Ramón
Escovar Salom :
La conspiración, los militares y la OEA
E n 1914,
el general Juan Vicente Gómez inven-tó una conspiración
y hasta una invasión para reformar la Constitución,
prolongar el mando y darle base más firme a lo que
ya era una realidad fáctica del poder. El perfil político
del gomecismo adquiere en ese tiempo su relieve de despotismo,
aunque nunca desnudo pues siempre cubrió con relativo
pudor algunas apariencias. Casi toda la sabiduría jurídica
del país estaba a su servicio y también prestaba
simultáneamente apoyo a las empresas petroleras que
comenzaron a operar en el subsuelo venezolano.
En el
año 2006 el candidato a la reelección declara
que adversarios suyos se preparan para derrocarlo o para desconocer
los "legítimos resultados electorales". En
otras palabras: está montada una conspiración
antirrevolucionaria, imperialista y antidemocrática.
Al mismo tiempo afirma que tales objetivos insurreccionales
son imposibles y están condenados al fracaso. Días
después ha agregado que la Fuerza Armada Nacional es
roja, mucho más de lo que podríamos imaginar
los adversarios de la presidencia perpetua. No es la oposición
la que ha calificado de tal manera a la institución
militar. Es su comandante en jefe.
El color
rojo no está asignado por la Constitución a
la Fuerza Armada y la letra y el espíritu del sistema
encuadra a la institución militar como una fuerza sometida
al poder legítimo del Estado y a los principios del
sistema constitucional. El principio de la obediencia, de
la disciplina, del apoliticismo tomado como parcialización,
no requiere ni siquiera mención expresa. La Constitución
de 1961 lo estableció con todas sus letras. Pero es
inherente al principio de la legitimidad en el origen del
poder y al monopolio de la violencia ejercido por el Estado,
el cual se formó como un requerimiento de la vida civilizada.
El artículo 328 de la Constitución vigente define
el encuadramiento legítimo de la institución
militar y el 330 les prohibe a los militares participar en
actos de proselitismo, propaganda o militancia política.
Una Fuerza
Armada roja viola la Constitución y afecta la integridad
del profesionalismo militar. También amenaza la unidad
de la nación porque millares de venezolanos estamos
en contra de que el color rojo identifique a Venezuela y a
sus ciudadanos. Por el otro lado, definir como revolución
el régimen actual o como revolucionarios los fines
del Estado también son una violación de la Constitución
de 1999, actualmente vigente, puesto que no ha sido derogada
por ningún acto legítimo de la voluntad general.
La Constitución vigente se define como democrática
y centra en el pluralismo una referencia esencial del sistema
político. O hay constitución o hay revolución.
Si se quiere abordar el tema sería necesario modificar
la Constitución.
La violación
de los principios constitucionales señalados es una
acción fascista. La actitud que se presenta como opción
de la presidencia perpetua es fascismo, escríbase y
óigase bien, el fascismo del siglo XXI. El llamado
socialismo del siglo XXI, ni es socialismo ni es de esta época.
Nació en Italia después de la Primera Guerra
Mundial y alcanzó su más alta tecnología
criminal en Alemania, después de 1933.
El fascismo
es una mezcla de oratoria con sangre.
Es una
pesadilla que invita a la muerte y no a la vida, a la destrucción
y no a la paz. Hitler declaró al final de su vida que
su obra y su acción se habían inspirado en el
amor al pueblo alemán. Pero la filosofía y la
organización del III Reich constituyeron la obra más
audaz que Satanás emprendió nunca en este planeta.
En medio
de tanto apoyo como declara tener el candidato vitalicio ¿por
qué se indispone tanto con la supuesta conspiración?
Es que este argumento le sirvió a Juan Vicente Gómez
para poner en el exilio al candidato opositor de la época
doctor Félix Montes y meter en la cárcel al
periodista opositor Rafael Arévalo González.
La prédica de la conspiración en el debate electoral
es un acto extraño a la legitimidad de la dialéctica
electoral. ¿Cómo puede temer una conspiración
quien dice tener adhesión tan grande que extiende el
rojo sobre el amarillo y el azul que han sido los integrantes
históricos de la identidad cromática de los
venezolanos? ¿Cómo puede temerle a una conspiración
quien organizó una que fracasó arrolladoramente?
Al mismo tiempo se anuncian disposiciones para limitar aún
más la libertad de expresión y para tener a
un gran sector del país bajo permanente desasosiego,
tanto en los medios económicos, como sociales y políticos.
Es la idea fascista de la sospecha y de que todos son sospechosos
mientras no se demuestre lo contrario. El candidato vitalicio
no se atreve a enfrentar una elección con espíritu
democrático. No está en su naturaleza. ¿Como
quien sólo tiene como interlocutor a Bolívar
y a Fidel Castro aceptaría un debate con su opositor
que cuenta ya con el respaldo de tan grande cantidad de venezolanos?
Los gorilas ancestrales impiden el debate en países
como el Congo, Zimbabue, Cuba, Irán, Corea del Norte.
Aquí es la arrogancia de quien se habituó al
monólogo porque no tiene ni acepta interlocutores.
El candidato
unitario de oposición, Manuel Rosales, está
haciendo una campaña ejemplar. La presencia de su esposa
como carismática representante de la mujer en una sociedad
sin padres es un mensaje de formidable fuerza moral. El equipo
de gente joven que acompaña al candidato trasmite una
idea de renovación, de cambio y de horizontes.
Pero estos
hechos positivos no permiten olvidar obstáculos y contratiempos
en el camino. Tengo serias dudas sobre la forma como se conduce
la relación con las autoridades electorales y como
se recibió al Secretario General de la OEA. Los expertos
el profesor Genaro Mosquera, el ingeniero Nelson Rodríguez
Caballero y Alberto Quiroz Corradi, los dos primeros como
técnicos y expertos en sistemas y el tercero como superviviente
del naufragio electrónico y político del referéndum
de agosto de 2004, han ofrecido experiencias y orientaciones
que es preciso tomar en cuenta. Y en cuanto a la OEA, vino
recientemente a Venezuela el secretario general quien, extraño
a su habitual arrogancia, llegó vestido con la humildad
de un escribano municipal. Nada serio e importante en su visita
salvo que enviará a un observador que simpatiza políticamente
con el candidato del Gobierno, según se ha informado.
Me temo que el papel de la OEA será tan desairado como
siempre.
Ucrania
y Yugoslavia estaban más lejos de la OEA y tal vez
más cerca de la mano de Dios. Y en cuanto al apreciado
presidente Carter, mejor que se quede en algún lugar
distante completando sus observaciones sobre los pájaros
y las orquídeas.
Ramón
Escovar Salom
fue ministro de relaciones exteriores de Venezuela
(res@cantv.net). Los puntos de vista expresados no necesariamente
son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Petroleumworld no se hace responsable por los
juicios de valor emitidos por esta publicacion, por sus colaboradores
y columnistas de opinión y análisis.
Petroleumworld
alienta a las personas a reproducir, reimprimir, y divulgar
a través de los medios audiovisuales e Internet, los
comentarios editoriales y de opinión de Petroleumworld,
siempre y cuando esa reproducción identifique, a el
autor, y la fuente original, http://www.petroleumworld.com
y se haga dentro de el uso normal (fair use) de la doctrina
de la sección 107 de la Ley de derechos de autor de
los Estados Unidos de Norteamérica (US Copyright).
Internet
Web links hacia http://www.petroleumworld.com.ve son apreciadas.
Petroleumworld.com
Venezuela 14 11 06
Copyright
©2006 Ramón
Escovar Salom.
Todos los Derechos Reservados