Venezuela

Bolivia

Inglés

Trinidad
&
Caribbean




 



 

La Ñapa

 

 

Gustavo Coronel : Carta al general Dadal


La carta que anexo abajo fue escrita por mi excelente y querido amigo Humberto Seijas Pittaluga, un hombre de una cultura extraordinaria con quien tuve la suerte de compartir actividades de gobierno en el Estado carabobo. El General Seijas fue conminado a salir del sitio donde había acudido, a un acto en homenaje a oficiales retirados. El General Dadal, el autor del desaire, es un chavista abyecto que creyó ganar puntos con su jefe. Pero, dejaré a Humberto explicar la situación. Este escrito saldrá en Notitarde el próximo Martes.

Carta al general Dadal

De Humberto Seijas Pittalugga

Recuerde que cuando usted era un recién llegado a la escuela y yo era su coronel comandante en el Cuerpo de Cadetes, el lema que les remarcaba diariamente era que deberían formarse como “hombres, caballeros y oficiales”. Recuerde, también, que para afincar más la idea, al decir “hombre”, yo me agarraba los testes; cuando decía “caballero”, me tocaba el corazón, y al decir “oficial”, me daba golpecitos en la cabeza. No sabe como lamento, en el caso suyo, haber fracasado. Porque usted no es ninguna de las tres cosas. Los hombres no dicen mentiras; por el contrario, defienden la verdad con dos bolas, no como usted, ¡mendaz! Los caballeros demuestran hidalguía, no patanería, que es lo que usted derrochó. Y los oficiales deben usar la cabeza, que en su caso, aparte de adorno, parece no servir sino para asentir obsecuentemente cada vez que su amado líder dice algo. Probablemente para conculcar una vez más a la letra constitucional. Recuerde, además, que muchas veces les dije que ninguna falta debe quedar sin castigo y que todos los errores se pagan. Lamentablemente, usted incurrió en ambos. Y hoy usted va a pagar. Pero como esta es una carta pública, y hay gente que no sabe lo que pasó, entenderá usted que debo de hacer un poco de rememoración.

El viernes 17, fui al Comando Regional como invitado a los actos que se celebrarían en honor a los oficiales retirados. Al llegar me dirigí directamente a la capilla para oír la misa programada. Apenas al salir, en la misma puerta de la capilla, fui interceptado por un emisario suyo, quien me explicó que usted consideraba “inconveniente” mi presencia y que, por tanto debía “abandonar inmediatamente la instalación”. Con el mismo mensajero le mandé mi contestación. Básicamente, le mandé a decir que me iba pero no porque me echaran sino porque me sentía ofendido por alguien a quien sólo le di buenas enseñanzas y buenos ejemplos; y que me dolía más porque se hacía en la sede de una unidad en la que tuve el honor de servir y comandar por cuatro años sin que una sola tacha tuviese mi desempeño. Contrario a lo que usted dice con mentira, me fui sin pronunciar palabra, excepto con un oficial que me había “pedido la cola” y tenía que decirle que me tenía que ir. Fue a la única persona con la quien hablé antes de montarme en mi vehículo y retirarme. Fue después de mi salida que, en una actitud gallarda, la mayoría de los oficiales retirados protestó en voz alta, se solidarizó conmigo y se retiró del acto (Dios les pague el gesto). Todo, por la insensatez de su decisión.

