No soy ecólogo, aunque sí ecologista. Por eso me arrojo a opinar de algo de lo que no sé prácticamente nada, cosa que suelo evitar, con una excepción: cuando veo que los supuestos expertos tampoco saben nada. Hago igual cuando se trata de economía, como en la época en que Caldera y Teodoro agravaron la crisis bancaria. Si los economistas no saben, no es entrepitura meterme.
Lo que está pasando en el Golfo de México puede ser más doloroso de lo que los medios de manipulación de masas nos dicen. Ya he citado el “genio maligno” de que hablaba Descartes. El filósofo decía que debemos hacernos de cuenta de que un genio maligno está constantemente distorsionando nuestras percepciones, por lo cual debemos andarnos con cuidado, es decir, con método. Cuando no sepas lo que estás haciendo, hazlo con mucho cuidado.
El genio maligno en este caso son dos embusteros tenaces: el capitalismo en general (y British Petroleum en particular) y el gobierno de los Estados Unidos. Dice el proverbio árabe que la primera vez que me mientes, es tu culpa, pero la segunda es mi culpa. El genio maligno tiene “método en su locura”, como Hamlet. Son los intereses tanto de BP como de su gobierno, el de los Estados Unidos. A ambos les conviene decir que no es para tanto, que ya va, que estamos pendientes, que ya vamos para allá, que no exageren. El gobierno tiene una ventaja: a quién patear el trasero, como dijo delicadamente Obama.
Desde que empezó esta eyaculación precoz, dicen hoy una cosa y mañana la contraria. Todo se vuelve mentira cuando vemos que BP sigue enchumbando las costas, envenenando todo a su paso. No hay información confiable sobre cuándo ni cómo se detendrá el manantial diabólico. El petróleo quemado contamina, pero crudo como que es peor, sobre todo cuando mana donde menos debe. Tampoco se sabe hasta dónde puede llegar esta mancha rebelde. Es dable pensar que los diluentes que la combaten son peores que la enfermedad.
Mientras tanto el ex jefe de BP se fue a refocilar a playas intachables en una regata en que participa su yate, jamás salpicado por una gota de desaseado petróleo.
Hay que precaverse de las manipulaciones que vienen, que serán tan aviesas como criminales. ¿Dirá algo la dirigencia opositora? No.
Humberto Hernández Montoya es un intelectual veezolano presidente del CELARG. (roberto.hernandez.montoya@gmail.com). Los puntos de vista expresados no necesariamente son los de Petroleumworld.
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Petroleumworld Venezuela 30 06 2010
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