Un
Aló Presidente sin retorno
J Kalvellido

Por
Michel Balivo
Aló Presidente dominical se inicia ante el impresionante
monumento del Ché en Santa Clara, Cuba, donde comandó una
de las batallas que fueron definitorias en la toma del poder
por la revolución, donde yace su mausoleo y museo. Comienza
con un homenaje recordatorio floral y verbal, donde escuchamos
en labios de Hugo Chávez la declaración de que
el Ché y Fidel son nuestros padres ideológicos
y ejemplos revolucionarios.
De
allí en adelante empiezo a vivir entre dos mundos.
Porque cuando tras el recorrido por las instalaciones interpretan
la canción del Ché al son caribeño y presentan
su familia, yo que he nacido en el templado sur y vivido en el
tropical Caribe, puedo reconocer que le hemos quitado la carne,
sangre y huesos a su vida humana, del mismo modo que hicimos
con Jesús el Nazareno, para convertirlo en un abstracto
icono o simbolismo.
Escucho
entonces al presidente Chávez diciendo que la
mayoría ignora que tanto venezolanos como cubanos lucharon
por la independencia de EEUU, e inclusive atacaron otros asentamientos
ingleses para que no pudieran desde fuera apoyar sus tropas.
Así como hoy gracias a la heroica resistencia de Irak
nosotros sufrimos menos presiones bélicas directas.
Del
mismo modo la gran mayoría ignoramos que tanto los
imperios europeos como su sustituto usamericano, edificaron gran
parte de su actual nivel y modelo de vida expoliando por 500
años las riquezas minerales de la América del sur
y central. Porque eso tampoco figura en los anales de nuestra
historia, entre los motivos de nuestro subdesarrollo.
En
todo caso para quien desee informarse, es suficiente leer los
hechos de lo acontecido y en pleno acontecimiento
en todas
y cualquiera latitudes del mundo en las últimas décadas.
Cuando cualquier gobierno "tercer mundista" con pretensiones
de nacionalizar sus bienes y servicios, accedió de uno
u otro modo al poder. Tampoco será difícil constatar
que en toda oportunidad de agresiones contra nuestro continente,
EEUU estuvo pasiva o activamente de parte del invasor.
Aún así habemos aún muchos, por no decir
mayoría, que compartimos y compramos "el sueño
americano", de escalar la pirámide social para hacernos
merecedores del premio que otorgan a los vencedores.
Sin
importar que al mirar atrás los cadáveres
señalen el camino recorrido para llegar a tal trofeo,
camino en el que sacrificamos y renunciamos a nuestra humanidad.
Camino en el cual de todos modos no llegaremos a ninguna parte,
pues se han asegurado de que así sea, de mantenernos a
como de lugar en el mundo de sueños y mistificaciones.
No
es extraño entonces que en estas circunstancias límites,
donde la gran mayoría de la humanidad experimenta carencias
de todo tipo, ante la amenaza de un nuevo despertar libertario,
haya que satanizar a los precursores que señalaron un
camino diferente, y en lugar de comprar el sueño americano
lucharon como mejor pudieron por esa humanidad sufriente.
Y
si somos coherentes, tampoco ha de resultar extraño
en consecuencia que el presidente Hugo Chávez realice
desde Cuba su homenaje recordatorio, y que hoy su vida, sus ideas,
su ejemplo renazca en millones de conciencias. Porque las circunstancias
que lo motivaron y a las cuales intentó dar respuesta
hace ya varias décadas, lejos de resolverse se han agravado.
¿Cómo podrían resolverse si hablamos de
humana intencionalidad e historia, y ni siquiera somos concientes
de las circunstancias que nos tienen en esta situación
sufriente, que de no hacer nada al respecto amenaza terminar
con nuestra especie y su hábitat?
De
hecho entre los gritos de "Cuba si yankis no",
provenientes de las conexiones satelitales con Venezuela, donde
se realizaban debates con trabajadores, estudiantes y amas de
casa, sobre las implicaciones de la reforma constitucional para
el futuro del proceso revolucionario, me sentí como en
la atmósfera de cuando estudiaba.