¿Hombre? Entonces, ¡embustero!, ¿de dónde saca usted eso de que yo estaba “lanzando improperios en contra del Presidente de la República”? ¡Mentiroso! Lo reto a que sostenga lo afirmado en un tribunal. Estoy seguro de tener el testimonio de cuantos me vieron y pudieron observar mi comportamiento. Le repito, usted no es un hombre porque los hombres no mienten. Para justificar la estupidez que cometió, usted sale y declara que “todos los oficiales, así estén en situación de retiro, tienen que respetar la institucionalidad militar y al jefe de Estado”. Cosa con la que estoy en plena concordancia. Precisamente por hacerlo es que jamás he hablado de la política en los cuarteles, ni he tenido conversaciones sobre la materia con oficiales activos. ¿Podrán usted y su amado jefe decir lo mismo? Yo sí me he metido con su jefe. Y desde el mismo año 92, cuando se conjuró contra la constitucionalidad vigente y fue responsable de muchas muertes. Ya de presidente, él ha usado el tesoro nacional, las instituciones republicanas y a la Fuerza Armada a su antojo y para cosas ajenas a lo que establece la Constitución. Y yo lo he denunciado. Dígame, ¿usted qué ha hecho?

¿Caballero? La falta de decencia al ordenar la tropelía —pero sin mirarme a los ojos y empleando a un recadero— deja patente que en su diccionario personal las palabras “honorabilidad” y “dignidad” no existen. Y que las páginas más manoseadas son en las que aparecen “villanía”, “ruindad” y “poquedad”.

¿Oficial? Es inconcebible que alguien que haya aprobado los cinco años del ciclo formativo y todos los postgrados que se requieren para ascender al tope de la jerarquía, después de veintitantos de años de servicio no sepa hacer una adecuada apreciación de la situación. Ese es usted. A usted le chillan los soles. Porque alguien medianamente sensato no da motivos para complicar una circunstancia. Yo, no era sino un gregario que pensaba que le iban a honrar sus canas. Y una persona que nunca ha sido escandalosa. Pero me imagino que usted debe ser tipo Rafael Ramírez: “rojo rojito”, y necesitaba ganar puntos antes de la llegada de su jefe a inaugurar una obra que no está lista (otra más). Y digo que no supo analizar la situación porque, después de escoger las víctimas propiciatorias que iba a inmolar ante el altar “robolucionario”, no tomó en cuenta dos factores. Primero, que a los oficiales le repugnan las injusticias (menos a usted) —y por eso abandonaron el acto. Y, segundo, que su antiguo profesor ¡malhaya la hora! tiene una columna semanal. Y que, desechando modestias, es bastante leído. Por eso, consuélese en saber que el recuento de su imbecilidad no lo van a leer sino dos: los civiles y los militares...

 

Gustavo Coronel es un veterano geólogo de la industria petrolera, miembro director de la primera junta directiva de PDVSA (1975-1979). Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.

Nota del Editor: Petroleumworld no se hace responsable por los juicios de valor emitidos por esta publicacion, por sus colaboradores y columnistas de opinión y análisis.

Petroleumworld alienta a las personas a reproducir, reimprimir, y divulgar a través de los medios audiovisuales e Internet, los comentarios editoriales y de opinión de Petroleumworld, siempre y cuando esa reproducción identifique a la fuente original, http://www.petroleumworld.com y se haga dentro de el uso normal (fairuse) de la doctrina de la sección 107 de la Ley de derechos de autor de los Estados Unidos de Norteamérica (US Copyright)Internet Web links hacia http://www.petroleumworld.com.ve son apreciadas.

Petroleumworldbo.com 20 11 06

Copyright ©2006 Petroleumworld. Todos los Derechos Reservados.

 

 


Envie esa nota a un amigo

Sus comentarios son importantes para nosotros!

Invitamos a todos los lectores a enviarnos sus comentarios
y opiniones sobre este artículo.


Escriba a editor@petroleumworld.com

 

Pregunas o sugerencias, escriba a :
editor@petroleumworld.com


Se ve mejor con IE 5.01+
Windows NT 4.0, '95, '98 and ME +/ 800x600 pixels

TOP

Contacto: editor@petroleumworld.com/Teléfonos:(58 412) 996 3730 or 952 5301
www.petroleumworld.com/:
Editor -Director: Elio Ohep

Productor: Elio Ohep
Contacto:
editor@petroleumworld.com
Information legal.
Copyrigth© 2002, Elio Ohep.- Todos los derechos de autor reservados