Roberto
Giusti :
¿Por qué Chávez le teme al debate?
Se le
hace intolerable que le digan la verdad sin algodones ni toallitas
perfumadas
Chávez
nunca aceptará un debate con Rosales, ni con nadie
que le lleve la contraria, por varias razones.
La primera
por su incapacidad para amoldarse a una regla, a un procedimiento,
a una metodología, como tendría que hacer en
caso de asistir a una confrontación televisada, de
acuerdo a unos límites de tiempo y de compostura que
implican las normas básicas de todo interlocutor: escuchar
al contrario, tolerar sus críticas y rebatirlas con
ideas, no con denuestos. Y todo en un par de minutos.
Eso ya,
de por sí, es un imposible para quien ha convertido
lo que se supone era un programa interactivo (Aló Presidente)
en un pringoso monólogo de larga duración y
con ribetes onanistas, donde el sujeto principal, el ciudadano,
es ignominiosamente ignorado por el único protagonista
de su pretendida saga personal.
La segunda
está marcada por la soberbia de un personaje que se
siente más allá y más arriba de los comunes
mortales, un ser predestinado por las hados para salvar el
mundo desde su inalcanzable pedestal, colocado por encima
de minucias terrenales como la alternabilidad, los procesos
electorales o el derecho a disentir.
Sólo
que se trata de un pretexto porque luego de ocho años
de reinado vaporoso y aéreo, bien lejos del barro y
de la sangre, acostumbrado como está a escuchar únicamente
loas, la capacidad dialéctica se le ha atrofiado y
el sólo hecho de que alguien pueda espetarle unas cuantas
verdades, sin algodones ni toallitas perfumadas, se le hace
intolerable e irresistible.
Pero la
tercera y gran razón para rehuirle al debate es la
debilidad de sus posiciones.
Sabe que
no estará ante unos desprevenidos periodistas extranjeros
que asienten crédulos cuando les dice en un salón
de hotel newyorkino que "Venezuela ya cumplió
las metas del milenio".
Huérfano
de la solidez que le confiere a los gobernantes el peso de
una obra tangible, la verrrboragia inagotable de lugares comunes
y desplantes ofensivos resultan demasiado débiles a
la hora de afrontar un cuestionamiento bien documentado sobre
su incapacidad en materias básicas como seguridad,
derechos humanos, empleo, salud, educación, vivienda,
infraestructura. Sin hablar de su desmesurada ansia de poder,
la corrupción de los nuevos ricos chavistas y la tentativa
de establecers un régimen totalitario.
En otras
palabras, lo invade un miedo cerval ante la idea de enfrentarse
con "el currutaco" Rosales quien, sin ser un caudaloso
orador, tiene, además de una percepción clara
sobre la situación que vivimos, un programa que ofrecer
y una obra que mostrar.
Roberto
Giusti es
periodista. Sus puntos de vista no son necesariamente las
de Petroleumworld en Español.
Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente publicado por
El Universal, el 24 de octubre del 2006. Petroleumworld no
se hace responsable por los juicios de valor emitidos por
esta publicacion, por sus colaboradores y columnistas de opinión
y análisis.
Petroleumworld
alienta a las personas a reproducir, reimprimir, y divulgar
a través de los medios audiovisuales e Internet, los
comentarios editoriales y de opinión de Petroleumworld,
siempre y cuando esa reproducción identifique, a el
autor, y la fuente original, http://www.petroleumworld.com
y se haga dentro de el uso normal (fair use) de la doctrina
de la sección 107 de la Ley de derechos de autor de
los Estados Unidos de Norteamérica (US Copyright).
Internet
Web links hacia http://www.petroleumworld.com.ve son apreciadas.
Petroleumworld.com.ve
26 10 06
Copyright
©2006 Robeeto Giusti. Todos los Derechos Reservados.