Aníbal
Martínez : En
tiempos de turbulencia "La excelencia vence"

Discurso
de aceptación del premio Gumersindo Torres por la Sociedad
Venezolana de Ingenieros de Petróleo
A
poco de haber comenzado mis años Creole, emprendí mi
carrera docente en La Universidad del Zulia dictando un curso
sobre métodos del subsuelo. Dos importantes aspectos
a resaltar: lo que usábamos era el estado más
avanzado del arte y que absolutamente todas las actividades
corporativas se enfocaban a la eficiencia máxima y a
cumplir con rigor la meritocracia, fuese perforar un pozo de
campo nuevo o de desarrollo, o aplicar las más rendidoras
prácticas de recuperación secundaria.
Años más tarde, cumplidos también los años OPEP
y en medio del hervor nacionalista del año 1975, el Ministerio de Minas
e Hidrocarburos abrió concurso para la mejor biografía del anterior
Ministro el Dr Gumersindo Torres. Me entusiasmó el reto y me puse a
estudiar a profundidad las múltiples ejecutorias del ilustre venezolano.
El Dr Torres nació en Coro en 1875, se graduó de médico
en la Universidad Central el año 1897 y ejerció brevemente la
medicina de 1902 a 1908. Antes, había participado en la revolución
llamada “La Libertadora”; sin embargo, por esos azares del proceso
gestor de la república, entró al servicio público en 1910
con el cargo de secretario del general derrotado, Manuel Antonio Matos, que
se había transformado en Ministro de Relaciones Exteriores.
Al ser nombrado Ministro de Fomento, en setiembre de 1917, colocó a
las concesionarias petroleras las primeras piedras en el camino: cuatro artículos
en la Ley de Minas del 27 de junio de 1918, el Decreto Reglamentario del Carbón,
Petróleo y Sustancias Similares del 9 de octubre de 1918 y la primera
Ley de Hidrocarburos del 19 de junio de 1920. Eso será suficiente para
determinar, entre otros aspectos prioritarios, que el otorgamiento de una concesión
no confiere la propiedad de los reservorios que se descubrieran, que hay que
aplicar estrictas medidas de conservación a los depósitos del
subsuelo y que la Nación tiene el derecho que se le reviertan al término
de la duración de la concesión, sin pago, la mina con todos sus
edificios, maquinarias y obras anexas.
Pero, el presidente Juan Vicente Gómez cedió demasiado pronto
a las presiones de las concesionarias y permitió que se redactara nuevo
instrumento legal, el cual regresó todo al lugar donde habían
estado. El Dr Torres, insigne funcionario, antes de salir del Ministerio a
administrar la aduana de La Guaira, firmó la contra-ley de Hidrocarburos
de 1921.
Regresó otra vez en setiembre de 1929, con renovados bríos, a
terminar su obra
nacionalista pionera. La amarga medicina que recetó de inmediato, se
institucionalizó con el Reglamento a la Ley de Hidrocarburos de 1928.
Magna obra, la conversión a marchas forzadas de ingenieros civiles a
petroleros y la creación del insigne Servicio Técnico de Hidrocarburos.
Con esa exacta comprensión que caracterizó la obra del Dr Torres,
por su sinceridad en las actuaciones y su honestidad en los procedimientos,
la visión y energía renovadora que demostró, su conducta
intachable, su sinceridad y su tenacidad en el cumplimiento de las expectativas
públicas, les propongo la consideración de cuatro asuntos de
importancia fundamental, escogidas entre las muchas facetas que marcan o azotan
actualmente a la industria petrolera venezolana, a saber, el abuso de lo que
se ha dado en denominar la cuantificación y certificación de
reservas del campo Faja del Orinoco, la existencia de la clase de hidrocarburos
que es el bitumen natural, el estado de los yacimientos del subsuelo y, en
el campo de la geopolítica, la agresión constante e impune contra
la soberanía de nuestro país por parte de la mayoría de
los estados vecinos.
