PERFIL:
El verdadero Chávez

Por
Cristina Marcano y Alberto Barrera
Tyszka
Como
Chávez está de moda, SEMANA (Colombia) publica
apartes de 'Chávez sin uniforme', considerada la mejor
biografía
del controvertido personaje.
Hugo Rafael Chávez Frías es el segundo de seis
hermanos. Vivían en una casa de palma. La situación
de la familia era precaria. Los recursos escaseaban a la misma
velocidad que aumentaban los hijos (...) Elena Frías de
Chávez tenía 18 años cuando dio a luz a
su primogénito, Adán. Al año y tres meses
estaba de nuevo alumbrando. Nació Hugo (...) La madre
de su marido, entonces, se ofreció a ayudar. Todos estuvieron
de acuerdo. Así, Adán y Hugo, los dos hijos mayores
del matrimonio, se mudaron a casa de la abuela.
Esta separación temprana de la madre y la influencia
de la abuela Rosa Inés han dado paso a más de una
versión y de alguna especulación sobre la formación
de la personalidad y del carácter de Hugo Chávez.
Hay quienes establecen una relación entre estas condiciones
de su infancia y el tono inflamable de su discurso político.
Herma Marksman, profesora de historia que fue amante de Chávez
durante nueve años, dice: "Yo sentía que él
quería más a su papá que a su mamá.
Pienso que a él le hizo muchísima falta el calor
de su mamá en los primeros años".
Según su tía Joaquina Frías: "El primer
día que Hugo fue al colegio no lo dejaron entrar. Llevaba
unas alpargatitas viejas, las únicas que tenía".
El pequeño Hugo Chávez nació en una humilde
casa de palma. Como su madre tuvo seis hijos seguidos, fue su
abuela Rosa Inés quien lo crió. En un principio
no entró al Ejército por su vocación castrense
sino porque le permitía hacer lo que más le gustaba:
jugar béisbol.
A menudo rememora con alegría que, desde muy pequeño,
tenía dos grandes sueños, dos grandes entusiasmos:
la pintura y el béisbol. (...) Desde esos años,
cuando jugaba en la calle o en los baldíos de su pueblo,
más de una vez anheló ser una estrella del béisbol,
una celebridad capaz de convocar muchos aplausos en un estadio.
Era casi un niño de 12 ó 13 años -José Esteban
Ruiz Guevara no lo recuerda exactamente- cuando vio por primera
vez a aquel muchacho en su casa de Barinas (...) Era entonces
un adolescente delgado, delgadísimo, de pies largos,
patón, a quien sus hijos Vladimir -por Lenin- y Federico
-por Engels- habían conocido jugando béisbol
y apodaron 'Tribilín' (...) Desde el piso, la figura
de Ruiz luce imponente con aquella barba, de donde brotan con
vehemencia tantas cosas que ellos ignoran. "Miren, jóvenes,
léanse ese libro allá". Y ellos lo siguen
con la mirada hasta El contrato social, de Jean Jacques Rousseau,
y El príncipe, de Maquiavelo (...) Es un muchacho que
lee todo lo que le cae en sus manos, especialmente lo que le
pone en las manos Ruiz Guevara, su primer faro político.
Cita:
El militar

Es un joven rural, que sigue soñando con ser pelotero
profesional y ha tomado la única vía posible hacia
el béisbol. La única porque es un humilde muchacho
de provincia que, como tantos otros, también ve en la
Fuerza Armada la manera de hacerse una vida.
La de Hugo Chávez es la primera generación de
oficiales que recibirá el título de licenciado
y que estudia teoría política desde el primer año. "Estudiábamos
ciencias Políticas y yo empecé a motivarme con
el estudio de la teoría militar. Mao me gustó mucho
y entonces me puse a estudiar un poco más a este autor".
Memoriza las largas proclamas del
Libertador Simón Bolívar,
aquellas que le acercara su primer mentor, José Esteban
Ruiz Guevara (...) Con bastante rapidez les va tomando el gusto
a los cuarteles. "Cuando me vestí, por primera vez,
de azul, ya me sentía soldado", dice.
En 1975, la primera promoción de 'doctores' en ciencias
y artes militares se gradúa con una ceremonia oficial
en la Academia. Nuevamente el destino establece secretas correspondencias:
le toca al presidente Carlos Andrés Pérez hacerle
entrega del sable al subteniente Hugo Chávez (...) Escribió en
su diario: "Después de esperar bastante tiempo llegó el
nuevo Presidente. Cuando le veo, quisiera que algún día
me tocara llevar la responsabilidad de toda una patria, la patria
del Gran Bolívar".
Cita:
El revolucionario