Mientras
tanto el programa discurría entre escenas revolucionarias
de décadas anteriores donde los centros de estudio, junto
con las gremiales obreras y los partidos políticos de
izquierda, eran justamente el semillero y la fuente de toda idea
y acción contestataria al sistema opresivo.
Tampoco
resulta extraña entonces esa creciente fiebre
de degradar la enseñanza pública y promover la
privada, al mismo tiempo que se formaban opiniones y personalidades
apropiándose de los medios masivos de comunicación.
El escenario se completaba "flexibilizando las leyes laborales" e
infiltrando las ideologías progresistas por diversos medios.
De
ese modo lograron la impresión de que el motor histórico
se había detenido al paralizarnos en la duda, la decepción
y el escepticismo. Les confieso que sentí una extraña
sensación presenciando todo el programa, que no era sino
una proclama revolucionaria abierta de libertad de elección
para hacernos dueños de nuestros destinos.
Para
salvar a la humanidad de los derroteros de barbarie, caos y
extinción hacia los cuales el viejo tropismo la conduce.
No dudaría mucho en llamar a esa extrañeza, una
sombra del temor oculto a la violenta y sangrienta represión
que hemos sufrido o presenciado en todas estas décadas,
con la inútil pretensión de borrar nuestros impulsos
libertarios o al menos hacernos sentir lo caro que resultaría
el precio por conseguir realizarlos en los hechos.
Pero
todas esas evaluaciones son subjetivas, no hay prueba más
evidente de ello que al conducirnos a circunstancias intolerables,
resurge con inaudita fuerza de los corazones el grito de "libertad
o muerte" atragantado en las gargantas a fuerza de temor
a esa misma muerte. Llega el momento en que traicionar nuestra
humanidad ocasiona más intenso temor y dolor aún
que morir.
El
presidente Chávez está diciendo ahora que hace
centurias y décadas que los pueblos de Cuba y Venezuela
intentan en su historia reunirse y complementarse como hermanos.
Que hoy finalmente ha llegado el día, lo estamos realizando,
estamos venciendo y nada ni nadie lo impedirá. Por eso
las ideas-fuerza que en tantas oportunidades nos movilizaron
y guiaron, así como los personajes que las encarnaron
en el tiempo, renacen hoy para ya nunca más morir.
Venezuela
está construyendo en Cienfuegos junto con Cuba
una refinería, que también incluye una planta regasificadora
y una petroquímica. Todas esas instalaciones serán
alimentadas con el petróleo que se encuentre en Cuba,
o en su defecto cuentan con el venezolano. Eso no solo desarrollará a
Cuba rompiendo el bloqueo usamericano de ya casi cincuenta años,
sino que la convertirá en base del desarrollo para todo
el deprimido Caribe.
Todo
esto corresponde a la Alternativa Bolivariana para los pueblos,
al Alba, junto con el Banco del
Sur, Telesur, el satélite
y el cable bajo el mar que proveerán comunicaciones soberanas
además de económicas a nuestras naciones. Y hablando
de comunicaciones interviene telefónicamente el comandante
Castro, para decir que tanto el presidente Chávez como
el Ché son "sembradores de conciencia", que
las ideas se transmiten a la velocidad de la luz.
Yo
creo entender entonces que los verdaderos revolucionarios no
somos los que luchamos por llenar
el estómago y dar
comodidades al cuerpito, sino los que sostenemos una lucha íntima
porque sean nuestras ideas más elevadas, generosas, las
que den dirección a los actos de nuestro cuerpo en el
mundo.
Porque
los primeros somos fácilmente chantajeables y
reducibles por el temor a la represión y el dolor, a perder
los exiguos privilegios conseguidos, ya que defendemos solo nuestros
propios intereses personales y familiares en el mejor de los
casos.
