Gustavo
Coronel : Un Muller Rojas
chantajista y una Rachadell satisfecha
Dos
recientes opiniones sobre materia petrolera me llaman la atención:
una, la expresada por el General Alberto Muller Rojas, según
la cuál el petróleo “debe ser un arma
para el chantaje” y otra, la expresada por la abogada
Gabriel Rachadell, según la cuál la política
energética del país es “buena”y
ella no tiene objeciones que hacerle. Al comentar estas declaraciones
en una sola nota no pretendo sugerir que ambas personas sean
miembros de un mismo grupo ético. Muller Rojas es un
personaje de dudosa fibra moral, acostumbrado a decir las
mayores barbaridades sin mucha reflexión. La abogada
Rachadell no tiene antecedentes oscuros y es una jóven
y destacada abogada activa en el sector enegético en
el país y en el exterior. Sin embargo, lo que dicen
ambos sugiere que existe un clima de opinión preocupante
sobre el tema petrolero y que ello debe ser objeto de escrutinio.
Muller Rojas, como ficha chavista, no nos dice nada nuevo.
Simplemente corrobora lo que ha sido la política de
Hugo Chávez en materia petrolera: el uso del petróleo
venezolano para fines de engrandecimiento personal y como
instrumento de chantaje. El primer caso notorio de chantaje
chavista a través del petróleo fue el de la
República Dominicana. A ese país Chávez
le suspendió los envíos de combustible porque,
según él, albergaba a Carlos Andres Pérez.
“O lo botan o no hay petróleo” fue el grosero
y brutal ultimatum que el locorruptus barinensis le envió
a un país con el cuál mantenemos relaciones
diplomáticas normales. La segunda demostración
de fuerza bruta fue PetroCaribe, en cuya formación
se utilizó la sutileza propia de un hipopótamo
en una cristalería. “Quienes voten por nosotros
en los organismos internacionales tendrán petróleo
subsidiado. Los demás que se joroben”. Luego
vino la puesta de rodillas de Evo Morales, la cuál
comenzó en un programa de televisión en el cuál
Chávez le dió a Morales U.S. $30 millones para
sus gastos iniciales. Morales, socarrón y desvergonzado,
le preguntó: “Es esto mensual, presidente?”,
tal y como preguntaría el zagaletón al tío
rico que le regala una moneda. Indirectamente, el petróleo
venezolano ha servido también para sobornar a Nestor
Kirchner, a través de la compra hecha por Chávez
de bonos argentinos, una compra que también ha servido
para enriquecer aún mas a los banqueros amigos del
régimen. El dinero del petróleo ha sido usado
por Chávez para regalar, donar, prometer, amenazar,
castigar, sobornar, extorsionar, en fin, chantajear, para
comprar conciencias y lealtades africanas, meso-orientales
e hispanoamericanas. El chantaje no le ha funcionado ni en
Europa ni en Asia, donde no necesitan su dinero. Aún
los chinos, quienes le hacen carantoñas públicas
por estrategia comercial, aspiran secretamente a verlo pronto
fuera del poder, porque se ha convertido en un motivo de constante
embarazo en el escenario internacional (Corea del Norte, Irán,
Hezbollah) y de fricción con los Estados Unidos, país
mucho mas importante para ellos.
Lo que entristece de Muller Rojas es el grado de deetrioro
moral al cuál parece haber llegado. La persona que
yo recuerdo de hace unos 20 años era intelectual, aguda,
coherente, con sentido del humor. Ahora se nos presenta no
ya como Dorian Gray sino como su retrato. Habla insensateces
sobre la guerra asimétrica, pronostica la victoria
de las fuerzas irregulares chavistas contra el imperio, llama
al chantaje petrolero, en fin, que desastre. No hay mucho
que hacer en este caso. Hagamos notar el colapso moral del
régimen, evidenciado por Muller Rojas y sigamos nuestro
camino.
