre y cuando esa reproducción identifique, a el
autor, y la fuente original, http://www.petroleumworld.com
y se haga dentro de el uso normal (fair use) de la doctrina
de la sección 107 de la Ley de derechos de autor de
los Estados Unidos de Norteamérica (US Copyright).
Internet
Web links hacia http://www.petroleumworld.com.ve son apreciadas.
Petroleumworld.com
Venezuela 02 10 06
Copyright
©2006 Luis A. Pacheco. Todos los Derechos Reservados.