Cuba
en Transición: Los Días Por Venir
Carlos Lage: Entre la pared y la espada
Por
Pedro
M. Burelli
Cuba vive la muerte lenta de una pesadilla
que la ha reducido a su mínima expresión.
Tras
cincuenta años de comunismo tropical, el porvenir
de Cuba sigue siendo un misterio para los cubanos que viven en
la isla y para quienes fuera de ella viven pendientes de lo que
allí ocurre. El secreto y la mentira son característicos
de toda autocracia que se precie. Abundan las teorías
y los escenarios de lo que ocurrirá no ya en el futuro
distante sino en los días, semanas y meses próximos.
Tras
sobrevivir demasiado, a Fidel Castro no le quedó mas
remedio que ceder el mando a individuos que difícilmente
puedan superarlo en astucia y perversidad, y que tampoco parecen
dispuestos a acompañarlo en la oscura esquina donde la
historia ultimadamente deposita a quienes masacran las ilusiones
y el potencial de sus pueblos.
A
falta de un gobierno de sombra, con programa y apoyo popular,
los sucesores de Fidel Castro serán – por ahora – sus
mismos cómplices. La falta de una alternativa viable
e inmediata les da a éstos la oportunidad de limpiarse
la cara y promover las reformas que lleven a Cuba de la más
absoluta tiranía a una incipiente pero plural democracia.
Esto no los protegerá del duro juicio de la historia,
pero si pudiera evitarles el destino cruento de quienes, como
los esposos Ceausescu, intentaron burlarse una última
vez de sus pueblos.
Mañana, 24 de febrero, la Asamblea Nacional de Cuba debe
nombrar Presidente, Vice Presidentes y miembros del Consejo de
Estado. Según muchos analistas, la Presidencia le tocará a
Raul Castro quien la ha venido ejerciendo de forma temporal durante
los últimos 18 meses. Pareciera la solución sencilla
para un régimen que aun tiene la tarea de organizar un
magno entierro de estado para un octogenario que sueña
con la gloria e impunidad eterna. Sin embargo, quizás
se subestima lo complejo que sería para el sempiterno
Ministro de la Defensa convencer al pueblo que él representa
el cambio verdadero por no llamarse Fidel. Si se pifia en el
calculo y hubiese que recurrir a la represión para contener
expresiones de rechazo al continuismo familiar, Raul habrá quemado
todos los cartuchos de la gobernabilidad y la solidaridad internacional.
Otra
opción, sería nombrar Presidente del Consejo
de Estado a Carlos Lage Dávila, quien de hecho lleva el
día a día del gobierno en su calidad de Vicepresidente
y responsable final de la economía. Lage es el miembro
de nomenclatura que menor antipatía genera fuera del castrismo.
Ha sido siempre un protegido de Raul Castro pero se vende fácilmente,
dentro y fuera de Cuba, como reformista de nueva generación.
Entre sus credenciales tiene el haber sido el promotor de numerosas
reformas que dieron aliento a finales de los noventa a una isla
que quedo huérfana - en todo sentido - con la muerte súbita
de la Unión Soviética. Si esas reformas se volvieron
espejismo al poco tiempo, el culpable no fue Lage sino Fidel,
quien encontró un sostén incondicional en la Venezuela
de su monaguillo Hugo Chávez.
Carlos
Lage tendría poco tiempo para consolidar su apoyo
interno, pero podría beneficiarse domésticamente
de la respuesta positiva que dicho nombramiento seguramente tendría
en las capitales de México, España, Brasil y China.
Además, si estos países responden positivamente
al nombramiento y a los primeros anuncios del "nuevo" gobierno,
la opinión de Washington/Miami y la segura furia de Caracas
serían irrelevantes. Este escenario, no esperado ni deseado
por mucho de los más duros anti-castristas, se desarrollaría
a una velocidad tampoco prevista por algunos de los moderados.
El tipo de reforma que seguramente tiene en mente Lage no es
viable en cámara lenta pues, como se vio en la era Gorbachev,
cada medida precipita en cascada las siguientes. La libertad
de los disidentes, por ejemplo, seria un contrasentido con restricciones
a la libertad de expresión. La promoción de prácticas "capitalistas" no
dará frutos sin mayor seguridad legal y un nuevo régimen
cambiario. La inserción en el torrente comercial y de
inversiones requiere un discurso más pragmático.
Un
tercer, y quizás último, escenario, tercia los
dos anteriores. Raul Castro seria nombrado Presidente del Consejo
de Estado y Carlos Lage designado por este Presidente del Consejo
de Ministros. Hasta hace unos días Fidel detentaba ambos
cargos, pero no hay razón alguna para que no se resuelva
el tema de forma salomónica. El efecto de esta variante
continuaría siendo percibido como positivo.