Como es sabido, para estimar la magnitud del volumen de petróleo inicialmente
en el sitio en uno y en todos los depósitos, hay que proceder a la operación
aritmética de multiplicar el espesor de las rocas-recipiente, por su
superficie, por su porosidad, por su saturación y por su factor de merma,
determinados conforme a la cuidadosa interpretación y análisis
de los datos que han aportado la geología y la ingeniería de
petróleo. En las más apartadas regiones de la industria petrolera
internacional, ello se hace actualmente por métodos probabilísticos,
casi con exclusividad, procedimientos que, por cierto, ni se mencionan en las
Normas y definiciones de las reservas de hidrocarburos, que es el régimen
en vigencia en Venezuela desde noviembre de 2005.
Certificación de esa cuantificación, es la opinión profesional
que afirma la exactitud y certeza de la operación, mediante instrumento
en el que se asegura la verdad de los resultados.
A mi me interesa mucho, además, la certificación de los certificadores,
o sea, la opinión profesional que afirma la capacidad profesional y
valores personales de quienes trabajaron en la cuantificación de los
volúmenes de petróleo estimados como reservas o recursos. En
tal sentido, les informo que desde octubre de 2004 hicimos la propuesta inicial
y hace exactamente un año se constituyó el Comité Ejecutivo
Conjunto para el Entrenamiento de los Evaluadores de Reservas, con el patrocinio
del Consejo Mundial del Petróleo WPC y las sociedades profesionales
internacionales de Ingenieros de Petróleo, Geólogos Petroleros
e Ingenieros Evaluadores de Reservas. En este momento, en el Subcomité de
Curricula ya tenemos cuatro cursos para aprobación y dos en observación.
¿
Qué es lo que aquí está pasando en algunos
casos deplorables, todos referidos con exclusividad al campo
Faja del Orinoco ?
Para completar el cómputo de las reservas, a la cuantía de petróleo
inicialmente en el sitio se le aplica el recobro, vale decir, el factor de
extracción. Entonces, absolutamente impropio, hasta un acto deshonesto,
sería proclamar que para la fecha de la cuenta las reservas SON TANTO,
en base al artificio de imponer el uso de una magnitud preconcebida para la
recuperación imaginada, deseada, solicitada o decretada ser dentro de
las expectativas para años futuros, en vez de la cifra tangible y lógica
que ofrece la realidad impersonal de la petrofísica y la ciencia.
Bien. Pasemos al segundo tema.
La proposición para uso universal de una nomenclatura del petróleo,
ese trabajo grato que me he impuesto, se inició con la conformación
del Grupo de Estudio del Consejo Mundial del Petróleo, el año
1980. Las tres fases de las posibilidades para la clasificación, en
cuanto hidrocarburos, son: ser gas natural, petróleo crudo o bitumen
natural.
El criterio para la identificación y diferenciación del bitumen
natural es el valor igual o mayor de la viscosidad dinámica de 10 000
miliPascales.segundo, a la temperatura del yacimiento, presión atmosférica,
libre de gas. Así lo propuse en mi condición de autor principal
del informe preliminar de 1983 y el texto definitivo de 1987.
Sucesivamente, la Sociedad de Ingenieros de Petróleo SPE, la Asociación
Norteamericana de Geólogos Petroleros AAPG y la Sociedad de Ingenieros
Evaluadores de Reservas SPEE, han aceptado sin reserva el criterio indicado.
Es más, cuando el Consejo Económico y Social de las Naciones
Unidas, decidió adelantar la armonización de las definiciones
de minerales combustibles sólidos, el petróleo y el uranio, evaluó y
aceptó la definición original del Consejo Mundial del Petróleo,
proponiendo además su utilización exclusiva. Sin cambio alguno,
la definición originada en el WPC quedó incluida en el Sistema
para la Gerencia de las Reservas de Petróleo, Petroleum Reserves Management
System, siglas PRMS, que al cabo de dos años de trabajo y 180 días
de debate profesional público adoptamos en marzo 2007. Ya pasó con
el mayor éxito la suerte de prueba de fuego, que fue la Conferencia
Multidisciplinaria que celebramos hace mes y medio en Washington.
