Edgardo
Lander:
Creación del partido único,
¿se aborta el debate sobre el Socialismo
del Siglo XXI?
Toda posibilidad de formular como proyecto de
futuro la construcción de una sociedad
democrática alternativa al orden capitalista
concebida como el Socialismo del Siglo XXI tiene
que iniciarse, necesariamente, con un debate profundo
sobre la experiencia histórica del socialismo
del Siglo XX, especialmente del socialismo que
realmente existió en lo que fue su expresión
hegemónica, el socialismo soviético.
No se puede comenzar por asumir que esa fue la
experiencia del siglo pasado y que en las condiciones
históricas del nuevo siglo será
posible la construcción de una experiencia
nueva que no lleve consigo la pesada carga de
ese pasado.
Como alternativa democrática “superior”
al orden de explotación capitalista, ese
socialismo del siglo XX fue un rotundo fracaso.
No sólo no superó las limitaciones
formales de la democracia liberal burguesa, sino
que construyó un orden autoritario que
terminó por anular toda idea de democracia.
Consubstancial a este modelo fue la negación
de la extraordinaria diversidad étnico-cultural
existente en el planeta, buscando subsumir esta
rica pluralidad en una cultura “proletaria”
homogénea de carácter universal.
Desde el punto de vista del modelo productivo,
la experiencia soviética profundizó
muchas de las tendencias más negativas
del modelo civilizatorio industrial-capitalista.
No cuestionó los patrones de producción
de conocimiento y de guerra tecnológico-productiva-patriarcal
contra el resto de la naturaleza característicos
de esta sociedad de crecimiento sin límite.
Esto condujo a patrones de destrucción
ambiental aun más acelerados que los que
han sido característicos de la sociedad
capitalista.
Si se plantea la idea del socialismo del siglo
XXI como una experiencia histórica nueva,
radicalmente democrática, que incorpore
y celebre la diversidad de la experiencia cultural
humana y tenga capacidad de armonía con
el conjunto de las formas de vida existentes en
el planeta, se requiere una crítica profunda
de esa experiencia histórica. Sin un diagnóstico
crudo de las razones por las cuales el modelo
de partido-Estado soviético condujo al
establecimiento del orden autoritario que tuvo
su máxima expresión en el estalinismo,
se carece de herramientas para prevenirse en contra
de la amenaza de su repetición. Sin un
cuestionamiento radical de la filosofía
de la historia eurocéntrica que predominó
en el socialismo-marxismo de los siglos XIX y
XX, no es posible incorporar una de las conquistas
más formidables de las luchas de los pueblos
de todo el planeta en las últimas décadas,
la reivindicación de la inmensa pluralidad
de la experiencia histórico cultural humana
y el derecho de los pueblos a la preservación
de sus identidades, sus modos de pensar, de conocer,
de sentir, de vivir. Sin una crítica a
los supuestos básicos del modelo científico-tecnológico
de la sociedad industrial occidental, aún
los proyectos de cambio que se presenten como
más radicalmente anti-capitalistas no podrán
-como ya lo han hecho en el pasado- sino acentuar
los patrones autoritarios y destructivos de esta
sociedad.
En Venezuela, hasta el momento, el debate público
en torno al Socialismo del Siglo XXI no ha siquiera
comenzado a abordar estos asuntos. De no abrirse
y profundizarse este debate, se corre el riesgo
de que la idea del socialismo del siglo XXI se
convierta en una consigna hueca, o que se confunda
la capacidad de enunciar un nombre, “El
Socialismo del siglo XXI”, con el saber
en realidad de qué es lo que se habla.
Es este caso, el enunciado lejos de contribuir
a aclarar ideas, sólo puede contribuir
a ocultar la ausencia de reflexión colectiva
y construir una falsa noción de consenso
-el consenso del no debate- sobre un asunto tan
crítico para el futuro del país.