En
fecha posterior, y sin importar cual de los escenarios anteriores
se precisa mañana, el Buró Político del
Partido Comunista de Cuba, encumbrara a Raul Castro al rango
de Primer Secretario y Carlos Lage lo remplazaría como
Segundo Secretario.
En
cuanto a los actores externos, cabe mencionar que el exilio
cubano, apertrechado fundamentalmente en el sur de la Florida,
se ha fragmentado tanto que no se prevé una respuesta
monolítica a los escenarios probables. Lo importante
es recordar que en Cuba hay 11 millones de cubanos y en el
exilio aproximadamente un muy variopinto millón.
El
establishment norteamericano sigue profundamente dividido entre
palomas y halcones en su aproximación a Cuba.
Hace cuatro décadas Cuba dejó de ser amenaza
y se volvió un mero incordio. Si hubiese sido importante
o realmente peligrosa, el trato hubiese sido otro, mucho más "realpolitik".
Se mantuvo el embargo pues en el fondo daba igual. Indudablemente
se obvió la falta de resultados y el costo internacional
de legislar de forma obstinada. El gran beneficiario del embargo
fue siempre Fidel Castro quien consiguió el perdón
inexcusable de muchos países que lo usaron como ponzoña
en sus disputas reales ó imaginarias con los Estados
Unidos. Hoy los halcones insisten sin matiz alguno que la estabilidad
no se puede anhelar a costa de la democracia, mientras que
los moderados apuntan a modelos exitosos de transición
progresiva hacia la democracia. Los halcones buscarán
arrinconar, o arrodillar, a Raul Castro, y las palomas buscarán
alentar de diversas formas, y a través de diversos conductos,
a Lage.
China
es un actor interesado por dos razones. Primero representan
el modelo que ambiciona Raul Castro: donde la economía
se abre sin relajar el férreo poder político
y militar ejercido por intermedio del partido comunista. Y
segundo porque China ya tiene una relación comercial
importante como proveedor de todo tipo de bienes y como cliente
para exportaciones cubanas (particularmente níquel,
que por cierto compran los norteamericanos sin pudor una vez
que ha sido transformado en productos de toda índole).
La
reciente visita del Presidente Lula da Silva a Cuba proyectó a
Brasil como jugador de primera fila en la transición.
En sus conversaciones con Raul Castro se habló del futuro
y en particular del apoyo económico que el boyante gigante
del sur brindaría siempre y cuando se den pasos en el
sentido correcto en términos políticos, económicos
y de derechos humanos. Luego de su reunión con Fidel,
Lula da Silva dejó claro que él es portador legítimo
del "mito" fidelista que aun fascina a millones en
la región.
México
siempre ha sido – con lo bueno y malo - el
vecino próximo. El Presidente Calderón ha entendido
claramente que hay beneficios en jugar un papel constructivo
en la transición y esta posición tiene ya expresiones
cuantificadas en términos financieros y políticos.
De hecho ya el presidente mexicano fijo fecha de visita a La
Habana.
La
España socialista, y también los populares,
se han metido de cabeza en el ajedrez político y ha tratado
de presentar todo tipo de alicientes a Raul Castro, y a otros,
para que caminen por el sendero correcto y para que se apoyen
en los capitales del país bisagra entre Europa y América
Latina. La disidencia también buscara en Madrid, y de
seguro recibirá, todo tipo de apoyo para aprovechar cualquier
rendija de libertad que se vaya abriendo, o si no para forzar
que así sea. El nuevo interés de Brasil pondrá a
los españoles en competencia ardua por las suculentas
oportunidades que muchos ven en la Cuba PF, post-Fidel.
Y
finalmente está la Republica Bolivariana de Venezuela
y su exageradamente fidelista presidente. Para quienes han tenido
que mantener cinco décadas de revolución bajo todo
tipo de limitaciones es asombroso – aun cuando provechoso
- tener que depender de la prodigalidad de quienes despilfarran
la abundancia. Son los jerarcas cubanos testigos de excepción
de los altibajos psicológicos de su mecenas de turno.
Saben del rechazo profundo del pueblo cubano a quien se ha intrometido
en su vida y alargado así su penuria. Además, ni
Castro júnior, ni el júnior Lage están en
posición de desechar las ofertas de ayuda de otros por
aceptar las condiciones y las consecuencias de una relación
más dependiente con el alicaído y muy narciso Hugo
Chávez. Es muy posible que en el mausoleo de Fidel vayan
a reposar también los sueños inconclusos de su
pupilo más audaz.
Los
próximos días serán los primeros días
del futuro de Cuba. Ojalá quienes tienen aun el control
en la isla no malinterpreten la resignación de un pueblo
hastiado pero no inerme. La Cuba democrática tiene muchos
retos y oportunidades por delante, no se puede demorar más
la marcha hacia ellos. PMB
Pedro
M. Burelli, is
an economist, analista politico, articulista,
fue miembro de la junta directiva de PDVSA y de la alta
gerencia de JP Morgan Latin America. Sus puntos de vista
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