Por eso, es un desatino, una infamia, que un alto funcionario público
venga veinte años después a justificar su ignorancia con la acusación
vil que aquella investigación, desde el inicio de los años 80
del siglo 20, tenía la intención de dañar la patria y
sembrar dudas irracionales.
En el campo mayor del mundo, la Faja del Orinoco, dos tercios es petróleo
crudo de peso específico extrapesado y un tercio, bitumen natural, que
se explotó comercialmente sólo 15 años. La orimulsión,
el combustible nuevo, el gran invento criollo para la generación de
electricidad, está a la espera de tiempos mejores.
Bien. Pasemos ahora a examinar un asunto medular, el que se refiere al estado
de los yacimientos, los que están allá abajo en el subsuelo,
los que no se emocionan con los acontecimientos cotidianos aquí arriba
en la superficie, que, no es que nos desconciertan, es que nos asombran y desesperan.
Pensemos brevemente en las nobles areniscas de la Formación Lagunillas
y la Formación Oficina, las calizas magníficas del Cretácico
en occidente y en oriente, el área Cabimas del campo Costanero de Bolívar,
los depósitos del alineamiento de El Furrial, los mantos gasíferos
del campo Dragón/Hibiscus, cuatro miles más de reservorios, cada
uno con su historia de balance de materiales, relación gas/petróleo
y presiones de fondo, los cientos de programas de inyección de fluidos,
las plantas compresoras, el empuje de los casquetes de gas, las condiciones
hidrodinámicas, los múltiples, la estimulación, el arenamiento, ¿cómo
están marchando?
Sea un nivel u otro, la producción está cayendo. Los reacondicionamientos
para compensar la inexorable disminución del potencial en 25% por año,
no se hacen en la medida necesaria, por falta de equipos y de gerencia. Las
interconexiones no se construyen. Desde el año 1994, hay 3100 pozos
inactivos más y se abandonaron otros 3600. Los pozos productores de
petróleo crudo, que en el año 2002 habían subido a 16
500, hoy son 13 700, en tanto los productores de gas natural bajaron en dos
años de 63 a 28. Desde 1995 al presente, logramos un solitario descubrimiento
de campo nuevo, las reservas probadas se mantienen en los 12 millardos de metros
cúbicos (75 millardos de barriles) y más del 90% de los incrementos
son revisiones.
Les he ofrecido una visión caleidoscópica del problema, que estimo
muy acertada, porque es la de un caos. ¿Cuánto ayuda, a resolver
esta situación bien comprometida, cambiar los nombres de las áreas
principales de producción del campo Faja del Orinoco por los de batallas
gloriosas? ¿Enarsa de Argentina es la empresa que nos va a certificar
las reservas del bloque Ayacucho 6, o serán los del otro lado del río
de La Plata, los refineros de Ancap?
Para terminar, haré una breve referencia a la agresión constante
e impune, repito, contra la soberanía de nuestro país por parte
de la mayoría de los estados vecinos.
Por el oeste, a la empresa criolla que ganó en buena lid en el golfo
de Venezuela el bloque para exploración de alto riesgo, el Ministerio
le solicitó que mantuviera en suspenso sus planes de trabajo y le devolvió el
bono que había ofrecido y pagado, por la causa absurda de haberse recibido
el misterioso reclamo, de estar la parcela en aguas de la disputa limítrofe.
Para el contraste, denuncio ante ustedes que dos de los bloques ofrecidos por
Colombia en una licitación internacional en curso, activamente promocionada,
debe recibir la misma consideración de encontrase en la zona marina
y submarina del diferendo binacional, por lo que las autoridades venezolanas
competentes están obligadas a proceder de inmediato al reclamo de nuestra
soberanía.
