Un
nuevo mundo emerge del silencio y el olvido
J.
Kalvellido
Por
Michael Balivo
Los ruidosos
medios de comunicación masiva chirrean obsesivamente
en manos de los que sembraron la miseria en el continente y el
mundo. Intentando enceguecernos, ensordecernos, estupidizarnos,
del mismo modo que nos hambrearon y se apropiaron del conocimiento
manteniéndonos ignorantes.
Tal vez el
motivo de su desesperación sea un hombre que
utiliza uno de esos mismos medios para discurrir pedagógicamente,
enseñando a su pueblo lo que ha ido aprendiendo, a medida
que iba perdiendo la ingenuidad de sus buenas intenciones iniciales
en el camino del intento
Hablamos
de Aló Presidente donde el Señor Hugo
Chávez cada domingo hace un recuento de las obras en inicio
o realización, pero sobre la marcha va notando limitaciones,
imaginando, creando, corrigiendo. En esos programas va emergiendo
un país del silencio y el olvido, se va dibujando la nueva
visión de un pueblo que se abre camino entre el ruido
de la desinformación.
En las últimas semanas pudimos asistir a la revolución
agrícola, una planta procesadora de maíz de tecnología
iraní, una cosecha que junto con la de arroz que comienza,
ya abastece las necesidades de alimento nacional. Todo ello acontece
reforma agraria mediante, donde antes reinaban los improductivos
latifundios de los señores feudales y sus siervos. Donde
el tiempo se había olvidado de circular, salvo para las
penas que se estiraban como si fuesen elásticas.
La revolución nacionalizadora del hierro y el acero,
del petróleo, el gas y la petroquímica. Donde antes
nos robaban las materias primas devolviéndonos productos
terminados al precio que ellos fijaban. Este desarrollo implica
fuentes generadoras de energía, carreteras terrestres
y fluviales, ferrocarriles, ciudades completas con todos sus
servicios, educación especializada para cada iniciativa,
tecnología apropiada, fuentes de alimentación y
cuidado de la salud.
Si algo hemos
aprendido de la historia y las presentes circunstancias del
medio ambiente y la organización social, también
ha de exigir el desarrollo equilibrado con las leyes de conservación
del ecosistema y la corrección de la dirección
de explotación, que por acumulación nos conduce
de nuevo a las cavernas y la barbarie.
Por eso este
desarrollo se plantea en términos de empresas
de propiedad y producción social, con todos sus servicios
gratuitos. Se organiza en Consejos y Bancos Comunales que reciben
un 10% mínimo del presupuesto anual del gobierno, para
hacerse cargo de las necesidades de sus comunidades. Las comunidades
son núcleos que se reúnen en las Comunas cual células,
estas en Ciudades Comunales que se asocian en Federaciones o
Provincias Comunales.
Simultáneamente se desarrolla y configura el PSUV, (Partido
socialista unido de Venezuela), que está formado por seis
millones de aspirantes organizados en batallones, que eligieron
este 29 de septiembre siete voceros de cada batallón del
PSUV en todo el país. Los siete voceros elegirán
el 13 de octubre, una persona, que representará a su batallón
en el Congreso Fundacional del nuevo partido político,
a realizarse el 20 de octubre, totalizando 1677 delegados.
Ellos serán de acuerdo con sus batallones los que escojan
sus representantes para las siguientes elecciones. Que serán
todos revocables por referendo popular a mitad de su mandato
si no cumplen con la propuesta colectiva emergida de sus bases.
Todo ello
y mucho más recoge y plantea de estos ocho
años de intento y experiencia la novel reforma, para que
quede incluido en la constitución y solo sea revocable
mediante referendo popular. Todo ello ha debido realizarse en
su gran mayoría por fuera de las instituciones heredadas
y por decreto presidencial, pues la burocracia y la corrupción
lo imposibilitaban.
Para dar
solo una idea de lo que esto representa puedo decirles que
de una empresa petroquímica abandonada para privatizarla
luego a precio de baratija, que debía importar casi la
totalidad de las necesidades del país, ahora casi nos
auto abastecemos. Pero para el año 2013 proyectamos ser
los primeros productores y exportadores de Sud América.
Lo cual representa
100 mil millones de dólares anuales
de ventas, de los cuales 20 mil quedan por concepto de impuestos
en el país. Se construirán más de 50 empresas
de estas a lo largo y ancho del territorio cual polos estratégicos
de desarrollo de las áreas deprimidas, abandonadas a su
suerte. Otra pequeña muestra de lo que esto representa
es que PDVSA, la mayor empresa del país ocupa unas decenas
de miles de obreros, mientras que la petroquímica Pequiven,
generará entre 700 mil y un millón de empleos.
Como contraste
quisiera pintarles una escena de la gesta libertadora del imperio
español hace ya doscientos años. Cuando
indios, esclavos y mulatos volvieron de dar su sangre y vidas
por la patria grande, la Gran Colombia y fueron traicionados
y dejados a su suerte por los que se habían quedado tranquilamente
en casa haciendo "negocios".