Entre los debates vitales sobre la experiencia
de lo que fue el socialismo que realmente existió
en el siglo XX, están los asuntos del papel
del Estado y del partido y sus relaciones con
la posibilidad de la construcción de una
sociedad democrática. Un Estado-partido
que copó cada uno de los ámbitos
de la vida colectiva, terminó por asfixiar
toda posibilidad de debate y disidencia, y con
ellos la posibilidad misma de la pluralidad y
la democracia. Es por ello que entre los debates
medulares para un orden socialista democrático
que no repita los contenidos autoritarios de la
experiencia del siglo pasado están los
referidos al papel del Estado, al carácter
del Estado, a las relaciones entre el Estado y
la pluralidad de formas de organización
y sociabilidad que se agrupan bajo la idea de
sociedad. Igualmente medulares son los debates
referidos a la búsqueda de las formas político-organizativas
que sean más propicias para la construcción
de una sociedad cada vez más democrática.
La experiencia histórica sugiere con contundencia
que la identidad Estado-partido no es la vía
que conduce hacia la democracia.
Una coyuntura particularmente favorable para el
inicio de estos debates se presenta con el triunfo
contundente de Chávez en las elecciones
de diciembre. Se logró una gran legitimidad
y estabilidad política con el reconocimiento
por parte de la oposición (y del gobierno
de los Estados Unidos) de que los resultados electorales
representaban la voluntad de la población.
Los sectores más institucionales de la
oposición están hoy fortalecidos
frente a los grupos más radicales y golpistas.
Por primera vez en varios años, no aparecen
eventos electorales importantes en el horizonte
inmediato.
Es por ello sumamente preocupante la forma como
se ha iniciado en estas últimas semanas
el debate público sobre el llamado partido
único. El anuncio público formal
sobre la constitución del partido único
la formuló el Presidente Chávez
en el Teatro Teresa Carreño el 15 de diciembre
del 2006. Más que un llamado al inició
de un debate amplio y democrático sobre
uno de los aspectos principales, y potencialmente
más polémicos, de la construcción
del socialismo del siglo XXI, Chávez anunció
que él había decidido que era necesario
conformar un partido único de las fuerzas
que apoyan al proceso. Sugirió como nombre
el Partido Socialista Unido de Venezuela.
“Declaro
hoy que voy a crear un partido nuevo. Invito a
quien me quiera acompañar a venirse conmigo...”
“Los
partidos que quieran manténganse, pero
saldrán del gobierno. Conmigo quiero que
gobierne un partido. Los votos no son de ningún
partido, esos votos son de Chávez y del
pueblo, no se caigan a mentiras.”
Si es preocupante esta forma de decidir sobre
un asunto tan crítico para el futuro de
Venezuela, es aún más problemática
la forma como este anuncio fue recibido por las
fuerzas políticas y voceros más
destacados del chavismo.
En una de las primeras reacciones públicas
antes el anuncio del Presidente, el dirigente
del MVR Elvis Amoroso señaló que
la organización que integra acatará
sin chistar la decisión de su líder.
De acuerdo a Diosdado Cabello:
“El
partido único es una realidad, y en ese
sentido no hay nada que discutir, sólo
nos queda llevar a cabo el congreso ideológico
que se efectuará en el primer trimestre
del año 2007, para ventilar los lineamientos
que se implementarán para darle vida a
esta propuesta.”
De acuerdo al Director General del MVR, Francisco
Ameliach, integrante de la comisión del
partido único del MVR, la última
palabra sobre este partido la tiene el jefe de
Estado como presidente de dicha organización.
De momento, afirmó, Chávez no ha
girado ninguna instrucción sobre la formación
de esa instancia política.
En forma casi inmediata, el MVR comenzó
los trámites formales para su disolución.
Diversas organizaciones y grupos políticos
menores asociados al proceso anunciaron rápidamente
su adscripción al nuevo partido. De acuerdo
al Secretario de Organización nacional
de la Liga Socialista, Wilfredo Jiménez,
dicha organización acogió con beneplácito
la propuesta de conformar el partido único.
“Asumimos
la construcción del socialismo endógeno,
desde el poder popular en todas sus expresiones:
obrera, campesina, indígena, comunitaria,
estudiantil, amas de casa y economía informal,
entre otras. Además nos comprometemos con
el método de construcción planteado
por el comandante Hugo Chávez Frías.”
“...previamente
a esa decisión, realizarán una consulta
popular en enero para rendir cuentas sobre los
33 años de lucha en el país.”
En el mismo sentido se expresaron los portavoces
del MEP , del Frente Cívico Militar Bolivariano
, del Movimiento Democracia Directa (MDD) . El
Partido Unidad Popular Venezolana
(UPV) no sólo anuncio su disposición
a formar parte del nuevo partido , sino que se
dirigió al CNE anunciando su disolución
como organización política.