Mientras
que los segundos luchan por abrir caminos de acción
entre sus hábitos y creencias heredadas a sus ideas generosas
y solidarias, es decir, humanas, revolucionarias. Luchan por
sentir, pensar y actuar con libertad, transformando las circunstancias
opresivas, aumentando y haciendo avanzar la libertad de elección
para sus congéneres con su propio ejemplo de vida.
Casi
me parece entender por qué desde hace miles de años
hasta ahora, el fuego revolucionario ha debido vivir en la oscura
y exuberante protección de las selvas, alejado de las
ciudades. Pues la poca luz que posibilitan sus hábitos
y creencias heredadas, no ofrece el hábitat apropiado
para la intensidad y movilidad de las ideas elevadas, que brotan
del corazón.
Por
eso a modo de guerra de guerrillas, cual pinche tirano, ha
debido ir inyectando pequeñas dosis de fuego, de ideas-fuerza
superadoras de lo establecido, de sensibilidad solidaria y generosa
que dinamice el anquilosamiento de ideas, hábitos, creencias,
tropismos o modelos sociales ya agotados y en momento de superación,
despertando a la conciencia colectiva de su sueño del
tiempo.
No
fue diferente hace miles de años en la India, cuando
los Rishis o sabios de esos pueblos, luego de haber cumplido
con sus deberes mundanos, a cierta edad preestablecida se retiraban
a bosques y selvas a meditar. Volviendo solo en casos en que
su intervención se hacía necesaria. Es decir a
sembrar conciencia e ideas-fuerza en los grandes ciclos de cambio
de modelo social, de revolución de la conciencia. A recordar
a la sociedad el propósito de la vida
Hoy,
contemplando Aló Presidente, pareciera que el fuego
de la conciencia ha abandonado definitivamente la oscuridad protectora
de las selvas, porque paradójicamente en la locura consumista
de las ciudades, hasta las selvas corren peligro de extinción.
Al no quedar lugar ya sobre el cual proyectar ese fuego revolucionador
de la tierra de hábitos y creencias, no nos queda más
remedio que reencontrarlo en el corazón de nuestros cuerpos
y conciencias.
Por
tanto no quedando ya espacios ni tiempos para evasiones, no
nos resta sino salir de las sombras
y enfrentando ocultos
temores, declarar públicamente nuestra inamovible decisión
de liberarnos de todo modelo, hábito y creencia opresora.
Inútil sería mantenerlo en la sombra cuando con
nuestros hechos desafiamos las indeclinables e infalibles decisiones
imperialistas.
Declarada
y sin posible marcha atrás ya, queda pues a
los cuatro vientos en programa de masiva audiencia y rating,
nuestra decisión de unidad, de libertad o muerte. Ahora
es el momento para no olvidar que toda intención conciente
actualiza en la misma pero opuesta intensidad las resistencias,
las zonas oscuras en que nuestra conciencia aún no ha
penetrado.
Mientras
los ecos del programa televisivo se apagan entre sones tropicales,
me sorprendo pensando que
hoy podemos contemplar
la imagen del Che, pero sobre todo su ejemplo coherente con su
pensamiento, palabra y escritos, renacer multiplicándose
en las conciencias. Podemos observar su misma entereza en los
cinco cubanos presos por defender, por no aceptar vender aún
al precio de sus vidas, la dignidad de su pueblo y país.
Podemos
presenciar como los casi cincuenta años de resistencia
heroica de Cuba renacen contagiándose en la revolución
bolivariana, como la Misión Milagro se expande por el
continente, devolviendo inclusive la vista gratuitamente al asesino
del Ché.
En
Venezuela se inicia ya el quinto año de crecimiento
consecutivo presentando el primer Plan Socialista Bolivariano
de la Nación. El 46% es inversión social, 21% del
presupuesto va a la educación, solo en las misiones se
invierte 60% más que en el presupuesto anterior. Todo
ello proviene de la misma semilla, raíz, del mismo tronco,
son los generosos frutos del mismo frondoso árbol.