A los 21 años, Hugo Chávez ya no se conforma con
ser simplemente un militar. Y comienza a coquetear con la idea
de un golpe de Estado, según cuenta su paisano Rafael
Simón Jiménez. "Cada vez que me veía,
en cualquier calle de Barinas, se bajaba del carro a saludar: ¿Qué hubo,
mi hermano? Yo le preguntaba: ¿y tú, cómo
estás? Y me respondía: 'Contento, pana (amigo),
porque ya viene el 2000'.Y me decía: 'Antes del 2000,
soy general y echo una vaina en este país'".
Su diario personal registra de manera
puntual cómo la
intención política ha madurado en él, cómo
se asume ya como alguien predestinado, con una misión
en la historia. El día 25 de octubre, escribe y convoca
al Che -"Vietnam. Uno y dos Vietnam en América Latina"-
y a Bolívar: "Vengan. Regresen. Aquí. Puede
ser". Y más adelante se incorpora él mismo
a esta saga: "Esta guerra es de años (…). Tengo
que hacerlo. Aunque me cueste la vida. No importa. Para eso nací. ¿Hasta
cuándo podré estar así? Me siento impotente.
Improductivo. Debo prepararme. Para actuar".
Todo antichavista parece convencido
de que el soldado Chávez
Frías tiene alma de guerrillero. Tal vez sea porque a él,
en realidad, le simpatizan las luchas contra el statu quo desde
la época de la Academia Militar. Dos décadas antes
de convertirse en Presidente, el 25 de octubre de 1977, había
escrito en su diario: "Los soldados no sienten, ni comprenden
la razón de ser de su lucha. Simplemente porque sus intereses,
como clase social, no coinciden con los objetivos de esta lucha.
La guerrilla, en cambio, generalmente cumple con esos requisitos,
necesarios para sobrellevar sacrificios, privaciones y soledades".
Cita:
Chávez y Bolívar