Al este, con regularidad pasmosa los Estados del Caribe Oriental proclaman
que la isla de Aves es si acaso una roca, por lo cual conforme a los términos
del Tratado de la Naciones Unidas de Derecho del Mar no genera los 400 000
kilómetros cuadrados de zona económica exclusiva venezolana,
demarcada y convenida con Francia, los Estados Unidos y Holanda. El canciller
de uno de esos estados, agasajado con empeño en la cumbre de la iniciativa
PetroCaribe de la semana pasada en Caracas, se ha burlado hasta de las ceremonias
religiosas que gente de nuestra Armada celebra allí con pleno derecho.
En el espacio atlántico, el embajador de Guyana pidió a comienzos
de año, en una declaración bizarra, contestada sólo por
el Frente de Defensa del Petróleo, que abandonáramos la segunda
diferencia con su país, o sea, que renunciáramos a los gigantescos
yacimientos de gas natural de la Plataforma Deltana.
Estimada audiencia, les propongo recordar que, el tiempo presente es propicio
para actuar con la enseñanza constante de la visión renovadora
y la energía que el Dr Torres nos mostró, en su ejemplo edificante
de conducta, en función del beneficio comunitario y el desarrollo del
país. Cuando nos encontremos en medio de un flujo turbulento, como estamos
hoy, tenemos que empeñarnos en salir adelante, en perseverar en nuestras
convicciones más acendradas, saber que la excelencia vence, no importan
los desatinos que se intenten cometer, las injusticias que suframos, las oportunidades
que se aparten maliciosamente de nuestro alcance.
Gumersindo Torres cambió el rumbo y modificó de manera permanente
la evolución de la industria petrolera venezolana. Su honestidad en
los procedimientos y sinceridad de acción es enseñanza constante.
Su visión renovadora y la energía de sus actuaciones son ejemplo
y guía. La perennidad de Gumersindo Torres radica en su enseñanza
fecunda y en haber sido el austero iniciador de los ideales que llamamos ahora
nacionalismo.
La labor nacionalista del Dr Gumersindo Torres nos enseñó que
el dueño del petróleo venezolano es la nación, que somos
todos los venezolanos. Nadie tiene el más mínimo derecho de considerarlo
solo suyo, para entregarlo o prometerlo.
Tampoco son nuestros hidrocarburos propiedad común de otras naciones
de América.
Los felicito por el cincuentenario de fecunda actividad, que cumplen el año
próximo. Me enorgullece sobremanera recibir esta distinción de
la SVIP, sociedad profesional de mi aprecio más profundo.
Les agradezco mucho el reconocimiento que me han conferido. Gracias, Mary,
hijas, nietos… Muchas gracias, de todo corazón.
Caracas,
el 14 de agosto de 2007
Aníbal
R. Martinez,
geólogo y petrolero de largos años en la
industria. Miembro de numero y presidente de la Academia
Nacional de la Ingenieria y Habitat, Miembro por la Presidencia
de la República de la Comisión "de Reversión" año
1975 y Miembro de la Comisión Presidencial de la
Ley Orgánica de Hidrocarburos año 2001. Presidente
del Frente ProDefensa del Petróleo. Ha investigado
a fondo los recursos de hidrocarburos de Venezuela, y así mismo
la nomenclatura y definiciones para uso universal de las
clases, las reservas y los recursos del petróleo.
Miembro del Comité de las Naciones Unidas para la
armonización de las definiciones de los combustibles
fósiles, el petróleo (hidrocarburos) y el
uranio, del Comité de las Reservas de Petróleo
y Gas de la Sociedad de Ingenieros de Petróleo y
de la Junta Directiva del Comité Conjunto para el
Entrenamiento de los Evaluadores de Reservas y Recursos.
Autor de la Cronología del Petróleo Venezolano
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20 08 07
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