Pero
también en ese plan se previene el desmoronamiento
de la economía global, para que no afecte o lo haga lo
menos posible, la nueva dirección que finalmente fructifica,
desencadenando a los mártires libertarios, revolucionarios,
del limbo de la impotencia, de la postergación de lo que
pudo ser y no fue, para traerlos a la tierra del esfuerzo posible,
de la transformación de la realidad que ellos ejemplificaron,
al alcance de todo ser humano.
Porque
también crece simultáneamente la cizaña,
la mala hierba que desde el principio de los tiempos acompaña
la buena semilla, y que nuestra conciencia ha de aprender a discernir
y diferenciar para hacer correcto uso de la libertad de elección
que va ganando. ¿Qué es la mala hierba? Simplemente
lo que se va en vicio sin dar fruto, la vegetación parásita.
La
mentira, la calumnia, la mistificación y tergiversación
de los hechos, la incoherencia abismal entre pensamientos, hechos
y palabras, la vanalización del poder de los hechos humanos
para transformar las limitaciones naturales y heredadas, que
nos sume en la impotencia. La capacidad que hemos especializado
y desarrollado de utilizar esa mala hierba que crece en toda
conciencia junto con el trigo, cuyo paraíso y centro de
radiación hoy parece ser EEUU, particularmente Miami.
Allí podemos apreciar sin disfraces la fuente de la estrategia
que se aplica generosa e indiscriminadamente en el mundo culpando
simultáneamente a los demás de lo que ellos hacen. ¿Quién
puede conocer mejor esos métodos que los artífices
y maestros en su uso?
Del
mismo modo que hoy resuenan magnética y simpáticamente
las emociones de solidaridad generosa por el mundo, y aflora
la atmósfera de las gestas y héroes libertadores
que hace doscientos años habitaba nuestra geografía,
se estimulan y exacerban con las herramientas de los medios de
comunicación masiva, las emociones histéricas de
la población, en una gama de matices que van de lo trágico
a lo grotesco y ridículo.
Es
de ese modo como hasta ahora hemos hecho erróneo uso
de nuestra esforzadamente ganada libertad de elección,
volviendo estériles los esfuerzos por liberar y dar dirección
a las fuerzas, al poder de hechos necesario para transformar
las limitantes herencias del pasado.
Creo
que no hay mejor escenario presente que la revolución
bolivariana, para caer en cuenta como a cada paso de profundización
de su dirección, van quedando en evidencia a la vista
de todos, los viejos privilegios y caciquismos incapaces de renunciar
a sus intereses y visión personal del mundo, para sumarse
a la creciente correntada.
En
esto no hay diferencias entre los representantes de izquierdas
y derechas, ni entre los del
cielo y la tierra. Todos ellos mantienen
una postura supremática, jerárquica, aristocrática,
miran al pueblo por encima del hombro y solo desde el interés
de usarlo para sus fines, por lo cual nunca podrán comprender
lo que significa igualdad y justicia en libertad, en hermandad.
Hoy
que los sueños, ideologías y discursos de
una centuria completa comienzan a concretarse en hechos, solos
y desnudos en su viejo tropismo van quedando a la vera del camino,
mientras se produce el éxodo colectivo hacia una nueva
sensibilidad, que no es sino la que desde el silencio contagia
las voces y enriquece los verbos; "Unidad".
Valga
para todos ellos una de las últimas escenas de
Jesús que todo revolucionario de corazón siente
y comprende intuitivamente, cuando presintiendo su muerte cercana
lava los pies de sus discípulos amados, diciéndoles
sin palabras, con su ejemplo, que la única grandeza está en
el servicio.
Llegados
pues parecen los tiempos en que del cielo, de las semillas
del corazón y sus hijos los sueños, las esperanzas,
las ideologías, podremos pasar finalmente a la tierra
de los hechos generosos y solidarios que transfigurarán
la faz del ser humano y su hábitat. Arrancando de raíz
todo aquello que no dando fruto, solo genera inútil disipación
y sufrimiento a la vida.
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