El de 1983 no es otro 17 de diciembre más. Al menos no
para los cuatro oficiales que se reúnen a la una de la
tarde en el cuartel La Placera de Maracay a recordar la muerte
de Simón Bolívar. Al azar, el día anterior
se había asignado un orador. Le toca hablar a Hugo Chávez.
La audiencia es de unos 1.000 hombres. Arranca citando al cubano
José Martí: "Así está Bolívar
en el cielo de América, vigilante y ceñudo (…)
porque lo que él no hizo sin hacer está hasta hoy".
Habla durante una media hora sobre la vida del Libertador. Y
se pregunta, les pregunta: ¿cómo vería Bolívar,
si viviera, la forma como se está conduciendo el país
, ¿nos reclamaría que no hayamos alcanzado aún
su sueño? Palabras más, palabras menos, que hacen
que un mayor le diga: "Chávez, usted parece un político".
La relación de Chávez con la figura del Libertador
comienza, según expresa él mismo, desde la infancia. "En
vez de Superman, mi héroe era Bolívar", ha
dicho.
En algún momento corrió insistentemente el rumor
de que la devoción de Hugo Chávez por Simón
Bolívar era poco saludable, que podía rayar en
el delirio. Se comentaba con frecuencia que Chávez, en
algunas reuniones, pedía dejar una silla vacía,
asegurando que el espíritu del Libertador descendía
y se sentaba en ella, para acompañarlos e iluminarlos
en la discusión (...) Este tipo de leyendas refuerza la
perspectiva de quienes ven a Chávez como un ser imbuido
de una misión histórica especial. Que aventuran
que, aun antes de su paso por la cárcel, ya Chávez
se sentía -quizá no de una manera tan nítida-
tocado por el destino.
Francisco Arias cuenta: "Estando en la cárcel de
Yare me voy a la habitación de Hugo y cuando entro, están
todos sentados. (...) Él está con una botellita
de ron y con el tabaco, echando humo. 'Estamos convocando a los
espíritus', me dice. Yo paso, me muerdo la boca y me acuesto
en la cama de él. De repente él se transforma y
comienza a temblar y a hablar como un viejecito: '¿Cómo
están muchachos
', saluda. Y entonces salta de inmediato
Torres Numberg, uno de los que estaba cuadrado conmigo y le
dice: '¡Mi general
Bolívar!'.Y Chávez contesta: 'Yo no soy el general
Bolívar. No me ponga tan arriba'. Salta entonces Ronald
Blanco: '¡Mi general Maisanta!'. 'Claro, mijo, aquí estoy',
dice Chávez". (... Pedro Pérez Delgado 'Maisanta'
es su bisabuelo, que fue un guerrillero a principios siglo XX).
En una entrevista, en el año 2002, (Chávez) se
muestra incluso como una víctima natural de la historia: "A
mí me ponían velas al lado de Bolívar. El
pueblo hasta inventó una oración: Chávez
nuestro que estás en la cárcel, santificado sea
tu nombre. ¿Cómo luchar contra aquello?".
Cita:
El folclórico

En China, es recibido por Jiang Zemin en la Plaza de Tiananmen.
Cuando lo llevan a conocer la legendaria Muralla China se
lanza a trotar, dejando a los ministros y al resto de
sus acompañantes
sin aliento.
Hugo Chávez se muestra confianzudo, uno de los rasgos
de la venezolanidad, con colegas a quienes apenas ha visto. En
su primera visita a Moscú, en mayo de 2001, pretende hacerle
un chiste a Vladimir Putin, aun antes de conocerlo. Cuando el
premier ruso camina hacia él, el venezolano adopta una
postura de karate antes de estrecharle la mano. Por segundos,
Putin se desconcierta hasta que se da cuenta de que se trata
de una broma y sonríe cortesmente. Chávez entonces
cambia de postura, gesticula como si estuviera bateando y dice
con una amplia sonrisa: "He oído que eres cinta negra
en karate. Yo soy un beisbolero".
Con el libio Muammar Gadhafi se
produce una empatía inmediata,
Chávez lo admira y conoce bien su Libro Verde, desde la época
en que conspiraba para el golpe del 4F (4 de febrero de 1992).
Y, desafiando el aislamiento impuesto por Washington a Irak,
se convierte en el único mandatario en visitar Bagdad
después de la guerra del Golfo. Asegura que un funcionario
norteamericano llegó a pedirle que cancelara el viaje: "¡Imagínate
tú, qué falta de respeto tan grande! (…)
Yo voy al infierno si quiero", dice al respecto. La foto
de Saddam Hussein manejando un Mercedes Benz negro con Chávez
de copiloto da la vuelta al mundo.
Cita:
Sus mujeres

