Per
Kurowski : Sabiondos o sensatos
Cuando
los precios del petróleo están altos, a un país
exportador de
petróleo le resulta difícil beneficiarse de
los acuerdos comerciales
tradicionales por cuanto el valor relativo de su moneda también
estará alto,
lo que naturalmente le cierra espacios para la exportación
de los productos
y servicios de menor valor agregado. En tal sentido, para
convivir con la
maldición-bendición petrolera, podemos decir
que en materia de exportaciones
no le alcanza con saltar alto, sino que necesita de una garrocha
de
creatividad. De igual manera, con respecto a las importaciones,
debe buscar
evitar que la palanca que representan los ingresos petroleros
se quiebre por
un dispendioso nuevorriquismo.
Lo anterior
obliga al Estado a actuar con mucha inteligencia en la
economía, pero si su intervención termina siendo
destructiva o constructiva,
dependerá ante nada de si el gobierno se encuentra
en manos de unos
sabiondos sabelotodos o en las de unos sensatos facilitadores.
Las
diferencias pueden ser dramáticas.
Un sabiondo
tiene la tendencia de hacerlo todo él, en nombre del
Estado,
mientras que un sensato buscará siempre colocar al
Estado a la orden de la
ciudadanía, para proveerles de una base analítica,
los recursos y las
infraestructuras necesarias para que ella misma lleve a cabo
sus propios
planes.
Un sabiondo
tiene la tendencia de no darse cuenta de lo que el pueblo
demanda, ya que como de todas formas decide, les ofrecerá
las hierbitas que
prefieren los brujos que a él le gustan, mientras que
un sensato se coloca
al servicio de los gustos de la ciudadanía, buscando
ingeniárselas para
ayudarla a conseguir lo que ella desea.
Un sabiondo
tiene la tendencia de conservar para sí todo el poder
decisivo,
mientras que un sensato prefiere entregar parte del poder
directamente al
ciudadano, por ejemplo, vía una "La Negra".
¿Significa
esto que el sensato no debe inmiscuirse para nada en lo que
producen o consumen los ciudadanos? Y si el producto o el
consumo es una
droga, ¿también debe facilitarla? Por supuesto
que no. El gobernante sensato
siempre conserva el derecho y el deber de ejercer su liderazgo
para
convencer a la ciudadanía sobre lo que él considera
es el mejor rumbo, tal
como la ciudadanía, vía un Congreso legítimo,
siempre debería conservar el
derecho de frenar al gobernante sabiondo.
En
otras palabras, el 3 de diciembre, elegiremos o a un sabiondo,
que
espera que nosotros le seamos serviles, o a un sensato, que
quiere ser
nuestro servidor.
Per
Kurowski es
economista, analista y articulista en varios medios ( kurowski
@ telcel.net.ve - http://radicaldelmedio.blogspot.com/). Sus
puntos de vista no son necesariamente las de Petroleumworld
en Español.
Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente publicado por
El Nacional, el 19 de octubre del 2006. Petroleumworld no
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