Los mismos
que asesinaron a los próceres libertadores
y echaron a Bolívar de Venezuela, para que terminara muriendo
enfermo y decepcionado, apátrida, en la solitaria compañía
de un esclavo liberto que nunca quiso abandonarlo.
Asesinados
y expatriados porque luchaban por un sueño
de igualdad y justicia, querían libertad y tierras para
los esclavos. Esos mismos esclavos que volvieron desangrados
a compartir la miseria e ignorancia con sus familias, habiendo
luchado y muerto por nada.
Esa es la
patria, la América que heredamos y que nos
ponemos hoy sobre los hombros para potenciarla al justo lugar
donde merece estar. Al futuro libre, igualitario y verdaderamente
humano que soñaron aquellos grandes hombres y que hoy
renace en nosotros, sus herederos. Tal vez no deba entonces sorprendernos
que para realizar todo esta titánica gesta en solo 8 años
hayamos soportado y derrotado pueblo y ejército unidos,
el embate de golpes de estado, boicots petroleros, agitación
y violencia callejera instigada continuamente por los medios
masivos, que no tienen problema en usar nuevamente la ingenuidad
del pueblo y estudiantes, para convertirlos en enemigos de sus
propios intereses y carne de cañón de intereses
ajenos.
Al fin y
al cabo solo es la continuación de la misma
historia, esclavos físicos y sicológicos del hambre
y la ignorancia que se visten y son usados según la moda
de los tiempos. Luchadores que dan su vida por un sueño
para luego volver y encontrarse desprotegidos, abandonados, traicionados
y librados a su suerte.
Tal vez la única diferencia es que hoy las circunstancias
globales hacen que estemos reescribiendo la historia concientemente
y descubriendo donde nos engañaron vilmente. Por ello
es todo un continente, todo un planeta el que despierta del silencio
histórico y son las fuerzas imperialistas mundiales, corporativas
de destrucción del ecosistema orgánico, enemigas
de la vida, las que reaccionan salvaje y desesperadamente intentando
evitar lo inevitable, ahogándonos en una orgía
de muerte.
Claro que
no todo es una tragedia, ser subdesarrollado tiene también sus ventajas. Yo por ejemplo veo Aló Presidente
en el segundo piso de la casa de unos amigos en Margarita. Frente
a mi tengo un gigantesco árbol de jugosos mangos tras
el cual se extiende cual horizonte el mar. La locura del tiempo
que corre supuestamente hacia alguna parte todavía no
nos ha sitiado.
En consecuencia
somos un poco flojos, flexibles, indolentes. En otras palabras
siempre encontramos puertas de escape a la
locura y no andamos de luto ni de duelo por la vida. Me gustaría
contarles lo que dijo del trópico hace ya algún
tiempo un distinguido gentleman inglés. Las flores no
tienen olor ni las frutas sabor, las mujeres no tienen pudor
ni los hombres honor.
También en un chiste le preguntaban a Dios por qué le
había puesto todas las riquezas a Venezuela. La respuesta
era que no se preocuparan porque ahora le pondría a los
venezolanos. Solo que hoy luego de repetirlo como tontos, nos
enteramos que la respuesta había sido adulterada y la
verdadera era que iba a poner a europeos y norteamericanos.
Espero que
nadie se moleste ni ofenda porque mi intención
no es burlarme ni ridiculizar. Solo pretendo ilustrar las mentalidades
que desarrolla y estimula cada cultura, y como muchos las aprovechan
empujando a unos contra otros en su propio interés. Si
no comprendemos estas cosas será muy difícil captar
la atmósfera que ha posibilitado y justificado tantas
barbaridades históricas, para poder corregir finalmente
esa repetitiva dirección.
Por muy diferentes
que sean en apariencia nuestras razas, culturas, hábitos y creencias, la historia nos ha enseñando
una verdad muy simple. O usamos todas esas diferencias para complementarnos
y potenciar nuestro mutuo crecimiento, o continuaremos viviendo
entre altas y bajas mareas de supuestas superioridades e inferioridades,
que solo nos generan sufrimientos innecesarios, en los que tarde
o temprano los victimarios son convertidos en víctimas
de otros, culminando así su pírrica victoria.
¿Se comprende entonces por qué somos los subdesarrollados
de turno en un mundo de tecnologías, información
e infraestructura, donde el idioma de todas las comunicaciones
internacionales es el inglés y la moneda el dólar,
mientras que todos los demás lenguajes son solo dialectos
aislados entre si, aunque hablen la misma lengua y compartan
la misma miseria?
¿Se comprende en consecuencia por qué los que
se llevaron las materias primas, fueron cual lógica resultante
los que observaron los procesos de transformación y desarrollaron
los conocimientos y técnicas que acompañan inevitablemente
todos esos procesos?
Mientras
no comprendamos y aceptemos que la igualdad y la justicia económica, moral, social, política, tecnológica,
son los únicos puntos de encuentro y unidad entre los
seres humanos, continuaremos en estúpidas luchas de supremacía
incapaces de romper el encadenamiento de violencia que nos ata
a un pasado de manos manchadas de sangre.