La Dr. Gabriela Rachadell, por su lado, concedió una
entrevista a Arminda Rincón, de Panorama (0-10-2006),
la cuál nos preocupa mas. No es porque haya dicho algo
pecaminoso pués todo lo que hizo fue expresar de manera
moderada sus opiniones. Lo que nos preocupa son, precisamente,
sus opiniones.
Dice la Dra. Rachadell: “El Ejecutivo Nacional ha realizado
acuerdos energéticos beneficiosos para el país…..
con Rusia, China o Irán… Chávez está
muy claro…. La empresa Chevron-Texaco sigue teniendo
negocios con Venezuela”. Agrega la Dra. Rachadell que
“la política energética del país
le parece buena… creo que está bien que los precios
del petróleo se hayan ajustado… que el gobierno
realize negocios cada vez mejores para el país…”
Justo es decir que la entrevistada advierte contra la “radicalización”.
Añade la Dra. Rachadell que los acuerdos con China,
Rusia e Irán son “mejores que los que [se] han
hecho en el pasado” pero advierte: “en cualquier
negociación no se deben imponer condiciones. Se debería
mejorar el arbitraje”. Y dice que en Irán tienen
arbitraje internacional ya que ellos “tienen una experiencia
de 100 años. Nosotros apenas nos estamos haciendo cargo
de nuestro petróleo”. Finalmente apunta que “no
tengo ninguna objeción al presidente Chávez
[en materia energética] ” .
En primer lugar, es altamente cuestionable que los acuerdos
energéticos con Rusia, China e Irán sean beneficiosos
para el país. Desde el punto de vista tecnológico
ninguna de las empresas estatales de estos países posee
los recursos necesarios para llevar a cabo un desarrollo óptimo
de nuestros recursos de hidrocarburos. Desde el punto de vista
legal y estratégico parece evidente que contratar con
empresas estatales es mucho mas arriesgado que hacerlo con
empresas privadas. Las empresas estatales están protegidas
por las sombrillas de soberanía de sus respectivos
países y cualquier discrepancia con ellas se convierte
en un problema entre estados, complicando lo que debería
ser una transacción comercial sujeta a las regulaciones
del país huésped. Ya vimos lo sucedido con las
acusaciones que Chávez le hizo a las empresas Statoil
y Total de evasión de impuestos y de actuar de manera
criminal. La torpeza y grosería con la cuál
actuaron Chávez y Ramírez ha podido derivar
en un conflicto diplomático de primer órden.
Cuál es el beneficio de traer estas empresas estatales
a Venezuela? Parece claro que el objetivo perseguido es antagonizar
a las empresas privadas y acercarse a países con los
cuáles Chávez tiene afinidades ideológicas.
Es decir, politizar la actividad. Una variedad de chantaje.
En segundo lugar, concordamos con la Dra. Rachadell en que
Chávez está muy claro pero debemos añadir
que esa claridad es trágica. Esa claridad lo ha llevado
a destruir a Petróleos de Venezuela, a adueñarse
de sus dineros, requeridos para el mantenimiento y la inversión
y a mediocrizar sus cuadros gerenciales para ponerlos al servicio
de una pesadilla revolucionaria narcisista-leninista. Con
gran claridad Chávez ha utilizado el petróleo
como arma para chantajear o lisonjear a sus enemigos y amigos.
La claridad de Chávez lo ha hecho nombrar seis presidentes
de PDVSA en ocho años y terminar con su autonomía
gerencial al poner al ministro del sector como su presidente
(de paso, Dra. Rachadell, una violación de las leyes
venezolanas). Su claridad ha hecho posible que la comercialización
de nuestro petróleo se lleve a cabo por caminos verdes
en los cuáles abundan los intermediarios y florece
la corrupción. Que tremenda claridad, mi respetada
amiga!
En tercer lugar la empresa Chevron-Texaco continúa
en Venezuela porque le resultaría mas costoso no estar
en Venezuela. Esta empresa, se dice, es la que mejor “se
lleva” con Chávez. Otras como Exxon y Shell no
son tan dóciles pero también deben proteger
sus inversiones porque ellas requieren de una transparencia
con sus accionistas que las empresas estatales no poseen.