Solamente Patria para Todos (PPT), el Partido
Comunista de Venezuela (PCV) y Podemos expresaron
algunas dudas sobre el proceso de creación
del nuevo partido. De acuerdo a Rafael Uzcátegui,
Secretario Nacional de Organización del
PPT, esta no es una decisión que pueda
tomarse sin la realización de un debate
interno de la organización:
“No
se puede menoscabar la democracia interna en nombre
de la unidad, en eso diferimos del presidente
Hugo Chávez. Debatir es la única
forma de hacer conciencia"
"PPT
es una organización disciplinada y democrática...Somos
hijos del debate".
"...la
propuesta del presidente Chávez, sobre
la creación del partido único, tiene
que ser considerada por la Asamblea Nacional del
partido"
Reivindica Uzcátegui el pluralismo destacando
que: "no hay unanimidad en el 'proceso' sobre
la visión del socialismo" Se enunció
para el mes de enero del 2007 la realización
de una Asamblea Nacional para tomar una decisión
definitiva sobre la creación del Partido
Socialista Único de Venezuela.
Por su parte el Buró Político del
Comité Central del Partido Comunista de
Venezuela emitió una declaración
en la cual además de: “Reiterar nuestra
consecuente identidad con la tarea estratégica
de construir la Unidad Orgánica del Movimiento
Revolucionario venezolano...”, anuncia que
se convocará un Congreso Nacional Extraordinario
del Partido para que éste “defina
el rumbo que, en lo que corresponde a la unidad
orgánica, deberá adoptar el Partido
Comunista de Venezuela y la Juventud Comunista
de Venezuela.”
Por su parte la mayoría de la dirigencia
de Podemos afirma estar de acuerdo con la creación
del partido único, pero exigen un trato
respetuoso e igualitario. De acuerdo a Ismael
García, "En este diálogo no
puede haber parientes pobres o huérfanos".
El dirigente del MVR, diputado Luis Tascón
descalifica estos argumentos afirmando que el
hecho de que no se produzca una aceptación
inmediata de la propuesta por parte de estos tres
partidos es producto de su deseo de preservar
sus parcelas de poder:
“PPT,
Podemos y PCV están cuidando parcelas de
poder, espacios que mantienen siendo organizaciones
independientes. El pueblo chavista clama por la
unidad. Prefieren ser cabezas de ratón
antes que cola de león.”
Sin entrar en el debate substantivo sobre las
formas político organizativas más
adecuadas para impulsar un proceso de profundización
de la democracia en Venezuela, o sobre la conveniencia
de la constitución de un partido único,
la forma que ha asumido hasta el momento este
limitado debate público es en extremo preocupante,
sobre todo si se asume que éste podría
prefigurar la forma como se llevará adelante
el debate sobre el Socialismo del Siglo XXI.
Muchas interrogantes quedan abiertas.
¿Tiene sentido la creación de un
Partido Socialista antes de un proceso de construcción
colectiva de la idea de socialismo al cual se
aspira? ¿No se estará colocando
a la carreta delante del buey?
¿Qué futuro, desde el punto de vista
de la pluralidad y la democracia, le espera a
un partido cuya creación se decreta de
esta manera?
¿Es posible un debate polémico,
democrático, plural, sobre el rumbo del
país si algunas de las opciones básicas
en la definición de este rumbo son anunciadas
como decisiones que ya han sido tomadas antes
del inicio del debate?
¿Será posible comenzar a dar pasos
en la dirección de un mayor equilibrio
entre el, por ahora, insustituible liderazgo de
Chávez en el actual proceso político
venezolano, e instancias y liderazgos más
plurales que propicien la expresión de
la necesariamente amplia gama de posturas y visiones
que existen y seguirán surgiendo con relación
a la construcción de una sociedad alternativa?
Es esta una coyuntura política extraordinariamente
propicia para asumir en forma franca estos debates
y polémicas sobre la sociedad que queremos.
Mucho tendremos que lamentar en el futuro si no
se aprovecha adecuadamente esta oportunidad.
Edgardo
Lander,
intelectual venezolano, coordinador sustantivo
del Foro Social Mundial realizado en Caracas.
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