Venezuela
y Cuba escenifican hoy por el camino del Alba, una vez más el intento de equilibrar las asimetrías
que esa historia nos ha dejado cual herencia. Un camino que tarde
o temprano habremos de abrir, arar y sembrar si es que realmente
pretendemos ser libres y felices, comenzando a mirar hacia un
nuevo futuro.
No podemos
ser tan ciegos e ignorantes como para seguir insistiendo ni
justificando bajo ninguna excusa el que la gran mayoría
soporte el bienestar de unos pocos. Ni el ser humano ni el ecosistema
están ya en capacidad de soportarlo. No podemos seguir
con el cuento de liberar el mercado ni ceder el control estratégico
de las empresas y servicios fundamentales para la soberanía
de cada pueblo, pues ya hemos visto los resultados.
No podemos
seguir insistiendo en una educación liberal
al antojo de cada cual ni en una vida naturalizada o azarosa,
cuando está claro que detrás de cada acontecer
están disfrazados intereses e intenciones humanos. Si
elegimos colectiva y democráticamente una sociedad de
seres libres e iguales, en que cada quien aporte según
su capacidad y reciba según su necesidad, entonces debemos
educar las personalidades en esa dirección, hacia ese
fin.
Necesitamos
todas las herramientas disponibles orientadas hacia el fin
elegido. No en vano el Pentágono declara que Internet
es un campo de batalla y un arma de guerra como cualquier otra,
mientras las corporaciones se apresuran a comprar todas las cadenas
de medios masivos de comunicación. En un mundo de intenciones
y poderosas tecnologías, no puede haber instituciones
ni industrias libres de responsabilidad natural y social. Si
la libertad de elegir es un derecho humano, la responsabilidad
de sus consecuencias ha de ser su deber.
Lo realmente
inédito en este proceso de la revolución
bolivariana, es que el Estado transfiere poder económico,
político y social al pueblo. Construye cada vez más
mecanismos que lo hacen vulnerable a la decisión de los
Consejos Comunales cual núcleos organizativos de las comunidades.
Y lo hace por propia sensibilidad, comprensión y voluntad,
sin necesidad de luchas, presos, torturas e inútiles derramamientos
de sangre.
Su otra cara
es la solidaridad en todos los frentes cual política
internacional. Y lo hace con hecho simples y directos, sin extenderse
innecesariamente en palabras, sin siquiera exigir el compartir
ideologías. El ser humano es el centro de su política,
tanto adentro como fuera de fronteras. Hasta ahora todos los
intentos crecientemente desesperados de oposición, se
han estrellado contra la sencillez efectiva de sus planteos y
hechos.
Lo cual a
mi modo de ver es un efecto demostrativo de los nuevos tiempos
que se abren camino y multiplican, superando todo lo
anterior, trascendiendo diferencias superficiales. ¿Cómo
más podrían trascenderse las diferencias que tratando
a todos incondicionalmente como iguales? ¿Cómo
podría transformarse la realidad más que dejando
atrás décadas de discursos y pasando a la acción?
Hablamos
de la petroquímica, del gas y del plástico
como vías de desarrollo para los pueblos deprimidos cual
resultado de la disparidad histórica heredada. Podríamos
agregar que así como el gas subterráneo e invisible,
de gran poder expansivo y volatilidad, combustibilidad, es capaz
de impulsar la movilidad de todo ingenio, también puede
mediante procesos físico químicos convertirse en
líquido y aún solidificarse.
Convirtiéndose así en oleofinas y resinas de alta
y baja densidad, que son la materia prima del 80 y hasta 90%
de todo lo que hoy vemos, tocamos, hacemos y usamos. Hemos vivido
y aún vivimos sin reconocerlo realmente en medio de una
economía, tecnología y cultura del plástico,
al punto que tal vez quepa decir que en muchos sentidos, somos
hombres de plástico como ayer lo fuimos del maíz.
Podría resultar útil entonces la analogía
de nuestros gaseosos e invisibles pensamientos, convirtiéndose
en fluyentes emociones o estados de ánimo, que impulsan
y se concretan en direcciones de conducta afectando nuestro entorno
natural y humano objetivo, produciendo integración o desintegración
sicobiológica.
También los sueños son gaseosos y volátiles,
se esfuman y transforman vertiginosamente convirtiéndose
muchas veces en pesadillas de las que despertamos sobresaltados,
sorprendidos a la luz del alba. Tal vez por eso nos ha costado
tanto tiempo convertirlos en fluyentes fuerzas anímicas
y concretarlos en hechos generosos, solidaros.
Pero le pese
a quien le pese, y lo goce quien lo goce, toda semilla germina
y todo fruto madura a su debido tiempo, cuando
ha recibido las necesarias horas de sol. Tal vez por eso hoy
estemos a las puertas de nuestro histórico destino humano,
que alumbrará el sueño al calor de nuestros corazones. ¡Chin
chin! ¡Por nosotros! ¡Salú!
.
Michel
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