De allí que la relación de las empresas privadas
con Chávez no sea armoniosa. Quien tenga 25000 millones
de dólares enterrados en un país tiene que sonreir,
aún cuando le digan barriga verde. La rudeza y soberbia
de Chávez en su manejo de las relaciones con las empresas
petroleras contratistas han sido desproporcionadas. Allí
no hubo negociaciones sino imposiciones. El pago de impuestos
y la migración de contratos fue acatado por las empresas
porque el martillo está en manos del gobierno. Pero
es fácil preveer que, cuando el martillo cambie de
manos, si es que cambia, vendrá un ajuste de cuentas.
Entonces, que tipo de relación estable y mutuamente
beneficiosa puede estar basada en la fuerza bruta? La Dra.
Rachadell tiene una visión amable de lo que, realmente,
fue un asalto en plena plaza pública. Mas aún,
estas negociaciones no podrán ser estables y duraderas
porque no son equitativas y estan signadas por la mutua desconfianza
y hasta el resentimiento.
Los acuerdos con China, Rusia e Irán son mejores, dice
la Dra. Rachadell, que los hechos en el pasado. En este sentido
debo decir que no es lo mismo un beneficio máximo a
corto plazo que un beneficio óptimo a largo plazo.
Lo primero se viene abajo tan pronto cambie la correlación
de fuerzas o prevalezcan otros intereses de cualquiera de
las partes. Lo segundo es estable, basado en la confianza
y en el beneficio para ambas partes. Esto es algo que la Dra.
Rachadell debería conocer bien, dada su actividad como
negociadora internacional.
La referencia que hace la Dra. Rachadell sobre Irán
y sus 100 años de experiencia petrolera y sobre Venezuela
como una advenediza en materia petrolera nos suena totalmente
equivocada. Irán descubrió petróleo en
1908, mas o menos en la misma época que nosotros. En
Irán los ingleses manejaron la industria petrolera
hasta 1951, cuando fue brevemente nacionalizada por Mossadegh
pero, con la llegada del Shá, fue entregada de nuevo
a los consorcios extranjeros. Fue “renacionalizada”
en 1973, la nuestra “nacionalizada” en 1975, fechas
comparables. Pero la venezolanización de la industria
petrolera fue mucho mas intensa que la iranízación.
En Venezuela las posiciones técnicas y gerenciales
claves de la industria estuvieron en manos de los venezolanos
antes de que en Irán sucediera algo similar. La tecnología
petrolera venezolana siempre ha estado mas adelantada que
la del Irán. Entonces, de que habla la Dra. Rachadell?
Finalmente, la Dra. Rachadell dice no tener objeción
que hacer a la política energética de Hugo Chávez.
Cuanto lo siento. Cuanto siento que una persona jóven
y bien educada diga esto, pués ello significa que algo
fundamentalmente trágico nos está ocurriendo.
Es acaso la PDVSA de hoy eficiente y transparente? Es la dualidad
gerente-político de Rafaél Ramírez lo
normal? Es el abuso gubernamental en las relaciones petroleras
con los contratistas privados lo correcto? Es el manejo de
los dineros del petróleo transparente y aceptable para
los venezolanos? Es el “regalo” que se hace a
Fidel Castro de 100.000 barriles diarios a precios de subsidios
y sin cobro de deudas lo patriótico? Es el cambio de
petróleo por cambures lo óptimo? Es una refinería
en Cabruta lo estrategicamente deseable? Es el gasoducto a
Argentina económico, tecnicamente factible, ambientalmente
deseable?
Me lo va tener que explicar, Dra. Rachadell. Si me lo explica
convincentemente yo le pediré perdón con humildad.
Pero por ahora estoy profundamente alarmado y, mas que alarmado,
decepcionado.
Gustavo
Coronel es
un veterano geólogo de la industria petrolera, miembro
director de la primera junta directiva de PDVSA (1975-1979).
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