Las tres relaciones más estables que se le conocen al
Presidente de la República: Nancy Colmenares, su primera
esposa, con quien tuvo tres hijos; Herma Marksman, su amante
durante nueve años, y su segunda esposa, Marisabel Rodríguez,
madre de la menor de sus hijas: Rosinés. Además
de ellas también respira toda una leyenda del Chávez
seductor y mujeriego, de un hombre que, según dicen, tiene
más de un apetito insaciable.
No hay mayores noticias de que,
siendo muchacho, Hugo Chávez
hubiera sido un gran galán, un joven distinguido por sus
dotes de conquistador. Sus compañeros del liceo lo recuerdan
como un muchacho cariñoso y amigable, pero nada más.
También, según dice una estudiante de esa época,
tenía en su contra el aspecto físico: "Hugo
era feísimo, era flaquito..."
La dinámica propia de la vida militar le permitía
a Hugo Chávez ciertas facilidades. Así, conoció a
Herma Marksman, con quien se vinculará sentimentalmente
durante casi una década. (...) "Cuando lo conocí -relata
Herma- tenía fama de mujeriego. Él en esos momentos
estaba saliendo con alguien, una sicóloga, creo (…)
No sé si siguió siendo mujeriego en esos años,
cuando estaba conmigo. No lo creo. Aunque él es un tipo
cariñoso, piropeador" (...) "A mí nunca
me engañó, me engañaría después
cuando estaba en la cárcel. Desde el mismo momento, para
enseriar la relación, me habló claro… yo
no voy a decir ahora que él es un bicho, un degenerado",
asegura Marksman, hoy franca opositora a la forma de gobernar
de su ex amante.
El matrimonio entre Hugo Chávez y Marisabel Rodríguez
-en la Navidad de 1997, cuando la hija de ambos tiene 2 meses-
siempre cargará con ese sello de nacimiento: si un embarazo
en medio de una historia de amor es importante, un embarazo en
medio de una campaña electoral puede ser trascendental.
En una entrevista que da la pareja
en 1998, se cuela una picardía
sobre aquella noche. Es una ambigüedad, una sonrisa de tres
puntos suspensivos, que finalmente deja colar la idea de que
Hugo y Marisabel, llevados por una gran pasión, tuvieron
relaciones sexuales esa misma noche. Que se entregaron dentro
de un automóvil y que, en esa primera experiencia, Marisabel
quedó embarazada.
No sólo son distintas las mujeres que han acompañado
a Hugo Chávez a lo largo de su vida. Posiblemente también
se podría hablar de que el mismo hombre se ha ido transformando.
También son distintos los Chávez que han estado
con todas esas mujeres. Tras su segundo divorcio, la vida amatoria
de Hugo Chávez se ha resguardado bajo el manto misterioso
del poder.
Cita:
El encantador

Chávez aprende rápido. Sabe cómo halagar
a su interlocutor. Sabe cómo cortejarlo, cómo hacerlo
sentir cerca. Desde la misma prisión, cuando representantes
de diferentes sectores del país comienzan a visitar a
los golpistas, él empieza a afinar una destreza extraordinaria
para seducir a cualquiera. Comienza también, desde la
prisión, a crear una relación personal con los
medios de comunicación.
Hugo Chávez es hombre de poco sueño. "La
cafeína es su gran droga", según su amigo
y siquiatra Edmundo Chirinos, "bebe de 26 a 30 tazas diarias
de café negro". Un insomne hiperactivo, que duerme
tres o cuatro horas y madruga tan fresco. Enérgico. Listo
para la batalla...
"Chávez fue un hombre que nunca, a lo largo de su
vida, se preocupó por comprarse un apartamento, por nada. Él
agarraba su sueldo y lo gastaba completo, cuando todos nosotros,
desde muy jóvenes, teníamos que estar pagando (créditos)...".
El vicepresidente José Vicente Rangel también
refrenda que "a Chávez se le juzga como impulsivo,
pero es extremadamente reflexivo. Todo lo que hace es producto
de una planificación". Esto apoya la teoría
de quienes sostienen que la furia verbal del mandatario es casi
una disciplina, un plan bien diseñado, una estrategia
militar basada en la provocación, en el enfrentamiento
permanente.
Fotos:
ABN, AP, RTR, EFE,
AFP
Cristina
Marcano y Alberto Barrera Tyszka son
periodistas Venezolanos. Sus
puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.

Nota
del Editor: Este
articulo publicado por la revista Colombiana Semana (
09/08/2007 -1323 ) presenta apartes de libro de Cristina
Marcano y Alberto Barrera Tyszka 'Chávez
sin uniforme' un
completo perfil sobre Chávez, que ha sido un éxito
editorial. Reproducimos el mismo en beneficio de los lectores.
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por esta publicacion, por sus colaboradores y columnistas
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16 09 07
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