Colombia Alternativa entre Industria del carbon o Industria
Por
Juan Francisco Salas Romero
Ya
hemos hablado en anteriores artículos
del crecimiento que está generando en Colombia la industria
del carbón mineral y de sus exportaciones e importancia
para la entrada de divisas y creación de puestos de trabajo.
También hemos hablado de la controversia que se crea entre
la llegada en trenes de este carbón a las playas de Colombia,
justamente donde se centra el turismo y del rechazo que esto
produce en el turista que ve perturbado su descanso.
El
tiempo ha ido avanzando y el problema no se ha solucionado
porque ya han
visto, claramente,
las autoridades colombianas
que no se puede mezclar la industria hotelera turística
y de playa con la industria del carbón a su llegada a
dichas playas para ser embarcado en los buques tipo bulk carriers
que allí lo esperan para exportarlo, entre otros lugares,
a EEUU.
Así que si el Premio Nobel de Economía P. A. SAMUELSON,
dijo en el año 1970 que si una determinada nación
sólo puede dedicarse a producir “CAÑONES
O MANTEQUILLA” tendrá que optar por decidir qué optativa
debe elegir como la más favorable. Pues creemos que en
este caso será el gobierno colombiano el que tenga que
hacer algo semejante entre optar por producir carbón abandonar
el turismo, abandonar la producción del carbón
y producir mantequilla o hacer una combinación intermedia
entre la producción de ambos bienes.
Recientemente
el grupo Hotel Cameron, principalmente ubicado en las playas
de
Cartagena
de Indias (Colombia) ha anunciado
el cierre por tiempo indefinido de sus hoteles construidos en
la ciudad de Santa Marta de Colombia, dada la polución
atmosférica existente y las terminales de descarga de
carbón en esa zona existente y ello ha generado ya el
intenso debate por las consecuencias que conlleva en el sector
turístico y sus puestos de trabajo. Parece ser que hasta
el presente momento el gobierno del Sr. Uribe no ha hecho frente
(y nada criticamos ni censuramos, dada la escasez de tiempo que
lleva al frente de la nación) para poder dar comienzo
de solución eficaz y satisfactoria al problema.
Lo
que sí es cierto es que hasta el presente momento
se han contabilizado la pérdida de 430 puestos de trabajo
de este sector turístico y la desaparición del
turismo en la zona. Si una cosa es grave la otra también
lo es.
Como
decimos este conflicto de intereses entre ambos sectores no
es reciente.
A lo largo
del tiempo se ha ido generando y a
medida que Colombia ha ido aumentando sus exportaciones de carbón
se ha ido agravando, como es lógico, en definitiva, años
han transcurrido y a ninguna solución aceptable para ambas
partes se ha llegado.
Pero
el fuego real ha estallado en esta contienda cuando la empresa
Glencore (ya
hemos hablado
de ella en anteriores artículos)
y otras empresas del sector carbón, más pequeñas,
se han unido y han anunciado que en breve plazo pondrán
en circulación más de 120 unidades ferroviarias
en las viejas y abandonadas vías de ferrocarril (también
de ello hemos hablado) con lo cuál el turismo queda totalmente
cerrado para estos hoteles.
El
gobierno colombiano parece ser que ha zanjado la disputa emitiendo
decreto con
efecto
desde Julio 2010 (aún quedan
tres años de calvario para el turismo) y quizás
antes se haya finalizado todo, mediante el cuál se establece
que todos los embarques de carbón que se hagan con medios
flotantes (barcazas y grúas flotantes) a los buques fondeados
para recibir esta carga, quedan totalmente prohibidos de realizar
y añade que Glencore no podrá prorrogarle a Prodeco
(de ello también hemos hablado) su actual concesión
una vez finalice la actual en el año 2009.
Es
evidente que las empresas hoteleras afectadas no están
conformes con estos plazos, personalmente lo vemos demasiado
dilatados en el tiempo) y suficientes como para finalizar con
el turismo y su industria y ya decíamos en un artículo
que las terminales de carga de carbón de Colombia tenían
que aumentar sus calados para evitar que los buques tengan que
quedar fondeados aún cuando añade el operador de
carga Drummond que en tres años no es posible adaptar
estas terminales a las necesidades de atraques de estos buques
y que se están manejando una media de 26 millones de Tns
de carbón por año.
El
conflicto ya se ha propagado hasta la turística ciudad
de Cartagena de Indias y la empresa canadiense COALCORP. Tiene
previsto construir una nueva terminal en la isla de Barú,
territorio colombiano de grandes recursos playeros, situada,
como sabemos, al Sur de Cartagena de Indias, precisamente, donde
el grupo hotelero Decamerón, tiene construido su mayor
complejo hotelero. Lógicamente Decamerón ya ha
reclamado que estas inversiones previstas por la empresa canadiense
sean detenidas por parte del gobierno colombiano e incluso canceladas
definitivamente y es el ministro colombiano de minas, el que
ha recibido oficialmente dicha petición.
La
batalla continua a todos los niveles desde los vendedores que
en las mismas
se ganan
la vida hasta los ministerios del
gobierno colombiano y la salida o solución a la misma
aún no se ve clara.
Tanto
Glencore como Drummond, como sabemos, los principales exportadores
de carbón e n Colombia, aseguran estar sometidos
a fuertes presiones para construir nuevas terminales en el mínimo
tiempo posible por lo que tendrán que invertir fuertes
cantidades monetarias para implantar en dichas terminales tecnologías
muy actualizadas que impidan totalmente la polución atmosférica
en las operaciones de carga de carbón.
Así que continuar en el sistema actual o aceptar las
innovaciones requeridas para conciliar intereses turísticos
y carboníferos, elegir entre una u otra optativa, sin
duda, va a tener un alto precio político, como mínimo
y sin duda económico para el gobierno del Sr. Uribe.
He
aquí un nuevo reto que tendrá que resolver
y no con mucha demora el actual gobierno colombiano y en ello
le van muchos $USA y puestos de trabajo y que superan los $USA
15 millones en tres años. Realmente, la solución
no es fácil y rápida de ejecutar, sí de
decidir y tratar de conciliar los intereses de ambos sectores
y de estar dispuestos a invertir fuertes sumas de dinero que
entendemos, con el tiempo son perfectamente amortizables.
Juan
Francisco Salas Romero es
ingeniero Diplomado en Planificación y Administración
de Empresas de la Universidad Politécnica de Madrid.
También fue Asesor Técnico de ASTINAVE hasta
el año 1991 (jsalasr@telefonica.net). Sus puntos
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